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Falsos Psicoactivos

La Tortura NO es un Tratamiento Médico

Falsos Psicoactivos

La tortura NO es un tratamiento Médico

Artículo

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Bogotá

2015

FALSOS PSICOACTIVOS

“Nadie podrá llevar a nadie por encima de su corazón, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”

ARTÍCULO 11 C. N. Traducción Wayúu

Vestigios actuales de Campos de concentración

Usualmente, cuando pensamos en holocaustos, nos remitimos directamente a las barbaries más absurdas y por siempre injustificadas que han marcado la historia universal: las cruzadas, la Santa Inquisición, los campos de concentración nazis, las dictaduras, como la de Benito Mussolini, o en Sudamérica, Augusto Pinochet.

De igual manera, Colombia tiene sus propios antecedentes inhumanos, como el famoso “Bogotazo”, la “Toma del Palacio de Justicia”  y las innumerables   masacres, perpetradas por toda clase de entidades, tanto al margen de la ley como estatales; verbi gratia los “Falsos positivos”, fenómeno actual  que fuera conocido por la opinión pública como un alarmante desbordamiento de poder y violencia; identificando así, las “Ejecuciones Extrajudiciales” consumadas por el Ejército Nacional a inocentes civiles, con el engaño de ser resultados de la lucha del conflicto armado, que padece Colombia.

De este mismo modo y reconociendo la existencia, de usuarios de sustancias psicoactivas, siendo la consecuencia con mayor influencia y desconocimiento, generada por la implementación de la política internacional, denominada: Guerra Contra Las Drogas, que además de ser fracasada, arrastra los derechos humanos de quienes la viven, a través de diversas condenas extrajudiciales denominadas: FALSOS PSICOACTIVOS.

Nos referimos concretamente a aquellos, quienes en uso de sus libertades, se ven transgredidos en sus derechos fundamentales, con actos de violencia innecesarios, por tener la condición de “enfermos”; y son estas estigmatizaciones, las justificantes para adoptar la práctica de  agresiones físicas, mentales y sicológicas de toda índole, en cárceles privadas, denominadas: Centros de “rehabilitación” que en ocasiones, cuentan con la autorización de sus familiares, ignorando las situaciones inhumanas, que se practican.

Objetivo de los Centros de “Rehabilitación”

Durante el año 2014, se realizó una investigación de campo, que arrojó como hallazgo, cerca de 53 Centros de “Rehabilitación”, que funcionan en Bogotá definidas legalmente como:

“…Centro de Atención en Drogadicción - CAD: Es toda institución pública, privada o mixta que presta servicios de salud en sus fases de tratamiento y rehabilitación, bajo la modalidad ambulatoria o residencial, a personas con adicción a sustancias psicoactivas, mediante la aplicación de un determinado modelo o enfoque de atención, basado en evidencia.”

Resolución  001315 de 2006 del Ministerio de Protección Social en Colombia

Estas entidades, lo que menos cumplen, de conformidad con las investigaciones desplegadas es precisamente: “prestar servicios de salud”, ya que desde el ingreso mismo de los pacientes,  a estas instituciones, se vulnera la salud (integridad física, psìquica y moral), la dignidad humana, la libertad de locomoción, de pensamiento, de expresión, de educación y hasta de personalidad.

Ingreso: Bienvenidos a la Tortura

Se hace referencia al ingreso, porque desde ese mismo momento se ve transgredida la libertad de decisión, camuflada y manipulada con la firma en un documento, que jurídicamente es un “consentimiento informado, pareciendo ser un “sin-sentimiento manipulado, debido a que quienes no aprueban los procedimientos, aplican una técnica que hace “más cooperativos” a los pacientes: la terapia de choque, que lejos de ser un instrumento de corriente, es el procedimiento para doblegar la voluntad de un paciente en aras de impartir un tratamiento médico; tal como lo describe Andrés, una víctima de estos Centros de “Rehabilitación

“… Me obligaron a firmar por primera vez un consentimiento de que estaba allá bajo mi

voluntad. Bajo amenaza de recibir “terapia de choque” si no accedía a firmar.

 Igualmente, la directora de la fundación  fue enfática al advertirme que si alguna de las personas que yo había contactado por fuera de la institución durante mi  corta fuga iba a buscarme, debía decirles que yo había regresado a la institución por voluntad propia; también bajo amenaza de ser sometido a terapia de “choque” en caso de desobedecer…”

Siendo ésta la carta de bienvenida a otra soberanía, dónde los principios rectores, son: la amenaza, tortura, subordinación total, suspensión de la libertad, identidad y humanidad, vulnerando los derechos, de los  falsos psicoactivos.

Otra víctima, un joven menor de edad, narra la situación de su ingreso, expresado así:

“Lo que hicieron fue: contactaron a la institución, y como yo ya tengo conocimiento en ese momento. Lo que hicieron fue: nos cedan, nos ubican en un lugar fácil que nos puedan someter y de manera arbitraria llega una persona del centro, en compañía de otras personas pues… y lo suben a uno a una camioneta a la fuerza y lo llevan hasta allá.

Allá le dicen que se va a quedar… lo obligan a quitarse la ropa y le dicen que ya no tiene libertad ”

Literalmente, el abuso se manifiesta en su máxima expresión, anulando y rechazando su personalidad, sus elecciones de vida, y desprecian su autenticidad, al desnudarlos; aunque es claro que no sólo se realiza, como un acto físico, sino que tiene una trascendencia psicológica, como Juan Sebastián, al respecto, nos refiere:

 “Lo que allá intentan hacer es desnudarte completamente, dejarte sin un “ser”, para poder atacarte y bombardear con todo tipo de información.

Intentan quitarte por ejemplo lo que es el canto, lo que es cualquier tipo de expresión.

Vos no podes allá dibujar, vos no podes escribir, vos no podés cantar, vos no podés silbar.

Pues si me entendés es como una desnudez, que quieren dejarte desnudo hacerte sentir desprotegido totalmente, para así poder mediante técnicas de psicología simplemente hacerte una persona… como un zombie, diría yo”

Es indispensable realizar un recorrido, por los testimonios que manifiestan estas víctimas, sin humanizarse, y compadecerse con impotencia absoluta; cuando en búsqueda de una alternativa, que brinde un bienestar, se estrellan contra el mismo sistema, siendo doblemente perjudicados, en primer lugar por la adicción y luego por la indignidad que viven en los Centros de “Rehabilitación”

Dignidad: Violación a los Derechos Humanos

La autodeterminación, la libertad de expresión y la dignidad humana, son los factores que determinan el reconocimiento de los seres humanos. Pero ¿qué pasa, cuando no somos titulares y autónomos, en el desarrollo de nuestra personalidad?

Esta es la situación que a diario enfrentan los “falsos psicoactivos”, que llegan, algunos, con la esperanza de ayuda y son ultrajados, por los empleados y directivos de estos “Rehabilitaderos”, William, otra víctima nos relata su experiencia, con sus palabras así:

“…En el centro ( de “rehabilitaciòn”) todas las decisiones  eran unilaterales, yo sentí perder totalmente mis derechos. No tenía ningún derecho.

En este momento este señor (el director) tomó la rienda de  mi vida, decidía lo que yo comía, lo que hablaba, lo que podía pensar, con qué personas podía hablar, qué música escuchar;  inclusive, un día me castigaron por cantar una canción (…)

Cuando uno entra a un sitio de éstos y se da cuenta todo lo que le pueden hacer a una persona, tantas injusticias, tantas cosas, que en este momento en el mundo se pensaría que no existen, pues sí, sí existen, y hay torturas totalmente inhumanas, hay niños a los cuales los castigan por ignorancia…”

¿Cómo pueden controlar y limitar la forma de expresión de un ser humano? y su libre autodeterminación, ¿dónde la dejan? Si es que todos tenemos más que el derecho, la necesidad de comunicarnos, de manifestar nuestra agonía, odio, amor o esperanza; y con mayor necesidad, quienes buscan este tipo de ayudas y  ahora que su sensibilidad, esta aguda y con ganas de expresarse, es reprimida por una especie de terapia.

Todas estas técnicas de intimidación nos llevan al concepto de TORTURA; como si fuese el tratamiento de rehabilitación adecuado, cuando en lugar de reafirmar su autoestima y la seguridad en sí mismos, los anulan y los reducen a un conjunto de vísceras, que actúan en sincronía; haciendo que vivir, ya no tenga sentido ni dignidad, porque no viven con las mínimas condiciones de existencia humana; evidenciados en detalles tan particulares como la habitación, alimentación, el descanso, la salud, la higiene y aseo.

Pero acaso, ¿En qué condiciones, sobreviven los psiconautas por sus diversas relaciones con las drogas?

Juan Sebastián relata las terapias y la alimentación así:

Higiene y Dignidad:

“El lugar era un “mosquero” como dicen allá, era por lo menos doscientos moscos. Vos veías todo el día moscos por todos lados, encima de la comida encima de vos [...] Inclusive esa era una supuesta actividad terapéutica que es lo que se disfraza allá, pero es una actividad para el beneficio del lugar, “dizque” cincuenta moscos por cabeza, y teníamos que matar los moscos [...] matabamos como setenta, por cabeza y después de haberlos matado, y vi algo que me impactó mucho, que era como una mancha de moscos de por lo menos cien moscos reunidos. Entonces, uno ¿cómo puede vivir así?

Alimentación y Dignidad:

“Lo que se come allá es huevo, pero no huevo de cartón; sino que le dicen: “Huevo de donación”. Lo que se hace, es que como queda cerca una granja de huevos… Es que allá van tres personas y los huevos que están rotos, con cáscara, que tienen fetos, que están podridos, los recogen todos en una bolsa, los transportan hacia el lugar y allá los procesan y eso es lo que se come.

Huevos de diferentes coloraciones, no sé a qué se deba eso, pero ejemplo de eso son verde, negro; diferentes texturas que parece queso… Si me entendés que parece podrido y aun así hay que comerselo”

Como si todo lo anterior, fuera poco, estos Centros de “Rehabilitación”, desentrañan la voluntad de los individuos, como si quisieran desconectar sus cerebros, para tener el dominio de sus mentes, de sus acciones, de sus pensamientos y sentimientos, al punto que someten la conducta de los pacientes, con intimidaciones que nos relata otra persona, sus vivencias allí, con tal minuciosidad, que nos despierta esa humanidad desgarradora, así:

“Las dos faltas más graves que existían dentro de la fundación eran: tratar de escaparse y tener alguna relación de tipo sentimental con  otro interno(a)... 

Es claro que, toda organización o grupo de personas con un objetivo definitivo, elabore un manual, como base de reglas de convivencia, lo que no es permitido, es que se sirvan de medios y procedimientos, que actúan bajo sus propios procedimientos, como si el Estado no tuviera presencia, quizás, haciendo alarde de una especie de feudo, donde no aplica, ley ni Constitución y mucho menos la norma universal: la humanidad.

“...En una oportunidad Miguel Ángel Vargas, que luego terminaría muerto en extrañas circunstancias dentro de la fundación, trató de escaparse y esto llegó a oídos del maestro.

Ese día nos llamó  por su micrófono:

Después nos ordenó hacer un círculo alrededor de Miguel y nos dijo:

Y empezó a pegarle de tal forma que logró hacer que Miguel, a pesar de tener un carácter fuerte llorara y suplicara por estar recibiendo aquel castigo tan inhumano, cruel y sin compasión…”

Su tortura, no se limitó a ser una medida física, se volvió verbal y llegó a ser manipulación sicológica, que se evidencia, en este testimonio, así:

“... Después de una larga paliza, pidió que le prestaran un cinturón, a lo que alguien  accedió y empezó a pegarle de nuevo pero ahora con la correa. Cuando el maestro se cansó de pegarle correazos nos dijo:

Este es su “manual de convivencia” diario, donde el principio elemental es la represión, la humillación y el “ver para aprender” en el sentido más simple, o dicho de otra forma, desde la imitación de comportamientos, señalando que quien se atreva a desafiar la jerarquía que tienen establecida, serán sujetos, de las mismas consecuencias.

Y así lo hicimos, en contra de nuestra voluntad. Éramos  aproximadamente cuarenta pacientes, más  los terapeutas; en una fila interminable de castigo…”

“Pacientes, pegándole a otros pacientes” Es el más aterrador de los testimonios, ya que, ninguna mente, humana, puede imaginar que clase de ayuda, pueda ser esta, que someten psicológica y físicamente a alguien, por obtener el derecho a su merecida libertad, mediante el escarnio público para que los demás sean verdugos, pero también como lección, que ellos son más fuertes y pueden someter a cualquiera.

“...Cuando llegó mi turno le pegué los dos correazos muy duro porque yo no quería que me pegaran a mí. Recuerdo que tenía una sensación muy extraña porque sabía que lo que estábamos haciendo era muy malo, estaba muy mal hecho, a todas luces era una de las cosas más ilegales, extrañas y aberrantes que había visto: pacientes pegándole a otros pacientes.

También recuerdo que uno de los pacientes por los nervios no podía pegarle fuerte a Miguel,  a lo que el maestro respondió dándole una fuerte golpiza a éste por no acatar correctamente la orden de pegarle: !Duro!.

Nunca olvidaré que ese día tuve que pegarle a alguien en contra de mi voluntad y me duele mucho pensar que posiblemente esos hechos colaboraron para que Miguel dejara de existir...”

Poesía: Ruptura del silencio

Generalmente, una de las terapias psicológicas que motivan a los pacientes aparte de compartir sus ideas en terapia, se utilizan todos los mecanismos de expresiòn, tales como conversar, escribir, cantar, pintar, teniendo en cuenta que son herramientas básicas, para desatar los pensamientos enraizados en el interior de cada individuo, que le permiten liberarse de los demonios, técnica que también es usada para el adecuado desarrollo de la personalidad de cualquier ser humano.

El arte, es sin lugar a dudas una manifestaciòn extrínseca, de la visión del mundo de su autor, siendo así, una autoterapia, que manejara Juan Sebastián, como parte, de su sostenimiento emocional, para lograr sobrevivir a las torturas; transmitiendonos con su energía y tenacidad, esos sentimientos que lo carcomían, en el encierro en una de estas prisiones ilegales, es de aclarar que solo se menciona uno de sus tantos poemas, ya que fue memorizado, porque los demás, en el Centro de “ayuda” le fueron arrebatados.

“...Quería compartirles uno de los textos que escribí cuando me encontraba recluido en esas estancias y se titula…

IMPOTENCIA

Sentirse sin ropaje que te proteja contra la tempestad,

sin refugio contra nevada.

Desprovisto de un rayo de luz.

Fría noche sin luna.

Sentimiento profundo, desgarrador;

que me ha acosado jamás:

La impotencia.

Extraña melancolía.

Pequeña bola de nieve que al pasar las horas, minutos, segundos;

va tomando tamaño, fuerza;

hasta convertirse en avalancha devoradora, no deja nada a su paso, más que blanca monotonía.

Destroza corazones valientes, ocasiona que legionarios, rompan filas.

La impotencia.

Sentir el pecho vacío, la espalda cargada.

Es sentir la boca seca, las manos atadas.

Pesada carga existencial.

Carente de sentido.

No primavera. Invierno eterno.

La impotencia es tener al frente las flores multicolor y un poco relucientes y ver todo, todo gris.

Es interesante escuchar los pensamientos y sentimientos de Juan Sebastián, cuando se le interroga, por ¿Cómo puede ser la poesía una estrategia contra los falsos psicoactivos? A lo que él responde:

“...A mi me parece que las palabras tienen una fuerza extraordinaria.

Las letras tienen la capacidad de hacer que las mentes de las personas, realmente se sientan en sitios ajenos a la realidad, a lo que nosotros llamamos realidad.

Y... puede crear mundos diferentes, llenos de cosas bellas y de las cosas que uno anhela…”

Pero es más asombroso, cuando se identifica con textos de poesía, que descarga emocionalmente, a quien lo lee y a quien lo escribió. Él mismo, realiza una descripción de los sentimientos que recorren sus pensamientos, de esta manera:

“...A mi me parece que es como uno de los ejemplos más claros y concisos, de lo que yo estoy hablando en estos momentos que es el dejar volar en un mundo infinito que es la mente y abandonar aunque sea por unos momentos, y que de ese vuelo que produce la mente, salgan ciertos, ciertos versos como los que èl nos entrega y que son tan... no se, desde mi experiencia personal, tan desgarradores, porque me traen recuerdos de lo que de pronto viví en los momentos de angustia en ese sitio.

A continuación, Juan Sebastián, realiza una declamación de algunos poemas de Raúl Gómez Jattin, poeta colombiano, que pasó largas estancias en clínicas psiquiátricas y varias cárceles de Cartagena de Indias, Colombia, donde pudo escribirlos:

RETRATO

Si quieres saber de Raúl que habita estas prisiones,

lee estos duros versos nacidos de la desolaciòn.

poemas amargos, poemas simples y soñados,

crecidos como crece la hierba entre el pavimento de las calles.

...

MARIPOSA

Estoy prisionero en una cárcel de salud,

y me encuentro no marchito.

me encuentro alegre como una mariposa que acabada de nacer.

¡Oh quién fuera Hipsipila, que dejó la crisálida!

Vuelo hacia la muerte.

...

“...Habla de esos momentos en los que uno cree estar perdiendo la razón y que ya no encuentra como un sentido a la vida, porque son momentos muy comunes, cuando uno se encuentra en ese tipo de esos sitios, donde se le cohíbe de una manera tan brutal, son momentos en los que uno simplemente quisiera irse, irse del mundo. Abrazar la muerte. Y la abraza uno, así mismo en la imaginación, la abraza y el abrazo es dulce, porque le trae a uno, viene con los recuerdos, cargados de todos esos recuerdos dulces, y sin melancolía…”

CANCIÓN

La locura, espanta al tedio.

como el viento espanta al humo.

¡Ven oh sagrada locura y embriágame!

en el reino de tu fantasía…”

Este menor, víctima de los falsos psicoactivos, más que declamar, un par de poemas que lo llevan a identificar su situaciòn de reclusión coaccionada, nos logra comunicar, sus sentimientos de desesperanza e indiferencia ante la vida, conecta a quien lo escucha, con ese ser humano, y desafiando las leyes físicas, lo transporta en el tiempo y en el espacio, reencarnándose en él y lo hace sentir miserable, por toda su situación.

Tratamiento: Profesionales idóneos

Cuando hablamos de adicciones, se hace más que útil, necesario que aquellos con experiencia y conocimientos académicos del tema, es decir los profesionales idóneos controlen las situaciones que se puedan presentar, lo que nos indica, que estos centros de “rehabilitación”, estar dotados de un cuerpo de personal adecuado, para lograr restablecer la salud física, mental y emocional de los pacientes y cumplir el objetivo de la entidad, rehabilitarlos.

Paradójicamente, dentro de las conclusiones de la investigación realizada, se obtuvo que profesionales, como neurólogos, psiquiatras, enfermeros, psicólogos y médicos, debieran realizar un acompañamiento permanente a estos Centros de Atención.

En la siguiente tabla observamos las profesiones y el índice de su presencia en los CAD: 

https://lh6.googleusercontent.com/bHBEPxbKDlssN-_AvrntWu10JF_LYTrEd-4W4nD6-yD2eW4N6dNXguEmTTUoIwdMc19498hZH7cNCyteB1byRY0_id72beRVqhwIpBXDCfYKC3_kjWsa-ntSyrXI1jMG

De manera absurda, se concluye de la anterior infografía, que estos Centros de “Rehabilitaciòn” carecen de la orientación profesional, adecuada y necesaria, pues profesionales como médicos, enfermeros, neurólogos, psicòlogos y psiquiatras, son principalmente, quienes deberían orientar el objetivo esencial de estos “Rehabilitaderos”, que debe ser, propender por el bienestar físico y emocional de los pacientes.

Sorpresivamente, de cada 100 centros de “rehabilitación” solo existe la presencia de 22 centros con profesionales de la medicina, siendo la tasa más alta de todos los profesionales que se requieren, para los tratamientos de rehabilitaciòn, lo que nos conduce a pensar, que no todas estas instituciones, tienen la calidad para atender las necesidades de los pacientes, porque el 78% ni siquiera posee el personal idóneo, mìnimo para el debido cuidado.

Lo que indica que los directores de estos centros, llamados por algunos: “padrinos”, son simplemente, personas que tienen experiencia, pero esta vez en el campo de la adicciòn, es decir de la enfermedad.

Por lo anterior, se hace menester que las familias, antes de ingresar a un consumidor adictivo, a un centro de “rehabilitaciòn” se asesoren y bajo un grado de plena consciencia, acompañen el tratamiento que se realiza a sus parientes.

¿Dónde está la presencia del Estado?

La responsabilidad inicial, de toda esta serie de crueldades, es del Estado, siendo palmario, que uno de los derechos fundamentales, es la vida, y ya no sólo entendido como el hecho de respirar, sino como una vida digna, que continúa amparada por la Carta Superior:

“...Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes…”

Constitución Nacional Artículo 12

Sin embargo, siguen siendo materia, de ponencias legislativas, otros intereses personales, en los que el interés colectivo, se ve discriminado por el interés individual y esto se ve reflejado en lagunas jurídicas, por falta de regulación; lo que quiere decir que, no existe un pronunciamiento de la ley respecto a la orientación, metodología y técnica específica, para efectuar los procedimientos. Tampoco enuncia quienes son los profesionales que deben estar en la atención de esta población, con abuso de drogas.

Por otra parte, teniendo en cuenta la investigación que se llevó a cabo, revela que de los Centros de “Rehabilitación”, que fueron sujeto de análisis, por la FUMAV; que no refleja la población total, en Bogotá D.C; se identifica que la mayoría de los establecimientos, que prestan estos servicios de ayuda, son privados; entonces el Estado no tiene presencia, en su direccionamiento, como tampoco en el aspecto ejecutante;  por lo cual no existen en Colombia centros de “Rehabilitación” gratuitos; discriminando la ayuda a los sectores mas vulnerables de la población, dejando que las “empresas privadas” hagan de las suyas, reclutando a seres humanos, tratados como objetos, a cambio de una mensualidad; tal como lo refleja la siguiente gráfica:

Tampoco existe una presencia del Estado, en la prevención, de estos centros de reclutamiento de consumidores adictos a las drogas, ya que esto alerta a la sociedad, y disminuye la propagación de estos centros de tortura.

Es interesante, conocer que algunos, niegan su responsabilidad, por el hecho que algunos de estos Centros de “Rehabilitación”, no tienen el lleno de los requisitos legales, o en otras circunstancias, realizan visitas programadas, que solo alertan y se pierden las evidencias de las pésimas prácticas, en todos los aspectos que se puedan presentar en estos antros, de indignidad y persecución psicológica; haciendo que se desmaterialice el objetivo de estas visitas, que es precisamente propender por el adecuado funcionamiento tanto administrativo como pedagógico y humano, con estas personas, necesitadas de atención, afecto y humanidad.

Así como, lo describe Jhon:

“Más que todo iba sanidad de la Alcaldía, pero era chistoso porque cuando llegaba sanidad, me acuerdo tanto que habían muchos que querían decirle a ellos cuál eran sus inquietudes:

Pero le decían a usted: “Oiga hermano dónde nos lleguemos a enterar que ustedes le dijeron algo a esta gente y que nos sellaron por su culpa…va a llevar… lleva terapia…”. Entonces uno ¿qué hace?

Y por dentro: ¿cómo le digo a esta persona que acá es tremendo, que no están ayudando verdaderamente, que hay personas enfermas? Pero ¿cómo se lo digo?”

La solución, ante esta problemática social y cultural, que nos afecta, radica como lo menciona el ilustre Rodrigo Uprinmy, comenzar por el reconocimiento de los Derechos Humanos de ellos, otorgándoles, el mismo interés que se le da, a los derechos colectivos de la salud pública y la seguridad, de manera que se reduzcan las sanciones punitivas, siendo aplicadas “en sus justas proporciones”, con las conductas delictivas; toda vez que nos cegamos, por una doble moral juzgadora, en la que, si alguna persona es encontrada con una dosis de marihuana, es un drogadicto, en lugar de aceptarla como una práctica de libre elección, como lo es el alcohol o el tabaco, siendo esta constante irresponsabilidad social, que dejamos solo en manos de las autoridades gubernamentales, siendo que la responsabilidad es suya y nuestra, ya que en la medida que nuestras familias, colegios y universidades, continuemos con el pensamiento generalizado, que todos los consumidores, son drogadictos y delincuentes, nuestra sociedad, seguirá hundiéndose, en su propia hipocresía.

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