En una granja había una vaca que siempre estaba sola, se llamaba Macarena.  Las gallinas, le quisieron ayudar. Por la noche colocaron un huevo en el pesebre de Macarena. Ella estaba encantada porque por fin hacía algo importante.

 Los demás vacas se burlaban de ella y le decían que era una mentirosa por creerse que el huevo era suyo.

Después de un tiempo de incubación, el huevo empezó a romperse y, para sorpresa de todos, el primer sonido que salió del pico del pollito fue :”¡MUUUUU…!