La primera vez que vi la obra de Velloso fue en la que creo fue su primera exposición en Galicia sus cuadros me atrajeron como esas nuevas melodías carga-das de sentimientos sencillos que inducen a una cálida compresión, sin plante-amientos académicos ni filosóficos el artista había reducido la metáfora conceptual, tan de moda en estos últimos tiempos, a un inconsciente impulso fresco y sincero. Pintura de equilibrado cromatismo elaborada con multitud de elementos ordenados en composiciones marcada-mente heterogéneas. Un juego de elementos repetitivos que funcionaban unas veces cargando los fondos de expresividad y otras como protagonista de espacios constructivos. Observaba por fin una forma diferente de pintar sin previos planteamientos, ni estrategias que trataba básicamente, únicamente, de traducir impulsos anímico sensoriales del artista. Velloso bien habría podido iniciar su actividad pictórica con Harim o como Basquiat en el metro de Nueva York..., con menos agresividad pero con similares dosis de ironía o queja. Como en todos estos artistas que nacen de la espontaneidad de la vida, en su inconfundible estilo siempre a flora un primitivismo sumamente interesante. Son los últimos expresionistas del siglo inspirados en lo popular, la tele-visión, el cine, el comic o los mensajes publicitarios. Cargan su obra de una sutil protesta. De la misma manera que en los años cuarenta Picasso, sin recurrir a bombas o cañones...solamente con la distorsión de imágenes nos hablaba de las tragedias de la guerra, Raúl Velloso nos deforma también la realidad más sin un ánimo consciente de transcenderla, para que en su representación el espectador descubra que nos está hablando de la problemática e incertidumbre de nuestros días, de la vida...,de su vida, a cuyo alrededor, como si de un gran caleidoscopio se tratase, giran imágenes psicodélicas con acusados contrastes de color: rojos vivos, densos violetas, azules, amarillos y ver-des que nos quieren explicar que una cosa es la realidad vivida, estudiada y sinterizada que nos ofrecen la mayoría de los artistas y otra muy diferente el impulso inconsciente que nos habla de un mundo como soñado. Román Pereiro Alonso Crítico “La obra de velloso que ocupa nuestra portada tiene por titulo LA DAMA DE LAS CAMELIAS es una interpretación sobre la fortaleza de la mujer gallega y así mismo de la camelia como planta, arraigo a la tierra, fortaleza, naturaleza, naturalidad, imposibilidad temporal y color en movimiento, es en si una interpretación regionalista de la internacional obra del inmortal ALEJANDRO DUMAS, visto a través del prisma artístico de RAUL VELLOSO.”