1. Los pueblos prerromanos: los celtas

Durante el primer milenio a.C. los celtas, pueblos procedentes del centro de Europa, vivían en el Norte y el centro de la Península Ibérica. Sus principales características eran:

2. Los pueblos prerromanos: los iberos

Los pueblos iberos vivían en el litoral mediterráneo y en el sur peninsular. Sus principales características eran:

3. Hispania, provincia romana

Los romanos, que procedían de la Península Itálica, conquistaron gran parte de la costa mediterránea y se convirtieron en un gran imperio. Su mayor rival en la conquista fueron los cartagineses.

Los romanos llegaron a la Península Ibérica en el 218 a.C. desembarcando en Emporion (Ampurias). La conquista duró más de 200 años y se realizó en tres fases:

Después de la conquista militar, empezaron la romanización (proceso de adaptación a la forma de vida romana) y la organización del territorio.

La Península Ibérica fue llamada Hispania, y las ciudades fueron el elemento principal de la nueva organización territorial.

4. La vida en las ciudades

Las ciudades eran el centro del mundo romano. Las principales características de una ciudad romana eran:

5. La vida en el campo

La mayoría de los habitantes del Imperio romano vivían en el campo.

El centro del mundo rural romano eran las villas.

Los romanos introdujeron en la Península Ibérica nuevas técnicas agrícolas y establecieron, como cultivos más importantes en Hispania, el trigo, la vid y el olivo.

Además de tener una gran actividad agrícola, Hispania también destacó por su actividad minera y el comercial. Para poder mercadear en la Península Ibérica, los romanos construyeron una extensa red de calzadas.

6. La religión romana y el cristianismo

Los romanos eran politeístas, y sus dioses más venerados eran Júpiter, Minerva, Juno y los lares. El emperador romano también era adorado como un dios.

El cristianismo apareció en el siglo I a.C. La nueva religión fue predicada por Jesús de Nazaret, que nació en Belén, un territorio del Imperio romano pero que conservaba la religión judía. La nueva religión monoteísta fue seguida por la población más humilde, y fue prohibida y perseguida hasta el siglo IV, cuando se convirtió en la religión oficial del Imperio.