PRÓLOGO III :: VESTIGIOS DE LA ÚLTIMA EDAD

2 de Mayo de 2251 - Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 215:

2 de Mayo de 2251 – Diario personal  de la Dra. Nozomi Hayashi

Aquí estoy de nuevo, sobre este cuaderno, hoy hace veinte años de la caída del último gobierno, no es fácil sobrevivir bajo este cielo grisáceo, los científicos del grupo al que me acople hace unos años parecen desconocer el motivo de dicho fenómeno, según ellos la atmósfera es idéntica a la de hace mil años, aún son incapaces de explicarse el porqué de ese tono gris que adquirió el cielo. Si al final será que nuestro planeta sabe que el fin de la humanidad está cerca y nos avisa de esa forma. Un poco tarde digo yo.

Bueno, hoy apenas hay cosas que resaltar, al menos no tuve que averiguar a qué familia pertenecía ningún cadáver, ni descubrir de quién era el fémur que llevaba el perro en la boca, parece que esta vez la ciudad está asegurada completamente. La última vez que vinieron esos ladrones se llevaron muchas de nuestras provisiones, aun no las hemos repuesto totalmente, pero eso creo que ya lo conté en su día.

Al parecer hoy se ha encontrado una nueva gruta, la cuarta este año, la vieja excavación que está a las afueras parece que de nuevo nos otorga un lugar para guarecernos en caso de que tengamos que abandonar la ciudad en algún momento, nada más! Otra gruta inútil, y de nuevo, me toca ir a ver que hay dentro, ni que vayan a aparecer zombis a los que tenga que identificar. De nuevo ese maldito Hao requiriendo mi presencia, ni que fuese su perrita faldera. Bueno debo de preparar mi equipo y escoger lo que me voy a llevar. Y dormir, muy importante también… deseo poder tener un dia sin este tipo de preocupaciones…

3 de Mayo de 2251 – Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 216:

4 de Mayo de 2251 – Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 217:

4 de Mayo de 2251 – Diario personal  de la Dra. Nozomi Hayashi

Ayer estaba muy cansada y no pude escribir, no es fácil cargar con todo el equipo y mucho menos el camino hasta aquí es perfecto. Bueno al menos el día no fue un desastre, aun mas, llego a resultar gracioso cuando nos preguntaron si llevábamos todo lo que necesitábamos. A todos les llamaron por el nombre y al llegar a mi van y dicen DOCTORA, no pude evitar reírme, ya se que hace años que hago que me llamen así. Aunque sigue pareciéndome un título ridículo, los últimos doctores murieron con el último gobierno, y yo apenas empecé mis estudios de antropología, solo estudié dos años. Si no fuera por aquel anciano que me encontré mientras huía de lo que ocurrió en Tokio, y que me enseñó todo lo que ahora se de antropología no sería ni doctora.

Hoy ha sido un día aburrido, apenas se ve nada aquí dentro y no es precisamente fácil escribir con la luz de estas antorchas tan precarias, tenemos que encenderlas cada poco, no dejan de apagarse aquí abajo, si no tuviéramos que ahorrar aceite para las lámparas ahora tendría una luz más o menos decente… .

Debería dejar de escribir ya, sino mañana seré incapaz de continuar, espero que no haya ningún bicho aquí abajo.

5 de Mayo de 2251 – Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 218:

5 de Mayo de 2251 – Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 219:

5 de Mayo de 2251 – Diario personal  de la Dra. Nozomi Hayashi

Impresionante, lo que hay aquí abajo, sigo sin saber que hago yo aquí, aunque ahora mismo ya no me arrepiento para nada,

El geólogo ya no sabe ni por dónde empezar, ha encontrado un tipo de roca que nunca antes había visto y parecía que iba a explotar de emoción, cuando encendimos la iluminación, el arqueólogo también se emocionó, encontrar esto aquí abajo era inaudito, hasta yo me sorprendí al ver todo esto, una ciudad entera bajo tierra, si no me equivoco a casi trescientos metros de profundidad, y no se a cuanta distancia del punto por el que accedimos.

Ahora si que tengo libertad para escribir, aún no sabemos de dónde sale esta luz, solo sabemos que cuando activamos aquella máquina pasó esto, que se iluminó todo ante nuestros ojos sin ver salir la luz por ninguna parte, y la verdad no nos importa, tenemos mucho que mirar aquí abajo, quizás encontremos una fuente de energía, quizás no, somos como niños otra vez. Ojala haya algo bueno aquí abajo, hoy haremos una pausa mientras el geólogo acaba de abrazar a las piedras y reanudaremos tras un descanso. Quiero ver si hay algo en esas casas tan raras que hay ahí abajo, nunca había visto construcciones así.

Voy a descansar un rato.

6 de Mayo de 2251 - Diario de anotaciones de la Dra. Nozomi Hayashi

Entrada nº 220:

6 de Mayo de 2251 – Diario personal  de la Dra. Nozomi Hayashi

Ahora soy yo la que parece una niña, esto es increíble, sostengo un impresionante hueso en mi mano, no parece normal, de hecho juraría que es totalmente distinto al de cualquier especie, incluso en su composición, aun no he tenido tiempo a estudiarlo con detenimiento, ni traje todo el material necesario para hacerlo, seré tonta. Lo empaquetare y me lo llevaré de vuelta a la ciudad, allí tengo varias herramientas que me serían muy útiles ahora mismo.

No tiene el tacto de un hueso normal, pero sin duda no es falso. Aun así lo más raro del esqueleto es la forma, a pesar de ser similar al de un homínido tampoco lo es, buscando y fijándome un poco más, he encontrado huesos que ningún homínido posee, y he notado en falta algunos, además, no tengo el cráneo, parece como si le hubiesen arrancado la cabeza, pues no hay marcas de cortes en los huesos del cuello…

Vaya, ya está el geólogo golpeando a sus piedritas otra vez, con tanto “tac, tac, tac” no puedo pensar libremente, me desconcentra… Un momento… Pero si el geólogo dijo que se volvía a por un pico al pequeño campamento que montamos, el que tenía se le rompió… Bah, ya estara picando cosas que no debe, si no fuese por este eco… Aunque me tiene un poco inquieta tanto “tac, tac, tac”, creo que debería ir a ver qué es ese ruido.