V CARRERA A PIE CASTILLO DE CHIVA

En agosto de 2009, en una cálida tarde en Utiel, mientras entregaban los obsequios a los llegados a meta, a quien entregaba las botellas de vino me pareció leerle en la mirada algo parecido a "...nene, toma, coge la botellita anda y dedícate al alcohol". Bueno, no lo hice exactamente, de hecho hago oficial que, una vez llevo cuatro cubatas, el quinto pienso que es garrafón y me lo dejo...pero, eso, que me fui del tema, que dejé de correr con dorsal un tiempo.

Bueno, como ya no queda vino, entonces toca volver a rellenar la bodega. Además, en las últimas visitas a Chiva, tienen la buena costumbre -aparte de hacer una carrera de categoría y totalmente gratuita- el llenarnos de regalitos y tal que, sino fuera por la sudada -sí, a veces llego a meta sudando-, cualquiera diría que en vez de una carrera venimos del súper. Añadir, por último, que un año nos dieron un cenicero, otro un platito de cerámica así que para el ajuar del palacete, esta carrera es una joya. Y sino, pues lo es para la bodega.

Este año, para asegurarse mi presencia, han cambiado el horario. La carrera es vespertina así que toca echar siesta, no lavarse la cara e ir para allá. Una vez allí, saludamos a toda la tropa: los pindaritos -la mayor parte reunidos ante una mesa en una terraza, como tiene que ser-, Eduardo, Dani, los vallboneros...en efecto, todo chicas. En fin...que den la salida pronto.

Nos encontramos, por cierto, ante el momento esperpéntico de la carrera. Hay dos arcos: en principio uno de salida y uno de meta. Hay todos los corredores (vamos a poner números redondos, va) en el arco de salida. Entonces, llegan los jueces. Puffff, los jueces. Estos igual estaban en la mesa de al lado de los pindaritos y no me he dado cuenta. Total, los jueces, los que han de ceñirse al reglamento y tal...te dicen, nenes, es en el otro arco. Y los que estamos al final del grupo -es que íbamos con objetivos modestos- pues nos vamos para atrás. Con nosotros, se vienen otros 200 o así. Vamos, que se queda la mitad del pelotón en el primer arco. El resto, en el segundo. Pues menudo tapón se va a liar, porque los del segundo grupo les vamos a pillar en nada...(ironía, obviously).

Entonces nos encontramos mitad y mitad. Cómo ellos no vienen, pues vamos para delante y hacemos trampas todos, ¿no?. Vamos, aplicamos el dicho ése de la fresca profesional que se tira al río y tal. Los jueces, como van a su bola, no se alegran lo suficiente con dividirnos en dos grupos sino que, para evitar la reunificación, dan la salida!!!. Total, que por primera vez en mucho tiempo, saliendo desde el final, se puede correr en la salida de una carrera. Milagro!!.

Como faltan dos semanas para Ciudad-Real (tres si vas andando y sales mañana mismo), los maratonianos Jesús y Rafa deciden no forzar y se adecuan a mi marcheta lastimera. La gracia de la carrera de Chiva está en llegar al Castillo (kmo 3 y pico) y luego recuperar bajando. Táctica más fácil creo que no hay. Así que salimos de xarreta...nada, ni con esas, nos ponemos cara arriba y el pulsometro ya marca 170. Con lo cual, la táctica ésa tan trabajada ya se sabe que no va a servir.

Entretanto, se pasa por primera vez bajo el arco de meta -que no era el de salida, insisto eh, juez, eh eh- y ahí está el fotógrafo otra vez. En Chiva hay una cuenta pendiente. El año pasado, pindaro hizo una foto en la que salía en pleno momento sacaflush (si no has visto "kung-fu panda", sáltate este párrafo porque si ya es jodío entenderme sin mencionar nada, hacerlo haciendo referencias puede ser desquiciante...). Total, que es ver la cámara a 15 metros y liarse a meter estómago. Que sí, que pancha no sacaría...pero el color morado de la cara tampoco debió ser muy agradable.

De hecho, pasan los kilómetros y lo que antes eran párrafos completos correctamente argumentados explicados con locuacidad y esas cosas se convierten en monosílabos entrecortados. Ya casi no me quedan ganas ni para meterme con el gps israelí que se ha pedido Jesús, ay. Así que, mira, como ya habíamos coronado el castillo (otro de tantos sin princesa...ni bruja, algo es algo), ya habíamos cogido agua y ya estábamos en Chiva. Pues en esta línea me planto en meta y así acabo mi suplicio de carrera.

Los maratonianos, muy bien, casi sin quejarse. Es más, los joios hablaban de lo agradable que eran estas carreras a ritmo tan tranquilo; así que aquí la crónica se convierte en interactiva y te dejo que pongas el taco que primero te venga a la mente y me defiendes. Gracias.

Al final, bolsa llena de botellas (de agua, de zumo, de vino blanco, de tintorro...), una revista runners!!!, una camiseta que me queda como un guante (así que la llevo en la mano) y ya. 

A pensar en la próxima que igual es Sueca....como Ikea.


Volver a crónicas