La masonería Ayer, Hoy y Mañana.

por Don Javier Otaola Bajeneta

La Masonería moderna nació en 1717 en la ciudad de Londres cuando cuatro logias que se reunían en cuatro tabernas de la ciudad: "La Corona", "El Ganso y la Parrilla", "El Manzano", y "El Racimo y la Jarra", deciden crear La Gran Logia de Londres y transformar el significado de las antiguas hermandades de canteros libres en una institución de especulación intelectual sirviéndose del simbolismo operativo como un método de introspección y como un verdadero psicodrama.

La Masonería es una Orden iniciática

¿Qué es iniciación?: "iniciación" es cualquier experiencia, cualquier conocimiento que tiene virtualidad para conmovernos, para transformarnos...que suscita en nosotros un proceso de cambio. La vida está llena de iniciaciones espontáneas que nos transforman: el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia, el amor, la maternidad o la paternidad , el disfrute artístico....La masonería, el método masónico , no es sino la aplicación programada, siguiendo un método ritual , fruto de una larga tradición histórica, de un procedimiento de crecimiento o construcción personal. La palabra construcción no es en este caso una mera licencia literaria ya que lo que la Masonería nos propone en la iniciación es precisamente una "metáfora para nuestra vida personal" y esa metáfora no es otra que la de la construcción. El origen del método masónico se encuentra a mi juicio en un descubrimiento "avant la pàge" por parte de la masonería de lo que en psicología se llama actualmente : "crecimiento personal", psicodrama, dinámica de grupos, psicología profunda, ....

Los canteros y constructores medievales descubrieron una realidad psicología grávida de consecuencias: que cuando actuamos sobre la realidad nuestra acción no se dirige solamente hacia afuera de nosotros mismos sino que de alguna manera se refleja sobre nuestra propia personalidad y dejaron constancia de este conocimiento en una lacónica sentencia que encierra todo el fundamento del método masónico: Lo que tú haces, te hace.



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El concepto de Orden constituye a la Masonería en una forma de asociacionismo particular. Tiene, por necesidad, un componente asociativo, o sea, afiliativo, que la equipara a cualquier otra forma de fenómeno societario fundado en el pacto de adhesión otorgado por los socios. Pero no es sólo eso, no puede sin más equipararse a un club social o a un ateneo, la Masonería se vincula necesariamente, por definición, con una tradición profesional anterior a los socios que la componen y a una especie de mandato constituyente tácito del que no puede apartarse arbitrariamente sin perder su propio sentido y su carácter iniciático. Ese componente constitutivo y característico de la Masonería está en sus rituales, y en el "método simbólico" que se practica en las logias; método simbólico que se manifiesta en su organización, en tres grados: aprendiz, compañero y maestro, en la forma de relación en el interior de la logia, en la atención al desarrollo, de todos los aspectos de la comunicación: gestual, afectiva, inconsciente. Lo mismo que una "Escuela Yógica" se define por la voluntad de sus socios y simultáneamente por la fidelidad al método yógico, así sucede con la Masonería. Un grupo de "gimnasia sueca" no puede definirse como Escuela de Yoga, porque el método de desarrollo físico y espiritual que practica no es el mismo, la tradición, a la que aquél hace referencia no es la misma que a la que se refiere éste. La Masonería no puede entenderse, por lo tanto, sin referencia al método masónico y a su significado iniciático. La iniciación convierte a la masonería en algo mas que un simple club ilustrado, nos permite considerar al método masónico como un verdadero método de crecimiento personal, con virtualidad para perdurar a lo largo del tiempo y no simplemente como un fenómeno meramente moderno. "La Iniciación no es de orden meramente intelectual y no tiene por objeto satisfacer la curiosidad gracias a la revelación de ciertos misterios inasequibles al profano. Lo que nos viene a enseñar no es una ciencia mas o menos oculta, ni una filosofía que nos diera la solución de todos los problemas: es un Arte, el Arte de la vida".1Es consustancial a la idea de iniciación, la convicción de que hay estados de consciencia que pueden ser inducidos voluntaria y paulatinamente aplicando una determinada voluntad a esa transformación y mediante la adquisición de "conocimientos", que no son realmente conocimientos, sino hábitos mentales, pautas de conducta, estructuras narrativas incorporadas a nuestro particular guión vital...La iniciación es, por lo tanto la puesta en marcha de un proceso de transformación personal, es la "hiper - estimulación" del proceso de "individuación " latente en todos nosotros, y todo ello de acuerdo con una tradición de origen profesional, celosamente conservada en lo esencial y permanentemente reelaborada en su comprensión.

1- Oswald Wirth.- El ideal iniciatico. 1979. pag. 53



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La Masonería es una fraternidad.

"L ́amitié qui naît du travail en Loge est en fait une sorte de relation spirituelle qui passe par le coeur". Jean Mourgues

El método iniciático se propone el "despertar de la conciencia", el aumentar las luces particulares del individuo, aportándole la experiencia de la Orden acumulada a través del tiempo y del espacio, pero eso, no se hace simplemente mediante un trabajo individual y aislado como si cada uno fuera una "bola de billar" que tangencialmente contacta con las demás. La Masonería añade un componente afectivo, y grupal, que permite y en cierto modo, obliga, a involucrar nuestra biografía con la de los demás hermanos, especialmente los de la Logia. Cada masón es libre (francmasón), pero esa libertad no le impide unirse a los demás masones en una cadena de unión estrecha, de tal modo que se integra como una piedra más en un edificio colectivo. De este modo, toda logia es no sólo como un "Ashram", sino que se desarrolla además una "dinámica de grupo" trabada en la forma tradicional y simbólica del ritual.

- La Masonería se fundamenta en un marco de valores comunes.

"Toda vida verdadera es un encuentro". Martin Buber

Esos valores actúan como una "matriz de sentido", a partir de la cual cada masón construye su propia perspectiva de sentido. Se presenta así misma como un metasistema, para permitir el pluralismo de sistemas en su interior, para constituirse en un centro de unión entre "constructores" que llegan a la logia desde horizontes diferentes, con sus propios referentes, para permitir el dialogo y la comunicación entre quienes de otro modo permanecerían incomunicados. El método masónico corresponde, a mi juicio, perfectamente con esa actitud de recuperar el origen a que se refiere Pániker en sus Ensayos retroprogresivos : " La cuestión es :¿se puede vivir sin referencias absolutas? He aquí que el shock del pluralismo explica el renacimiento de lo



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"religioso". Ante la limitación propia, ante la ansiedad producida por un mundo sin referencias absolutas, se tiende a recuperar el origen. Se tiende, no ya sólo a la edificación (nótese la metáfora constructiva) de metasistemas que concilien los sistemas diferentes desde niveles lógicos superiores, sino a una comunidad en el origen"2

Cuáles sean exactamente estos valores comunes no es una cuestión unívoca, ya que se han desarrollado varias versiones, a mi juicio complementarias entre sí, de ese orden fundamental de valores. En nuestro caso vamos a seguir el pensamiento de Giuliano di Bernardo cuando distingue los siguientes: "libertad", "tolerancia", "fraternidad", "trascendencia", al que se añade como concepto puramente iniciático el de "secreto". El conjunto de estos valores configura una particular antropología filosófica que desarrolla en todas sus implicaciones Di Bernardo en su obra Filosofía de la Masonería. La imagen masónica del hombre.:

Sobre la libertad:

No es difícil relacionar el método masónico con la idea de libertad, tanto en su sentido íntimo, de edificación interior como en la proyección social y colectiva de esa idea. Para empezar la misma iniciación masónica se ofrece, digamos filosóficamente, como una opción libre. No hay ninguna "necesidad" de ser masón. Se trata de una posibilidad, que no excluye otras, para trabajar en una tarea de "construcción", es una incitación a involucrarse en una aventura interior, no es una "arca de Noé" en la que sea preciso embarcarse para salvarse. Es mas, la masonería debe prohibirse cualquier proselitismo que pueda condicionar la libertad absoluta del que se arca a las puertas de la logia. La misma libertad, por supuesto existe para abandonar la logia. En masonería, del hermano que abandona el taller decimos que ha entrado "en sueños" es decir, no ha dejado de ser un iniciado, sino que ha suspendido su trabajo, dejando latente la posibilidad de continuarlo. El lema de mi logia madre "la Tolerancia" de Bilbao, tomado del Digesto de Justiniano dice "Infinita aestimatio libertatis" y, a mi juicio resume bien lo que el valor de la libertad significa para la masonería. Al margen de esa valoración, podríamos encontrar aún un significado mas profundo en la misma antropología propuesta por el método masónico, en la idea de la vida como proyecto, como obra de arte, que el masón debe tomar entre sus manos, en definitiva, al entregar las herramientas de razón al neófito la logia le plantea la necesidad de "elegir", de que sondee en su

2- S. Pániker op.cit.pag.124



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interior el argumento que quiere conferir a la historia de su vida, del perfil que quiere dar a su "arquitectura" personal y biográfica :" En resumen. a diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir conveniente para nosotros frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles" 3.Por esto llamamos a la masonería el Arte Real porque supone la dedicación cuidadosa a la máxima "realidad": la propia vida, y además porque presupone un acto de soberanía, de "realeza", al empuñar el mazo y el cincel y emprender la obra de "autopoiesis" a la que la iniciación nos invita. En este arte de vivir el " hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y el mármol, el medico y el paciente".( Erich Fromm. Ética y psicoanálisis.).

Sobre la tolerancia:4

La idea de tolerancia es otro de los valores que configuran ese marco de referencia que la masonería quiere edificar para permitir el diálogo entre los hombres. Es quizá uno de sus valores emblemáticos, por cuanto el nacimiento de la masonería especulativa está intimamente relacionado con las tensiones provocadas por las Guerras de Religión del siglo XVII. De ahí la iniciación, en su ancianidad de Voltaire a la Logia "Les neuf soeurs" de París en consonancia con sus opiniones, vertidas en el Tratado de la Tolerancia: "luego el derecho de intolerancia es absurdo y bárbaro; es

3- Fernando Savater. Ética para Amador. Barcelona.1991.pag.32.

4- " Ninguna condición es mas exigible a los masones que la virtud de la tolerancia. No ciertamente - hay que subrayarlo en aras de la verdad - ha sido siempre así. La antigua masonería operativa, la de los gremios y guildas de constructores, sintió el influjo intolerante de su época..., pero al fundarse la moderna Masonería especulativa, que no es ya una corporación de clase, sino una asociación de carácter filosófico, lo hace bajo el signo de la tolerancia .../... Sea nuestra Orden lazo de unión entre los hombres que hoy pugnan desde campos distintos por hacer una nueva España, mas justiciera y mas limpia". Demófilo de Buen. Boletín del Grande Oriente Español". 10 de Septiembre de 1931. pags. 18 y ss.



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el derecho de los tigres; es mucho mas horrible aún, porque los tigres no se destrozan sino para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unas frases".5

Al hablar del prespectivismo masónico como haremos mas adelante revelaremos el sentido último de la tolerancia que radica, precisamente en la búsqueda de la multiplicación de las visiones para alcanzar la mayor visión. Pero, a mi juicio, no debe confundirse la tolerancia con la simple indulgencia y el bobalicón indiferentismo de dar todo por bueno. Creo que debe reivindicarse la tolerancia como un valor fuerte, como la voluntad expresa de esforzarse por "comprehender" todo lo humano, algo así como el dictum latino: "Hombre soy, y nada humano juzgo ajeno a mí". Esto no significa renunciar a la beligerancia ideológica, ni al debate entre las ideas sin el cual no hay verdadera civilidad, esto no significa renunciar a denunciar lo intolerable: no hay tolerancia para los enemigos de la tolerancia.6 No puede significar tampoco el falso pudor de ocultar la contradicción allá donde la haya, ni introducir, por simple cortesía "vacas sagradas" que hayan de quedar al margen del pensamiento crítico, o de la controversia. La tolerancia como virtud fuerte exige, eso sí, lealtad, altura de miras y claro está, paciencia y deportividad. En este mismo sentido se manifiesta Salvador Pániker en su Aproximación al origen 7 en unos términos que me parecen exactos respecto a lo que quiero decir rechazando toda blandenguería proponiendo una tolerancia que se constituya como una convivencia crítica de intolerancias. Naturalmente cualquier idea, cualquier pensamiento que se tome a sí mismo mínimamente en serio se presenta como crítica respecto de todo aquello que lo niega, sino no sería un verdadero pensamiento; no se trata, por lo tanto, de renunciar a las propias convicciones ni de pretender que los demás renuncien al ejercicio de su capacidad crítica. Se trata sin embargo, de ser conscientes de las limitaciones de

5- Voltaire.- Tratado de la Tolerancia: "La naturaleza dice a todos los hombres: os he hecho nacer a todos débiles e ignorantes, para vegetar algunos minutos en la tierra y para abonarla con vuestros cadáveres. Puesto que sois débiles socorréros; puesto que sois ignorantes, ilustraros, y soportaros. Cuando seaís todos de la misma opinión lo que en verdad no ocurrirá nunca; cuando no haya mas que ver un hombre de opinión contraria, debeis perdonarlo, porque soy yo quien le hace pensar como piensa: Os he dado brazos para cultivar la tierra y un pequeño fulgor de razón para conduciros; he puesto en vuestros corazones un germen de compasión para que os ayudeis mutuamente a soportar la vida. No ahogueis ese germen; no lo corrompais; sabed que es divino; y no sustituyais la voz de la Naturaleza por los miserables furores de escuela."

6- Fernando Savater. Claves de razón práctica........................................................................

7- Salvador Pániker. Aproximación al Origen. pag. 83.- Barcelona, 1982



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nuestros respectivos paradigmas y de la necesidad de contar con un nivel de referencia "meta" que nos permita plantear articuladamente nuestros antagonismos. Pretender confundir la tolerancia con el simple panfilismo y con la renuncia a toda crítica por "no molestar" a nuestros contertulios es un flaco favor a la verdadera tolerancia que pretende fundar una verdadera cultura del pluralismo crítico.

Una de las enemigas clásicas de la tolerancia surge precisamente de su identificación con una especie de anomía, que desde ciertos planteamientos parece imposible de distinguir de la tolerancia como verdadero valor: "Ninguna convicción: he aquí la fuente de la actual demotolerancia liberal, con un furioso liberalismo para el que todo vale, porque nada vale ( fuera de dinero y poder, se entiende). Para dar alas a esta nueva jactancia, y a falta de mayores arrestos, no hay otra convicción que el egoismo y la vida privada"8. Sólo quien está inseguro de sus verdaderas convicciones necesita del refuerzo constante que le reporta el consenso general, la plausibilidad de sentirse de la misma opinión de la mayoría. La tolerancia, en masonería es una exigencia de su misma vocación de Centro de Unión, y de ahí irradia su estimación de dicho valor como esencial para toda sociedad abierta.

Si la tolerancia es un valor digno de ser defendido es precisamente porque hay valores, por lo tanto, no es cierto que todo vale. La cuestión está en saber reconocer esos valores y en adjudicar a cada uno de ellos la estimación que le corresponde. En este sentido, es cierto que en gran medida la tolerancia es un valor "procesal", es decir de orden instrumental, orientado hacia la convivencia y la búsqueda de otros valores sustantivos. Pero esa condición procesal no está privada tampoco de un juicio sustantivo, que pretende asumir la complejidad de lo humano y resistir a la violencia, no sólo física, sino también moral que conlleva todo reduccionismo o dogmatismo. Es el requisito indispensable para no quedar preso de una ortodoxia u otra, y para evitar la necrofilia a que lleva todo fanatismo. En la fórmula propuesta por Octavio Paz,9 la tolerancia hace par, indefectiblemente, con la libertad de espíritu, y constituye la otra cara de la libertad.

8- Carlos Díaz. Ilustración y Religión. pag 42. Madrid, 1991.

9- Octavio Paz.- El Cercado ajeno. O.C. Vol. 5. 1993. Círculo de lectores.



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La tolerancia como valor ha sido históricamente la piedra de escándalo entre la masonería y el fundamentalismo católico, que ha mantenido tradicionalmente una postura beligerante frente a este valor, de acuerdo con el principio "Extra ecclesia nulla salus": "La fe obliga a creer que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Apostólica Romana, la cual es la única arca de salvación, fuera de la cual perecerá quienquiera que no entre".10

En la actualidad, en cambio, la tolerancia parece ser un valor relativamente generalizado y que a pesar de sus manifiestas fallas ha llegado a impregnar nuestras instituciones11, pero no puede decirse que haya sido un logro sencillo, ni que haya quedado establecido de una vez para siempre.12No es una actitud espontánea sino que requiere una cierta "paideia", es decir una educación que sólo puede venir dada a partir de una vigencia social auténtica de ese valor.

Sobre la fraternidad:

"Una logia abierta (...) busca la heterogeneidad. No deja instalarse una ideología obligatoria. Trabaja las cuestiones y no recibe ninguna respuesta como definitiva. Está compuesta de racionalistas y místicos, de intelectuales y manuales, de pobres y ricos, de simpatizantes de

10- Alocución Papal del 9 de diciembre de 1854 .Pío IX.

11- Juan Luis Cebrian. Europa, fin de siglo. Claves de Razón práctica. Julio-Agosto 1990.: "...lo que caracteriza a la Europa de ahora, y lo que es preciso en la del futuro, son los valores opuestos, precisamente , a lo mas granado de la tradición papista. Es el dialogo frente a la Inquisición y el dogma; el laicismo frente al poder clerical; la ley como convención de seres libres, frente a oscuras teorías naturalistas del Derecho, lo que define a nuestro continente, Europa, la Europa de ahora, la de las décadas recientes es la historia de la tolerancia frente a las fórmulas salvíficas que unos y otros con reiterada saña ha propuesto a los ciudadanos"

12- Ferrajoli.- Diritto e ragione. :"El primado de la persona como valor, o del valor de las personas, y por lo tanto de todas sus específicas y diversas identidades .../...sobre ese valor se basa la moderna TOLERANCIA, que consiste en el respeto de todas las posibles identidades personales y de todos los relativos puntos de vista ...la atribución a cada persona del mismo valor, lo que comporta que intolerancia es el disvalor asociado a una persona como consecuencia de su particular identidad ...la tolerancia consiste en el respeto a todas las diferencias que forman las diversas identidades de las personas". Cit. en Europa: ¿Convivir con la diferencia?. Racismo, nacionalismo y derechos de las minorías. J. J. Lucas. Madrid. 1992. Ed. Tecnos



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izquierda y de derecha, de ateos y de creyentes13. Vive también la vocación esencial de la Orden masónica, definida en las constituciones de Anderson: 'La francmasonería tiene por fin reunir a personas que sin ella hubieran continuado ignorándose'. Ella rompe los desniveles sociales, profesionales e ideológicos. Ella funde. Cumple así la función de Hermes: franquear los límites , constreñir a los hombres y a los dioses a 'negociar' ". (Daniel Beresniak. Demain, la franc- maçonnerie.Paris.1990.) .

Desde siempre me ha llamado la atención la resonancia trascendental del lema republicano, que luce en los edificios públicos y en las monedas de nuestro país vecino. Parece mucho mas que un programa político, es casi una especie de religión cívica. Los tres valores de la tríada son problemáticos y dificultosos en "este valle de lágrimas" pero el más complejo y contradictorio de todos ellos es , a mi juicio, el de la fraternidad. Es aquel que encuentra mas contrariedades y desmentidos, tanto en nuestra historia colectiva como en nuestros propios sentimientos.

Creo que el error principal respecto de la fraternidad puede estar en su consideración como un sentimiento de efusividad y afecto espontáneo, libre de ambigüedades, que une a quienes se consideran hermanos, como si pudiera haber algo humano que no estuviera tocado de ambigüedad. Desde este punto de vista la apelación a la fraternidad no es sino una versión laica del "amaros los unos a los otros" o lo que es peor una elevación a idea política del " tó er mundo e güeno". No puede ser eso.

La fraternidad puede estar adornada, o no, de esa efusividad, pero su significado no puede reducirse a lo sentimental, sino que es el corolario de los dos valores precedentes : libertad, e igualdad.

La fraternidad humana implica de un lado la consideración de la radical igualdad del genoma humano, que no es sino una y universal especie desde los esquimales a los tuaregs, desde

13- Habría que hacer una salvedad aquí, como ya hemos dicho o diremos a lo largo del libro no todos los ritos masónicos permiten la incorporación de hermanos que se definan como ateos, la mayoría de ellos incorporan el simbolismo de Gran Arquitecto del Universo y llevan implícito un referente a alguna forma de "Dios". Incluso existen algunos Ritos de claro contenido "crístico", como el Rito escocés Rectificado.



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los indios del altiplano a los pastores de los "highlands". Esta proclamación se opone a la de aquellos que rompen la "catolicidad" de lo humano, herederos de Bonald, de Maistre, o del pre- romántico Herder, que rechazan esa unidad, reconociendo mas bien una diversidad de "humanidades" que se manifiestan en razas, idiomas, y mundos simbólicos diferenciados y en última instancia incomunicables. Desde esta perspectiva, etnológica, casi zoológica, no cabe una palabra que pueda dirigirse "urbi et orbe" a todos los hombres; no hay sencillamente hombres sino manifestaciones mas o menos individuales de una u otra variedad de etnia ó cultura.

Esa proclamación de fraternidad, va aún mas allá; también supone un reconocimiento de nuestra radical orfandad. Es el rechazo de todo paternalismo o maternalismo de clan, iglesia, partido ó Estado. La fraternidad es una relación bilateral y mutua, en la que pueden caber diferencias de experiencia, mérito ó capacidad, pero no hay diferencia que afecte a la relación misma, como es el caso del salto ontológico de la filiación a la paternidad/maternidad. No cabe por lo tanto ningún tratamiento de "pater" ó "mater" en el ámbito de lo espiritual, de lo político y de lo civil que configure una insalvable jerarquía, por causa de predominio paterno/materno. La proclamación de la fraternidad es por lo tanto consecuencia última del mismo impulso emancipador de la Ilustración, del sapere aude kantiano y su reivindicación de la mayoría de edad del hombre, en definitiva esa mayoría de edad nos ha de llevar en un momento de nuestro propio crecimiento a hacernos 'hermanos' de nuestro propios padres biológicos.

La aceptación de esa fraternidad implica sentimientos pero no ningún claudicante sentimentalismo, sino que es una idea programática tan eficiente como sus compañeras trinitarias, cuajada como ellas de consecuencias. En palabras de Alain Finkielkraut : "...por mucho que desde este momento seamos - ¡ y con qué ardor ¡ - demócratas, antinazis, antitotalitarios, antifascistas, y antiapartheid, no hemos aprendido a desconfiar de la sonrisa beatífica de la fraternidad".14 Esa fraternidad no desconoce lo ambiguo del amor fraterno, lo que tiene de imposición, ni va necesariamente acompañada de música celestial. Como decía Napoleón : "Los amigos se escogen los hermanos no". La fraternidad no se basa en un afecto electivo, hecho de afinidades y simpatías coincidentes sino que es una condición que nos viene dada como algo ajeno a nuestra voluntad, como el vínculo que nos une a nuestros coetáneos, de los que tantas cosas nos separan y tantas otras nos unen por la simple condición de compartir la misma generación o el

14- A. Finkielkraut.- 1990. pag.110