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PASEO LITERARIO DEL TEATRO REAL A LA ESTACIÓN DE ATOCHA
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PASEO LITERARIO A PARTIR DEL RELATO “SONRÍE, MAMÁ” DE LORENZO SILVA

 

1.           ASIGNATURA: Lengua Castellana y Literatura

 

2.           NIVEL: 1º ESO

 

3.           RELACIONADO CON LA UNIDAD DIDÁCTICA:

 

Aprovechando la visita al Teatro Real que se plantea desde el Departamento de Lengua y Literatura, proponemos reproducir el recorrido de la Puerta del Sol a la Estación de Atocha que realiza Jonathan, protagonista del relato Sonríe, mamá del autor  Lorenzo Silva.

 

4.   DURACIÓN: 2 sesiones.

5.   PROPUESTA DE ACTIVIDAD:

Durante la primera sesión prevista para esta actividad, los alumnos realizarán la lectura y análisis del contenido del cuento propuesto.

Sonríe, mamá es un relato del escritor madrileño Lorenzo Silva publicado por primera vez en 2007 como apéndice de la antología El déspota adolescente aparecida cuatro años antes.

Este relato sirve como modelo muy breve y resumido de novela de aprendizaje o bildungsroman en el que la peripecia del joven protagonista se corresponde con una transformación personal o proceso de maduración. Como en otros ejemplos de novela de aprendizaje, también aquí el protagonista realiza un viaje que refleja, a modo de metáfora, el recorrido interior que le conduce de la inocencia hacia la madurez o, como en este caso, de la rebeldía y el inconformismo inicial a la actitud mucho más madura del joven al final del relato quien es capaz de ver belleza donde hasta hace poco solo veía fealdad.

“El término alemán bildungsroman se utiliza para denominar un tipo de novelas en las que se muestra el desarrollo físico, psicológico, moral o social de un personaje generalmente desde la infancia hasta la madurez. La palabra alemana podría ser traducida como novela de formación o novela de aprendizaje, incluso como novela de autoformación. […]

En opinión de Wilhem Dilthey (1870) los bildungsroman poseen una serie de características bien diferenciadas:

En primer lugar, el protagonista es un personaje joven, normalmente varón (porque según su punto de vista en aquella época la mujer no poseía la libertad de movimientos necesarios que permitieran al héroe las múltiples experiencias vitales decisivas en el transcurso del autoconocimiento). Sin embargo, no hay que olvidar que novelas consideradas como pertenecientes a este género sí tuvieron protagonistas femeninos, como por ejemplo Mol Flanders de Daniel Defoe o Mujercitas, de Louise May Alcott.

En segundo lugar, el protagonista comienza su formación en conflicto con el medio en que vive. Se deja marcar por los acontecimientos y aprende de ellos. Tiene por maestro al mundo y va integrando en su carácter las experiencias por las que va pasando. Sufre por el contraste existente entre la vida que había idealizado y la realidad que tendrá que vivir.

En tercer lugar, este tipo de novelas no contempla la muerte del héroe y suele terminar con un final feliz o, al menos, un final que no suponga para el protagonista daños irreparables. La narración se articula en función de un viaje espiritual del protagonista y no impone a los diversos episodios una sucesión lógica. Además tiene un carácter abierto, lo que posibilita el surgimiento de otras novelas que continúen la historia. […]

La inclusión de un número mayor o menor de textos en este género depende de la mayor o menor amplitud que se quiera dar al concepto. Así podemos encontrar algunos ensayistas que lo restringen a un periodo determinado de la literatura alemana, hasta otros que incluyen en él obras de momentos históricos muy diversos y circunstancias literarias y socioculturales muy dispares con títulos como La montaña mágica de Thomas Mann, El retrato del artista adolescente de James Joyce, La educación sentimental de Flaubert, Grandes esperanzas de Dickens, Bajo las ruedas, de Herman Hesse o El guardián entre el centeno de Salinger. Podríamos afirmar con Aránzazu Sumalla en su ensayo El adolescente como protagonista literario que, dado el incalculable número de novelas que narran ese cambio vital en el héroe, cualquier novela que se precie consiste precisamente en eso, en el relato de las peripecias o aventuras de un héroe que arranca la trama con unas características determinadas y que a partir de las vivencias relatadas termina convertido en un personaje diferente.”

 

LÓPEZ GALLEGO, Manuel.

Tejuelo, nº 18 (2013), págs. 62-75. El Bildungsroman. Historias para crecer

 

El subgénero del bildungsroman se desarrolla de forma especial en el ámbito de la literatura juvenil, tal vez porque la propia transformación que implica esta etapa vital, ayuda a que lector y personaje se identifiquen fácilmente. Rebeldes de Susan E. Hinton, La historia interminable de Michael Ende o Donde el viento da la vuelta de Jordi Sierra i Fabra, son solo tres de los numerosísimos ejemplos a los que los alumnos de 1º de ESO pueden acercarse como títulos adecuados a su edad. En cursos sucesivos van a poder aproximarse a otras obras que, aunque no fueron creadas como obras juveniles, el hecho de estar protagonizadas por chicos que se enfrentan a una realidad transformadora, las hacen idóneas para trabajar con ellas en el aula y profundizar en el concepto de bildungsroman. La isla del tesoro, Oliver Twist, El guardián entre el centeno, La busca de Baroja o incluso El Lazarillo de Tormes  podrían servir de ejemplo.

En el análisis del relato de Silva, conviene llamar la atención de los alumnos en algunos aspectos técnicos como la presencia de un narrador externo cuya  voz y perspectiva se focaliza en el personaje protagonista como revela el uso frecuente del estilo indirecto libre (Pero para qué recordarle a mamá malos rollos. Los dos eran del Atleti, como estaba mandado).

La segunda sesión de la actividad propuesta aprovecha la presencia de los alumnos en una zona próxima a la Puerta del Sol, esquina Preciados, punto en el que Jonathan, protagonista de Sonríe mamá, se separa de su padre e inicia su recorrido.

 

Antes de iniciar este recorrido literario y, dado que la actividad comienza en la Plaza de Ópera y continua por la calle Arenal hasta llegar a Preciados, es interesante hacer algunas alusiones a la historia de nuestra literatura que se asocian a esta calle madrileña. Pueden consultarse en este documento.

 Plano paseo literario

Reproducir el recorrido de Jonathan, detenerse en aquellos lugares que el personaje decidió no fotografiar, permite a los alumnos observar con una nueva mirada este entorno  y, en lo posible, reflexionar sobre el mecanismo con  el que la literatura parte de un material real para transformarlo en ficción.

Logró por fin sacudírselo en la esquina de Preciados y  Sol, y echó a andar hacia la calle de Alcalá.

 

Por un momento, ya en la esquina de Alcalá, sopesó que la foto fuera esa. El mar de luces de la Puerta del Sol, con el puto reloj de las uvas al fondo.

No se veía fea la bajada hacia Cibeles, y todavía le gustó más cuando apareció la Puerta de Alcalá al fondo.

 

Desde Cibeles torció hacia el Paseo del Prado. Caminó por la estrecha acera del Banco de España, dejando que los coches, que se amontonaban en un atasco descomunal, le aturdieran con su ruido y con su humo.

Cuando vio al fondo la estatua de Neptuno, pensó por un momento en hacerle al dios marino la foto.

 

Caminó hasta Atocha, entró en la estación, se dirigió a los andenes y mientras esperaba allí se bajó la canción de Maná.