Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Lenguas
Alfabetización Digital
¿Qué pasa con la alfabetización digital? 4 cosas que deberías saber para entender la alfabetización digital
Asignatura: Taller: Enseñanza-Aprendizaje Lingüístico con Apoyo Informático
Profesora titular: Hebe Gargiulo
Carrera: Profesorado en español lengua materna y lengua extranjera
Año: 2017
Integrantes: De Coppi, Paola y Rabbat, Ayelén.
Índice
¿Qué es la alfabetización digital?
Capacidades y habilidades implicadas en la alfabetización digital
¿Por qué es importante no ser un analfabeto digital?
¿Cuál es el rol del sistema educativo en la alfabetización digital?
La alfabetización digital es un concepto relativamente nuevo ya que, obviamente, surge de la expansión del uso de las tecnologías en la sociedad.
En una publicación de la UNESCO (2011), la alfabetización digital es descrita como
La habilidad de utilizar tecnología digital, herramientas de comunicación o redes para localizar, evaluar, usar y crear información. También se refiere a la habilidad para entender y usar la información en múltiples formatos de una gran gama de recursos que se presentan por medio de la computadora, o la habilidad de una persona para desempeñar tareas eficientemente en un ambiente digital. La alfabetización digital incluye la habilidad de leer e interpretar los medios, reproducir datos e imágenes a través de la manipulación digital y evaluar y aplicar el nuevo conocimiento obtenido en los ambientes digitales (Akyempong, et al., 2011: 185).
Es decir, la alfabetización digital engloba un conjunto variado de habilidades acerca del uso de las tecnologías y las herramientas digitales. En este sentido coinciden la mayoría de las definiciones, como en la expuesta en el Plan Nacional Integral de Educación Digital que dice que “se refiere al desarrollo del conjunto de competencias y habilidades necesarias para que las personas se puedan integrar plenamente en la cultura digital, incluyendo su participación activa —tanto como productores como consumidores— en el entramado de los medios digitales” (Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, 2017: 9). O la definición de la Fundación Telefónica que plantea que
Podría ser el proceso de adquisición de los conocimientos necesarios para conocer y utilizar adecuadamente las infotecnologías y poder responder críticamente a los estímulos y exigencias de un entorno informacional cada vez más complejo, con variedad y multiplicidad de fuentes, medios de comunicación y servicios. En definitiva, estar alfabetizado digitalmente sería poseer la capacitación imprescindible para sobrevivir en la sociedad de la información y poder actuar críticamente sobre ella. Se trata de atender a los fines últimos de la educación como herramienta de transformación social (Fundación Telefónica, 2006: 52).
En definitiva, una persona alfabetizada digitalmente es capaz de manejar una variedad de capacidades que le permitirán sacar provecho del uso de las tecnologías.
La alfabetización digital conforma un sistema complejo de capacidades y habilidades, algunas se ven directamente implicadas en las prácticas digitales ya que son propias de la cognición humana y otras presentan características singulares y únicas al ser habilidades puramente digitales.
Con respecto a este punto, hay distintos modelos planteados.
Un grupo de personas, bajo el nombre de Cuentos para crecer, plantea que existen tres áreas principales en las que se pueden clasificar las habilidades digitales. Estas son Usar, Comprender y Crear (Cuentos para crecer, 2017). Haciendo esta división se puede observar el enfoque que hay sobre la persona alfabetizada digitalmente como prosumidor (productor y consumidor) digital.
En el Plan Nacional Integral de Educación Digital, las competencias digitales son seis: Creatividad e innovación, Comunicación y colaboración, Información y representación, Participación responsable y solidaria, Pensamiento crítico y Uso autónomo de las TIC. Estas competencias se ven en estrecha relación con ciertas capacidades humanas: la Resolución de problemas (Creatividad e innovación), el Trabajo con otros (Comunicación y colaboración), la Comunicación (Comunicación y colaboración, Información y representación), el Compromiso y responsabilidad (Participación responsable y solidaria), el Pensamiento crítico (Pensamiento crítico) y el Aprender a aprender (Uso autónomo de las TIC) (Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, 2017: 10-14).
Mozilla, una organización sin fines de lucro, trabaja fuertemente en la alfabetización web (web literacy) ya que los términos “alfabetización digital” y “alfabetización informacional” les parecían nombres demasiado amplios y ambiguos (Mozilla, 2017). En su modelo de alfabetización web, existen tres grupos fundamentales en los que se encuentran habilidades más específicas. Estos grupos son Participar, Escribir y Leer.
Participar incluye el hecho de conectarse con las comunidades virtuales que comparten, crean y sustentan el contenido significativo en la web. Escribir en la web implica construir y crear contenido en los nuevos géneros que surgieron con la web abierta, estos géneros son especiales ya que combinan textos y herramientas. Leer “es una habilidad crítica para relacionarse con el contenido online. [...] Así como la lectura tradicional requiere de conocimiento acerca del texto y conceptos sobre la impresión, leer online requiere de conocimientos acerca de la mecánica de la web” (Mozilla, 2017).
Conectar, proteger, la práctica abierta, contribuir y compartir son habilidades dentro del marco de la participación. Diseñar, codificar/cifrar, componer, revisar y remixar son habilidades dentro de la escritura. Finalmente, contenidas en la parte de lectura encontramos las habilidades de evaluar, sintetizar, navegar y buscar. Estas habilidades se relacionan con las Competencias del siglo 21: Resolución de problemas, Comunicación, Creatividad y Colaboración. A continuación habrá una lista de las competencias del siglo 21 y las competencias digitales con las que se relacionan a la hora de realizar actividades digitales.
Todo lo anteriormente dicho se puede explorar en un mapa modelo (Mozilla, 2017) de la que, para ellos, es la alfabetización web 2.0, alfabetización a la que se refieren de esa manera luego de que en 2013 creasen su primer mapa de la alfabetización web (Mozilla, 2017).
En todos los modelos presentados hay más o menos grados de complejidad, pero en todos se plantean distintos aspectos que las personas deben saber manejar correctamente para poder desenvolverse eficazmente en los contextos digitales que nos rodean hoy en día.
El siguiente video empieza con un paralelismo muy interesante.
No podemos negar el alcance de lo digital en la sociedad actual. La tecnología digital ciertamente es utilizada en una gran variedad de actividades en, prácticamente, todas las esferas de actividad social. Saber cómo utilizarlas es una habilidad indispensable para cualquier persona en el siglo XXI. En este video se apoya la idea de que ser un alfabetizado digital ya no es simplemente un privilegio o una ventaja, sino que es algo que se espera y, en muchos casos, se exige como parte de ser un ciudadano productivo y responsable en una comunidad. Esto se debe a la gran explosión que tuvo la tecnología y la información digital en los últimos años que llevó a que el conocimiento acerca de su uso se convirtiera en un requisito para el éxito en muchos trabajos y para el desenvolvimiento, e incluso el mejoramiento personal y grupal, en casi cada ámbito social (Common Craft, 2017).
Retomando la comparación del primer video, en otro se dice que “y es importante la alfabetización porque, históricamente, sabemos que los sujetos que han sido alfabetizados y dominan los códigos, los lenguajes, las herramientas culturales de su época están en mejores condiciones que aquellos que son analfabetos (ULLmedia-Universidad de La Laguna, 2014)”.
Así entonces,
Antes de la invención de la imprenta no era necesario estar alfabetizado para ingresar al circuito por el cual circulaba la información socialmente más significativa. Con la imprenta, la necesidad y el derecho de saber leer y escribir exigió políticas de alfabetización universal. Hoy, además de saber leer y escribir, es necesario estar digitalmente alfabetizado para tener acceso a la información y ejercer reflexivamente el desempeño ciudadano. Pero al igual que con la alfabetización de la lecto-escritura, no alcanza con tener acceso al instrumento y manejar las formas elementales del mecanismo. Es necesario, en cambio, dominarlo de manera tal que constituya un vehículo para comprender el mundo y para poder expresarse (Tedesco en Bedoya Rodríguez, et al., 2016: 140).
Hoy ser un alfabetizado digital es crucial, no serlo conlleva muchos problemas y dificultades y, por sobre todo, deja a las personas analfabetas en clara desventaja frente al resto, es decir, quedan en una lamentable situación de desigualdad.
La alfabetización, como todos la conocemos en su sentido tradicional, no se logra de un día a otro y sin la ayuda de alguien más. La alfabetización digital no difiere demasiado con la “tradicional” en su desarrollo, aunque puede irse dando de forma más independiente, existen muchos aspectos que deben ser enseñados y aprendidos. Si bien el uso cotidiano que hacemos de la tecnología que tenemos a mano nos puede enseñar mucho, hay muchos aspectos y cuestiones de las tecnologías y herramientas digitales que debemos saber y no se aprenden en la práctica común, y para ello necesitamos que alguien nos ayude.
Por poner un ejemplo, uno no le da un libro a un niño y espera que aprenda solo a leer, mucho menos esperamos que aprenda por su cuenta a diferenciar el mundo ficcional de lo real o la importancia de referenciar la voz de otro en nuestro propio discurso si es necesario, ¿entonces por qué pretendemos eso mismo con las habilidades digitales? Necesitamos aprender a filtrar y seleccionar información y verificar las fuentes de las que proviene la información, necesitamos aprender que no es ética la práctica del “copiar y pegar” porque se deben respetar los derechos de autor de la multiplicidad de archivos que encontramos en la web, entre muchas otras cosas.
La escuela debería ser una de esas guías ya que es la institución educativa por excelencia en la que la sociedad puede lograr una enseñanza que abarque a la mayor cantidad de personas de la sociedad estableciendo un nivel promedio para combatir las desigualdades sociales que se generan por la falta de conocimiento.
Ignacio Jara, en un texto escrito para la UNESCO, dice que:
Es claro que estas habilidades no se desarrollan por el solo hecho de tener acceso y usar las TIC, resulta ineludible el rol que le cabe a la escuela en asegurar las experiencias educativas orientadas hacia el acceso equitativo con el objeto de que la tecnología se traduzca efectivamente en una sociedad más igualitaria. Adicionalmente, y debido a que estas habilidades están íntimamente entreveradas con la posibilidad de aprovechar los recursos digitales en las actividades de aprendizaje de los estudiantes, es inevitable que la escuela esté involucrada en su desarrollo (Jara en Bedoya Rodríguez, et al., 2016: 105).
Es decir, las instituciones educativas deben enseñar y formar alfabetizados digitales con el mismo fin con que se alfabetiza en lectura y escritura a las personas: poner al alcance de todos las herramientas (conocimientos) para un presente y futuro mejor.
Para lograr este objetivo, se necesita de docentes que estén digitalmente alfabetizados porque de lo contrario, los alumnos no tendrán el apoyo y la ayuda necesaria para desarrollar las competencias digitales.
Entonces, es imprescindible que en la formación docente se incluya la alfabetización digital y que el aprendizaje con y acerca de lo digital sea visto como algo secundario y accesorio.