LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA

  1. Dimensión histórica de la novela.

En La verdad sobre el caso Savolta, las peripecias individuales se hallan tan entretejidas con el acontecer colectivo, que éste es mucho más que un puro marco o fondo del relato. Encontramos, en efecto, un panorama muy completo de la Barcelona de la época. Es el fin de la «belle époque» de una burguesía: junto al auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica tras la contienda y la crisis social agudizada desde 1917.

El texto que nos ocupa alude a los años 1917-1919, cuando España vivía el período de la Restauración, correspondientes con el reinado de Alfonso XIII caracterizado por el bipartidismo, el dirigismo eclesiástico, el intervencionismo militar, el caciquismo, el centralismo gubernamental en pugna contra el catalanismo, el desarrollismo urbano...

El orden existente consistía en el monopolio del capital y de los medios de producción por unos hombres de negocios que fueron enriqueciéndose explotando a la inmensa mayoría con el apoyo del poder y del ejército que actuaban con una decisiva represión.

A la agitación obrera se sumó la Primera Guerra Mundial en la que España, finalmente, no participó. La neutralidad española fue muy provechosa para los hombres de negocios que reforzaron su poderío así como ahondaron la fosa entre ricos y pobres y agudizaron los problemas sociales. Esto llevó a que el movimiento obrero bajara  a la calle a protestar contra la progresiva militarización de España y el deterioro de las condiciones de vida y trabajo de los asalariados. La huelga general revolucionaria estalló el año 1917. Esto llevó al caos, la miseria y el déficit, ajustes de cuenta y pistolerismo caracterizaron aquellas jornadas sangrientas.

Con el final de la guerra mundial, se terminaron los buenos negocios. La patronal se vio obligada a reducir las plantillas, con lo cual aumentó el paro y la tensión social. Cabe mencionar entre la huelga de 1919,  la Canadiense (central eléctrica); huelga que dejó a

oscuras Barcelona y los pueblos lindantes durante tres días: en la novela vemos cómo a causa de ella, la vuelta de Javier Miranda a Barcelona será muy difícil.

Como conclusión podemos decir que el asesinato de Savolta, la anarquía ambiental y el clima de tensión e intranquilidad psicológica, típico de la época narrada, son en la novela, pretexto para un texto que cuenta una realidad de lastre histórico.

  1. Caracterización de las clases sociales y sus respectivos representantes.

CLASES SOCIALES:

Se pueden agrupar los distintos personajes en los siguientes niveles:

- Alta burguesía capitalista: En esta clase social se encuentran los personajes relacionados con la empresa Savolta, accionistas y directivos ( Savolta, Pere Parells, Claudedeu y Lepprince). Todos ellos mantienen una implacable estrategia de explotación capitalista a base de intrigas, dobles juegos y manipulaciones, y no tienen inconveniente en recurrir a maniobras sin escrúpulos, con tal de mantener el poder económico, como la contratación de pistoleros para sofocar los conflictos sociales, entre los cuales destacan Max y los forzudos. No obstante existen diferencias ideológicas entre los personajes de este grupo.

Mención aparte merecen las mujeres (Rosa Savolta, María Rosa Savolta, Neus Claudedeu y la Sra. Parells) que se comportan acordes con su burguesa educación, es decir, sumisas a sus maridos y atentas a la tradición que la clara conciencia de su clase les impone.

- Clase media-funcionarios. Este grupo suele moverse en las sombras del funcionamiento social. Incluye al abogado Cortabanyes, a los policías, comisario Vázquez y sargento Totorno, y al doctor Flors. Su papel no es significativo en la lucha de clases, pero su escondido poder puede ser, a veces, sin limitaciones, una pieza fundamental en el curso de la historia.

- Clase social asalariada. Aunque más bien habría que llamarla clase media-baja, este conjunto de personajes forma una pequeña muestra de testigos, ingenuos unas veces (Miranda) y mudos otras ( Perico Serramadriles y la Doloretas), que observan atemorizados o impasibles la evolución de los acontecimientos en los que muchas veces, es el caso de Miranda, se ven implicados.

- Proletariado. Eduardo Mendoza no los presenta con clara identificación novelesca, tan sólo a través de sus actividades: manifestaciones, reuniones clandestinas, etc. El lector llega a conocer a los miembros de la patronal; en cambio, apenas tiene ocasión para aproximarse a alguno de los personajes obreros, que forman dentro de la novela tres grupos según el momento de aparición en ella: uno, en el capítulo 1 de la primera parte, con ocasión de los atentados sufridos por los dirigentes obreros para frustrar la huelga, pero tanto el artículo de Pajarito de Soto como la declaración del comisario Vázquez, fuentes originarias de la noticia, se limitan a registrar los nombres y anotar hechos puntuales; otro, en varias secuencias de los cinco primeros capítulos de la segunda parte, cuando Nemesio Cabra Gómez entra en contacto con Julián y su célula anarquista, cuyos miembros acabarán fusilados en Montjuic, con una identificación tan confusa que sólo conocerá el lector el nombre de Julián; y otro, finalmente, mantenido en un plano teórico, a través de otra célula anarquista, la del mestre Roca, a la que acuden Miranda y Pajarito en el capítulo 3 de la primera parte.

Atención aparte requieren Domingo Pajarito, su mujer Teresa y otros personajes, como Lucas “el Ciego”, pistolero al servicio de los obreros. El primero, no por pertenecer con exactitud al proletariado, pero sí por estar íntimamente ligada a él su dedicación intelectual. Su mujer, por la mísera vida que lleva, absolutamente desvalida y dependiente de los demás.

- Lumpen proletariado. Denominación que Santos Alonso da a la clase social ínfima donde se pueden incluir todos los personajes que o bien se identifican con un subproletariado ajeno al movimiento obrero, o bien representan a los bajos fondos de Barcelona: Nemesio Cabra Gómez, María Coral, Rosita la Idealista, los forzudos-matones, las prostitutas del cabaret, los clientes ( un marino, un viejo homosexual, un oficinista), etc. Todos forman un submundo desharrapado, picaresco, que busca ante todo la propia subsistencia.

PERSONAJES:

Espacios reales y simbólicos.

La obra se sitúa entre los años 1917 y 1919, y en ella se recrea el auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica y social. Hay abundantes referencias a los acontecimientos políticos y a las tensiones entre las clases sociales. Las industrias catalanas fabricaron multitud de productos y suministró beneficios a la clase burguesa y gran descontento a la clase proletaria. Este ambiente de descontento provocó disturbios y huelgas.El conflicto se convirtió en un enfrentamiento entre patronal y obreros. La industria catalana fabricaba material de guerra destinado a los aliados, sobre todo a Francia, lo que llevó a redes de espionaje y chantajes que intentaban cortar este sector industrial.

La verdad sobre el caso Savolta es una novela urbana, se sitúa en Barcelona. Ésta, era en la época una ciudad industrial a la que acudían un gran número de personas para encontrar trabajo y ascender socialmente, como le ocurre a Javier Miranda. Destacan el centro de la ciudad, lugar de intercambio social, en donde se sitúan los acontecimientos históricos importantes. La zona de la burguesía se divide a su vez en el Ensanche. En la parte alta de la ciudad encontramos el domicilio de Savolta y Lepprince. Por otra parte, aparece la zona de los obreros, que corresponde a barrios como el Raval, donde vive Pajarito de Soto. Otros espacios destacan por su valor simbolista, como el Liceo, Montjüic o la taberna, punto de encuentro de los obreros para difundir sus doctrinas. También debemos citar los espacios fuera de la ciudad. Así, Javier, a final de la primera parte decide alejarse de Barcelona para superar una crisis personal.

  1. Estructura de la obra. Salima

La novela se divide en dos partes de 5 y 10 capítulos respectivamente, conformados cada uno de ellos por numerosas secuencias. La novela es una serie de recuerdos de Javier Miranda declarados en un pleito judicial en el año 1927.

Si analizamos la estructura interna, la obra se puede dividir en tres bloques:

  1. Diversidad de puntos de vista y de técnicas narrativas: influencia de la novela picaresca.Salima

Parte de la obra aparece escrita en primera persona (punto de vista del narrador-protagonista). junto a ello, hay pasajes contados en tercera persona. Sin embargo, ello es, a veces, engañoso. Así, las dos fiestas a las que asistimos. Aunque se comienzan a contar en tercera persona, el protagonista estaba presente en ambas y es él quien las evoca. Pero no del todo: un examen detenido nos descubrirá que no todo lo que allí pasa (especialmente en la segunda fiesta) ha podido ser presenciado por Javier. De este modo, aparece el autor omnisciente. En fin, este autor omnisciente es ya el que cuenta la historia de Nemesio Cabra; pues, aunque Javier la conocerá por las revelaciones del comisario Vázquez, es evidente que no podía contarla con todos sus detalles, tal y como la leemos.Por otra parte, los materiales de tipo documental que aparecen en la obra introducen otros «puntos de vista»: el de Pajarito de Soto, el del comisario, etc. Así, muchos hechos aparecen iluminados desde diversos enfoques. Por ello, puede hablarse, con toda propiedad, de Perspectivismo. No hará falta insistir en la sabiduría técnica que todo ello revela en el autor. Son diversas las técnicas de narración utilizadas por Eduardo Mendoza. En la Primera parte domina la fragmentación de la historia, el montaje «caleidoscópico». y la presentación abrupta -sin aclaración- de personajes o hechos. Pero ello alterna con una larga secuencia sin puntos y aparte, en que los hechos se presentan perfectamente hilvanados. Y en los últimos capítulos, encontramos un relato ágil y de ritmo rápido. Indudablemente, esta variación se explica, en buena parte, por la consciente imitación de diversos modelos narrativos.

El retrato no se prodiga en la obra, pero los hay admirables: el de Cortabanyes (página 23), el de Pajarito de Soto (pág. 79), el de diversos personajes secundarios. Paradójicamente, no encontraremos retratos de los personajes principales: no sabemos cómo son físicamente Javier o Lepprince; de María Coral, sólo conocemos la intensa impresión que produce su belleza. Y sin embargo, ya hemos visto hasta qué punto son figuras vivísimas. Da más importancia a las descripciones de ambientes. Es imborrable la impresión que nos producen el cabaret (págs. 39-40, etcétera), el salón de baile popular (pág. 48), la casa de Pajarito de Soto (pág. 79), el Barrio Chino (pág. 199) o la pensión miserable (págs. 223 6243); y, como contraste, la elegancia de la casa de Lepprince (por ejemplo, pág. 201) o el balneario (pág. 315). A las cualidades ya señaladas del autor, habrá que añadir, pues, la capacidad de hacernos vivir intensamente en las atmósferas más variadas.Tanto en retratos como en descripciones, se pueden encontrar, en fin, muestras de una técnica realista tradicional, junto a tratamientos irónicos, poéticos, etc.

El diálogo abunda en la novela. Hay secuencias constituidas casi exclusivamente por conversaciones: así, las fiestas mundanas con su cháchara intrascendente junto a diálogos muy «literaturizados», se hallarán otros que fluyen con absoluta naturalidad. Si se comparan las conversaciones entre amigos, en las tabernas, en el círculo anarquista, etc.,se observará la diversidad de tonos y estilos.

Pastiche mediante la imitación de las técnicas de la novela policíaca, del folletín y de la novela de aventuras. Paula

“El pastiche es una técnica utilizada en literatura y otras artes, consistente en imitar abiertamente diversos textos, estilos o autores, y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente. Algunas veces se hace de manera paródica pero en general suele hacerse de forma respetuosa”

La estructura general de la obra debe mucho a la novela policíaca. Abundantes caracteristicas lo confirman: asesinatos, enigmas, sospechas, falsas pistas que desconciertan al lector, pesquisas de un comisario, interrogatorios y -sobre todo-, como en las novelas más típicas del género, la «aclaración del caso», al final, por medio de las revelaciones o «reconstrucción» del policía.

Algunos elementos de la historia pueden recordarnos géneros vecinos como la novela de espionaje (con la figura de Max). Pero el otro gran género sometido a pastiche es la novela folletinesca. Su presencia en la obra es fundamental, y se percibe en tres aspectos.

En tercer lugar thay que destacar la anécdota sentimental: la historia de María, su origen oscuro, sus amoríos con el  hombre rico y su peregrina boda con el hombre humilde, sus misteriosas «enfermedades», su intento de suicidio, sus fugas, sus retornos... A veces, se desemboca incluso en la «novela rosa», como en ciertos diálogos amorosos con el protagonista, etc.

  1. Artículos periodísticos, cartas y documentos: la verdad histórica y la ficción.

La trama desarrollada a lo largo de la novela es ficticia pero Eduardo Mendoza la sitúa en medio de un período histórico reciente para darle credibilidad y veracidad. A medida que vamos leyendo, encontramos documentos oficiales y artículos periodísticos que corroboran lo dicho. Cabe decir que estos textos se adjuntan como pruebas en un juicio que se está llevando a cabo en la ciudad de Nueva York y en el que Javier Miranda tiene que declarar.

Antes del comienzo de la primera parte, el autor deja escrita una nota en la que informa al lector que ha utilizado fragmentos de cinco documentos distintos para redactar algunos pasajes de la obra, como por ejemplo los artículos periodísticos, las cartas y los documentos.  

 

Podemos clasificar los documentos que encontramos en la novela de Mendoza en cuatro grupos:            

  1. Variantes idiomáticas y lenguajes específicos.

Las variedades lingüísticas de la novela se pueden clasificar en tres grupos según el origen del lenguaje, de modo que tenemos el de origen literario, el de origen social y el de origen cultural.

a.- De origen literario:

Dentro de este grupo se encuentra el lenguaje narrativo y descriptivo, propios del estilo de Mendoza. También el lenguaje detectivesco, como el de las intervenciones del comisario Vázquez -en especial su última intervención en la que desvela la trama del libro-, forma parte del lenguaje literario.  Por último añadiríamos la variante sentimental, que envuelve todas las situaciones románticas de la obra, y la variante mística que se personifica en el personaje de Nemesio Cabra Gómez.

b.- De origen social ( o nivel del lenguaje):

Mendoza tiene un estilo propio muy elaborado que se refleja en sus novelas donde abundan las largas descripciones con toques de humor y un registro elevado de la lengua.

No obstante en la obra, el registro, es decir, el nivel del lenguaje se amolda al personaje que habla y a su clase social.

En primer lugar, encontramos lenguaje formal en las intervenciones de Lepprince, Savolta, Miranda, Claudedeu y Pere Parells. Dentro de este primer grupo también se incluirían los artículos periodísticos de Domingo Pajarito de Soto.

En contraposición al registro formal aparece el coloquial, que a su vez se divide en tres grupos. Por un lado, tenemos el coloquial cursi, un tono propio de la burguesía adinerada y que presenta unos rasgos lingüísticos contaminados de la más empalagosa pedantería. El segundo es el vulgar, el lenguaje característico de las clases bajas que aparece en el cabaret y las tabernas. Por último, aparece el vulgar incorrecto, propio de personas sin cultura y con una formación deficiente, son ejemplos de este las intervenciones de la Doloretas  o las disculpas y consejos que da el sargento Totorno al comisario Vázquez por carta.

c.- De origen cultural:

El lenguaje de la novela también se puede clasificar según el ámbito o la situación en que aparece o al aspecto al que hace referencia.

1.- Lenguaje humanístico-histórico: la novela evoca hechos históricos y situaciones sociales reales. Por ejemplo el pistolerismo o la Primera Guerra Mundial.

2.- Lenguaje político: Mendoza lo reserva para el personaje de Pajarito de Soto, bien en sus artículos, bien en sus conversaciones con Miranda. Otro personaje que también utiliza este tipo de lenguaje es: el mestre Roca en su discurso sobre el anarquismo.

3.- Lenguaje jurídico y judicial: contemplado en todo momento con una mirada irónica y paródica, este lenguaje se transcribe en la comparecencia de Miranda ante el juez Davidson. Mendoza monta un minucioso interrogatorio judicial, exagerando la entrevista por aclarar los hechos hasta el límite del ridículo.

4.- Lenguaje administrativo: se registra en los documentos de carácter oficial o privado que aparecen en la novela.

5.- Lenguaje periodístico: encontramos algunos recortes de periódico con la noticia del traslado de Vázquez a Bata como comisario y algunas secuencias de la novela que recuerdan el lenguaje periodístico( p. ej. Cuando se relata el asesinato de Claudedeu).

http://laverdadtontos2.blogspot.com.es/2006/08/gua-de-lectura-de-la-verdad-sobre-el.html

 http://eprints.ucm.es/8633/1/T30899.pdf 

http://www.educacion.gob.es/exterior/centros/brest/es/materiales/savolta.pdf