¡Como te gustan los cantes!
¡Tu madre tiene razón!
¡Eres igual que tu padre!
Lleváis en el corazón
aquellos cantes tan grandes
de DON ANTONIO CHACÓN
Con la guitarra en la mano,
arma que inspira pasión,
cuando estas guitarreando.
¡Como alegra el corazón!
Y mis recuerdos volando,
y al mismo tiempo cantando
como el pájaro cantor.
YO soy hombre que los cantes
los recuerdo con el alma.
Soy fruto de esos cantares
que mi padre me cantaba.
Cantes de JUAN BREVA.
Malagueñas, cartageneras,
vidalitas y serranas. Mineras
y ¿por qué no? las tarantas,
las guajiras colombianas
que MARCHENA las bordaba.
Fandangos de JUANITO MARAVILLAS
con su cante a GARCÍA LORCA
a la muerte del CAMBOLIO,
donde hace ya muchos años
cuando la luna alumbraba,
cantaba un hombre a caballo,
los cantes por peteneras,
bulerías, soleares y serranas.
Los recuerdo con el alma
cuando escucho su fandangos.
Yo soy fruto de aquel albo.
NIÑO la HUERTA
cantaó de puro rango.
Hoy en el atardecer de mi vida,
sigo escuchando sus cantes
¿como no los voy a escuchar
si llevo la misma sangre?. JUAN
Eran el sol y la luna
Eran la luna y el sol.
eran la noche y el día,
pero vivieron los dos
hasta que se les termino la vida.
La luna se fue primero,
dejando al sol solitario.
A la soledad de la vida
nuca le importo nada,
pues estaba acostumbrado
conduciendo las manadas.
Pero una noche de octubre.
a los diez años...
la luna le llamó.
El montando en su caballo.
para el cielo se marchó.
Allí le estaba esperando
la luna que tanto y tanto amó.
Solo nos queda el recuerdo
y lo digo con orgullo.
Eran mi padre y mi madre
y yo soy el hijo suyo.
El mayor, el mecenas de sus cantes.
¡Cuanto daría yo por ser…
como fue mi padre!. Juan