22104 TICS aplicadas a la Educación Primaria.
ESTRATEGIAS PARA INTRODUCIR EL TRABAJO COLABORATIVO EN EL AULA DE PRIMARIA
Grupo 8
Sara Alves Duran
Inmaculada Gómez Remacha
Pilar Melero Seguí
Valeria Rodríguez Romero
INTRODUCCIÓN
Desde hace décadas, las clases magistrales han sido el plato fuerte a la hora de enseñar en las aulas. Este sistema no es muy efectivo ni recomendable, ya que es muy individualista y cerrado: consta únicamente de una larga explicación por parte del profesor, sin posibilidad de que los alumnos interactúen con éste, y luego se realizan ejercicios, la evaluación de los cuales se lleva a cabo a través de un examen.
Ahora, en cambio, se está teniendo en cuenta el proceso de aprendizaje y se fomenta la colaboración y cooperación entre estudiantes, estudiante-maestro y entre maestros, lo que ha permitido al alumno desarrollar y adquirir competencias de una forma más dinámica junto al resto de compañeros. Ya en su momento, grandes pensadores de la educación a lo largo de la historia entendieron los beneficios del aprendizaje colaborativo, como se apunta en el artículo de Rubia y Guitert (2014):
La pedagogía de Freinet, Rousseau, Neill, Makarenko, Cousinet, Ferrer i Guàrdia y Rué... ha permitido evolucionar los modelos pedagógicos hacia procesos de cooperación y aprendizaje entre iguales. Entienden el aprendizaje desde la relación y la cooperación, en definitiva desde la interacción, y nos muestran cómo los estudiantes en torno a tareas adecuadas, aumentan su dominio de conceptos críticos. (p.10)
Para poder llevar a cabo este trabajo colaborativo es necesario dotar a maestros y alumnos de estrategias, además de incluir la competencia de las TIC. La competencia nombrada anteriormente proporciona a los estudiantes un soporte en cuanto al acceso a la información y a la hora de comunicarse entre ellos.
Creemos que las nuevas metodologías de enseñanza son la clave del progreso y, por ello, nos hemos decantado por investigar y conocer un poco más sobre el trabajo colaborativo, que es parte fundamental de estas metodologías y que aún tienen mucho por mejorar. Llegados a este punto, queremos conocer qué estrategias existen y cómo podemos introducirlas en un aula de primaria, así como los beneficios de las TIC en el trabajo colaborativo a nivel escolar. Es por eso que nos preguntamos: ¿Qué estrategias podemos usar para introducir el trabajo colaborativo en un aula de primaria?
MARCO TEÓRICO
Para comenzar a desarrollar el tema de trabajo colaborativo, es necesario conocer su definición. Para ello, recurrimos al artículo donde se nombra a Krischne (citado por García-Valcárcel y Basilotta, 2015):
Multitud de estudios (...) defienden el trabajo colaborativo como una metodología activa en la que el docente es un facilitador; los alumnos asumen la responsabilidad de su aprendizaje, reflexionando sobre sus procesos cognitivos y desarrollando habilidades de orden superior; la enseñanza y el aprendizaje se convierten en experiencias compartidas; y las destrezas sociales y de trabajo en equipo se refuerzan a través de la construcción de consensos. (p.2)
Después de haber consultado las definiciones que proponen una serie de autores (Rotstein, Sáinz, Scassa y Simesen (2006); Zañartu (citado por Hurtado, 2014); Johnson y Johnson (citado por Hurtado, 2014), conjuntamente con García-Valcárcel y Basilotta, definimos aprendizaje colaborativo como una metodología que pretende que todos los individuos de un mismo grupo compartan experiencias para alcanzar un mismo objetivo guiados por el docente. En este tipo de trabajo, cada miembro del grupo debe implicarse en su propio aprendizaje y ayudar en la construcción del conocimiento de los demás.
Para llevar a cabo esta metodología es necesario dotar a maestros y alumnos de una serie de dinámicas formativas, como afirman Rubia y Guitert (2014): “las dinámicas formativas tienen que ayudar a la relación entre iguales, potenciar la comunicación y concretar acuerdos/conceptos en formas de comportamiento que nos hagan iguales, responsables, libres y respetuosos con los demás” (p.11)
Carrió (citado por Fernández, 2014) nos habla de cómo cada uno de los integrantes del grupo tiene un papel esencial para desempeñar una tarea conjunta:
En el aprendizaje colaborativo, cada participante asume su papel dentro del grupo, como líder de los conocimientos que se le han asignado, pero cada uno comprende que el equipo necesita de él para completar los conceptos que el grupo desea conocer (p.161).
Muchos de los artículos encontrados entremezclan trabajo colaborativo y cooperativo, por lo que es necesario aclarar cada uno de ellos. La distinción más aclaradora es la de Rubia, Jorri y Anguita (citado por García-Valcárcel, Hernández y Recamán, 2012):
El trabajo colaborativo es más una filosofía que una técnica, mientras que el cooperativo es un conjunto de procedimientos que ayudan a llevar a cabo la interacción en un grupo. En definitiva, podemos afirmar que el aprendizaje colaborativo se hará efectivo a través de la cooperación. (p.163)
Para aclarar esa filosofía a la que nos referíamos en el párrafo anterior, podemos citar las palabras de Coll y Monereo (citado por Fernández Ulloa, 2014) que defienden las ideas expresadas anteriormente de esta manera:
El aprendizaje cooperativo supone esencialmente un proceso de división del trabajo: los participantes acuerdan ayudarse unos a otros en actividades dirigidas a lograr las metas individuales de cada persona. En cambio, en la colaboración, cada miembro del grupo contribuye a la resolución conjunta del problema; la colaboración depende, por ello, del establecimiento de un lenguaje y significados comunes respecto a la tarea, y de una meta común al conjunto de participantes. (p.161)
A continuación, y siguiendo con nuestro estudio, queremos mostrar de forma visual una serie de ventajas e inconvenientes, tal y como exponen García-Valcárcel y Hernández y Recamán (2012) (pp.179-180) en su artículo, donde se muestran dos tablas (tablas 8 y 9) de lo que implica el aprendizaje colaborativo tanto para el profesor como para el alumno.
Para complementar lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que el aprendizaje colaborativo “proporciona oportunidades para adquirir habilidades comunicativas, actitudes positivas hacia la construcción de conocimiento, hacia las personas y hacia la cohesión grupal” (Fernández y Valverde (citado por García-Valcárcel y Basilotta, 2015)).
García-Valcárcel, Hernández y Recamán (2012) nos comentan:
Estamos pasando de un modelo centrado en la enseñanza a un modelo basado en el aprendizaje. Al asumir que los alumnos construyen activamente su propio conocimiento y dejan de ser meros receptores pasivos de información, el esfuerzo del profesor no se orienta sólo al desarrollo conceptual, sino a generar también las aptitudes, capacidades y competencias de sus alumnos. (p.182)
Para que el profesor pueda llevar a cabo esta clase de cambios, necesita conocer unas determinadas técnicas, para que, como se apunta en el artículo de Hurtado (2014), “le permitan de manera progresiva incorporar el trabajo colaborativo en la planificación de sus clases.” Éstas son realmente importantes pues, de no aplicarse, pueden tener como consecuencia lo que Gros, García y Lara (citados por García-Valcárcel y Basilotta 2015) destacan en su artículo, y es que el simple hecho de incluir el trabajo colaborativo en el aula no va a hacer que funcione, ya que es necesario aplicar dichas técnicas.
Según Fernández y González (2011) las principales técnicas del trabajo colaborativo son:
Una vez explicadas las técnicas, queremos resaltar un aspecto importante que ha cobrado gran relevancia en la actualidad: las TIC (Tecnología de Información y Comunicación). Podemos decir que éstas se han ido introduciendo en el proceso educativo, favoreciendo también el trabajo colaborativo entre los alumnos. Sin embargo, por sí solas son sólo una herramienta. Por tanto, hay que dotar a los alumnos de estrategias para el uso adecuado de las mismas (Carrió, 2007).
En referencia a la educación, tal y como dice Jordi Adell (1998), “es un nuevo medio omnipresente en nuestra sociedad que la transforma y que en muchos casos se convierte en la forma fundamental de comunicación de la comunidad educativa”. Así pues, las TIC se han convertido en una herramienta que favorece el trabajo colaborativo y consideramos imprescindible dotar a los alumnos de las estrategias necesarias para el uso adecuado de las mismas.
Como se señala en el artículo de Rubia y Guitert (2014) en sus inicios las TIC eran utilizadas como medio de difusión de la información (mandar documentos, comentar...) pero no se incluyen en lo que llamaríamos un trabajo colaborativo en línea. Para realizar el trabajo colaborativo era necesario que sus componentes se encontraran físicamente en un mismo lugar. Es más, a las TIC las etiquetaban en un perfil de trabajo individualista como expresa Carrió (2007): “las nuevas tecnologías han desvirtuado la colaboración y el esfuerzo grupal y han erigido como modelo a seguir el individualismo y el egocentrismo.”(p.6)
Según se han ido desarrollado las TIC, ofrecen cada vez más posibilidades de trabajar colaborativamente online. Estudios como los de Dillenbourg, Gross, Koschmann y Kirschner aseguran, como destacan Rubia y Guitert (2014) en su artículo, que las nuevas tecnologías en el aprendizaje permiten trabajar de manera síncrona. Pero el hecho de que sea un sistema síncrono no ofrece una respuesta automática de los integrantes como sería si fuera cara a cara, la interacción por este medio brinda un tiempo para reflexionar una respuesta clara y madura (Carrió, 2007).
En el artículo de García-Valcárcel, Basilotta y López (2014) se comentan los beneficios de la utilización de las TIC:
Según el Portal Oficial de la Escuela 2.0, se especifican siete ventajas de usar las TIC en los procesos colaborativos de aprendizaje y trabajo: eficiencia, valores morales, intercambio de información, innovación, limitación de duplicidades, viabilidad y unidad. (p.67)
Con ello queda reflejado que hacer un buen uso de las TIC proporciona gran cantidad de ventajas y es un elemento atractivo y motivador para el alumnado, tal y como expresan los autores antes mencionados.
Además, que la educación se apoye en las TIC, promueve la alfabetización digital y nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje que rompan con las clases tradicionales, tal y como explica Marques (citado por Gutiérrez, Yuste, Cubo y Lucero 2011).
Las plataformas y herramientas que nos permiten realizar un trabajo colaborativo rompiendo con las barreras espacio-temporales son diversas, como enumera García-Valcárcel, Hernández y Recamán (2012): “la comunicación por mail, los equipos de trabajo online, las videoconferencias, las reuniones telemáticas, las e-rúbricas... son materializaciones del trabajo colaborativo a través de las TIC” (p.162).
Además de todo lo citado anteriormente, encontramos las redes educativas (por ejemplo EDMODO) que proporcionan una comunicación síncrona o asíncrona dependiendo de la velocidad de respuesta que se necesite (Czernik, 2011). Los blogs, por su parte, nos permiten trabajar temáticas de una forma amplia o específica, dependiendo de diferentes factores: el profesor, el nivel de aula o asignatura, o el centro, a nivel más general (Lara, 2005).
Creemos necesario destacar también el uso de Google Drive y las Wikis como lo hacen Hernández y Olmo (citados por García-Valcárcel, Hernández y Recamán, 2012):
La utilización de Google Docs como espacio de experiencias compartidas, las wiki-sites para elaborar cuadernos de equipo, las videoconferencias, o los edublogs son algunas de las principales herramientas para potenciar metodologías de aprendizaje colaborativo que se están empleando en el momento actual. (p.184)
Por último, cabe destacar también que estas nuevas tecnologías permiten al alumnado regular su propio ritmo de aprendizaje, como nos dice Calzadilla (citado por Carrió, 2007):
Existe una gran flexibilidad cognitiva, ya que cada participante puede elegir su propio recorrido, según su nivel de aprendizaje y no tiene porque estar atado a los progresos estáticos en papel, sino que puede experimentar y volver a empezar si el ritmo es demasiado acelerado (p.9)
METODOLOGÍA
Para realizar el trabajo hemos buscado información en diferentes fuentes, como son: Google académico, Dialnet, Redined, Eric y la Biblioteca UIB. Para encontrar la información sobre nuestro tema hemos usado diferentes descriptores: trabajo colaborativo, aprendizaje colaborativo, aprendizaje cooperativo, nuevas tecnologías, aula de primaria, TIC en educación, blog, estrategias del trabajo colaborativo, educación primaria.
Para acotar la búsqueda hemos usado diferentes estrategias. Para empezar, como queremos utilizar información actualizada, hemos limitado la fecha de publicación de los documentos a 2005. Hemos hemos encontrado un artículo de Jordi Adell muy interesante y actual a pesar de estar escrito en 1998 y que hemos aprovechado para la elaboración de este informe.
También hemos usado los booleanos AND y OR. Por ejemplo, para que aparecieran las palabras “TIC” y “educación” en un mismo documento, hemos escrito “TIC AND educación”. Para encontrar palabras juntas en los documentos hemos puesto, en las fuentes, las palabras entre comillas: “trabajo colaborativo”. Y, para que aparezcan palabras de la misma familia o contenido que la que nos interesa, con motivo de abrirnos a un espectro más amplio de resultados, ponemos un asterisco al final de la raíz de la palabra: “colabor*”.
Cuando hemos encontrado un documento interesante lo hemos guardado, cada miembro del grupo, en nuestra cuenta de Mendeley y, una vez reunidos todos los documentos que queríamos utilizar, hemos realizado una lectura más específica para seleccionar los 3 documentos más significativos de cada miembro del grupo, los cuales hemos compartido con nuestro grupo de trabajo de Mendeley. De todos los documentos, hemos elegido 3 de ellos para compartir con el grupo clase, y de los que han colgado nuestros compañeros de clase, hemos cogido uno. Estos documentos están todos en pdf o html.
Con las ideas clave de los artículos hemos creado el informe, con el fin de responder a la pregunta inicial. Para ello, nos hemos centrado en las ventajas y desventajas que conlleva el trabajo colaborativo, las técnicas con las que trabajarlo y su aplicación y uso mediante las TIC.
En el siguiente gráfico se ve reflejado el porcentaje de documentos que hemos citado en el informe y el número de documentos consultados:
Fuente: Elaboración propia
Todos los documentos citados son artículos de revista, y en los elementos consultados hay artículos de revista y un libro.
CONCLUSIONES
Podemos afirmar, después de realizar este estudio, que existen una gran cantidad de técnicas y maneras de llevar a cabo el trabajo colaborativo en el aula, las cuales responden a nuestra pregunta inicial: ¿Qué estrategias podemos usar para introducir el trabajo colaborativo en un aula de primaria?
Nombrando de nuevo a Fernández y González (2011), conseguimos responder a la cuestión planteada en la introducción de este informe de trabajo. Ellos nos hablan de las principales técnicas para promover el trabajo colaborativo en clase, como por ejemplo la lluvia y rueda de ideas, el debate y foro, subgrupos de discusión y controversia estructurada. Estas estrategias ofrecen la posibilidad de llevar a cabo el trabajo colaborativo de una manera satisfactoria orientada a la obtención de resultados. Es necesario aplicar estas técnicas, pues debemos tener en cuenta que no basta con juntar a los alumnos y permitir su interacción, esperando que todo se desarrolle de manera correcta y efectiva. Para que el trabajo colaborativo sea un éxito hay que dotar al profesorado y alumnado de mecanismos que faciliten este método, como las técnicas expuestas anteriormente.
Además, podemos servirnos de las herramientas que las TIC nos ofrecen, las cuales nos permiten salvar las distancias manteniendo la comunicación más allá de la barrera espacio-temporal para poder conciliar la diferencia de horarios fuera del horario escolar. Unos buenos ejemplos pueden ser Drive o las Wikis, las cuales nos permiten desarrollar un trabajo conjunto en tiempo real y, a su vez, compartir documentos de interés con los demás integrantes del grupo.
También debemos mencionar que creemos imprescindible, desde temprana edad, la introducción en las escuelas de técnicas para poder realizar trabajos colaborativos, de manera que forme parte de la metodología de trabajo de los niños. De esta forma, no solo se adquiere una manera de trabajar, sino que también se desarrolla el sentimiento de empatía y se mejora la comunicación entre iguales, a la vez que se suprime la tendencia al individualismo. Además, el trabajo colaborativo es una metodología que prepara a los niños para su futura vida académica y laboral, donde la colaboración entre unos y otros es básica para el avance en todos los aspectos.
Creemos que es una lástima que éste no sea el plato fuerte de la educación en las aulas ya que, en un momento u otro, tenemos que hacer trabajos colaborativos mediante la discusión de ideas, y saber plasmarlos en un resultado final. Nos damos cuenta de que, si a nosotras nos hubieran dado esos conocimientos en la escuela, ahora nos sería mucho más fácil afrontar esta clase de trabajos y, tal vez, nos enriqueceríamos más de ellos y del saber de nuestros compañeros.
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