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Los orígenes de Torrecillas de la Tiesa
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Los orígenes de Torrecillas de la Tiesa

 

 

 

Probablemente el origen del núcleo urbano de Torrecillas de la Tiesa se deba buscar en la Edad Media, por los años en que los cristianos están reconquistando Trujillo. Es una época donde al nomadismo itinerante de la trashumancia se une el ajetreo de la lucha, el pillaje, las incursiones e invasiones de moros y cristianos, y  las correrías frecuentes de unos caballeros contra otros. Era muy difícil en esta época mantener un asentamiento estable.   La población buscaba la protección de los castillos, palacios y torres.

 

Por eso abundan las torres en la zona: Torre de la Coraja cerca de la dehesa de  Torrecilla, próxima  al Carrascal. la Torre de Sancha Alonso, que dicen de Corajo, Torreherrera. Torremuriel, Torre Menga o Torre Mengada, Palacio de Carmonilla, Los Casarones de Tozo, en la que hay indicios de antigua población que podía ser la  Torre de Mingo Caro.  También la “Torre de Gonzalo Díaz en la dehesa de Torrecilla, en el camino de Trujillo a los puentes de Don Francisco sobre el río Almonte; se advierten restos de una muralla formando cuadro, y sus esquinas fortificadas con cubos o torres redondas; y a su alrededor, indicios de población…”.[64]

 

“(...) Los castillos y fortalezas antiguas, denominados Castillejos, en las alturas del río Almonte y camino que va desde Aldea Centenera a Solana; sólo existen pequeños restos del Castillejo de la Coraja, en la dehesa del mismo nombre, en lo interior de los montes de Tozo, a la izquierda del camino de Trujillo a Jaraicejo y derecha del río Tozo; hay restos de una casa fuerte, y se conserva una torre de bastante solidez, y alguna bóveda de cantería en las habitaciones bajas. La Villeta, en la dehesa denominada Azuquén de Villavieja, en la confluencia de los ríos Tozo y Almonte; se conserva casi toda la muralla antigua; forma un cuadrilongo de este a oeste; y dentro de él, se advierten restos de casas y otros edificios; el cerco podría contener una población de 400 vecinos.” (...)”[64].

 

Además de ese conjunto de torres, palacios y castillos centrados en Truijillo o dispersos por las dehesas,    poco a poco  empezaron a formarse núcleos  a su alrededor formando caseríos  o  poblados: Casillas, Carmonilla, la Gironda, Casas del Tozo, Aldea de Torrecillas, Aldea del Obispo, el Carrascal, El Ejido de Centenera, Aldeanueva…

Aún  quedan muchos nombres de torre sólo en la provincia de Cáceres:   Torre de Don Miguel,  Torre de Santa María,  Torrecilla de los Ángeles,  Torrecillas de la Tiesa,  Torrejón el Rubio,  Torrejoncillo,  Torremenga,  Torremocha,  Torreorgaz,  Torrequemada... El propio Trujillo (Turgalium o Torre de los Galos) y Cáceres (Castra Cecilia) de castillo.

  

Muchos de estos asentamientos,  “ESTANTES”,   los hacían los trashumantes que venían con el ganado desde Castilla. Dicen que el nombre de Torrecillas de la Tiesa se lo pusieron unos caballeros venidos de Torrecillas de Camero (Logroño), que es una zona muy montañosa. Lo de “Tiesa”  debió de ocurrírseles  por el  palpable contraste con su región de origen.        

 

Los más antiguos ganaderos de la familia Martín procedían de Torre de Cameros ” y  terminaron  “como vecinos de Aldea Nueva (Aldeacentenera)”  

 

         Los  “ESTANTES”  se establecían sólo para pasar la temporada de invierno. Pero algunos se quedaron.   “La familia Sanz, de Arcones, en la provincia de Segovia. Bajan con sus ganados y los encontramos en Trujillo, Romangordo, Garciaz, Aldea Nueva y Torrecillas desde las primeas actas de casamiento, donde se hace constar el origen segoviano del esposo”.

 

 

         Ignacio Plaza Rodríguez ha tenido el privilegio de  tener entre sus manos “(por condescendencia del Sacerdote de Torrecillas de la Tiesa), el primer libro de bautizados, que da comienzo pocos años después de la compra de la Aldea y su trueque en Villa; sus primeras inscripciones son de finales del 1592, durante el reinado de Felipe II. Joya preciosa este librito, cuyas cubiertas de pergamino, encogidas durante estos cuatrocientos años, dejan unas franjas, superior, lateral e inferior, de papel amarillento. Nos recuerdan un poco a los vestidos de los niños pobres cuyas mangas no llegan a las manos o donde los calzones quedan a media pierna. 

Es curioso que en unas partidas con tan escasos datos podamos hacemos una idea tan aproximada de aquellos habitantes y de aquella forma de vida.

 

Este libro le ha permitido publicar un maravilloso artículo (Torrecillas y la venta de villazgos por Felipe II )  en  Coloquios Históricos de Extremadura.

 

Por esta “Joya preciosa este librito”  se sabe que existió un asentamiento llamado “LA TIESA”:    “un «asiento» denominado La Tiesa, hacia la desaparecida CENTENERA y no lejos de La Coraja y frontera a La VICIOSA, convento de Agustinos Recoletos Descalzos, próximo a Deleitosa, ya pasado el ALMONTE.” 

 

Ignacio Plaza  nos sigue poniendo los dientes largos con su descubrimiento:

 

A los Sacerdotes que unas veces son PROPIOS, a veces TENIENTES o con LICENCIA, se les han ido escapando pequeños detalles que hacen que estas partidas de bautismo tengan una vida actual, que encariñados con ellas, podemos revivir aquella forma de vida, que era mucho menos aislada de lo que pudiéramos suponer.

 

Los apodos nos indican muchas veces la procedencia: Morala, Portuguesa, Roblea, Camerama; la dedicación, existe, una ANNA RODRIGUEZ, COMADRE, de apodo la PERINDONGA; están, la Gazapa, la Coba, etc. 

 

En las primeras partidas, llama la atención la gran cantidad de niños sin padre conocido, hijos de padres incógnitos, de hijos abandonados en la puerta de algún rico  o a la del Cura, en los cuales, dejan los padres o familiares una «cédula» indicando que tiene el agua de socorro y que desea se llame de tal forma. 

 

Y mucho más que la existencia de hijos sin padre (la J., no tiene enmienda), nos admira la existencia de hijos sin madre, como si los muchachos naciesen sin algo tan esencial. Por lo general, los niños sin madre suelen ser de padres de la ciudad de Trujillo, de gente adinerada o de algún noble que trae hasta aquí a la criatura, para criarla por algún ama de alquiler, (“a la madre no encuentro”, dice el Sacerdote). 

 

Y existe otra modalidad de nacimiento, la de hijos de padres múltiples, como la de este niño, hijo de unos cameranos; la madre se llama Ana. O este otro que nos traduce una realidad que ha llegado hasta nuestros días, JUAN CARLOS, hijo de unos gitanos (éste ni padre ni madre), a su paso por Campillo (sería de Deleitosa) el cura GUDELA (nombre de morisco, de estos muchos en el clero bajo), lo bautiza en Campillo. Aquí, en Torrecillas es bautizado de nuevo y es padrino don Antonio Risel, y entre los testigos está el Alcalde Mayor de la Villa, Francisco García Ballesteros y cuyo sacristán tiene el pomposo título de «notario apostólico». 

 

Este D. Antonio Risel, bautiza como padre en el año 1620 a un hijo habido con su criada Isabel Ribera (Catha), en el 1622 existe otro bautizo de un hijo de D. Antonio, esta vez, la madre es su legítima mujer, D.ª Francisca Lozano (granadina). 

 

La familia Risel, como la de muchos nobles trujillanos, se traslada hacia el arrabal de Trujillo, llamado ALDEANUEVA, y en el 1720, se bautizan hijos en ALDEANUEVA y CENTENERA, descendientes de los Risel. 

Por el libro de bautizados y el de casados, conocemos las venidas de personalidades de Plasencia, en representación del Sr. Obispo, el cual viene con cierta periodicidad para confirmar a los niños. Haciendo recuento de los niños bautizados, entre una y otra confirmación averiguamos la gran mortandad infantil. 

 

También existe alguna visita del Sr. D. Alonso Ortiz de Carvajal, Abad de Cabañas del Castillo e Inquisidor General del Obispado de Plasencia. O la del padrino del bautizo de un Licenciado Cerezo, natural del lugar de Roturas, de la ABADIA de Cabañas, que es, nada menos que Comisario del Santo Oficio. 

 

Existe una partida de bautismo altamente significativa: Es enero del año 1617, y figura como testigo, don Juan Casas, cura de Aldeanueva, (31-1-1617). Sin embargo la primera partida de bautizado de esta Aldeanueva tiene fecha 29 de septiembre de 1617. 

 

Si este lector de los libros de Bautismos de Torrecillas tuviese que elegir una de entre todas las partidas, no se quedaría con aquellas en las cuales aparecen como padrinos y testigos gentes tituladas de Trujillo: Los Pizarro-Carvajal, señores de la Villa; Los Tapia, Hinojosa, Rol, Altamirano, Risel, Portocarrero, Loaysa, Calderón, Solís, de Toro, Chaves, etc. Tomaría este primer libro y en el dorso de la primera hoja, tan maltratada por la acción de esos pececillos de plata de las bibliotecas (arquípteros), por el moho y la humedad, leería en el margen el nombre de MARIA, y en el texto, hija de AGUDA, esclava; los insectos han devorado el nombre del ama de la esclava, tal vez para que nosotros no lo podamos recordar. (Esta sería la partida elegida). 

 

Existen otros hijos (muchos) de esclavas, que sí conocemos los amos: Carvajales, Monroy, Solís, etc. Los hijos de las esclavas, solían ser además hijos de padres incógnitos”.

 

Dice Ignacio Plaza  que por el libro se puede averiguar el origen de algunos apellidos:

 

Bonilla, de Boonal de Ibor; García Ballesteros de Cáceres; Cercas de Berzocana y Solana; Cerezo, de Roturas, lugar de la Abadía de Cabañas del Castillo; Caso, de Trigueros, en el Obispado de León; Bermejo y Mariscal del Puerto de Tomavacas; (los Mariscal que llegan en 1620 se extienden por Trujillo, las Huertas, Madroñera, Aldeanueva); los Columba, son de Robledo Llano, lugar de la Abadía; los Chaves, proceden de la Puebla de Guadalupe, hijos y nietos de Zirujanos y distintos a los Chaves, Caballeros de Ordenes Militares que son de Trujillo.(…)Los Murillo de Logrosán y de Zorita; los primitivos Flores, de Deleitosa, distintos a los Flores procedentes de Berzocana en el siglo XIX; los Rubio, son de las Casas del Puerto; los Pumar, son gallegos, tal vez afiladores y aquí comerciantes; los Toro, de Jaraicejo, señoría del Obispado de Plasencia; Los Montoro y los Herrera, del Puerto de Miravete; los Cumbreños, de Alcollarín; los Robleo o Roblea, según macho o hembra de Jaraicejo; los Pino y los Pulido, de Deleitosa; los Moreno, son peruleros; los Bibas (con dos B que luego pasan a dos V) son de tierras de Cameros; los THOVAR, vienen de Retamosa, son aquí primeros zirujanos y luego pasan a Aldeanueva; los de Vega, proceden de Castañar de Ibor y aquí llegan con el tiempo a poseer titulación; los Muñoz y Villegas, son de Valdecepeila en Avila; los Sanz y Saez, trashumantes, vienen de Alcones, en Segovia; los Sánchez de Llano de Villoslada de Cameros; Los Monterroso, que son siempre Sánchez-Monterroso, llegan de Adeanueva y hasta allí llegaron procedentes de Hinojosa de Córdoba; los García, muy numerosos, pasan de aquí a Centenera, de manos del Sacristán Juan García, (ser Sacristán era titulo honroso).

 

Defiende el autor que La Tiesa, Torrecillas, Centenera y Aldeanueva eran “asientos” distintos.  Y que Torrecillas de la Tiesa no se halla registrada hasta 1853.  Habla también del “callado pugilato”  histórico entre Aldeacentenera y Torrecillas de la Tiesa.

 

No obstante  sabemos que hay documentos sobre la Capellanía de Torrezillas de la Tiesa (  ) desde al menos 1546 como el del testamento de  Doña Leonor Moñino del  24 de septiembre.  Testamento que otorga Doña Leonor Moñino  de la "parte" que tiene en la "heredad y dehesa que se dice de Torrecillas de la Tiesa " al clérigo Juan Tierno  "para que tenga cargo de rogar a Dios por el ánima de mi madre" . También la tenemos reiteradamente mencionada en el documento de 1704 ( )  como se puede ver bajo la misma referencia anterior: , siempre como Capellanía de la dehesa de Torrecillas de la Tiesa ( ).