Una excusa para pensar

Para pensar ... sobre los triángulos, los números, los objetos matemáticos en sí mismos …

Desde luego, pero también sobre el maravilloso hecho de que esos objetos –mitad inventados mitad encontrados– se ajustan tan bien al mundo material en el que vivimos, sean tan fascinantes desde un punto de vista estético y tengan una capacidad tan grande de vida propia.

Para pensar, pues, sobre las matemáticas y sobre la vida, matematizando la vida y viviendo las matemáticas.

Para sorprendernos una y otra vez ante el maravilloso espectáculo de la mente humana creando ... entre el fragor de la realidad física y social, y en el contexto de su propia interioridad psicológica y afectiva.

Para comprender que la libertad de creación necesita de las sugerentes propiedades de lo particular y de la visión englobadora de lo general.

Para sentir pensando y pensar sintiendo.

Para comprender y sentir la necesidad de un pensamiento crítico: ante las inercias de la gran costumbre, ante los reduccionismos con que intenta trabarnos el Poder.

Para comprender y sentir las limitaciones del conocimiento científico y la necesidad de la poesía.

Ángel Ramírez