1. La poesía de Juan Ramón Jiménez.

Toda la obra de JRJ podría interpretarse como un viaje hacia dentro de sí mismo en busca de una respuesta vital y metafísica a la existencia. Para hablarnos de este viaje interior se valió del símbolo como cauce más adecuado[1].

1.a. Etapa sensitiva (1898-1916)

JRJ se inicia en la poesía con un modernismo llamativo y efectista, evidente en Ninfeas (1900) y Almas de violeta (1900); sin embargo, pronto lo abandonó para hacer una poesía más intimista, influida por Bécquer, el simbolismo de la tradición popular y el pensamiento krausista. Elegías lamentables (1910) es un buen ejemplo de este cambio estético.

1.b. Etapa intelectual (1916-1936)

Posteriormente, evoluciona (1916 es el año clave) hacia lo que se ha dado en llamar poesía desnuda, que no es más que un prescindir de referencias externas (espaciales, temporales y anecdóticas), una constante depuración de la forma expresiva, porque a medida que JRJ se adentraba más en sí mismo buscando una trascendencia más se alejaba del esteticismo. A esta etapa pertenecen poemarios como Diario de un poeta recién casado (1916), Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Belleza (1917-1923).

1.c. Etapa suficiente o verdadera (1936-1958)

A partir de 1936 se inicia en JRJ un doble exilio: al exilio en la Poesía en que vivía hasta entonces (es decir, a ese ansia de interiorización que lo aparta casi por completo de la vida pública) hay que añadir ahora el exilio físico de España que le impone la guerra civil. Sin embargo, su poesía sigue (ahora en América) el camino ya iniciado en España: su interiorización le lleva a encontrar ese dios que hay en él, que -de hecho- es él, como escribió en una carta al investigador Ricardo Gullón en 1953: El poeta es el hombre que tiene dentro un dios inmanente. A esta última etapa pertenecen obras como Animal de fondo (1949) y Dios deseado y deseante (1948-1949).

2. Platero y yo.

Platero y yo es una narración lírica de JRJ que recrea poéticamente la vida y muerte del burro Platero.

La primera edición, formada por 63 capítulos, se publicó en 1914 y la edición completa, compuesta por 138 capítulos, en 1917.

Aunque Platero y yo es un texto escrito para personas adultas, no es de extrañar que, por su aparente sencillez y transparencia, parezca adecuarse a la imaginación y gusto de los niños.

El libro está constituido por breves estampas que no guardan entre sí un orden temático y que más bien parecen responder a impresiones, historias y recuerdos del Moguer de la infancia de JRJ.

Su estructura es circular, cerrada: comienza en una primavera y termina en otra primavera. Tanto el principio como el final aparecen unidos a la “mariposa”, símbolo del alma desde la antigüedad clásica, y a la “sangre”, señal del dolor humano.

Fuentes:

  1. Juan Ramón Jiménez, poeta interior, por José Antonio Expósito Hernández: http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/acerca/exposito_01.htm
  2. Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez: http://www.fundacion-jrj.es/platero-y-yo/platero
  3. Wikipedia. Juan Ramón Jiménez: http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Jim%C3%A9nez

[1] Como escribió Ricardo Gullón, la poesía de Juan Ramón Jiménez es predominantemente simbólica. Imágenes y símbolos son los medios a que acude con preferencia para expresar sus intuiciones.