COACHING EN EDUCACIÓN.

¿QUÉ ES? Y ¿PARA QUÉ SIRVE?

                                               Isabel Montiel Vaquer

El mundo se expande y evoluciona continuamente. Cada vez son más las personas que en el mundo desarrollado ven cubiertas sus necesidades primarias y se plantean preguntas que responden a escalones superiores de la pirámide de Maslow. ¿Qué me pasa? ¿Qué me produce este vacío? ¿Cómo puedo deshacerme de esta insatisfacción? Sienten una necesidad de cambio. En muchos casos, cambio desde una situación en la que están relativamente bien, a un escalón superior en el que empiezan a llenar su Ser. Es ahí donde cobra sentido el COACHING, como herramienta catalizadora del cambio.

El COACHING tiene su base en la psicología humanista. Hace referencia a un conjunto de técnicas que ayudan a la persona a conocerse para sacar lo mejor de sí misma con el fin de alcanzar las metas que se proponga con menos esfuerzo y de manera más eficaz.

Aunque al parecer el origen del vocablo es húngaro, la lengua inglesa emplea el término “coach” para definir “carruaje”, es decir aquello que ayuda a trasladarse del punto A al punto B. Incluso, hoy en día en inglés coach es sinónimo de bus. Últimamente está cobrando fuerza el coaching deportivo, el personal y el coaching ejecutivo. En nuestro idioma no existe un vocablo equivalente, que pueda expresar todas las connotaciones positivas que “coaching” conlleva, por lo que es preferible dedicar un poco más de espacio y tiempo para dar a conocer qué es y divulgar en qué consiste y seguir empleando el vocablo “coaching” sin necesidad de sustituirlo por ningún otro en español. Su pronunciación es /kouchin/; el que ayuda a transmitir las herramientas, es un coach, /kouch/, y el que vive el proceso de cambio impulsado por esas técnicas es el couchee, /kouchí/.

Conforme se va expandiendo la práctica del coaching, cada vez son más las personas que comprenden que puede ser de gran utilidad en educación. Es cierto que para que mejore el sistema educativo hacen falta cambios que van más allá del coaching, es decir, hacen falta Grandes cambios, pactos por la educación, inversión en nuevas estrategias, cambios en la formación y manera de selección del profesorado y un largo etc. No obstante, la magia del coaching es que abre los ojos para responsabilizar a cada uno de Su momento presente, sin buscar culpables, ni echar balones fuera. La persona se plantea ¿Cómo puedo mejorar mi situación hoy, aquí y ahora? ¿Con qué herramientas cuento? ¿Qué opciones son las que me hacen vibrar para realizar el esfuerzo sin sufrimiento? Se responsabiliza de su propia parcela, reflexiona sobre distintos aspectos de su vida, puesto que todo está interrelacionado, crece como ser humano. Y así la rueda del carruaje poco a poco va alcanzando la forma necesaria para que el desplazamiento sea óptimo.

Aprender sobre coaching es interesante para alumnos, padres y mandos superiores de educación, pero en las circunstancias actuales, dónde más impacto puede ejercer, es en el profesorado. El coaching es de gran ayuda para el profesorado y muy especialmente para el profesorado de secundaria. Pero existe un matiz importante: el coaching sólo funciona cuando existe una verdadera voluntad de cambio, reconocida desde la humildad y honestidad del coachee. “Yo estoy aquí para cambiar Yo, y desde ahí lo demás irá cambiando paulatinamente”.

El profesorado de enseñanza secundaria se ve sometido a un gran desgaste emocional y mucha frustración, entendida como expectativas no alcanzadas. Hasta ahora en el sistema educativo español no hacía falta una verdadera formación pedagógica para ejercer la docencia. Un arquitecto podía ser profesor de matemáticas o dibujo, un médico profesor de biología o un ingeniero aeronáutico profesor de tecnología, acreditando su título de licenciado, arquitecto o ingeniero, un cursillo de aptitud pedagógica y haber aprobado una oposición. Cuando el arquitecto, médico o ingeniero, iniciaron sus estudios en la Universidad, salvo raras excepciones, ni su sueño, ni su visión era ejercer su profesión en un aula de 3 ESO. Incluso para muchos de aquellos cuyas carreras estaban ya directamente relacionadas con la docencia, hoy en día, conforme van subiendo la escalera, acercándose a la puerta de esos ESOs notan el profundo malestar, la disonancia entre su Ser y su hacer y la consecuente insatisfacción, que irradian en todas direcciones.

Afortunadamente, se han sustituido los Cursillos de Aptitud Pedagógica por Másters en Enseñanza Secundaria, me consta que se está poniendo mucho empeño para que no se conviertan esos Másters en CAPs más largos y caros. Para ello los responsables del diseño de los módulos y materias a impartir al futuro profesorado están tomando consciencia de que la legislación, los currículos y las programaciones están a un click de ratón, sin embargo, la gestión de emociones y la búsqueda de excelencia y satisfacción en educación requiere otros enfoques y maneras de transmitir distintas de las empleadas hasta ahora.

El coaching ayuda a superar la insatisfacción laboral de un profesorado que se siente, por un lado, obligado a sacar lo mejor de unos adolescentes que han nacido en el seno de una sociedad “en la que todo no es suficiente”. Por otro lado, el profesorado se siente incomprendido por esa misma sociedad que le echa en cara que “lo tiene todo (seguridad, sueldo, horario, vacaciones) y no es suficiente”.

        Si el profesor, se informa sobre coaching y, además, se forma e implica en su propio proceso de coaching, con la humilde voluntad de mejorar, de provocar cambios en su propia vida, aprenderá a trabajar la aceptación, la asertividad, la frustración, el perdón y a partir de ahí, la VISIÓN hacia su nuevo futuro. No debemos generar falsas expectativas, esos cambios pueden mejorar su actuación en el aula o puede que le lleven a entender que debe seguir otros caminos distintos de la docencia. Aprenderá a escucharse y a escuchar a su cuerpo. El cuerpo indica la necesidad de cambio mediante múltiples señales. Puede que abandonar su zona de confort le resulte doloroso, cierto es que “cambiar duele, pero… ¡no cambiar mata”!

        Aquellos profesores que sobrevivan al proceso y permanezcan en la docencia, sabrán entonces qué herramientas desean aplicar en sus grupos o de manera individual con alguno de sus tutelados. Sabrán que su trabajo es importante, que ellos son especiales y son capaces de hacer “magia” en su aula. Sus alumnos así lo percibirán y también los padres y los mandos superiores y… sus amigos y su familia… y la rueda de su vida irá adquiriendo la forma apropiada para ir girando cada vez con más fuerza para acometer la presión necesaria para provocar, también, los Grandes cambios.

Septiembre, 2010

Isabel Montiel Vaquer

Postgrado en Gestión y Dirección de Centros Educativos por la Universidad Autónoma de Madrid.

Coach y Docente.