DESDE LAS TRINCHERAS...

CARTA DE MARIVIK

Desde Francia, 4 de mayo de 1916

Querida mamá.

Ahora, no hay inconveniente de contarte y que sepas lo que está ocurriendo aquí. Sé que te sorprenderás por esta carta.

Quizá te interese saber como lo estamos pasando en estos momentos. Te cuento que si alguien de importancia pilla esta misiva me fusilarán.

En estos momentos no sé ni qué pensar, Nos encontramos totalmente desesperados. Lo único que queremos en estos instantes es regresar a casa.

En estos momentos lo que más deseo es que se termine todo esto. Deseo verte, abrazarte y decirte como ha sido desde el principio lo que me está ocurriendo.

Recuerdo tantos momentos felices contigo que es lo que me tiene en pie y me hace seguir adelante. He visto al demonio salir de la tierra, como jamás en la vida me lo pude haber imaginado, esto es horroroso. Cada vez que salgo a luchar los únicos que llevo en mi mente y en mis fuerzas es a ustedes.

Mamá, si Dios lo permite, mi cuerpo y mi mente, espero regresar muy pronto a estar con todos a los que amo.

Gracias por tu apoyo, tu cariño y tus fuerzas, porque aunque no lo creas me están haciendo bien.

Mamá, te quiero y muy pronto volveré, porque continuaré hasta el final, sea bueno o malo...

Un saludo afectuoso

Martin.

CARTA DE MARÍA

 

Desde Francia, 10 Febrero de 1917

Amor mío,

ahora el ánimo por aquí está fatal, todos los hombres quieren volver a casa porque están muy cansados de todo. Ahora tenemos dos batallas muy crudas: la de Verdún y la de Somne. Muchos de mis compañeros han muerto, y a mí se me han complicado las cosas, ya no es todo tan fácil como pensaba. He pasado dos días bajo la lluvia fría, prácticamente sin comer nada, y echándote de menos a ti y a toda mi gente.

Ya son cincos los hombres que han sido fusilados por haberlos pillado enviando cartas, espero que no me pillen y me hagan a mí lo mismo, ya que todas mis esperanzas por volver a verte morirían en un segundo. Quiero seguir pensando que estáis todos bien, sobre todo tú, amor mío, ya que si a ti algo te pasase, yo ya no sería nada, más que un simple soldado sin ganas de vivir, al que en una batalla mataría una ametralladora.

Cariño nos veremos muy pronto, y no te preocupes estaré bien.

 

Antoine

CARTA DE MANUEL

Francia, 3 de enero de 1916                            

Hola amor, espero regresar pronto a casa y poder abrazarte, es lo que más deseo en este momento.

Te escribo desde el frente francés. Hace casi dos años que no te veo, supongo  que nuestro hijo querrá conocer a su padre. Tengo que decirte que de los dos años que he estado aquí, éste está siendo el más difícil. Las condiciones se complican, el tiempo se pone en contra de la guerra, es como si el agua y el barro intentaran detener lo que hacemos con el mundo y las personas inocentes que mueren aquí cada día.

En este momento tengo las manos congeladas y llenas  de suciedad, casi no se puede disparar un fusil en estas condiciones con el agua por la cintura y el barro comiéndote el cuerpo. Hace tres días atrás vi la muerte ante mis ojos cuando un francotirador intentó matarme y mi mejor amigo se interpuso en la bala  salvándome.  Dijo antes de morir que la guerra no era para cobardes y que yo no merecía morir por el bien de las personas que hacen la guerra buscando la paz en algo que no tiene paz. Porque aunque no lo creas cariño, me hundo cuando pienso que no puedo más, que esto no es para mí.

 sabes bien que soy muy valiente, pero ver esta escena es demasiado para mí.  Cuando ves compañeros que llegan animados pensando que pueden con todo y mueren en menos de una hora, eso es muy muy triste. Supongo que ya luchamos por lo mismo que luchan los demás, por seguir un día más con vida y ver otro nuevo día esperando el final feliz de la guerra. A mí ya nada me parece bonito en este lugar gris y marrón. En dos horas tendré que avanzar junto a la artillería para mantener un palmo de tierra.

Me toca despedirme ya, pero quiero que sepas que ¡SOLO DESEO ESTAR JUNTO A TI!

Andrew

CARTA DE ANTONIO MANUEL

Somne, 27 de noviembre de 1915

Hola mamá, estas tres semanas de guerra han sido los peores días de mi vida. He visto a gente que nada más salir de las trincheras han muerto y eso no se olvida fácilmente.

He pasado muchas noches en vela recordando nuestras viajes a la montaña, tus caricias, tus comidas etc y aunque creas que no echo de menos tus broncas, hasta de eso me acuerdo ahora.

Esto es muy difícil, sabes cuándo vas a entrar pero nunca cuándo vas a salir. Cada vez que salgo de la trinchera no sé lo que va a pasar, lo que sé es que no tengo miedo a la muerte.

El primer día nos hicieron una emboscada, fui uno de los pocos que escapó, los demás cayeron. Fue muy duro caminar entre barro y fango, sin darnos cuenta caminamos entre los cadáveres de nuestros compañeros, pero gracias a papá y a sus entrenamientos conseguí correr para sobrevivir. Perdí tu medallón con nuestra foto y eso me da más fuerzas para verte. No será fácil pero en esta situación lo único que me da fuerza para seguir adelante eres tú ¡MAMÁ!

Tengo que ser fuerte por mí y por mis compañeros para salir de esta pesadilla.

Una voz del cielo me dijo una vez que si caigo al suelo me levantaré, pero en esta situación si caes no te levantas.

Ahora sólo vivo para alcanzar mi sueño, con fuerza y empeño lo conseguiré.

Bueno mamá, te dejo que enseguida salgo a la guerra.

Recuerda que esto no es un adiós, es una hasta luego. Mamá, pronto nos veremos.

TE QUIERO

 

CARTA DE DAVID

13 DE NOVIEMBRE DE 1915

 

SOMNE, FRANCIA

 

Hola, soy vuestro hijo Deivid Castle Monreal.

Os escribo desde el frente y con esta carta quería informaros sobre cómo estoy y cómo está la situación. Aquí en esta gran batalla en Somne, Alemania nos ha estado atacando con muchos muertos y bajas.

Gracias a Dios yo sigo vivo aunque sintiendo ser tan negativo, tengo mucho miedo a morir o aun peor, que me cojan preso los alemanes.

Aquí los soldados e incluso nuestros comandantes, no sabemos cuándo terminará esto, ni tampoco qué sucederá. Porque pienso que en esta batalla lo más importante es tener valentía y no dejar que nada nos debilite y por así decirlo tener fe. Pero hasta los más fuertes caen y yo al ver todo eso temo en morir. Y generalmente sabéis que yo nunca quise venir a la guerra, estoy en contra absolutamente de las guerras y pienso que las guerras como estas solo son de los que las provocan, no de los que llaman a luchar.

Quiero que sepáis que solo lucho por volver a casa, por vosotros, por la libertad y por todos los demás a los que amo. Porque en verdad si USA nos ama no nos llevaría a esta guerra tratándonos como conejillos de indias y como ratas de laboratorio, probando con nosotros.

 

Para ellos es mucho más importante su patria  (bandera y colores) antes que  sus propias familias. Porque mi única familia sois vosotros y a todos los que amo  y piensan en este momento como yo. Lo mismo piensan la mayoría de las personas que combaten en esta guerra.

Simplemente espero que el ejército norteamericano no encuentre esta carta al enviárosla, sabiendo que podría caer preso o algo peor.

Bueno, esto es simplemente lo que quería deciros ya que tengo muy poco tiempo y pocos sitios seguros para escribir esta carta. Os amo y tened fe, porque yo la tengo. Sé  que si persevero hasta el fin volveré.

Os quiero a todos. Besos y abrazos.

 

Deivid Castle Monreal