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Lectura: Juan 13:1-17

¡Qué lección más difícil¡  La humildad.  Hablamos del gran ejemplo de Jesús lavando los pies de sus discípulos.  Era una necesidad después de las largas caminatas en sandalias.  Al sentarse en la mesa en el suelo, era importante tener los pies limpios, y los siervos hacían este trabajo.  Un poco antes algunos discípulos discutían quién sería el mayor en el Reino de los Cielos.  Eso mostraba lo que llevaban en sus corazones en estos momentos.  Todos somos culpables del orgullo, de creernos mejores, llenos de derechos.  Jesús nos enseña de una manera muy eficaz cómo debemos tratar a los otros, con humildad, como se fueran mejores, más importantes que nosotros.  No es nada fácil, para ser así necesitamos la ayuda del Señor.  Una de las muchas direcciones del Señor para nuestras vidas que no podemos seguir sin Su intervención en nuestro corazón.  

Meditación: ¿Tengo a Jesús como mi ayudador para vivir el día a día de mi vida?

Una canción para la meditación: El que lavó mis pies

Oración: Señor, ayúdame.  Seguirte significa negarme a mí misma, y esto es muy difícil.  No lo puedo hacer si tú no actúas en mi.   Perdóname por las veces que me siento superior, ayúdame a ser como tú.   En tu nombre, Amén.