El wushu es un arte marcial milenario, cuya práctica conlleva no solo una práctica continuada o el aumento y desarrollo de unas cualidades físicas, sino  que además conlleva una filosofía más o menos discutibles en cuanto a efectividad, pero en lo que no se puede dudar es en su base, control, gentileza, trabajo y generosidad.
 La gente que practica este deporte, con el tiempo acaba de manera natural amoldándose a sus señas, que hacen del practicante una persona más serena y con mayor autocontrol.

    Siempre que me preguntan respondo lo mismo, “el wushu está basado en la defensa ” jamás se busca una confrontación o algún tipo de conflicto, y esto es algo que se inculca en este deporte. A pesar de que cada persona es un mundo, todas acaban comprendiéndolo y asumiendo que los conflicto físicos nunca acaban con vencedores y vencidos, si no con únicamente vencidos.
    La práctica de este deporte más alla del combate es extraordinaria, las llamadas “formas”, son desde mi punto de vista algo genial, puesto que con ellas eres capaz de ejercer un control sobre tu cuerpo y tu mente increíble, el dar acrobacias imposibles y encontrar tu propio limite es algo inaudito.
Yo recomiendo su práctica porque es desde mi punto de vista el deporte más completo del mundo, requiere  fuerza, coordinación, equilibrio, rapidez, salto, elasticidad, agilidad, reflejos y además cuenta con el aporte extra de aprender a defendernos , a respetarnos y a que nos respeten.
Este deporte es apto para todo el mundo, desde los que quieren relajarse (taiji), a los que les gusta el combate (sanda), los que prefieren ir poco a poco (estilos tradicionales), a los que les gusta las armas, los estilos de animales y el wushu moderno o de nandu, es decir el de competición.