Para Hacer El Libro Álbum “El Principito”
Para Hacer El Libro Álbum “La Metamorfosis”
1. Una mañana, después de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó transformado en un monstruoso insecto. Tenía muchas patitas que se movían sin que él pudiera controlarlas y todo indicaba que no se trataba de un sueño: el reloj indicaba las seis y media y el tren salía a las cinco.
2. Pero no era posible salir de la cama, se balanceaba sobre su enorme caparazón y aun así no lograba llegar ni al borde. Su mamá llamó a la puerta: ―Gregorio ―dijo ella― van a ser las siete, ¿te pasa algo malo?
3. Miró una vez más el reloj: eran las siete, había perdido el segundo tren, definitivamente estaba en problemas. En ese momento oyó que tocaban a la puerta y que alguien decía: “Buenos días, ¿está Gregorio en casa?” Era la voz del gerente, ya no era tiempo de estar jugando o perdería su trabajo. Giró con todas sus fuerzas y cayó de la cama a la alfombra. Sus patas se acomodaron perfectamente al piso y se acercó a la puerta.
4. ―Un momento por favor, ―dijo Gregorio― ya me levanto, me he sentido mal por la mañana pero ya estoy bien y voy a trabajar, así que no se preocupen. Al otro lado de la puerta, el gerente y la familia de Gregorio no había escuchado palabras, sino sonidos monstruosos, silbidos, gruñidos y resoplidos.
5. Gregorio logró abrir la puerta antes. Usó su mandíbula sin dientes y se hizo bastante daño, pero giró la manija de la puerta. “Al fin”, exclamó el gerente y entró antes que los demás a la habitación. Cuando vio al insecto se quedó estático y mudo, la madre cayó desmayada y el padre amenazó a Gregorio con el puño para que no se acerque. El único que mantuvo la calma fue el insecto.
6. El gerente huyó casi a la carrera, Gregorio fue tras él pues temía perder su trabajo. Cuando quiso regresar a su habitación, no podía pasar por la estrecha puerta. Con la rabia que sentía su padre no se fijó que Gregorio tenía el caparazón incrustado en el marco de la puerta y de un empujón lo envió al fondo del cuarto. El caparazón se hirió y de las llagas salía un líquido verdoso.
7. El resto de ese día Gregorio lo pasó durmiendo. Cuando despertó encontró una bandeja con su alimento preferido: leche, y en ella nadaban pedacitos de pan. Se acercó, emocionado, a comer pero al primer sorbo sintió asco y se sorprendió pues nunca la leche le había causado esa sensación. Intentó de nuevo, pero era imposible, asqueroso. Así que se arrinconó debajo del sofá y pasó durmiendo y con hambre la primera noche de insecto.
8. A su hermana le ocurrió entonces que si su hermano quería pasear por las paredes y por el techo, lo más sensato sería quitarle todos los obstáculos que pudiera encontrar: los muebles, el escritorio, la cama. Como la única en casa era la madre, tuvo que pedirle ayuda a ella. Gregorio se escondió bajo la sábana y las dos mujeres comenzaron la labor. Sin embargo, él no quería que desalojen sus cosas, no quería sentirse un animal, no quería que le quiten lo último que le deba una apariencia humana a su habitación.
9. En alguna oportunidad volvió la madre al cuarto, vio al insecto pegado al vidrio de un cuadro y se desmayó por el espanto. Grete intentó auxiliarla y le desabrochó la blusa para que pudiera respirar mejor, mientras amenazaba al insecto con la mirada.
10. En ese momento llegó el padre del trabajo. Cuando vio la expresión de susto de su hija, lo adivinó todo. Empezó a perseguir al insecto. Gregorio huía, pero pronto se dio cuenta que era preferible dejar de escapar y dirigirse al cuarto para demostrar que tenía la intención de encerrarse por sí mismo. Pero el padre no entendió y empezó a arrojarle manzanas, una de las cuales se encajó en el caparazón del insecto.
11. En poco tiempo Gregorio tenía un estado deplorable: estaba cubierto de polvo, viviendo entre los desechos, con restos de basura y comida adherida a su cuerpo y sin nadie que lo atienda de verdad.
12. Por esos días los padres decidieron recibir inquilinos en casa para tener un ingreso adicional. Una noche, mientras cenaban, Grete tocó el violín en la cocina; los inquilinos se sintieron conmovidos por la música y le pidieron que toque para ellos y que a cambio le darían una propina. Cuando Gregorio oyó la música, se sintió conmovido. Pensó que la música habría enternecido a todos tanto como a él así que se atrevió a salir del cuarto y asomarse al comedor. Uno de los inquilinos vio al insecto pero mantuvo la calma. ―Señor Samsa ―dijo uno de los inquilinos―, ¿qué es eso? ―y señaló a Gregorio.
13. ―Debemos deshacernos de él ―gritó la hermana―. Yo ya no aguanto más. Esa cosa nos va a matar a todos. Nuestro error ha sido creer que eso es Gregorio, y no lo es.
14. Toda esa noche Gregorio la pasó despierto, convencido de que debía morir. Cuando el reloj de la iglesia dio las tres de la madrugada, Gregorio encogió su cabeza y murió.
15. A la mañana siguiente fue la asistenta la que notó la muerte del insecto. “Al fin estiró la pata”, le dijo a la familia que no le prestó atención. Ella misma arrastró el cadáver con la escoba para que ellos lo vean.
16. La familia se tomó el día libre de sus trabajos, sacaron sus cuentas y vieron que lo que ganaban entre los tres les alcanzaba para vivir y hasta sobraba un poco para ahorrarlo, así que sintieron un alivio por la carga que se les quitaba con la muerte de Gregorio.
Para Hacer El Libro Álbum “Crimen y Castigo”
1. Raskólnikov decide visitar a su casera, Aliona Ivanovna, para empeñar unas prendas. La vieja usurera le da muy poco. El joven parte de la casa de la mujer, y entra a un bar a tomar una cerveza, sin poder dejar de pensar dónde guardará el dinero la anciana. Agobiado por las deudas y preguntándose cuál es su lugar en el mundo, Raskólnikov conoce a Marmeladov, un funcionario alcohólico, quien lo invita a su casa.
2. Reskólnikov comienza a abrazar la idea de matar y robar a la vieja usurera. Mientras pasea por la ciudad se topa con Isabel, la joven hermana de su casera, quien le informa que la anciana estará sola en su casa. Raskólnikov interpreta el hecho como una señal del destino.
3. Encuentra un hacha en una vieja construcción, la toma, y se encamina hacia la casa de la vieja usurera. Raskolnikov llega hasta la casa de la usurera, a quien mata. Contra sus planes, al apartamento llega Isabel, la hermana de la usurera, quien descubre la escena. A Raskólnikov no le queda más remedio que matarla también. Toma unas joyes y logra salir del edificio sin que nadie lo vea. Limpia el hacha y la deja en el mismo sitio. Logra regresar a su cuarto: es un crimen perfecto.
4. Raskólnikov empieza a sentir que está loco. Recibe un citatorio y se siente descubierto, al revisar descubre que es una demanda de la usurera hacia él por la deuda del cuarto. Raskólnikov asiste a la cita.
5. Raskolnikov tuvo un sueño horrible. Volvió a verse en el pueblo donde vivió con su familia cuando era niño. En las cercanías de la taberna vagaban siempre hombres borrachos de caras espantosas. Ante la puerta hay un raro vehículo, una de esas enormes carretas de las que suelen tirar robustos caballos. ¡Subid, subid todos! grita un hombre todavía joven, de grueso cuello, cara mofletuda y tez de un rojo de zanahoria . Os llevaré a todos. ¡Subid! Empuña el látigo y se dispone, con evidente placer, a fustigar al animalito. ¡No lo compadezcáis, amigos! ¡Coged cada uno un látigo! ¡Eso, buenos latigazos es lo que necesita esta calamidad! ¡Lo vas a matar! vocifera un tercero. ¡Id al diablo! El animal es mío y puedo hacer con él lo que me dé la gana. ¡Subid, subid todos! ¡He de hacerlo galopar!
6. Raskólnikov decide ir con su amigo Razumikhin a una reunión, donde se entera que el principal sospechoso del crimen que él cometió es uno de los pintores que se encontraban en el edificio de la usurera.
7. Raskólnikov descubre que el viejo funcionario Marmeladov ha sido arrollado. Lo levanta y lo lleva hasta su casa. Sonia, la hija mayor del funcionario, llega para vero morir. Raskólnikov le obsequia un poco de dinero a Catalina, para el funeral. Al regresar a su pensión, se desmaya al descubrir a su madre y su hermana esperándolo.
8. El juez Porfirio llena de preguntas bastante agudas a Raskólnikov, al tiempo en que le muestra un artículo de Raskolnikov cuando su época de estudiante, en el que diserta sobre el papel de limpieza social que ejercen a veces los asesinos, al eliminar personas de mal comportamiento. El juez cita al estudiante a la estación de policía, a fin de discutir el asunto de las joyas.
9. Raskólnikov visita la casa de Sonia, para pedirle que huya con él. No obstante, le dice que lo piense, y que pronto le contará quién mató a su amiga Isabel. La conversación la escucha un tercero, detrás de la pared: Arcadio Svidrigailov.
10. Raskólnikov asiste a la estación de policía con el juez Porfirio, quien está muy interesado en los años de estudiante del muchacho. Raskólniov está convencido de que el juez sospecha de él, le pide que le interrogue, el juez lo invita a salir de la comisaría.
11. Raskólnikov le confiesa a Sonia que ha matado a la vieja usurera y a Isabel su hermana. La muchacha lo insta a que se entregue y se redima. De repente alguien toca la puerta.
12. En el edificio de Sonia, Raskólnikov vuelve a encontrarse con Arcadio, quien le revela que ha escuchado la conversación que ha tenido con Sonia, confesándole su crimen.
13. Raskólnikov se despide de su madre. Al llegar a su casa encuentra a su hermana, de quien también se despide. Raskólnikov quiere despedirse de Sonia, pero ésta dice que no lo dejará solo, y lo acompaña a la policía a que confiese su crimen.
14. Raskólnikov es condenado a ocho años de trabajos forzados en Siberia. Su madre muere. Su hermana y Razumikhin terminaron casándose, y Sonia iba a visitarlo frecuentemente.