José Antonio Muñoz Rojas nació el 9 de octubre de 1909 en Antequera (Málaga) y en esta misma localidad murió el 29 de septiembre de 2009.
Entre 1926 y 1929 estudia Derecho en la Universidad Central de Madrid. Son años, también, de lecturas. Sobre todo, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, cuyas influencias son perceptibles, al menos parcialmente, en
Versos de retorno (1929), su primer poemario, con el que intenta recuperar su infancia recién acabada. Esta obra también es importante porque le pone en contacto con el núcleo malagueño de la generación del 27: Manuel Altolaguirre, José María Hinojosa y Emilio Prados. Más tarde, entablará amistad con otros miembros, como Aleixandre, Salinas, Cernuda, Guillén y Dámaso Alonso.
En 1930, en Sevilla, mientras hace el servicio militar, se relacionará con
Mediodía, una de las revistas -junto a la malagueña
Litoral- más importantes para el Grupo del 27.
En 1931, en la revista
Poesía, que dirige en París Manuel Altolaguirre, da a conocer algunos poemas tocados de surrealismo.
En 1932 visita la Universidad de Cambridge. Allí lee a los poetas metafísicos ingleses, cuya inspiración estará desde entonces presente en su poesía. En 1936 regresa a esta institución para hacer una tesis doctoral, que nunca terminará, sobre la relación de aquéllos con las letras españolas.
En 1936 torna a España. En 1937 vuelve a Cambridge, donde es nombrado lector de español. Entre 1939 y 1951 reside alternativamente en Antequera y Málaga.
En 1944 se casa con María Lourdes Bayo.
Su poesía de este período se ajusta a la de su generación:
- Perfección formal.
- Canto de lo cotidiano.
- Estilo sencillo.
- Alternancia de la estrofa tradicional con el verso libre.
A esta época pertenecen libros como
Sonetos de amor por un autor indiferente (1942) y
Abril del alma (1943).
En 1945 publica
Historias de familia, libro fundamental en el que teje una serie de difuminadas fantasías que lindan con la prosa poética.
En 1951 se traslada a Madrid. Ese mismo año publica en Málaga
Las cosas del campo, juzgada por muchos su mejor obra en prosa. Se trata de una especie de diario ucrónico e idealizado de su vida en el campo.
En 1952 es puesto al frente de la Sociedad de Estudios y Publicaciones de Banco Urquijo, desde donde durante treinta años se relaciona con figuras señeras tanto de las letras españolas como de las extanjeras.
En 1954 publica los
Cantos a Rosa. Ternura, añoranza, idealismo, una sutil sensualidad y fe en el amor son los elementos que caracterizan este poemario escrito en endecasílabos blancos. Con este libro, como reconoció el propio Muñoz Rojas, acaba su etapa optimista.
En 1957 sale
Las musarañas, colección de prosas de fondo autobiográfico donde ternura, humor y poesía se aúnan para componer una pieza capital en la producción de nuestro autor.
Amante, como los Machado, Lorca o Alberti, de la poesía popular, en 1966 publica
Coplillas.
La versatilidad de Muñoz Rojas se manifiesta también en artículos de varia erudición como, por ejemplo, los recogidos en
Antequera, norte de mi pluma (1977), miscelánea cuya primera parte se dedica al pueblo natal del poeta, y la segunda a Málaga y los malagueños.
En 1979, casi treinta años después de redactarse, ve la luz
Cuentos surrealistas. Su aparición marca el inicio de una etapa de reediciones de obras que estaban hacía tiempo agotadas.
La publicación de
Poesía. 1929-1980, a cargo de Cristóbal Cuevas, tiene un valor especial porque se recoge lo mejor de la obra lírica del autor, tanto édita como inédita.
En 1992 sale de las prensas
Amigos y maestros, retablo de cuarenta y ocho artículos -muchos de ellos ya publicados- en los que habla de figuras de la talla de Ramón Menéndez Pidal, Unamuno, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, García Lorca.
De 1995 es
Dejado ir (estancias y viajes), colección de apuntes, descripciones, encuentros y diálogos que el autor definiera como
libro fragmentario, disperso e inconexo cronológica y temáticamente.
Ya en el nuevo siglo, publicó, entre otras obras,
Textos poéticos (1929-2005) [antología], ed. Rafael Ballesteros, Julio Neira y Francisco Ruiz Noguera, Madrid, Cátedra, 2006; y
Obra completa en verso, (prólogo de Clara Martínez Mesa), Valencia, Pre-textos, 2008.
En fin, José Antonio Muñoz Rojas fue un poeta lírico que escribió tanto en verso como en prosa, y cuyos textos -sean del género que sean- apelan tanto a la inteligencia como a la sensibilidad del lector.
Fuentes:
- Diccionario de escritores de Málaga y su provincia. Cristóbal Cuevas, edición y dirección. Madrid, Editorial Castalia, 2002.
- Los poemas están tomados de José Antonio Muñoz Rojas. Ardiente jinete. Málaga, Diputación Provincial (colección Puerta del mar), 1984.