AL-KHWARIZMI

Mohammed Ibn Musa Al-Khwarizmi

Nació hacia el 780 en Khwarizm (hoy Khiva, Uzbekistán) y murió hacia el 850 en Bagdad (hoy Irak)

Para muchos, fue el más grande de los matemáticos de su época.

La mayoría de sus diez obras son conocidas en forma indirecta o por traducciones hechas más tarde al latín (muchas de ellas en Toledo) y de algunas sólo se conoce el título. Al-Khwarizmi fue un recopilador del conocimiento de los griegos e hindúes, principalmente de matemáticas, pero también de astronomía (incluyendo el calendario judío), astrología, geografía e historia. Su trabajo más conocido y usado fueron sus Tablas Astronómicas, basadas en conocimientos de los hindúes. Incluyen algoritmos para calcular fechas y las primeras tablas conocidas de las funciones trigonométricas.

“Inventor” del Álgebra

Su tratado de álgebra, "Kitab al-jabr wa'l-muqabala", es una introducción compacta al cálculo, usando reglas para completar y reducir ecuaciones. Además de sistematizar la resolución de ecuaciones cuadráticas, también trata geometría, cálculos comerciales y de herencias. Quizás es el libro árabe más antiguo conocido y parte de su título da origen a la palabra álgebra, partiendo del término al-jabr.

El trabajo de Al-Khwarizmi permitió preservar y difundir el conocimiento de los griegos (con la notable excepción del trabajo de Diofanto) e hindúes, pilares de nuestra civilización. Rescató de los griegos el rigor y de los hindúes la simplicidad. Sus libros son intuitivos y prácticos, y su principal contribución fue simplificar las matemáticas a un nivel entendible por los que no son expertos. En particular, muestra las ventajas de usar el sistema posicional hindú, un atrevimiento para su época, dado lo tradicional de la cultura árabe.

La exposición clara de cómo calcular de una manera sistemática por medio de algoritmos diseñados para ser usados con algún tipo de dispositivo mecánico similar a un ábaco, más que con lápiz y papel, muestra la intuición y el poder de abstracción de Al-Khwarizmi. Hasta se preocupaba de reducir el número de operaciones necesarias en cada cálculo.

Por esta razón, aunque no haya sido él el inventor del primer algoritmo, merece que este concepto esté asociado a su nombre.


Alfonso J. Lerma Gallego, 2017