PRÓLOGO IV :: ABANDONADOS

25 de Abril de 2401 - Diario de Kurt Anyase

Los dos miembros que no volvieron ya no volverán jamás, esta mañana encontramos sus restos en un pequeño claro del bosque a un kilómetro de la ciudad. Con motivo de eso hemos hecho una reunión, los Az’kai han pasado de capturarnos a matarnos en apenas unos días, las cosas se vuelven peligrosas, si ya éramos pocos ahora somos menos y más asustados, no sabemos qué hacer.

Algunos se han pasado estas últimas horas recogiendo todo y desplazándose a la torre central, la del viejo reloj, parece el lugar más seguro, o eso dicen. Yo aun continuo en mi puesto de guardia, hace horas que esto se ha revolucionado, aun así, estoy a varios cientos de metros de la torre central, si los Az’kai llegasen probablemente no me verían en esta posición. Un punto a mi favor, pero… No se si sería capaz de dejar atrás a las personas que están conmigo en esta ciudad, sería algo… ¿Inhumano? Me pregunto si aun se puede usar ese término, hace mucho que la humanidad no es lo que era…

Bueno, empieza a anochecer, la verdad, con este cielo no se sabe cuando es de día o de noche, siempre me parece igual, pero… Supongo que con tantos años bajo el me he acostumbrado.

26 de Abril de 2401 – Diario de Kurt Anyase

Acabo de regresar de la torre del reloj, el ambiente allí no es menos que exaltado, todo el mundo está asustado, no tienen ganas de salir, apenas yo y Edmund salimos esta mañana a recoger las pocas cosas que quedaban en las afueras y ya de paso, hicimos un poco de limpieza en los edificios, quitando algunos libros infantiles, que sin duda servirán para acallar más de un llanto.

Jamás había ido junto a él, parece un tipo normal, aunque camina absorto en sus cosas, no se que se le pasa por su cabeza, pero desde luego debe de ser algo interesante para hacerle olvidar lo que está pasando aquí.

Bueno, hablando de libros, he intentando continuar leyendo el que me encontré. Algunas páginas estaban rotas y en otras la tinta se había borrado con el paso del tiempo, y, para mi sorpresa, cuando por fin llego a una pagina que esta en buen estado… ¡Esta en otro idioma! En uno que no entiendo, mis conocimientos no van más allá del antiguo inglés y algo de alemán, este semeja ser una mezcla extraña, o una evolución de alguno de ellos, aunque sin duda, el autor no es el mismo… Me hubiera gustado saber qué ponía en estas páginas…

Acaba de venir Edmund a buscarme, no sé qué quiere enseñarme, de todas formas dejaré de escribir por hoy e ire tras el.

28 de Abril de 2401 – Diario de Kurt Anyase

Yo… Estoy… Ciertamente desconcertado… Aquello no era normal. Nos hemos pasado dos días investigando, no sabemos de dónde ha venido, pero lo hemos encontrado en uno de los edificios devastados, estaba sobre los escombros, como si hubiese impactado contra la pared desde fuera, y se tratara de la causa de aquel destrozo.

No estoy seguro de que sea así, pero la verdad, me parece lo más probable, aunque… ¿Como puede una cosa de ese tamaño destrozar un edificio de siete plantas hasta reducirlo a cenizas? No me lo explico, tendría que poseer una resistencia increíble para quedar en el perfecto estado en el que se encuentra, es más, debería de traer una velocidad muy superior a la que alcanzaban los proyectiles de última generación, porque, a juzgar por lo que he visto alrededor, antes de ese edificio, agujereo un par de ellos, como si de una aguja atravesando una tela se tratase, dejando un orificio totalmente inmaculado, sin daños a la salida ni a la entrada, más allá de un agujero por el que entró y salió respectivamente.

Actualmente parece que haya pasado mucho desde eso, el tiempo ha hecho mella en los restos de la ciudad, ciudad en la que nací, pero nadie me había dicho nunca nada sobre esas cosas. Yo siempre había visto los edificios así, y nunca me habían dejado entrar a mirar, decían que era peligroso, incluso ahora, veinte años después de haberme quedado solo, sin las personas que me cuidaban y protegían, yo mismo seguía diciéndome a mí mismo, que esa zona era peligrosa. A decir verdad, agradezco a Edmund el que me haya llamado para verlo.

Dejando de hablar de eso, que aun tengo muchas dudas que resolver, y esta cabeza mía se ve vieja sin serlo, ¿Será el estrés? ¿El miedo? No lo sé la verdad, pero de todas formas, necesito pensar más, indagar de dónde ha salido esa especie de cápsula, y lo más importante, ¡Que había dentro, algo ha salido de ella, lo se, se nota, debo averiguar que era! Vaya, dije que iba a dejar de hablar de ello y no paro, ya estoy como siempre… Creo que debería irme a descansar por hoy…

28 de Abril de 2401 – Diario de Kurt Anyase

Hoy la gente parece más tranquila, creen estar seguros, yo aun sigo en mi sitio, inamovible, ser una roca en mi puesto, me ha salvado la vida en numerosas ocasiones, ¿Por qué me debería de mover? El mismo Edmund me lo dijo “Eres el primero en el frente, y a este paso, serás el último en morir, me gustaría tener tus agallas para ponerme en primera línea” Vaya hombre este, no habla mucho, pero cuando habla dice cada cosa, a veces no les encuentro el sentido, otras tiene toda la razón, o así lo creo yo, y otras… Simplemente mete miedo, como cuando me dijo el otro día al verme implorar a Dios al ver la cápsula: “Amigo mío, nos fiamos de una promesa de salvación, nos hemos despertado en el sufrimiento, Dios nos ha coleccionado cual marionetas, El nos dio su palabra, ahora nos ha abandonado para dejarnos caer, debemos… Encontrar nuestro propio paraíso.” Aun sigo pensado en que quizás Edmund tenga razón (aunque parezca como hablar como alguien que ha perdido la razón en algún momento), en que todo lo que él dice sea cierto, pero el reflexionar sobre ello ahora supondría un verdadero dilema moral para mí… Supongo que me lo pensaré con calma...