REPARTIDO DE LECTURA

Prof. Lucía Picca

Escuela y Liceo Elbio Fernández.

        

        BATLLISMO

                                  Las estrategias reformistas

“La Democracia” el diario nacionalista, argumentaba que en el país casi no había industria y la cuestión obrera era pura demagogia del gobierno…aquí no hay gran industria, ni masa obrera, ni burguesía acaudalada, ni pavorosos problemas de carácter social. Nuestro país no es otra cosa que una pobre y oscura republiquita…

Batlle respondió en otro artículo irónicamente a las dichos de “La Democracia”..seremos una pobre y oscura republiquita, pero tendremos leyecitas adelantaditas…

José Pablo Torcuato Batlle Ordóñez, nació en Montevideo el 21 de mayo de

1856 y murió el 20 de octubre de 1929. Fue presidente en dos periodos

1903-1907 y 1911-1915, siendo en este último dónde más se visualizó su

impulso reformista.

Hijo del presidente Lorenzo Batlle (1868-1872) y de

Amalia Ordóñez. Se casó con Matilde Pacheco en 1894, y fue padre de 5

hijos: Cesar, Rafael, Amalia Ana, Ana Amalia y Lorenzo. Además de su

importante carrera política, que es dónde estará centrado este trabajo,

también tuvo una importante carrera periodística.

Al país que llega José Batlle, es un Uruguay con una consolidada forma

democrática de gobierno una vez terminado el conflicto armado entre Blancos y

Colorados en 1904 y un contexto internacional favorable para el desarrollo de

la industria. La sola enumeración de estos cambios (forma democrática de

gobierno y contexto internacional económicamente favorable) llevaría a pensar

que – sin desmedro alguno del significado de su obra- sería más acertado decir

que Batlle fue una creación de sus tiempos que sostener -como lo hace

Vanger[1], en - que fue creador de los mismos.

En la historiografía uruguaya se ha tendido a considerar las presidencias de

José Batlle y Ordóñez e inclusive la influencia que ejerció hasta su muerte en

1929 como un cambio radical en la vida del país, a modo de ejemplo a decir

Nahúm[2] de la importancia del batllismo:

…Pero, en su conjunto, la obra llevada a cabo durante el primer tercio de

nuestro siglo fue importante, y en algunos sectores irreversible. El valor de la democracia política, la lucha pacífica de los partidos opuestos, la extensión de la educación, el papel del Estado como árbitro de los conflictos sociales, su intervención en la vida económica y social, fueron conceptos que se incorporaron lentamente a la mentalidad de los uruguayos y les dieron una

personalidad propia y definida con relación al resto de América.

Según el esquema de Gerardo Caetano y Milita Alfaro[3] las reformas

del primer batllismo podrían enumerarse en 4 puntos:

1- La reforma económica y fiscal

2- La reforma rural

3- La reforma social y moral

4-La reforma política

Adentrémonos en su análisis:

1- La reforma económica y fiscal:

Batlle entendía al Estado como el organismo representativo de la sociedad

que estaba por encima de las disputas sociales, así mismo, en estas dos

presidencias hay una expansión de las atribuciones económicas y sociales

del mismo. Se llevó adelante 3 grandes movimientos, nacionalizaciones,

estatizaciones e industrialización. Se invirtió en áreas y actividades claves

para el desarrollo de la economía, por ejemplo, finanzas, transportes,

comunicaciones, energía.

El principio ideológico era que los servicios públicos esenciales debían estar

en manos del Estado, ya que solo el Estado que no busca la ganancia y que

tenía la obligación de cumplir con una finalidad social, podía hacerse cargo

del rubro económico, con beneficio para toda la colectividad.

En 1911 se estatiza el Banco de la República. El BROU se había creado en

1896, con un capital integrado, 50% pertenecía al Estado y el restante

estaba disponible para potenciales inversores, sin embargo, nunca se integró

capital privado al banco. Por esto esta estatización no causó ningún

problema, se trataba de poner en papeles algo que de hecho era una

realidad. Este banco creo dentro de sí, una sección de crédito rural, para

financiar los pequeños y medianos ganaderos y agricultores.

En el mismo año se crea el Banco de Seguros del Estado (BSE) y la

Administración de Tranvías Y Ferrocarril de Norte (1915), aunque debido a

las presiones de empresas extranjeras y del propio gobierno británico, en

ninguno de los dos casos supuso el monopolio estatal de la actividad. AFE

fue creada bajo la presidencia de Feliciano Viera, pero sus antecedentes son

previos; Retornando al tema de la presión y resistencia extranjera a las

reformas, al ver afectado sus intereses en el Uruguay, cito de ejemplo esta

carta fechada el 17 de agosto de 1911 a propósito de la creación de BSE,

escribía el ministro británico en Montevideo, Roberto J. Kenddy al Ministro de

Relaciones Exteriores, Dr. José Romeu.

Mi gobierno ha telegrafiado especialmente, deseando que le recuerde...las

desventajas que acarrearía al pueblo de Uruguay la privación de continuar

gozando de los máximos beneficios y las mínimas tarifas derivadas de la

libertad de competencia entre compañía de seguros... (que) probablemente

sean presentadas reclamaciones legales y diplomáticas contra el Gobierno

uruguayo... (que) lamentaría mucho que la confianza de las firmas europeas

en su estabilidad comercial y financiera fuera conmovida de alguna

manera”.

La llamada “lucha contra el empresismo extranjero”[4] puede ser

vista relativamente; La hostilidad de Batlle hacia el capital extranjero, si bien

era sincera, distaba mucho de ser una actitud de enfrentamiento a la

intromisión imperial. En el caso de AFE, el enfrentamiento no fue directo,

como con los seguros, si no que se buscó atacar el flanco, se construyeron

carreteras paralelas a las vías férreas.

Es válido recordar también que Inglaterra pierde el control hegemónico en estas regiones después de la Primer Guerra Mundial, tomando su lugar EEUU. La pugna entre estos dos favoreció la obtención de empréstitos para el desarrollo de obras públicas.

Se nacionalizó el Banco Hipotecario (1912). En un principio la emisión de

hipotecas había sido libre, luego se le otorgó el monopolio al Banco Nacional

y luego de su quiebra la sección hipotecaria del banco pasó a ser el Banco

Hipotecario y estaba en manos de los accionistas. El Estado compró las

acciones circulantes por vía amigable si era posible o por expropiación

judicial. En el primer caso a cada acción de $100 se la compró a $117. Las

ganancias generadas rápidamente pagaron el costo invertido.

La industrialización se dio a través de legislación proteccionista, en 1912 se

aprobó una ley de este carácter que gravaba las importaciones de bienes

manufacturados y liberaba de las de maquinaria industrial.    

   

Se concedieron beneficios impositivos a las nuevas empresas industriales. En 1905 se crea la “La Frigorífica Uruguaya”, en 1912 el “Frigorífico Montevideo” y 1915 el “Frigorífica Artigas”. Todos ellos con capitales extranjeros.

Se apostaba a la sustitución de bienes importados y los logros en esta

dirección fueron posibles en el marco de la Primer Guerra Mundial.                            La política económica del batllismo no logró, en sí, ningún cambio importante

en la estructura económica del país.

Otras creaciones de importancia: Instituto de Pesca (1911), Usinas Eléctricas del Estado (1912), Instituto de Geología y perforaciones (1912), Instituto de Química Industrial (1912). Algunas iniciativas no tuvieron éxito, tal fue el caso de la creación de una marina mercante nacional (1911) y el monopolio del alcohol y del tabaco (1912-1913)

ESTRUCTURA PRODUCTIVA DEL URUGUAY por sectores 1900-1920, en

porcentajes. (Extraído de HISTORIA DEL URUGUAY EN EL SXX 1890-2005.

Ana Frega y autores varios, pp34)

CRECIMIENTO ACUMULATIVO ANUAL, 1900-1920, en porcentajes (Óp., Cit

pp35)

La reforma fiscal tenía como objetivo la obtención de recursos fiscales para

un Estado en proceso de ampliación, se desarrolló una política impositiva

destinada a un incremento mayor de los impuestos de las clases altas, a

través de impuestos a la tierra, a la herencia, a la exportación, entre otros,

también en los impositivo, hubo un incremento menor de los impuestos al

consumo. Las modificaciones aprobadas, aún limitadas, generaron

resistencias que terminaron bloqueando proyectos más audaces.

2- La reforma rural

Se estimuló y desarrolló la tecnificación y transformación del sector

agropecuario. Según el censo de 1908 había 1394 predios mayores a 2500

há, que ocupaban casi el 40% del territorio nacional, esto se resume en

1394 propietarios de estas tierras, que equivalía al 0,13% de la población

del país. Existía una gran concentración de la propiedad en pocas manos,

produciendo estancamiento económico, desocupación y problemas sociales

en la campaña; contrariamente el minifundio agrícola y ganadero, (un 75%

de la población), también producía una productividad muy baja.

Se buscó así una combinación de la actividad ganadera y agrícola, para

poblar el campo y construir un mercado interno consistente para el

desarrollo industrial. Se desarrolló la agricultura a través del fomento de la

colonización (se establecieron colonias agrícolas con tierras comparadas por

el Estado, especialmente destinadas a inmigrantes.) y de la explotación

mixta (ganadería y agricultura) de los predios de mediana extensión,

promocionando así un país de “pequeños propietarios”.

Se intentó resolver el problema del agro a través de estímulos técnicos y

promoción de la educación e investigación (Instituto Fitotécnico y Semillero

Nacional “La estanzuela”, Estaciones agronómicas, 1911) así como un

mejoramiento de la infraestructura del transporte. Como ya se dijo con

anterioridad, a través de la creación del BROU, se amplió el crédito y el

seguro al agro, otorgando facilidades crediticias a pequeños productores.       La Federación Rural (1915) se opuso al impuesto progresivo a la propiedad de

la tierra.

           

3- La reforma social y moral

Entre medio de sus presidencias José Batlle viajó y conoció Europa; En

Francia pudo evaluar los resultados de la política anticlerical de la Tercera

república. Visualizó como el Estado francés reprimía con severidad a los

gremios, interviniendo en la fuerza pública. Pensó que esto podría evitarse

en un “país joven” como el Uruguay, dónde las clases sociales nuevas

estaban recién en formación, y debía fomentarse un Estado justiciero que

evitará el enfrentamiento social.

Las bases ideológicas sobre las que partió Batlle para llevar adelante su

programa de realizaciones se ubican dentro de la corriente llamada

Humanitarismo, el mismo tiene fe en los progresos del Hombre, quien es

capaz de hacer su propia Historia. Es un pensamiento reformista,

evolucionista. No es revolucionario, rechazaba el determinismo económico

de la teoría socialista; A la par niega la lucha de clases, porque consideraba

que le daba un tono violento a la política y hacía que se identificara un

partido político con una clase social.

Batlle podría ser definido como centrista reformista en su accionar político. Su ideología fue de clase media, aunque ningún sector social fue excluido de la alianza batllista; Creía en realizar los cambios sociales dentro de una estructura liberal y democrática, visualizado así al Estado como un benevolente neutral en el conflicto social.

La libertad y la justicia social conllevaban a la democracia, para

que esta funcionara correctamente se debía apostar a la creación de

ciudadanos instruidos, ya que solo así lograría tener una intervención

directa en la vida pública. Solo el hombre culto, consciente podía ser un

ciudadano apto en pro de una participación continuada y persistente en la

vida política.

La búsqueda de este “hombre nuevo”, se observa a través del incremento

que se dio en educación, la cantidad de escuelas públicas se duplicó entre

1890 a 1919, pero el impulso fue mayor durante el segundo gobierno de

Batlle y Ordóñez. En 1916 se aprueba el proyecto de gratuidad de la

enseñanza en los tres niveles, para compensar el déficit resultante en los

ingresos del Estado se creaba recargo en la contribución inmobiliaria de los

propietarios ausentistas. Se extendió la enseñanza secundaria al interior del

país (creación de liceos departamentales 1912), y se elevó el rol de la mujer

en la sociedad, al incluirla en la misma. Se amplió la enseñanza industrial,

se crearon carreras y facultades (Agronomía, Veterinaria 1906), que

contribuyeran al progreso de las actividades productivas del país. Se

fomentó la educación física, cultural, musical y artística. En 1920 el 70,5%

de la población con 15 años sabía leer y escribir, un número que duplicaba a

Brasil y superaba levemente a la Argentina.

Desde hacía varios años se venía gestando el proceso de separación de la

Iglesia y Estado, Batlle personalmente se oponía a las religiones positivas,

en especial a la católica. En 1911, se secularizaron diferentes actos

públicos, entre ellos el juramento de toma de cargo de los ediles de la Junta

Económico-Administrativa de la Capital, se suprimió el cargo de capellán en

el ejército, se ordenó que la bandera nacional no saludara a personas ni a

símbolos religiosos.

Previamente, en 1905, comenzaba la quita de crucifijos

de hospitales públicos. Setiembre: a comienzos del mes (4 o 5) la Comisión

Interna del Hospital de Caridad dictaba una resolución por la que se

disponía el retiro de los crucifijos de esa casa de asistencia; el 10 (u 11) se

dispuso que se retiraran los crucifijos e imágenes de santos de Asilos

Maternales en las salas que ocupen los niños. El 16/IX la Comisión de

Hospital de Caridad ordenaba que se colocaran en todas las salas y en lugar

bien visible el siguiente aviso: “La libertad religiosa es absoluta en este

Hospital. Ningún asilado ni miembro del personal está obligado hacer

prácticas religiosas que no desee: eso depende enteramente de su

voluntad”. El 22/IX, una comisión de damas católicas se dirigía a la

Comisión Nacional de Caridad solicitando que se reconsiderara la medida de

retiro de los crucifijos del Hospital[5]

                                              Nota gráfica por Carolus, 1907.

Realizó un apoyo crítico a sindicatos, el 1915 se aprueba la ley de 8 horas.

Se aprobaron leyes sobre pensiones a la vejez, jubilaciones, descanso

semanal para los trabajadores, mejoramiento de vivienda obrera, seguros

de accidentes de trabajo y salarios mínimos que consolidaban la lealtad de

los trabajadores al aparato estatal que los protegía. Se protegieron también

los derechos de huelga y sindicalización. Era el costo de la estabilidad

política y social para el empresario.

En 1912 se aprueba la ley de divorcio por sola voluntad de la mujer,

inclusive algunos batllistas más radicales propusieron a la eliminación del

matrimonio civil, se legislo para la protección de la madre soltera y los hijos

naturales, se fomentó la equidad de género.

Dentro del “Humanitarismo” que se inscribe al Batllismo, es destacable por

último el desarrollo de cierta sensibilidad en ciertos aspectos de la vida

diaria, entre ellos hacia los animales, así el Poder Ejecutivo envió proyectos

a la Asamblea dónde se prohibían las corridas de toros, el tiro a la paloma,

las riñas de gallos, el rat-pit y el boxeo.

Observa de que se trataba el juego de rat-pit:

https://aphu.org.uy/2012/11/03/rat-pits-pozos-de-ratas/

4- La reforma política.

El batllismo se caracterizó por impulsar un gobierno de partido,

centralizando las decisiones político-administrativas en Montevideo.            Como ya se expresó con anterioridad se buscaba la politización de la sociedad a través de la promoción del debate político ciudadano; El Partido abre las

puertas a este ciudadano; Partido se entiende, así como el representante

directo de la voluntad popular, es el pueblo organizado en su actuación

política.

Los partidos tradicionales, se habían transformado de partidos de elite a

partidos democráticos, promoviendo importantes cambios internos en la

organización partidaria, uno de ellos es la subdivisión en el seno de cada

partido, así se aprueba la Ley de Lemas en 1910, que permitía a cada lema

(Partido Colorado y Partido Nacional) acumular los votos de sus distintas

fracciones en un solo total electoral.

José Batlle y Ordóñez hizo público en 1913 su proyecto que incluía un Poder

Ejecutivo colegiado, integrado por nueve miembros, renovados de a uno

cada año. Así, para que la oposición alcanzara la mayoría debía ganar las

elecciones durante cinco años seguidos. Argumentaban que era una mejor

propuesta ya que era una garantía contra las tiranías, y era un intento de

conservar el poder tanto en el Estado como dentro del partido. Esto genera

rechazos, incluso dentro del propio Partido Colorado, generándose

escisiones, tal es el caso del Partido Colorado “Gral. Fructuoso Rivera”

(riverismo), encabezado por el senador Pedro Manini Ríos.

El Partido Nacional, la Unión Cívica y el Partido “riverista”, unieron filas para

frenar al batllismo en los comicios para la Convención Nacional

Constituyente del 30 de julio de 1916. El batllismo y su sector eran

concebidos como una amenaza al orden establecido. En estas elecciones

(primeras que votaban analfabetos), triunfó el anticolegialismo, dentro de

estos los colorados anticolegialistas fueron el 10, 95% de los votos, el

Partido Nacional el 46, 08%, la Unión Cívica el 1,09%, sumando un total del

58, 12% de los votos; Por otro lado, los colegialistas (batllistas y socialistas),

obtuvieron el 41, 88% de los votos.

Ante los resultados adversos en las elecciones para constituyentes, el Presidente de la República, Feliciano Viera

(adherente a los postulados socio económicos de Batlle y defensor del

Colegiado) emitió una declaración conocida con el nombre de “el alto de

Viera” que significó un notorio viraje de política gubernamental en materia

económica y social. Dio entrada en su gabinete a dos colorados

anticolegialistas y un representante del Partido Nacional. En una nota

firmada por la Asociación Rural, la Federación Rural, la Cámara de Comercio,

La Unión Industrial, bancos nacionales y extranjeros, frigoríficos, etc.,

expresaban: “los nuevos giros que ha prometido imprimir a su gestión

gubernativa, tanto en el orden político como en el económico y social, y que

reconocen ya un principio de ejecución en la organización del Ministerio,

acusan el elevado designio de consultar los anhelos nacionales”

La Constitución de 1918, fruto de un pacto político entre batllistas y

nacionalistas, incluía cambios importantes en el Poder Ejecutivo, pero no el

colegiado propuesto por Batlle sino un presidente y un Consejo Nacional de

Administración.

Conclusiones

Según expresa Ana Frega[6], tres frenos consecutivos se pusieron al

reformismo batllista, basándose en Barrán y Nahúm la autora expresa que

el reformismo batllista habría sufrido una primera derrota en 1911, cuando

las presiones británicas y francesas impidieron el avance de los monopolios

del Estado. Un segundo freno fue en 1913-1914, cuando las dificultades

financieras impidieron llevar adelante planes de colonización e inversión en

obras públicas, y en 1916 se produjo un tercer freno, esta vez político, al

haber triunfado en las elecciones de constituyentes la convocatoria

conservadora. Este episodio, a la vez que limitó las posibilidades de

transformación económica y social anunciadas por este sector del Partido

Colorado auto identificado con la “defensa de los desheredados”.

Se abría en el país una nueva etapa en la vida republicana, que varios

autores han coincidido en llamar “república conservadora”

También podría agregarse que las reformas impulsadas por el batllismo

dependieron en su éxito o fracaso de la mayor o menor receptividad que

tuvieron en la sociedad, de las fuerzas social que apoyaron u opusieron, del

desarrollo económico del momento, de la dependencia del exterior y de los

conflictos políticos internos, en definitiva, de un conjunto de hechos

históricos que son los que siempre condicionan el pasaje de la teoría a la

práctica.

Según Gerardo Caetano en los años veinte, el proceso político uruguayo

tuvo dos caras: el afianzamiento de la democracia política y el

conservadurismo social; de estas dos caras, señala dicho historiador, la

primera es la que, por lo general, se ha elegido recordar.

BIBLIOGRAFÍA

-EL IMPULSO Y SU FRENO. Carlos Real de Azúa; Ed. de la Banda Oriental;

Montevideo, Uruguay; 1964

- HISTORIA ECONOMICA DEL URUGUAY, TOMO II 1860-1910. Julio Millot,

Magdalena Bertino. Fundación de Cultura Universitaria- Montevideo,

Uruguay.

-HISTORIA URUGUAYA/TOMO 6. La época batllista. Benjamín Nahúm.

Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, Uruguay 2007.

-HISTORIA DEL URUGUAY CONTEMPORANEO. Gerardo Caetano; Milita

Alfaro. Fundación de cultura universitaria. Montevideo, Uruguay 1995.

-HISTORIA DEL URUGUAY EN EL SXX 1890-2005. Ana Frega y autores

varios. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, Uruguay 2007.

-INESTABILIDAD Y CRISIS EN EL URUGUAY 1850-1933. Alba Mariani; Nora

Rodríguez; Ana Romero. Fundación de cultura universitaria. Montevideo,

Uruguay 1991.

-LAS RELIGIONES EN EL URUGUAY, algunas aproximaciones. Roger

Geymonat. Ediciones La Gotera. Montevideo, Uruguay, 2004.

-LA ECONOMIA DEL PRIMER BATLLISMO Y LOS AÑOS VEINTE. Magdalena

Bertino; Reto Bertoni; Héctor Tajam; Jaime Yaffé. Ed. Fin de siglo. Montevideo,

Uruguay.

IMÁGENES

-ARCHIVO DIARIO “EL DIA” en sus 100 años.

-Internet.


[1] José Batlle y Ordóñez of Uruguay: te creator of his times. Cambridge University.

[2] HISTORIA URUGUAYA/TOMO 6. La época batllista. Benjamín Nahúm.  Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, Uruguay 2007.

[3] HISTORIA DEL URUGUAY CONTEMPORANEO. Gerardo Caetano; Milita Alfaro. Fundación de cultura universitaria. Montevideo, Uruguay 1995.

[4] Nahúm. Óp., Cit  Pp39

[5]  LAS RELIGIONES EN EL URUGUAY, algunas aproximaciones. Roger Geymonat. Ediciones La Gotera. Montevideo, Uruguay, 2004. Pp293

[6] HISTORIA DEL URUGUAY EN EL SXX 1890-2005. Ana Frega y autores varios. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, Uruguay 2007. Pp49.