Álvaro Carmona López

XXXVI Pregón a Jesús Nazareno

Iglesia de San Juan de Letrán

7 de Marzo de 2015

Jerez de la Frontera



Agradecimientos

Al palquillo del cielo, siempre presente en mis oraciones. A mi abuela, la mujer que me enseñó a rezar y a vivir como un buen cristiano.

A Inmaculada Cáliz, por darme la sangre nazarena.

A Inma y a María, faroles de un Jesús vivo.

A Salvador y a José Luis, indispensables en estas letras.

...A Jerez, porque siendo de fuera, la siento como mía.

A ti.

“¡Saetas suben y bajan por el temblor de su cuerpo! ¡Toda la luz en sus ojos! ¡Todo el amor en su yelo!”

Francisco Montero Galvache



1. Cuando tú no estás...

Cuando tú no estás, Señor siento que estoy diferente. He traspasado la reja pensando en volver a verte yen la pared, me he encontrado tu imagen, cual aguafuerte que me cuenta madrugadas y paraísos celestes. Te esperaba en la capilla, como antes, como siempre, cuando al pasar por Cristina en un momentito breve me asomaba a ver tus ojos para rezarte y deberte las promesas repetidas de tantas y tantas veces.. Esperaba que tu forma se esparciera por mi mente y todo tú, fuera yo recordándome los meses en los que vine a rezarte por lo que mi alma te debe. Cuando tú no estás, Señor... ¿Dónde queda el miserere de esos cientos de personas que pasan aquí los viernes? ¿Dónde dejan sus plegarias? ¿Las encierran en su mente?



¿Las custodian bajo llave para que cuando regreses recibas con un abrazo su carta con remitente? Cuando tú no estás, Señor... ¡Cuán distinto nos parece! Sentimos que falta algo y hace que cuando recuerde tu imagen, y tus palabras tenga sentido el presente, pues por mucho que no estés dentro de mí, vives siempre. Sentimos que falta el tiempo, tu aliento, tu luz, las preces que están grabadas a fuego en el morado de siempre.. Pero tu estela está ahí, tu historia de amor presente, Y vives dentro de mí, Porque en la sangre me hierven Las raíces de tu tierra Y el origen de sus gentes. Cuando tú no estás, Señor... Delira el tiempo y ausente pasan las horas perdidas por un reloj que se mece, al compás de tus latidos -almácigas de luz fuerte- recorriendo la espesura del vacío que concierne



esperar que por tu altar esté contigo mi suerte. Cuando tú no estás, Señor... siente el alma que se pierde. Tu cruz propone el sendero y me lleva donde quiere. Y si no estás con nosotros ¿Dónde va lo que acontece? ¿A quién le cuento mis cosas? ¿A quién le lloro la muerte? ¿A quién le digo lo bueno? ¿A quién le imploro que rece? Para salvarte, Jesús, de que la noche flagele tu cuerpo junto a la luna y la cruz vuele y no pese... Cuando tú no estás, Señor... todo en mi, va y se convierte. Cuando tú no estás, Señor... Solo soy un penitente, un hombre que a oscuras sabe que contigo, nada puede. Alfa y omega del tiempo con el que el rezo se duerme, acariciando sus manos con el amor de sus fieles. Torreón de la blancura que invade a quién intercede en lo que mandas, pidiendo que a todos lados, te lleve.



Estás siempre con nosotros aunque el cuerpo omnipresente se resguarde en el sagrario junto al cáliz, si tú quieres. Cuando tú no estás, Señor... pensamos que te mereces la lealtad de tus hijos y el amor y la fe mueven montañas por encontrarte por muy lejos que te viese. Cuando tú no estás, Señor... el campo pasa del verde al amarillo secano en tantas vides agrestes. La enredadera se acuna formando mallas de redes, que nos impiden mirarte cuando el sol por el oeste anaranjea el espacio y arde en llamas el poniente. Cuando tú no estás, Señor... algo en mi se va. No puede. Tiembla toda la estructura que hiciste que construyese. A tu lado, nuestra vida tiene sentido, y crece en nosotros la virtud de reconocer que vienes a reinar sobre los hombres, aunque la maldad se piense



que consiguen derribarte con palabras insurgentes. Cuando tú no estás, Señor... esta forma de saberte ve más allá de tu rostro para soñar con que vienes renovado hasta tu sitio, porque a ti, mi Rey de reyes por mucho que pase el tiempo, el olvido no te vence. Ahora que has vuelto de nuevo. Ahora, que quieres que vele el paso de tu congoja y el reinado alce y vuele por paraísos morados hasta el ocaso si viene. Ahora en tus manos, Señor la parra en el vino crece y la espiga soñadora en la mesa, se presiente. Ahora que has vuelto de nuevo, saetas forman las leyes con que tus hijos te rezan de nazarena simiente, la voz acude a tu encuentro con un quejío más leve para que en tu caminar la noche sienta que vuelves. Sienta que más poderoso está el leño que sostienes,



como lo están tus pupilas iluminando con creces a todo aquel que te mira y que contigo converse. Toda una vida contigo, a tu lado, por quien sueñe otra vida tras la mía cuando a tu reino me lleves. Durante todo este tiempo eché de menos, tenerte. Porque tú, Padre, Dios mío, eres mi vida y mi suerte, lo mejor que conocí, a ti la gloria que rece. Soñó la Iglesia tu vuelta, soñó el aire que te envuelve. Soñó tu Madre en Traspaso, clavado un puñal silente. San Juan de Letrán soñó el amor con que tú absuelves los pecados de tus hijos, y te alegras cuando intenten subsanar lo que fue mal, haciendo lo que conviene. Soñó Cristina tu paso, soñó tu reja que vence otra nueva Madrugada custodiando a un Dios latente. Soñó Jerez con tu amor para cobijar las veces



que tanto habla de ti al mundo entero si fuese, necesario que expliquemos que pasa, cuando apareces, en la noche de tu nombre y dice el alma: ¡Ya viene!. Soñó el delirio contigo, porque soñarte en la mente nos dio fuerzas para ver todo aquello que latiese, si es que al recordarte a ti no te has ido de mi muelle. Atracado en mis entrañas podrá faltarme si quiere, el dinero y el trabajo, la familia y el presente, pero si estás junto a mi nada me falta ni quiere quetener más que a tu lado la vida que me concedes. Soñaron todos contigo, soñé con volver a verte. Soñamos que estamos vivos con tu presencia indeleble. Soñé con todos los días que estuviste donde fuere pero al volver comprendí que en mí, vivías por siempre. ¡Y qué bonito es soñar si cuando sueño apareces!



Si cuando cierro los ojos, solo con Jesús me encuentre. Soñó la ciudad entera otra vez con que volvieses. ¡Soñaba Jerez conmigo esta forma de quererte!

2. Ego sum IesusNazarenus

(Autoridad Eclesiástica) Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Real, Pontificia, Antigua, Venerable y Piadosa Hermandad y Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre y Señora del Traspaso y Apóstoles San Juan, San Andrés y San Juan Grande.

Representaciones de Hermandades de la ciudad de Jerez

Hermanos y Hermanas en Jesús Nazareno Amigos y amigas, Señoras y Señores Buenas noches:

Lo que hace mes y medio era una llamada, hoy es un regalo de los que no se olvidan jamás. Porque estar aquí, es un regalo. A mi edad, con mis circunstancias y porque él lo quiere. Puedo decir como San Pedro en el Monte Tabor “Qué bien se está aquí”. Porque durante unos minutos, estaré a su lado y así quedaremos unidos para el resto de nuestras vidas. Eso es una bendición.