EL DISEÑO NO-EXTERNABLE COMO CONDICIONANTE
PARA LA SUSTENTABILIDAD HUMANA
[1] 


Profesor
José-Carlos Castañeda Fernández-de-Lara
[ castfela@correo.xoc.uam.mx ]



Resumen

En 1972 el Club de Roma encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts un estudio que permitiera entender el por qué las tasas de crecimiento de la economía mundial presentaban tendencias recesivas. El resultado de ese estudio se publicó bajo el título Los límites del crecimiento cuya conclusión central es:

“... no puede haber un crecimiento poblacional, económico e industrial ilimitado en un planeta de recursos limitados[2].

En otras palabras, hoy se necesitan seis planetas Tierra para implantar el actual modelo de modernidad [productividad, consumo y estilo de vida] de las economías centrales al resto del planeta [economías periféricas][3]. Indicadores de ese modelo, producidos desde el diseño, son: i] entre el 45 y 60% de la explotación de la litósfera se dedica a la construcción, que origina el 50% de las emisiones de CO2[4]; ii] de los residuos sólidos en las ciudades de los países centrales, 40% corresponden a cartones y papeles, producto del diseño de empaques, embalajes e impresos[5].

Estos dispendios generadores de desequilibrios [contaminantes y/o tóxicos] originados en el sistema de producción [habitat], se acompañan recíprocamente de formas de reproducción social [habitus] igualmente tóxicas y que se manifiestan en el rompimiento-desarticulación del tejido social.

Así, el diseño del siglo XXI se enfrentan a nuevos retos, a] en su proceso de materialización [sustentabilidad o externalidad], b] como depositario y portador de cultura inmaterial [sostenibilidad e identidad] y c] como constructo del pensamiento científico [del racionalismo cartesiano al conocimiento de frontera --nanomateriales, física cuántica, teoría crítica y de sistemas, pensamiento complejo y neurociencias--].

Planteamiento

En los últimos años se ha insistido en que el planeta vive una crisis ambiental producto de la actividad humana, ¿pero, de este deterioro evidente —desaparición de especies de fauna y flora, calentamiento global, aumento del consumismo y de los residuos sólidos urbanos, contaminación de aire [en mayo de 2013 se llegó al máximo histórico en la concentración de CO2, 400 partes por millón, cuya concentración se mantuvo estable durante los últimos 540 millones de años hasta el inicio de la industrialización], mares y ríos, entre otros—  es responsable toda la humanidad?, o ¿es alguna actividad humana determinante de esta debacle?, y ¿hasta qué punto son las materialidades producto de las prácticas de los diseños responsable de ese deterioro?

Contexto de la crisis sistémica

El modelo de modernidad impuesto los últimos doscientos años, basado en el pensamiento liberal-enciclopedista-positivista-productivista, que dio origen a la lógica racionalista, a la industrialización y a la rentabilidad que posibilitó la apropiación de la riqueza social en unas cuantas manos privadas —proceso de concentración acelerado en los últimos treinta años con la política global de privatización, conocida como neoliberalismo, y que no es sino la transferencia de las riquezas sociales y colectivas a los dueños de las monopolios corporativos—, ha llegado a su límite.

En 1972  el Instituto Tecnológico de Massachusetts publicó los resultados de un estudio encargado por el Club de Roma —club de los dueños de las grandes corporaciones financieras y avalados por algunos cuerpos académicos financistas—, coordinado por Donella H Meadows que buscaba responder a la interrogante del porqué de los altos niveles de desaceleración económica, a pesar de que el mundo había recién pasado por una guerra mundial que había significado una intensiva producción industrial. La respuesta más significativa, contenida en el reporte conocido como Más allá de los límites del crecimiento, es “... no puede haber un crecimiento infinito en un mundo finito ...” que permitió tornar evidente que el sistema de producción de rentabilidad y de acumulación de ganancia resultaba insostenible; asimismo este documento sirvió de base para la primera reunión mundial sobre contaminación ambiental en 1972, conocida como Cumbre de la Tierra de Estocolmo convocada por la ONU. Se inició, al mismo tiempo, el proceso de transferencias de las riquezas sociales a manos privadas, a través del desmantelamiento del Estado de bienestar [privatizaciones neo-liberales globalizadas], como un intento por mantener el nivel de rentabilidad de las corporaciones financieras.


Bueno, ¿y las materialidades?

Dicha crisis la constatamos hoy día a día, en los hasta ahora denominados países centrales [EUA y Unión Europea] que han empezado a transferir sus riquezas nacionales e incluso de patrimonio histórico, como intereses de deuda a la banca corporativa [la banca trasnacional que presta a las bancas nacionales y locales] en un esquema denominado endeudamiento-privatización; que ha empezado a ensayarse también en los países periféricos.

Paradójicamente, los directivos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial señalan reiteradamente que México será dentro de un par de décadas la economía número cinco[6], junto con otros países ahora periféricos. ¿En qué sustentan sus estudios? En la proyección de la explotación de los recursos todavía abundantes en la región. ¿Pero seguiremos el mismo camino desarrollista y devastador?, o ¿habremos aprendido “en cabeza ajena? ¿Quién proveerá un modelo que sin negar el desarrollo, conserve al mismo tiempo los equilibrios con el entorno: a] natural y b] humano?

Urge un nuevo paradigma desde el conocimiento universitario —en el entendido de que es la universidad pública, en los regímenes republicanos, el espacio de la sociedad civil que se da a sí misma, para la creación y recreación de la ciencia, tecnología y cultura— que privilegie antes que el desarrollo, el bienestar de las población, tanto en su dimensión material como inmaterial y en esto los diseños tienen mucho que aportar.

Para dimensionar algunos de los impactos de los diseños dentro de este modelo desarrollista-productivista-consumista basten unas pocas cifras:

En el área de la arquitectura:

“La actividad arquitectónica es responsable, de forma directa […] del 42% de la energía consumida en España [y del] 50% en Europa según la Comisión Europea, y de forma indirecta, aproximadamente del 60% del consumo energético”[7].

Y en lo que respecta a la industria gráfica, cada hoja de papel bond tamaño carta requiere 10 litros de agua limpia que es contaminada con químicos y blanqueadores que se vierten en ríos y mares.[8] 

Finalmente en una ciudad con ocho millones de habitantes como Nueva York, se produjeron en 2010 54,000 millones de kilogramos de CO2, correspondiendo al funcionamiento de los edificios el 75% y el 25% restante al transporte[9].

La humanidad, las personas

En 1798, habitando el planeta un mil millones de personas, el profesor de la empresa colonizadora e inversionista Compañía Británica de las Indias Orientales [Honourable East India Company], Thomas Robert Malthus publicó el Ensayo sobre el principio de la población. En él argumentó que la pobreza se debía al exceso de población. Doscientos años después los neomalthusianos utilizan la misma argumentación para justificar la pobreza creciente de los siete mil millones de personas en el mundo, fenómeno que acompaña la concentración hoy en menos del uno por ciento de la humanidad de casi el cincuenta por ciento del PIB mundial[10]. Pero, ¿qué tanto son siete mil millones de personas? Con el ánimo de dimensionar esta variable, baste con saber que se requeriría hoy menos del 0.0003% de la superficie del planeta para reunir en un solo punto geográfico a la población total[11], esta superficie es equivalente al área que ocupa el Distrito Federal menos las delegaciones políticas de Tlalpan y Xochimilco. Finalmente, según el reporte de la fundación Bariloche titulado Modelo Mundial Latinoamericano no es la gente sino el modelo económico la causa de la presente crisis[12]. Con el ánimo de dimensionar el “peso” de la presencia de la especie humana en el planeta, veamos algunas cifras[13]:


               planeta = 6,000,000,000,0
00 millones de toneladas
         biósfera total =            75,000          ”
              cultivos =             2,000          ”
    animales de granja =               700          ”
                 krill =               500          ”
             bacterias =               400          ”
               humanos =               250          ”
                 virus =               100          ”


En búsqueda de los equilibrios perdidos

Así, la humanidad ha llegado a un punto de rompimiento de los equilibrios [habitat] individuo-naturaleza, individuo-sociedad y sociedad-naturaleza, no por la presencia de la humanidad per se, sino por el paradigma de maximización de la rentabilidad [no confundir con los conceptos de ganancia, ni con el de explotación] del modelo económico-financiero actual [habitus]; para entender esto bastan unos cuantos datos: el tamaño del capital especulativo mundial [capital de derivados] actual se calcula en 1,144 cuatrillones de dólares, 2,000% más que el tamaño del capital mundial dedicado a la producción de bienes y servicios; o equivalente a 190,000 dólares por cada una de las 7,000 millones de las personas que viven actualmente[14].

La posibilidad de imaginar prácticas concretas [sustentabilidad] de recuperación de los equilibrios ahora rotos por los excesos [de consumo y de posesión-tener][15], con estrategias proyectadas a largo plazo [sostenibilidad], pasa necesariamente por la resignificación de la relación individuo-sociedad, ahora cargada hacia el individualismo: el paradigma del self-made-man, aislado, fragmentado-desconectado de su tejido social, sin sentido de pertenencia, ni participación en colectividad, banal y superficial[16]. Trascender las prácticas de toxicidad humanas [violencia, codicia, soberbia, cosificación, individualismo, entre otras] implica necesariamente una resignificación de la ética y el sentido de comunidad[17] en las prácticas concretas del ciudadano, las comunidades y el diseño que les da respuesta a sus necesidades de materialidad.

Las condicionantes eticidad, no-externalidad y resiliencia en el diseño sustentable

Una de las aportaciones de la preocupación sobre el deterioro real del entorno natural [traducido en preocupación sobre la ecología y/o la sustentabilidad] es el entendimiento de las personas, de las interrelaciones de la vida de cada uno con “lo demás”.

Esta consecuencia que se traduce en un cambio de pensamiento en la población en general [¿en la mayoría de las personas?], ha generado dos fenómenos visibles:

a] Un nuevo nicho de mercado para la comercialización de productos y servicios, en la búsqueda de una mayor producción-ganancias.

b] Un deseo de las personas y familias de cambio [¿“estilo”?] de vida a partir de la con-ciencia de este fenómeno. Este cambio de actitud basado en un cambio en el modo de pensar la relación de la personas con el mundo, es un cambio ético.

Ésta es una de las más profundas aportaciones que la praxis [pensar-actuar] del diseño sustentable puede aportar a la calidad de vida, al bien-estar, de las personas: una nueva relación profunda, vinculante, de las personas con su entorno a través del uso y disfrute de las materialidades [objetos] que el diseño propone y crea.

El diseño para ser sustentable debe basarse en las cuatro “r”: reducir, reusar, reciclar, resignificar. Ésta, la última “r” es el lugar donde la sustentabilidad incorpora en el diseño su dimensión ética; en el significado de la relación, desde la con-ciencia, de las personas con su entorno natural y social, con su realidad material e inmaterial.

La humanidad “corrió” los últimos doscientos años tras un espejismo de modernidad basado en la productividad, el consumismo y el tener [acumulación, dispendio y desecho de objetos compulsivamente], acompañado de una “espectacularidad” rimbombante en los diseños. Este modelo llegó a su fin, hoy día se requerirían seis planetas Tierra para implantar este modelo en todos los países.

¿Qué sigue?

Proponer y materializar nuevos diseños sin dispendios de recursos [materiales e inmateriales], a una escala más humana, natural; que cubra las necesidades básicas de las personas “de carne y hueso” y no de los arquetipos mediáticos ni hegemónicos [que se ofrecen desde los círculos de poder]; que se traduzcan concretamente en el bien-estar objetivo y subjetivo, material e inmaterial, de las personas-ciudadanos, de los usuarios, de los clientes.

En pocas palabras, dejar de correr, dejar la ansiedad y temores del modelo de vida actual, recuperar la respiración sosegada, la sonrisa, la ética; que se concreta en los modelos y estilos “slow” de ciudades, restaurantes y diseños actualmente en boga, entre otros servicios.

Si aceptamos la definición básica sobre externalidad, entendemos cuál es uno de los mecanismos más evidentes e impactantes que el modelo intensivo de industrialización y consumo ha acarreado: Los costos de producción no cubiertos y transferidos al entorno natural y humano; pudiendo llegar a ser esta condición de externalidad la base de las ganancias-acumulación del actual sistema económico [pensemos tan sólo en un ejemplo simple: una industria química que vierte sus desechos tóxicos a un río, cuyos efectos son absorbidos por la naturaleza, la población del entorno y el posible sistema de salud pública -de existir-]. El diseño sustentable habrá de incluir en su proceso de materialización y uso la variable de no-transferencia de costos e impactos ocultos.

Finalmente, una de las variables a considerar a incluir en el diseño sustentable es la capacidad de resiliencia de los entornos en los que los creadores de los diseñadores intervienen:

“... la resiliencia hace hincapié en las condiciones de un sistema complejo alejado del equilibrio donde las inestabilidades pueden transformar al mismo para que presente otro régimen de comportamiento [...] es medida por la magnitud de perturbaciones que pueden ser absorbidas por el sistema antes de que sea reorganizado con diferentes variables y procesos. La sustentabilidad, por ende, es la capacidad de un sistema complejo de mantenerse en el tiempo a pesar de la volatilidad ambiental fomentado por el aprendizaje, la transformación, la renovación y la evolución continua [que explica] la naturaleza cíclica de los sistemas complejos adaptativos”[18].

Que podemos esquematizar, como:

                     Externalidad de los procesos del diseño
Sustentabilidad = --------------------------------------- = Diseño sustentable
                    Niveles de resilencia del entorno

El Sistema Modular como respuesta alternativa a la crisis sistémica

Ante esta crisis sistémica, la UAM Xochimilco propone el abordaje de la realidad y del conocimiento sobre la misma, modularmente —en lugar de “materias” fragmentadoras de la episteme—. La modularidad busca observar, reflexionar y construir sistemáticamente el vínculo entre las teorías con las prácticas concretas [praxis crítica]; construyendo así, siempre,  el conocimiento como aproximación, o en términos de Thomas Samuel Kuhn, en su Estructura de las revoluciones científicas, como paradigmas —frente a los metarrelatos o “verdades” absolutas de la ciencias y las artes pragmático-positivistas—.

Epistemología y complejidad en el proceso de modularidad y en el diseño

Así, desde la metodología, la génesis del conocimiento [del mundo de las ideas o inmaterialidad, y sus expresiones de materialidad u objetos del diseño], planteado como “problema eje” del módulo, resulta de:

                 Teoría + Práctica   Taller de Teoría + Taller de Expresión
  Conocimiento = ----------------- = --------------------------------------
                     Realidad                  Taller de Diseño

Abordar así los problemas a resolver desde el diseño, posibilita una visión analítica, integradora e interdisciplinar, frente a la fragmentación del método inductivista:


Figura 1.

En la inducción positivista se abordan los problemas [b] sin considerar la completud de la realidad cognoscible [a] —el noventa y cinco por ciento de la materia en el universo es materia oscura, antimateria y materia no másica, por lo que esa porción de la realidad es actualmente incognoscible—; pues se basa en la fragmentación-especialización-descontextualización. Mientras tanto, el método analítico-crítico-contextualizante, busca resolver cualquier problema dilucidando sus interrelaciones con los demás campos de la experiencia humana [material e inmaterial] interdisciplinariamente [c’].

Visión crítica

La etapa de acercamiento crítico a la interrelacionalidad de los problemas de diseño, corresponden a la etapa de divergencia señalada por Christopher Jones en Métodos de diseño, que da lugar a la etapa de transformación [prefiguración y configuración] para terminar en la etapa de convergencia [modelización].

En el proceso de habilitación de apropiación del conocimiento por parte de los estudiantes, basado en el Sistema Modular, resulta nodal la aportación epistemológica de Jean Piaget, quien sostuvo que el verdadero aprendizaje se da cuando el sujeto es creador de su propia experiencia epistémica. Es decir, que el conocimiento como transferencia y acumulación —bancarización del conocimiento, según Paulo Freire en su Pedagogía de la autonomía— con base en la repetición y memorización, no llega a constituir un proceso de apropiación. Por otro lado, cuando los estudiante participan, partiendo de los apoyos teóricos contextualizantes para resolver un problema y transitan hasta la las propuestas de materialización del diseño, ese conocimiento como experiencia propia, siempre se conservará con ellos.

Pensamiento complejo

Los aportes recientes al pensamiento complejo, como método, primordialmente desde la Unesco en coautoría con Edgar Morin [Los Siete Saberes para una Educación del Futuro] incorporan al proceso pedagógico del Sistema Modular una visión enriquecida al ingresar la incertidumbre, la subjetividad y los sistemas abiertos [d] como parte de la experiencia epistemológica. Esta conceptualización ampliada del conocimiento universitario corre en paralelo con los avances de la neurobiología: un cerebro equilibrado es aquella que reconoce y valida por igual los procesos mentales lógicos-objetivables [hemisferio izquierdo] que los procesos mentales subjetivos-simbólicos [hemisferio derecho].



Figura 2.

Esta visión enriquecida del conocimiento, es el herramental necesario para que el diseño desde la UAM-Xochimilco responda creativa e innovadoramente sobre una realidad complejizada e interrelacionada. Así, es posible proponer un diseño sustentable desde la complejidad ad-hoc a las preocupaciones sociales y globales actuales, constructor de los equilibrios: humano-naturaleza,  individuo-sociedad y producción-futuro; que considere en su proceso los factores de externalidad de las materialidades y la capacidad de resiliencia del entorno [natural y humano]. Así, esta propuesta de método se cimenta sobre las cuatro “r” para el diseño sustentable: reducción, reuso, reciclamiento y resignificación.  Esquemáticamente podemos visualizar la epísteme del diseño complejo como:


Figura 3.

Proceso de actualización: Competencias para las habilidades críticas y creativas

Resta incorporar las aportaciones de la pedagogía por competencias —que corre en paralelo al pensamiento complejo y al Sistema Modular; pedagogía que ha sido desvirtuada como “competitividad” desde los espacios académicos vinculados al pensamiento rentista-productivista— que enfatiza para el desarrollo de las habilidades críticas [autocorrección, sensibilidad al contexto, referencia a un parámetro] y creativas [percepción, imaginación, curiosidad, discriminación] del pensamiento, también, el equilibrio entre las el conocimiento, las habilidades y las actitudes:

“Competencia es la capacidad para actuar con eficiencia y satisfacción sobre algún aspecto de la realidad personal, social, natural o simbólica. Cada competencia viene a ser un aprendizaje complejo que integra habilidades, actitudes y conocimientos. Se desarrolla a través de experiencias de aprendizaje.” [Sánchez:2009].  

Proposiciones

Existe sin duda alguna, una similitud epistemológica entre la forma de hacer ciencia [llamada conocimiento o paradigmas nuevos] y las formas proyectuales de generar diseño. Ambas áreas de la praxis universitaria parten de sus propios supuestos metodológicos que les otorga la calidad de ciencia o cientificidad, pero sus propósitos resultan en diferente nivel de concreción.

Mientras en las ciencias se busca la generación de conocimiento a partir de los paradigmas existentes que describan y expliquen al ser humano y su entorno en su devenir y porvenir, al diseño se le requiere la proyección y concreción de materialidad funcional y significante para el ser humano y su entorno presente.

Ambas, ciencia y diseño, actúan en y desde la realidad, entendida como la relación dialéctica entre la conciencia humana [percepción y realidad construida o antropomorfizada] y el universo físico [pre y exaantropomorfo]. Así, la ciencia y diseño concebidos desde la realidad periférica [económica y cultural] presentan como rasgos determinante al posmodernismo sustentado filosóficamente en las corrientes pragmatismo [o neopragmatismo], neopositivismo [o tercer positivismo], el cientismo y el tecnicismo[19]; en otras palabras el modelo de habitus actual.

Al reconocer así la realidad, en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, se propone desde su fundación en 1974, el Sistema Modular como respuesta concreta a las inquietudes planteadas primordialmente en el 68 mexicano, y también mundial [podemos resumirla en una de las consignas más esgrimidas en ese periodo: "la imaginación al poder". Así, se propone abordar el conocimiento como el resultado de la interacción entre:

Figura 4.

Este método de producción de conocimientos, incluso materializados en los diseños, una vez que ha incorporado las propuestas de la pedagogía por competencias, se muestra:

           Competencias     Conocimiento + Habilidad + Actitud
         
modulares      = ----------------------------------
         
para el diseño               Realidad    
                                 [material e inmaterial]

Una vez que nos hemos acercado al método de diseño propuesto en las Bases conceptuales de la División de Ciencias y Artes para el Diseño estamos en la posibilidad de analogar el método científico planteado para las ciencias sociales, así como para las ciencias biológicas, en el siguiente cuadro comparativo:

Figura 5.

En una lectura más concreta del método propuesto en las Bases Conceptuales de las Ciencias y Artes para el Diseño en la UAM-X y acercándonos por esta vía al proceso de diseño, observamos nuevamente la fuerte analogía entre los métodos diseñético y científico que permea el trabajo cotidiano en el Taller de Diseño, en el cual se lleva a cabo el Proyecto Modular de Investigación [eje articulador de cada módulo] y los apoyos metodológicos de Teoría y proyectuales del Taller de Expresión.


Figura 6.

Como hemos observados en las líneas anteriores, el diseño se genera a partir de las necesidades que la realidad, entendida como el constructo percibido en un contexto específico. Este abordaje contextualizado desde lo concreto socio-histórico-cultural establece un intercambio dialéctico entre las materialidades así proyectadas y su entorno. Es aquí en donde observamos los impactos más inmediatos del conocimiento universitario desde y hacia la "realidad". La epistemología del conocimiento diseñético muestra como génesis indisoluble la metodología científica desde las ciencias exactas, especulativas y experimentales y su correlato proyectual desde el diseño. Así, teoría y práctica, objetividad y subjetividad, materialidad y creatividad, son los componentes sine qua non del conocimiento para y desde el diseño.

Por lo visto, Walter Gropius tenía razón, "la función sigue a la forma". Esto a pesar de quienes sostienen que la forma construye desde si y para si su propia justificación, olvidando todo devenir y porvenir.

Frente a esa corriente neopragmática [neopositivista] del diseño, basada en la objetualidad-materialidad y su correspondiente discurso simbólico [semiótico] sólo se ocurre pensar al diseño como producto dialéctico del contexto [histórico] y la praxis del proceso de diseño. Esquemáticamente podemos visualizar este proceso como:


Figura 7.

En resumen

Así, los ítems condicionantes y variables del diseño sustentable que encontramos, son:


                   individuo   individuo    sociedad
      equilibrio:  --------- + ---------- + ---------- = sustentabilidad
                   sociedad    naturaleza   naturaleza


          externalidad material   externalidad inmaterial

  diseño: --------------------- + ----------------------- = diseño sustentable
          resiliencia material    resiliencia inmaterial   

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        mexico-podria-ser-quinta-economia-2050.html>.

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[1] Ponencia presentada en Primer Foro de Diseño: Pedagogía y Conocimiento, CyAD, UAMX, 2014.

[2] Donella H. Meadows, et al. Los límites del crecimiento, 30 años después. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2005, 520 pp.

[3] Cfr Instituto Cubano del Libro. Pensar contracorriente IX. La Habana, 2012, p. 14 y Programa Cono Sur Sustentable. Cono sur sustentable: Aporte ciudadano a la construcción de sociedades sustentables. Chile, 2002, p. 133.

[4] María Silva Borsini. Estrategias, alcance y aplicación de los materiales ecológicos como generadores de hábitats urbanos sostenible. Barcelona, Universitat Politècnica de Catalunya, p. 5.  

[5] Griselda Rivera Sánchez. Diagnóstico de la problemática de los residuos sólidos urbanos en el municipio de ciudad Ixtepec, Oaxaca. México, Universidad del Mar Campus Puerto Ángel, 2005, p. 21.

[6] Cfr Universia. México podría ser quinta economía en 2050. México, Universia, sección noticias, 17 de octubre de 2011. <http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2011/10/17/878830/mexico-podria-ser-quinta-
economia-2050.html>, y Macario Schettino. “La quinta economía” en
El Universal. México, 10 de noviembre de 2009. <http://www.eluniversal.com.mx/columnas/80863.html>.

[7] Luis de Garrido, Hacia una arquitectura ecológica, Barcelona, Grupo Arqgea, 2010. <http://www.arqgea.com/docs/ARQGEA_Hacia_una_arquitectura_ecológica.pdf>. Recordemos que en 2012 España mostró un PIB, según el FMI,  muy parecido al de México por lo que esta comparación pudiera resultar en referente: España PIB 1,340 millones dólares [posición 13 mundial] , México 1,162 millones dólares [posición mundial 14].

[8] Vid Centro Virtual de Información de Agua: <http://www.agua.org.mx/index.php?
option=com_content&view=category&id=1270&Itemid=300048>, y consciencia-global.blogspot.mx:  <http://consciencia-global.blogspot.mx/2010/02/papel-uso-indebido-proceso.html>.

[9] Carbon Visuals. Gran Bretaña, 2012 <http://www.carbonvisuals.com/work/new-yorks-carbon-emissions-
in-real-time>.

[10] Muñoz, Miguel Ángel. Revista Strategia 25. Universidad Católica del Perú, 2012. <http://www.centrum.
pucp.edu.pe/es/contenido.php?904/investigacion_publicacion/revista_strategia.html>.

[11] José-Carlos Castañeda. “Diseñando el futuro, ¿para muchos?” en blog Modern[a] Mitolog-y[-ía]. 2013. <http://modernmito.blogspot.mx/2013/01/disenando-el-futuro-para-muchos.html>.

[12] IDRC.  ¿Catastrofe o Nueva Sociedad? Modelo Mundial Latinoamericano. International Development Research Centre, Canadá, 2004. <http://web.idrc.ca/openebooks/144-2/#page_159>.

[13] Miguel Ángel Jiménez Clavero. “La virosfera” en Sistema Madri+d de Ciencia y Tecnología. España, 9 de julio de 2012 <http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2012/07/la-virosfera>.

[14] Cfr Elda Molina. “El mercado de derivados actual” en Revista del Banco Central de Cuba, La Habana, 2010 <http://www.bc.gov.cu/anteriores/RevistaBCC/2010/Nro2_2010/El%20mercado%20de%20derivados.html>; IAI. “El tamaño de la burbuja de derivados equivale a 190.000 dólares por persona en el Planeta” en International Alliance of Inhabitants, Vasconia, 1 de febrero de 2009. <http://esp.habitants.org/noticias/info_
globales/el_tamano_de_la_burbuja_de_derivados_equivale_a_190.000_dolares_por_persona_en_el_planeta>; y, Alejandro Nadal. “JP Morgan, presagio de nuevo Apocalipsis” en
La Jornada. México, 1 de agosto de 2012 <http://www.jornada.unam.mx/2012/08/01/opinion/031a1eco>.

[15] Eric Fromm. ¿Tener o ser? México, FCE, 1978, 200 pp. [pp 2-19, 30-35, 38-43, 48-49, 63-68].

[16] Enrique Rojas. El hombre light. Una vida sin valores. México, ed Temas de Hoy, 1998, 182 pp. Capítulos I, V, VIII y XI.

[17] Pablo Latapí. "Conferencia magistral al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma Metropolitana", en Perfiles Educativos 115. México, UNAM, 2007. Pág 113-122.

[18] Arturo M. Calvente. Resiliencia: un concepto clave para la sustentabilidad. Argentina,  Centro de Altos Estudios Globales de la Universidad Abierta Interamericana, 2007. P. 1.

[19] Octavi Fullat.  "Estructuralismo, cientismo, neopositivismo y tecnicismo" en Filosofías de la educación. Barcelona, Ed. Ceac, 1992, pp 279-292; y, Filosofía de la educación. Madrid, Ed. Síntesis, 2000, pp 153-178.