Acción Católica Argentina

Inter -Áreas

Diócesis Lomas de Zamora

Espiritualidad    Julio de 2016

“Misericordia fuente de Alegría, Serenidad y Paz.”

Iniciamos como Acción Católica de Lomas de Zamora,  un camino en unidad de Espiritualidad Diocesana,  buscando vivir en plenitud este Santo año Jubilar para  alcanzar juntos la Gracia, fruto de una renovación espiritual y profunda conversión de nuestro corazón.

Deseamos así, que todas las áreas puedan, de acuerdo a las realidades parroquiales, reflexionar una misma temática espiritual.  

En Misericordiae Vultus se expresa:

 “en las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo, con la compasión y la misericordia.”

Hay tres parábolas en particular: La de la oveja perdida, La de la moneda extraviada y La del hijo pródigo. A continuación los invitamos a meditar esta última citada.

Confiados en las palabras de Jesús dispongamos nuestro corazón para que el Espíritu Santo, nos ilumine con su Luz y nos encienda con su Amor en este camino de renovación espiritual y profunda conversión individual y comunitaria.

Evangelio: EL HIJO PRÓDIGO  (Lc 15, 11-32)

VER Y JUZGAR

Leeremos el relato de la parábola y al mismo tiempo, detallando qué significa cada una de sus partes, buscaremos aplicarla a nuestra propia vida y la del grupo.

EL HIJO MENOR SE MARCHA 
Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: ¨Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.¨ Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida. 


Reflexionamos:- Dios es tu Padre que te ama infinitamente. Vivir en la casa del Padre, es vivir al lado de Dios, amándolo, cumpliendo sus mandamientos, haciendo su voluntad. 
Sin embargo, Dios te hizo 
LIBRE y tú puedes  marcharte a buscar una vida según tú, pensando que ahí también serás feliz.
El ¨ país lejano” es el mundo en el que se ignora la Gracia que se vive junto al Padre, en su casa. Dejar la casa, es elegir vivir lejos de la Gracia.
Piensa detenidamente... hay veces que actúas como el hijo menor? te sientes libre porque haces lo que quieres, deseas?

 Cada vez que te marchas, ¿piensas en el dolor que esa elección tuya, trae al corazón del Padre?

BUSCAS LA FELICIDAD DONDE NO ESTÁ

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre, que le mandó  a cuidar cerdos. Gustosamente hubiera llenado su estómago con las algarrobas que comían los cerdos pero nadie se las daba.

Reflexionamos:- El hijo malgastó todo lo que le había dado su Padre, cayó muy bajo llegando a pasar hambre.
- Cuando usas la herencia (todo lo bueno que te dio Dios) para mal, cuando vives buscando el éxito, ser importante, el placer, el pasarla cómodo y bien... darte gusto a ti, antes que a los otros... el tener muchas cosas, el sentirte querido, aceptado por los demás... puedes hacer lo que quieres, y sin embargo .... te sientes vacío, incompleto, solo, triste, abandonado, decepcionado.

Entonces ¿descubres que en la vida egoísta, solitaria y materialista, no está la felicidad verdadera?

¡ SIEMPRE PUEDES VOLVER A CASA DEL PADRE

Entonces, reflexionando, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré:-“ Padre, he pecado contra el cielo y contra tí. Ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino y fue a casa de su Padre.

Reflexionamos: No importa lo bajo que hayas caído, siempre puedes arrepentirte, pedir perdón y volver a empezar. El sacramento de la confesión es el camino para volver a la casa del Padre.

- Hay dos opciones: una, sentarte y decir: "¡Qué malo he sido! ", otra, ser humilde y decir: "Padre, he pecado, me arrepiento, perdóname."

¿Cuál me resulta más difícil? ¿Por qué?

¿Cuál sería la que más me reconforta?

¿ CÓMO ME RECIBIRÁ EL PADRE ?

Cuando aún estaba lejos, su padre lo vió y se conmovió. Fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: “ Padre, he pecado contra el cielo y contra tí. Ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Traed enseguida el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Traigan el ternero cebado y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado.” Y se pusieron todos a festejarlo.

- ¡ El amor que Dios te tiene a ti es el más grande amor que puede haber: es infinito, es gratuito, es misericordioso, no pide explicaciones, siempre perdona, siempre te recibe alegre con los brazos abiertos... corre, te abraza y te cubre de besos!

Reflexionamos: Como el hijo menor, ¿he sabido reconocer el propio error y recorrer el camino de retorno?

¿Cómo he experimentado ese amor infinito de Dios Padre? 

EL HIJO MAYOR

El hijo mayor estaba en el campo, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. Y éste le contestó: ¨Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano.¨

Él se enojó y no quiso entrar, su padre salió y quiso convencerlo. Él contestó a su padre: Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me diste ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega este hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio y tú le matas el ternero cebado.                                    

El padre le respondió: “Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero tenemos que alegrarnos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado.”

- Reflexionamos - El hijo mayor sirve, obedece las órdenes del Padre, pero... no con amor desinteresado. Vive en casa del Padre, pero interiormente está lejos del Padre.
- A veces en el mundo hay más hijos mayores: hombres rectos que por afuera trabajan y cumplen sus obligaciones, se ven buenos, sin embargo, interiormente llevan esta vida como una carga, esperan que todo se les admire y agradezca, están llenos de amargura, orgullo, egoísmo, resentimiento, celos y envidia. 

- Estos hombres tampoco pueden encontrar la verdadera felicidad.

¿Vivo yo como el hijo mayor?

¿Tengo el valor de reconocer que a veces mi buena conducta, no es tan transparente como parece?

 ¿Me arrepiento de esto?

¿Cómo puedo vivir la conversión si tantas veces he tratado con mis propias fuerzas de cambiar?

ACTUAR:

EL GRAN AMOR DE DIOS 
- Los dos hijos necesitan el perdón de Dios, el sanar. Los dos necesitan volver a casa. Los dos necesitan el abrazo de un Padre misericordioso.
El Padre nunca compara a sus dos hijos, los ama por igual. Sí, todos los hombres tenemos por igual el amor de Dios.

Reflexionamos ¿por qué vivimos comparándonos unos con otros?
-
Tu felicidad verdadera proviene de saber que eres ¨HIJO¨ de Dios, que Él te ama infinitamente, de una manera gratuita y que siempre tiene los brazos abiertos para recibirte de regreso.

Si para mí es imposible la conversión de mi corazón, para Dios no hay nada imposible. Solo podré ser curado desde arriba, desde Dios. Pediré perdón a Dios por las veces que me he marchado de casa?

Experimentado su Amor, puedo decir:¡Gracias Padre por amarme tanto!?

Alabado sea Jesucristo!!

Para reflexionar con los ASPIRANTES.

Evangelio: EL HIJO PRÓDIGO  (Lc 15, 11-32)

Pasan tantas cosas, el hijo se arrepiente y decide volver. Pero teme que el padre no lo reciba. Sin embargo, cuando lo ve llegar, a lo lejos, el padre corre a su encuentro y lo abraza. A veces somos como el hijo que se va lejos de su padre, cuando elegimos vivir alejados del amor de Dios.

El perdón de Dios es inmenso. Si realmente estamos arrepentidos, sana nuestras heridas, borra nuestra culpa y nos abraza con su amor.

¿Perdonamos como Él nos perdona?

¿Recibiste alguna vez un abrazo de perdón? ¿Cómo te sentiste?

¿Sabías que Dios Padre te espera para abrazarte en cada confesión?

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La Alegría del Perdón. Pensamos en silencio.

  • Jesús nos enseña a amar a Dios.
  • ¿lo queremos mucho y creemos en Él?
  • ¿Lo tenemos presente cada día y le dedicamos un rato a la oración?
  • ¿Escuchamos con atención y respeto su Palabra?
  • ¿Vamos a Misa los domingos? ¿Le pedimos a nuestros padres que nos lleven?
  • Jesús nos pide que amemos y respetemos a nuestros padres y maestros. 
  • ¿Hacemos caso a nuestros padres?  ¿Les contamos nuestras cosas? ¿colaboramos en casa?
  • ¿Nos encaprichamos? ¿Estamos siempre pidiendo cosas? ¿Agradecemos todo lo que hacen por nosotros?
  • ¿Obedecemos a los maestros? ¿Cómo nos portamos en la escuela?
  • Jesús nos enseña a amar a nuestro prójimo.
  • ¿Respetamos a los demás? ¿O nos burlamos de ellos? ¿Nos gusta contar sus defectos?
  • ¿Buscamos pelea? ¿Queremos tener la razón en todo?
  • ¿Compartimos nuestras cosas? ¿Ayudamos a los demás? ¿No da rabia y sentimos envidia de lo que tienen?
  • ¿Pedimos perdón a los que ofendemos? ¿Perdonamos cuando nos ofenden?
  • Jesús nos enseña que hay que decir siempre la verdad, aunque a veces nos cueste, y respetar las cosas de los demás.
  • ¿Decimos mentiras? ¿Hacemos trampas cuando jugamos? ¿Cumplimos lo que prometemos?
  • ¿Nos quedamos con cosas que no son nuestras?
  • Dios nos da la naturaleza para que la usemos bien y la inteligencia para que la mejoremos.
  • ¿Cuidamos nuestra salud, comemos bien y nos abrigamos cuando hace frío? ¿Lastimamos a otros?
  • ¿Rompemos a propósito plantas, hacemos sufrir a los animales? ¿Desperdiciamos o rompemos cosas? ¿Cuidamos los útiles, nuestras pertenencias? ¿Y las ajenas?
  • ¿Aprovechamos nuestra inteligencia y tratamos de aprender y mejorar todo lo que podemos?

Estoy arrepentido, Señor.
Necesito pedirte perdón,

necesito recibir tu amor misericordioso.
Guíame y ayúdame para vivir como Tú nos enseñas:
amando a todos y haciendo el bien.
Te pido que cada vez que me aleje de Ti,
cambie mi corazón para volver a acercarme.
Que crezca en la comprensión,

el perdón y la generosidad con los demás. 
Ayúdame a ser cada día mejor hijo,
mejor hermano, mejor amigo, mejor cristiano.

Que mi Amistad contigo me fortalezca

 y me dé más fe,
me ayude a amar más y mejor a los demás.

Gracias Señor por tu Perdón,

que me llena de Tu Paz!!

Gracias Señor por tanto Amor!
Amén

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Alabado sea Jesucristo!!!!