EL APRENDIZAJE Y LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA COMO UN ESLABÓN DEL PROCESO DE FORMACIÓN DE PERSONAS CRÍTICAS

26 ENCUENTRO DE LA RED DE EDUCACIÓN ALTERNATIVA

SEDE: ESCUELA TECELTICAN S.C.

Calle 6, No 15 Ampliación Tepepan, Xochimilco,  Ciudad de México.

Luis Ricardo Ramos Hernández, Universidad Autónoma de Puebla y Benemérito Instituto Normal del Estado “Juan Crisóstomo Bonilla”.

El curso que doy es el de Historia del Cine, que en el plan de estudios se llama “Apreciación Cinematográfica II”. En esta asignatura proyectamos una revisión de la Historia del Cine en dieciocho sesiones, que van desde la aparición de las películas en color hasta el cine actual.

A todos nos gusta el cine y, según entiendo, todos quisiéramos tomar una clase de apreciación cinematográfica. Debe haber pocas materias tan fáciles de ganarse la atención de los estudiantes. La oportunidad para la educación alternativa es grande. Pero pensemos como maestros que están preparando el curso del modo más fácil posible para ellos: Dividimos las sesiones en dos clases para el cine norteamericano, dos para el cine mexicano, una para la nueva ola, una para el spaghetti western, dos para el cine de fantasía, etc. En cada sesión de tres horas, trazamos una pequeña línea del tiempo, agregamos dos o tres citas de directores importantes y echamos un vistazo al modo de producción de la época, presupuestos, locaciones, financiamiento. Para terminar, una sensibilizadora proyección de dos horas de una de las películas mencionadas. En ese momento, el maestro sale a fumar un puro.

¿Qué resultaría de un curso así? Sin duda incrementaría la cultura general de los estudiantes –en especial de aquellos que tienen buena memoria–, los exámenes del final nos asegurarían que todos los participantes tendrían un conocimiento del cine como para participar en trivias y juegos. Incluso podríamos escribir un objetivo del curso: “los alumnos apreciarán más el cine que si se quedaran en casa incomunicados”.

¿Pero qué falta?

Un meme de internet cuenta el siguiente chiste: “Qué pasaría si te digo que leer diapositivas en clase no es enseñar”.

La profesión docente no permite atajos, nunca es un camino fácil. La experiencia de nuestros compañeros de escuelas alternativas nos dice que el estudio de la Historia no debe apuntar hacia la acumulación de datos y sí hacia la construcción de perfiles críticos.

Esta construcción no es sencilla, no sirve una transmisión-recepción de doctrinas, por más progresistas que estas fueran. De hecho la repetición de credos es una forma de educación por definición autoritaria y tradicional. Más bien nos inclinamos por el conocimiento y la valoración de una diversidad de ideas.

La mediación que realizan los maestros y las instituciones alternativas, podría decirse que no es del todo pura y blanca de objetividad ideológica, por supuesto que tenemos inclinaciones teóricas y posiblemente esas inclinaciones estarán cerca de aquello que se denomina antiautoritario y marxista. El acercamiento que queremos provocar de nuestros estudiantes hacia el mundo es antiautoritario y es marxista, porque nos interesa desencadenar el cuestionamiento de los discursos, oficiales, escolares e históricos.

Dice Ivan Illich: “la mayor parte del aprendizaje no es consecuencia de la instrucción, sino el resultado de una participación de los educandos en el contexto de un entorno significativo”. (Illich, cit. en Gajardo, 1999)

En mi opinión, aquello que hace significativo el encuentro con su entorno es el acompañamiento teórico. Cada teoría que conocemos nos permite enfrentar la realidad cargados con la experiencia de seres humanos muy inteligentes. La educación alternativa es un buen lugar para dar y recibir aquellas orientaciones teóricas.

Pongo un ejemplo. Si proyectamos “El nacimiento de una nación” de D.W. Griffith, veremos en pantalla unos personajes muy simpáticos, que trabajan como esclavos, y lo pasan bastante bien. Otro ejemplo, si proyectamos “El triunfo de la voluntad” de Leni Riefenstahl, veremos descender de los cielos a un líder muy carismático que hace que las chicas lloren de emoción durante el Congreso del Partido Nazi de Nührenberg.

Muy útil para enfrentar el mundo es lograr que nuestros estudiantes: 1. Diferencien entre hechos y opiniones, 2. Conozcan fuentes bibliográficas más confiables y 3. Reconozcan distintos puntos de vista.

Enfrentaré el curso de Apreciación Cinematográfica II, con el reto de poner en contexto las películas, presentar las teorías que permitan a los estudiantes distinguir los méritos estéticos, las ideologías y otros discursos que subyacen en ellas; así como el momento del mundo que hizo posible tal representación.


Referencia

Riefenstahl, L. (1935) “El triunfo de la voluntad”.

Gajardo, M. (1999) “Ivan Illich”. UNESCO, Oficina Internacional de Educación.

Griffith, D.W. (1919) “El nacimiento de una nación”.