14. Título (14 de mayo de 2013)

El título es el indicador que nos ofrece una primera impresión del tema sobre el que versará el texto que viene a continuación.

Haz que tu interior sea tu currículum. Y que los demás te conozcan por ello.

 

Unas líneas más arriba, donde pone “Título”, debería ir lógicamente el título del artículo de hoy. ¿Por qué? Porque el título es el indicador que nos ofrece una primera impresión del tema sobre el que versará el texto que viene a continuación. Suele ser llamativo, para que te quedes prendado y sigas leyendo hasta el final. Eso es lo mejor. Disfrutas al máximo. Pero muchas veces sucede que, a medida que vas leyendo alimentándote de las palabras y de los espacios entre ellas, vas cerciorándote de que el título era simplemente eso, un enganche. Un enganche que se va rompiendo. Que se desgarra, que no tiene dónde sujetarse. Sin consistencia alguna.

Vivimos en una época en la que la formación está abierta a todas las personas y somos muchos los que hemos obtenido un título de formación profesional o un título universitario. Con él nos presentamos en una empresa, en nuestro trabajo e incluso ante los compañeros y amigos. Presumimos de ser licenciados, graduados, técnicos o diplomados. Sin embargo, no nos damos cuenta de que ese título no debe ir solamente plasmado en un papel, sino en el interior de cada uno de nosotros, debiendo cumplir con él cada momento del día, dentro y fuera del trabajo. Un químico que no vele por el medio ambiente, un político que robe a sus ciudadanos o un profesor que no se preocupe por la formación de sus alumnos no es ni químico, ni político, ni profesor, a pesar de su titulación. Más bonito que decir “Me llamo Jesús. Yo soy químico”, es que te digan “Jesús, se nota que eres químico”.

Reflexionemos brevemente. ¿Cómo se obtiene el título de padre o madre? Siéndolo. ¿Qué implica? Mucho sentimiento. Debemos sentir nuestra formación y profesión. Demostrar lo que viene plasmado en ese papel que recibes cuando acabas una titulación. Cuesta esfuerzo conseguirlo, por lo que no es un punto y final. Es un punto y seguido, un enganche que nos da consistencia. Somos producto de nuestros estudios. No se debe estudiar para ponerlo en una carta de presentación, debemos grabarlo en nuestro interior para luego demostrarlo. Haz que tu interior sea tu currículum. Y que los demás te conozcan por ello.

 

Jesús Garoz Ruiz, @JesusGarozRuiz.

Estudiante del Doctorado en Química Avanzada. Facultad de Ciencias de la UBU.

Esta entrada participa en el XXV Carnaval de la Química
“Bodas de Plata” organizado por
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