Escuela de Cerámica FERNANDO ARRANZ
Fauvismo
El Salón de Otoño de 1905 que se celebró en París se vio sacudido por un terremoto de luz y color: una de sus salas se reservó para un grupo encabezado por Matisse, Derain y Vlaminck. Los lienzos que presentaron ostentaban, orgullosos, gamas cromáticas estridentes y agresivas, hasta tal punto que de allí salieron como el grupo de los Fauves, que en francés significa "las fieras".
Nunca estuvieron muy cohesionados como grupo, puesto que jamás siguieron unos postulados determinados, ni realizaron un manifiesto programático. Las similitudes formales y la intención rompedora fue lo que les agrupó, efímeramente. Sus temas eran más afines al naïf de Rousseau que a los expresionistas, con los cuales se compenetraban perfectamente en el aspecto formal.
Sus temas son inocuos, bucólicos, retratos, interiores, visiones idílicas del hombre en la naturaleza, paisajes hermosos... Su realización es muy colorida y atrevida: es una explosión de colores violentos y arbitrarios, en disonancia deliberadamente calculada. Tratan de transmitir una reacción emotiva del pintor ante el tema elegido.
No buscan la representación naturalista, sino realzar el valor del color en sí mismo. Las figuras resultan planas, lineales, encerradas en gruesas líneas de contorno, lo que les aproxima a la estética Art Nouveau.
El fauve más destacado fue Matisse, que se caracteriza por su sencillez casi infantil. Desprecia la perspectiva y el modelado en favor de las tintas planas, y su decorativismo resulta bárbaro en su osadía. La espontaneidad calculada de su pintura busca la conexión inmediata con el espectador, para transmitirle la emoción anímica del artista cuando realizó la obra. El hecho de no haberse definido como grupo dotó de una vida efímera al movimiento fauve, que en 1908 se disuelve, siguiendo cada uno de sus miembros caminos divergentes.
Una explosión de color y libertad
Fue Louis Vauxcelles el que bautizó el nuevo movimiento como Fauvismo, escribió el artículo "Donatello entre las fieras" con motivo de lo visto en el Salón de Otoño de 1905. Ellos recibieron el epíteto con gran honor, ya que se sentían ante todo unas fieras del color. Son "animales" pero con instinto sosegado a la hora de pintar.
Para hablar de los orígenes, tenemos que recordar a Gauguin y a Van Gogh, ya que ellos, huyendo del Impresionismo apostaban por obras intensamente coloreadas. Es revelador el consejo de Gauguin al hablar de la importancia del color puro: "...¿Esta sombra es más bien azul?, píntela de azul marino, ¿Las hojas son rojas?, póngale bermellón..." . Son palabras que constituyen este nuevo modo de ver, o mejor, de entender la vida. Es por ello que el Fauvismo no se interese por la introducción de nuevos temas, se tratan los géneros de siempre: el retrato, el paisaje, interiores de vivienda, naturalezas muertas... .
El Fauvismo no debe entenderse como movimiento hermético, sino como un estallar estético y sentimental. El Fauvismo es un estado de espíritu ligado a las circunstancias del momento. Se rechaza la existencia de un método riguroso, en pro de una libertad total ante la naturaleza. La primacía del color obliga a la forma a ser más expresiva que fiel a la realidad. El pintor fauve establece una patética comunión con la naturaleza, rechaza convencionalismos y descubre un lenguaje personal para alcanzar el máximo objetivo, la unión de arte y vida. El artista es un Demiurgo, o un nuevo dios que moldea su obra, la crea según un principio generador asimilable a la naturaleza. Esta liberación fauvista no tiene que ser entendida como desorden, rechazo de disciplinas o ignorancia, pues la libertad no se reclama hasta que se tiene plena conciencia de haber alcanzado los medios necesarios. Antes de lanzarse a la aventura de la innovación se aprende la técnica.
Otra de las características del Fauvismo es el gusto por el arte africano-negro y la influencia que éste ejerció en las obras. Se sabe como Maurice Vlaminck admiraba profundamente las máscaras procedentes de la Costa de Marfil. Este gusto por "lo otro" se generaliza en un ambiente que cada vez camina más hacia la vanguardia. El arte de los pueblos primitivos no es imitativo, sino que plantea un evidente alejamiento de las formas naturalistas para tender a la esquematización. Posteriormente esta influencia sería seguida del Cubismo, basta recordar las "Señoritas de Avignon" de Picasso. No se debe olvidar la influencia de Cézanne.
Fieras, teselas de un mosaico
Bajo este título, hay que entender que los pintores fauves no responden a los mismos planteamientos, aunque todos sean amantes del color. Podemos entender a Matisse como el representante más puro de la tendencia, seguido de André Derain.
Cada artista adapta el color a su forma de vida. Este es el caso de artistas como Dufy, Friesz, Braque, Rouault, Van Donguen... . La obra de Rouault debe relacionarse con el Expresionismo por sus contenidos de proclamas de fe y de acusación, sus obras están dominadas por un íntimo impulso dominado por el drama y por el fervor cristiano. Friesz apuesta por la sensualidad de temperamento, Van Donguen por la exageración, Braque se verá seriamente influido por el Cubismo... .
El Fauvismo constituyó un momento extraordinario por la integración de artistas de tan diferente origen y carácter. Por lo general los fauves franceses no se detienen en investigaciones psicológicas o sociales, mientras que los alemanes otorgan un contenido más sentimental a sus videncias.
Mientras que la fecha de 1905 puede considerarse como la de un Fauvismo puro, la de 1907 responde al desbordamiento de otros planteamientos.