Mujer, madre como única alternativa

Carmen es un personaje de la película “El Laberinto del Fauno”. Es una madre viuda de la posguerra que tiene que volver a casarse para poder sobrevivir ella y su hija pequeña, Ofelia.

El caos que hubo en esta época fue tan duro que yo pienso que ella internamente se obligaba a casarse con el capitán Vidal, aunque no quisiera. Para ella sería una gran forma de salir adelante ya que dispondrían de comida y alojamiento.

El nuevo padrastro de Ofelia es capitán del cuerpo de la Policía Armada, que fue creada por el régimen franquista. Desde mi punto de vista, Carmen no pensaba igual que su nuevo marido. Piensa totalmente lo contrario, pero en la guerra civil española el bando ganador fue el partido de la Falange, con lo cual el bando que llevaba el poder y podía tener comida. Este hombre lo único que quería de Carmen era que le diera un hijo al que después poder poner su apellido.

Las mujeres en general eran tratadas como basura. Los hombres las consideraban inferiores a ellas solo por el simple hecho de ser mujer. Eran máquinas de crear hijos. Ellos no sabían apreciar el verdadero valor de una mujer.

El capitán no es que precisamente tratase muy bien a su hijastra Ofelia y tampoco a Carmen. Incluso cuando la madre se encuentra en un estado de embarazo muy avanzado y peligroso.

La niña se daba cuenta de que el capitán no era el padrastro perfecto. De hecho la trata como si fuera un estorbo. Ella le dice muchas veces a su madre de irse de allí, que juntas saldrían adelante. Como niña que era no se daba cuenta de que la situación económica en la posguerra era bastante dura y al ser una niña con madre viuda no era de lo más favorable.

En mi opinión yo creo que Carmen no se da cuenta de todo lo que realmente quiere el capitán de ella, ella lo único que quiere es poder alimentar a su hija y al hijo que esperan. Puede que piense que dándole un hijo al capitán ella se salvará del todo de esa catástrofe, como fue la posguerra.

A pesar de todo, ella tiene suerte de al menos tener algo para llevarse a la boca. Muchas de las mujeres viudas no tenían que darle a sus hijos, con la cartilla de racionamiento no llegaban a la dosis necesaria para alimentar a su familia.

Con todo esto quiero dejar claro que las mujeres, solo por el simple hecho de ser mujeres no merecemos ser tratadas de diferente forma, no estamos obligadas a tener hijos, ni a ser esclavas de ningún hombre. Una mujer fuerte y valiente vale más que mil hombres vestidos de uniforme.