Señor Presidente,

Acabo de saber que personas ecologistas, vecinas, mariscadoras y activistas que se oponen a la construcción de un Puerto deportivo en Cangas (Pontevedra) han sido brutalmente reprimidas, y alguno de ellas detenidas por oponerse a dicha construcción.

Estas personas estaban manifestándose pacíficamente, como lo vienen haciendo durante meses, protegiendo el bien público. Además, las obras de construcción han sido denunciadas ante la justicia y su permiso ha sido recurrido por carecer la Autoridad Portuaria de Vigo de un plan de usos.

Lo que resulta en todo esto más kafkiano es que los vehículos del SEPRONA, en lugar de vigilar por la conservación del medio ambiente, fueron utilizados para trasladar a las personas que protegían el medio natural y que fueron detenidas.

Señor Presidente, no es admisible que en la Europa del siglo XXI, y  bajo un gobierno que se dice de izquierdas, estén sucediendo estas cosas.

Por ello, me permito sugerirle que cese inmediatamente al Subdelegado del Gobierno en Pontevedra, ponga al frente de la subdelegación del gobierno a una persona que investigue los hechos, que dé orden al SEPRONA para que pare las obras mientras la justicia determina si se ajustan o no a la legalidad, y que se investigue la posible trama de corrupción urbanística que está desarrollandose tras este puerto deportivo.

A pesar de que los medios de comunicación españoles --en general-- no están divulgando lo que sucede con el puerto deportivo de Cangas, la causa de la vecindad, de las personas que trabajan en el mar y la playa y de aquellas sensibles con el respeto al medio natural ha tenido recientemente el apoyo del Premio Nobel da Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Por favor Señor Presidente, no mire usted hacia otro lado, y ponga a trabajar al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil a favor de la Naturaleza y no contra ella. Las personas de hoy, tenemos que defender el legado que nos dejaron nuestros antepasados, y que fue preservado durante miles de años. Es nuestra obligación, para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de ese legado en armonía.

Atentamente,