Encuesta de condiciones de vida: la crisis golpea a las familias

 

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En estos tiempos, cuando se habla de economía, es fácil olvidarse de que
 la crisis golpea a las familias. A menudo, las noticias económicas vienen recubiertas de una envoltura de cifras y datos macroeconómicos. El déficit sube… el pib baja… el ipc se desborda… ¿pero como afecta esto de verdad a la gente en la calle?

Anualmente, el Instituto Nacional de Estadística realiza en nuestro país una “Encuesta de condiciones de vida”. La perteneciente a este año, ya nos ha mostrado sus resultados provisionales y, por desgracia, no hacen pensar en que la remontada de la economía vaya a producirse en un corto plazo de tiempo. Afortunadamente, hay algunos aspectos positivos.


En primer lugar, la encuesta reúne datos acerca de los
 ingresos medios de los hogares. Los datos publicados este año, son los obtenidos en 2010 y algunos en 2011. Según el estudio, el dinero medio que entraba en los hogares en 2010 ascendió a 24.890 euros. Si comparamos este dato con el de 2009, obtendremos una disminución del 4’4%. Esto viene a decirnos que el año pasado entró menos dinero en las familias que el anterior.

El siguiente aspecto al que se refiere el estudio es la tasa de riesgo de pobreza. El dato obtenido es, como mínimo, inquietante. Según la Encuesta de condiciones de vida, esta tasa se sitúa en 2011 en el 21’8% de la población española. Especialmente llamativo es el hecho de que los menores de 16 años sean los que tienen mayor tasa, un 26’5% en 2011, un 3’2% superior al de 2009.

Si hay algo que preocupa a las familias, eso es llegar a final de mes. Esta es otra de las vertientes abordadas por el estudio. Según éste, en 2011, el 26’1% de los hogares de nuestro país dicen llegar a fin de mes con dificultad y el 9’7% con mucha dificultad. Lo positivo de esto, es que el porcentaje es inferior al que se obtuvo el año pasado, un 30’6%, de modo que si esta tendencia continúa, podemos inferir una mejora en la situación de las familias.

No son tan prometedores otros datos que el informe nos ofrece:

Como podéis ver, la situación de la calle no es nada halagüeña. Entre los datos se esconden algunas promesas de mejoría, pero dada la evolución de los acontecimientos en los mercados y los últimos incrementos del desempleo, se debería ser prudente antes de proclamar que las cosas se están arreglando.