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CATECISMO VOCACIONAL.
_Salió el Sembrador a sembrar_ (Mt 13,3)
CAPÍTULO I:
CONCEPTO Y ELEMENTOS DE LA VOCACIÓN
La palabra vocación viene del latín _vocare_ que quiere decir _llamar_. Dios se comunica constantemente con nosotros porque nos ama, así como nosotros nos comunicamos con mayor frecuencia con las personas que amamos. Por tanto, la vocación es un llamado permanente de Dios a descubrir su amor y realizarnos plenamente en la respuesta a ese llamado de amor.
Cuando se toma conciencia de ese llamado, la vida adquiere un sentido nuevo: se deja de atender sólo a gustos e intereses personales y se acude a las necesidades de los demás. La vocación exige un salir de sí mismo y descubrirse como alguien llamado al servicio, ya que no puede haber plena realización sin servicio.
En nuestros días muchos piensan que la vocación es una profesión, un gusto o un destino, por ejemplo; vocación de maestro, doctor, ingeniero; o a un destino: _la vocación es sólo para los buenos, para los santos, para los escogidos_. Pero esto sería reducir la riqueza de la vocación.
La vocación es el pensamiento providente de Dios sobre cada persona, es su proyecto, como un sueño que está en el corazón de Dios porque ama vivamente a la persona. Como está en el corazón de Dios es un misterio, este misterio envuelve a cada persona partiendo de su realidad, es una llamada que Dios hace día con día esperando una respuesta y un compromiso a una misión específica.
La vocación tiene tres elementos fundamentales que no debemos ignorar, a saber: la llamada, la respuesta y la misión.
Niveles de la vocación
El ser humano está creado a imagen y semejanza de Dios, gracias a esto tenemos el gran regalo de pensar y decidir sobre cada una de las acciones de nuestra vida, cosa que los animales no pueden. Es por eso que al ser tan diferentes a los demás seres vivos, tenemos el compromiso de darle una respuesta generosa a Dios ante la llamada que nos hace, ya que él nos da la vida para que seamos felices.
Como ya reflexionamos anteriormente, la vocación es el llamado que el Padre nos hace, veremos que en dicho llamado hay tres niveles: la vocación humana, vocación cristiana y vocación cristiana-específica.
Resumen
La palabra vocación viene del latín “vocare” es decir “llamar”, y en sentido cristiano es un misterio que envuelve al hombre, es la llamada de parte de Dios para el hombre. La vocación tiene tres elementos: la llamada, respuesta y misión. Dios nos da la libertad para decidir sobre cada una de las acciones de nuestra vida, tenemos el compromiso de darle una respuesta generosa ante la llamada que nos hace, ya que él nos da la vida para que seamos felices. La vocación tiene tres niveles: nivel humano, cristiano y cristiano-específico.
Revisando lo visto
¿Qué es la vocación para el cristiano?¿Qué no es la vocación?
¿Qué elementos tiene la vocación? ¿Cuáles son los niveles de la vocación?
CAPÍTULO II: VOCACIONES ESPECÍFICAS
Como se ha mencionado al final del capítulo anterior, la vocación cristiana específica es una elección de los bautizados para seguir a Cristo desde un estilo de vida concreto. Estos estilos de vida son: la vocación laical, la vocación a la vida consagrada y la vocación sacerdotal ministerial.
Cada una de ellas es un verdadero llamado de Dios a la santidad, a la felicidad, a conformar la Iglesia y transformar el mundo impregnándolo de los valores que Jesús nos ha enseñado. Veamos en qué consisten estas tres vocaciones específicas:
Vocación Laical:
La vocación laical es vivida por aquellos que desean seguir a Cristo desde las ocupaciones y condiciones ordinarias en la vida familiar, en el trabajo, en la escuela y en su entorno social. Conscientes de su consagración por el bautismo, ejercen su misión en medio del mundo llevando el Evangelio a todos los lugares en los que se desarrolla su vida, a través de su testimonio como fiel cristiano. Por tanto, la vocación laical es un verdadero llamado de Dios a transformar el mundo desde las propias realidades de quienes son llamados. Esta respuesta se da desde nuestro lugar en la Iglesia como Pueblo y familia de Dios que quiere unir a todos sus miembros.
Podemos dar una respuesta al llamado de Dios en la vocación laical desde dos maneras específicas, a saber:
Cristo ante sus hijos y ante los demás. Cuando la viudez se hace presente en este estado de vida, se vive como continuidad de la vocación matrimonial, siendo un ejemplo de fe y expresando un deseo de la búsqueda de la santidad personal.
Todos los laicos tienen también su puesto hacia el interior de la Iglesia, en la que pueden participar en diversos oficios y ministerios. El laico puede ocuparse de la catequesis y de la educación en la fe, pueden ejercer los ministerios laicales de lectores y acólitos, ser ministros extraordinarios de la comunión, hacer obras de caridad, participar en consejos pastorales, organismos diocesanos, entre muchas otras colaboraciones donde es importante su presencia.
Vocación a la vida Consagrada:
Es el llamado de Dios que pide una entrega total, quienes responden a este llamado ejercen su misión en el interior de la Iglesia, siendo testimonio vivo de unos valores que van más allá de los que el mundo está acostumbrado a proponer. Frente al _valor_ del dominio de los otros y del poder, la vida consagrada se fundamenta en la obediencia que es reflejo de la atenta búsqueda de la voluntad de Dios.
Frente al _valor_ del dinero o de la posición económica, el consagrado acepta a conciencia que Dios es la gran y única riqueza del hombre. Frente al goce inmediato de las cosas, el disfrute, los placeres pasajeros..., el consagrado busca vivir en el amor de Dios desde la castidad. Este testimonio de los consagrados no es un desprecio de las cosas del
mundo, sino su justa valoración.
En la Iglesia han nacido, por inspiración del Espíritu Santo, una maravillosa variedad de instituciones religiosas, con propios dones y carismas, que han contribuido desde hace mucho tiempo a la edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Aunque existe una gran variedad de Institutos religiosos, todos se caracterizan por ser testigos del valor de Dios en la vida del hombre, por encima de las cosas pasajeras del mundo.
Una comunidad religiosa es una comunidad de personas que buscan imitar algún aspecto de la vida de Cristo, y estas surgen como respuesta de Dios a las necesidades del mundo, tienen por fin el bien común de la Iglesia. Estas comunidades realizan su vida dentro de la Iglesia de dos formas concretas: la forma contemplativa, que es el seguir a Cristo a través de la constante oración y del sacrificio; y la forma activa, es el seguir a Cristo realizando un apostolado dentro de la Iglesia, por ejemplo: catequesis, misiones, educación, salud, servicio de asistencia, entre otros.
Vocación al Ministerio Ordenado:
Aunque todos los bautizados participamos del sacerdocio común de Cristo, él mismo llama a algunos hombres y los capacita para continuar su ministerio, configurándolos con él por medio del sacramento del orden.
Quien es ordenado sacerdote recibe de las manos del obispo los dones del Espíritu Santo, convirtiéndolo en Cristo Maestro, pues enseña el amor de Dios, Cristo Sacerdote, pues nos comunica con Dios Padre, y Cristo Pastor, llevándonos de la mano hacia Dios. En nuestra Iglesia Católica, los ministros ordenados hacen la promesa de obediencia, castidad y pobreza.
El don del ministerio ordenado se da en tres grados, estos son:
RESUMEN:
Todo cristiano esta llamado a una vocación específica, desde donde puede responder al gran amor de Dios, construyendo su reino en la tierra. Es un compromiso que se asume de manera conciente por medio de una opción de vida.
La Vocación Laical es vivida por todo cristiano que responde al amor de Dios desde su realidad concreta como soltero, casado o viudo. Es testimonio de su fe para los demás, su misión es vivir y llevar los valores cristianos a todos los lugares donde se desarrolla su vida; en el hogar, con los vecinos, en el trabajo, la escuela, los lugares de diversión etc.
Vocación a la Vida Consagrada es la manifestación de entrega total a Dios, y esta entrega se vive en los valores de pobreza, castidad y obediencia. Existen distintas comunidades religiosas en donde se expresan los Dones del Espíritu Santo que responden a las necesidades del mundo.
Vocación al Ministerio Ordenado, es la entrega total a Dios que hacen hombres dispuestos a ser otro Cristo, su misión es el cuidado o pastoreo de la Iglesia. Este estado de vida se da en tres grados el episcopado, el presbiterado y el diaconado.
Revisando lo visto:
¿Cuáles son las vocaciones específicas?
¿Qué es la vocación a la vida laical?
¿De cuanto modos de realiza la vocación a la vida laical?
¿Qué es la vocación a la vida consagrada?
¿Cuáles son los consejos evangélicos que asumen los religiosos?
¿Cuáles son las dos formas en las que se expresa los carismas dentro la Iglesia, por medio de los institutos Religiosos?
¿Qué es la vocación al Ministerio Ordenado?
¿En que consiste el Orden del Episcopado?
¿En que consiste el Orden del Presbiterado?
¿En que consiste el Orden del Diaconado?
El pueblo de Dios es uno: _un solo Señor, una sola fe un solo bautismo_ (Ef. 4,5). Toda la realidad de la Iglesia tiene como fuente la comunión, como reflejo de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo son un solo Dios.
Hay una íntima relación entre cada una de las vocaciones específicas; no se puede comprender una vocación sin las otras dos, entre ellas se iluminan y se complementan como parte de un solo cuerpo, _Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo_ (1.ª Corintios 12.12). Todas las vocaciones forman la Iglesia que es el cuerpo místico de Cristo.
Los fieles laicos, los ministros ordenados y los consagrados según los muchos carismas, son llamados a vivir la única vocación a la santidad, comprometidos activamente con el Reino de Dios.
Las vocaciones específicas (Sacerdote, religioso y laico) se necesitan y se complementan, no cabe ninguna competencia entre ellos, pues Dios llama a todos los hombres a la fe para que seamos un solo pueblo de su propiedad, no es más el sacerdote que la religiosa ni la religiosa que el laico, todos tienen la misma dignidad y cada uno responde a su llamado personal.
El Espíritu Santo es quien hace posible la variedad de vocaciones y Él mismo nos congrega en la unidad, hace que nos complementemos y todos estemos encaminados hacia el testimonio del amor, hacia el anuncio de Cristo único Salvador.
Todos los bautizados, por ser miembros de la Iglesia tenemos la vocación y misión de ser anunciadores del Evangelio; todos somos misioneros, pues las misiones se fundamentan en el mandato de Jesús: “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16, 15). Ser misionero no es otra vocación específica a la que Dios llama, sino es vocación para todos: laicos, religiosos y sacerdotes.
Resumen
Hay relación entre cada una de las vocaciones específicas (Sacerdote, religioso y laico); no se puede comprender una vocación específica sin las otras dos, entre ellas se iluminan y se complementan como las partes de un cuerpo.
El Espíritu Santo es quien hace posible esta comunión en la diversidad y complementariedad.
Ser misionero no es otra vocación específica a la que Dios llama, sino es vocación para todos.
Las misiones se fundamentan en el mandato de Jesús: “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc. 16, 15).
Revisando lo visto
¿Qué relación existe entre las vocaciones específicas?
¿Ser misionero es otra vocación específica?
¿En qué se fundamentan las misiones?
La pastoral vocacional es la acción de toda la Iglesia en favor de las vocaciones a fin de que sea construida conforme a los muchos carismas que el Espíritu Santo suscita; acompaña a cada cristiano para que descubra y viva su vocación específica.
Las tareas de la pastoral vocacional son:
· Anunciar la entera vocación del hombre: ayudarlo a que descubra su dignidad como persona, que encuentre los medios para que llegue a una opción libre y alegre en su servicio.
· Promover todas las vocaciones: los ministerios y los servicios en la comunidad cristiana y en la sociedad.
Aunque la pastoral vocacional promueve todas las vocaciones tiene un cuidado especial en promover, suscitar y acompañar las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada porque estas son urgentes y primordiales para la evangelización, ya que cada día aumenta el pueblo de Dios, y a su vez son pocos quienes responden a la invitación de Jesús a consagrarse en una entrega total en el servicio al pueblo. _la mies es mucha y los obreros pocos_ Lc 10,1-2.
Los principales medios de los que se vale la pastoral vocacional son:
- La oración.
- La participación frecuente de los sacramentos de la Eucaristía y de la confesión.
- La catequesis.
- La devoción mariana.
- El acompañamiento en la dirección espiritual.
- Un compromiso misionero concreto.
Agentes
Aunque la Iglesia entera está llamada a trabajar en la Pastoral Vocacional, no todos lo hacen de la misma manera.
Los primeros responsables de la pastoral vocacional, por ministerio, por encargo o autoridad son los obispos en su Iglesia particular, es decir, en su diócesis; los superiores mayores respecto a sus congregaciones o institutos y los párrocos respecto a su comunidad. Ellos designan quienes han de coordinar desde sus diversos niveles la pastoral vocacional manifestando así la unidad de la Iglesia.
La parroquia es el primer centro de animación de todas las vocaciones, porque en ésta los jóvenes descubren cómo se construye una comunidad de fraternidad, en la escucha de la palabra de Dios, en los sacramentos y en el apostolado.
En la comunidad parroquial, el párroco es el encargado principal de promover las vocaciones, él designará a un equipo parroquial, que en comunicación con el asesor de decanato y con el centro diocesano (centro vocacional) trabajará en la promoción de todas las vocaciones, teniendo un cuidado especial en la promoción de la vocación sacerdotal y a la vida consagrada; impregnando, también, del espíritu vocacional todas las actividades parroquiales, la acción de las diversas pastorales y sus grupos, y todas las celebraciones, creando así una cultura vocacional en la comunidad parroquial.
El equipo parroquial de pastoral vocacional ejercerá el ministerio de animación vocacional, fomentando ante todo la oración constante de la comunidad para que el Señor envíe operarios a sus campos, así como otras actividades para promover las vocaciones sacerdotales y consagradas en la parroquia y acompañar a las vocaciones a la vida laical en sus diferentes pastorales.
Resumen
La pastoral vocacional es la acción de toda la Iglesia en favor de las vocaciones para que sea construida conforme a los muchos carismas que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia. Acompaña a cada cristiano para que descubra y viva su vocación específica.
Sus principales tareas son: (1). Anunciar la entera vocación del hombre, ayudarle a que encuentre los medios para que llegue a una opción libre. (2). Promover todas las vocaciones ante todo las tres vocaciones específicas (sacerdotal, consagrada y laical), con un cuidado especial en la consagrada y sacerdotal porque estas son urgentes y primordiales para la evangelización.
Los primeros responsables de la pastoral vocacional son los Obispos en su diócesis, los superiores en sus congregaciones y los párrocos en su comunidad. La parroquia es el primer centro de animación de todas las vocaciones en ellas existirá un equipo parroquial de pastoral vocacional.
El equipo parroquial de pastoral vocacional ejercerá el ministerio de animación vocacional, fomentando ante todo la oración constante de la comunidad y otras actividades para promover las vocaciones sacerdotales y consagradas en la parroquia acompañar a las vocaciones a la vida laical. Trabajará para impregnar del espíritu vocacional todas las actividades parroquiales, la acción de las diversas pastorales, grupos y celebraciones, creando así una cultura vocacional en la comunidad parroquial.
Revisando lo visto
¿Qué es la Pastoral Vocacional?
¿Cuáles son las principales tareas de la Pastoral vocacional
¿Quién es el primer responsable de la Pastoral Vocacional en una diócesis?
¿Qué papel desempeña la Parroquia en la promoción vocacional?
¿Cuál es la tarea del Equipo parroquial de Pastoral vocacional?
¿Cómo puede, el equipo parroquial, crear una cultura vocacional en la parroquia?
Oremos por las Vocaciones:
Padre Bueno, dueño de la mies, escucha la oración de tus Hijos. Concédenos muchas y muy santas vocaciones sacerdotales, consagradas y laicales, garantía de vitalidad para el porvenir de tu Iglesia. Haz que los sacerdotes, los consagrados y los laicos seamos testimonio de caridad por nuestra total entrega a ti y a nuestro prójimo. Danos a todos sabiduría para descubrir tu llamado y generosidad para responder con prontitud.
Que María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, interceda por nosotros y nos ayude a decir _Sí_ al Señor que nos llama a colaborar en el designio divino de salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Si vos o alguien a quien conoces tiene inquietud
por descubrir su vocación, o alguna consulta visítanos.
Blog de la Pastoral vocacional:
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Nuestro correo electrónico: pvrosario@gmail.com