Circuito del día de muertos 2008
 
Compartiendo tradiciones
 
A partir del 30 de octubre en el Museo Barbier -Mueller de Arte Precolombino, Museo Etnológico, Cementeris de Barcelona, Universidad de Barcelona, Casa Amèrica catalunya, Librería Altaïr, Galería Beaskoa.
 
 
*NOTA IMPORTANTE: LA RUTA NOCTURNA EN EL CEMENTERIO DE POBLE NOU, ORIGINALMENTE PROGRAMADA PARA EL JUEVES 30 DE NOVIEMBRE, HA CAMBIADO LA FECHA PARA EL JUEVES 6 DE NOVIEMBRE (PARA RESERVAR PLAZA LLAMAR AL 93 484 19 22)
 
 
 

Día de muertos: Una festividad precolombina

 

El día de muertos es una de las festividades más arraigadas y tradcionales de México. Una celebración durante la cual los vivos y los muertos comparten añoranzas, recuerdos, anhelos, aspiraciones e ideales, comidas, bebidas, flores…, una reunión en la que se toca la mortalidad de los vivos con la inmortalidad de los muertos.

Los festejos del día de muertos comienzan el 31 de octubre con la puesta de una ofrenda en cada casa y la llegada de las ánimas de los niños –muertos chiquitos- . A la mañana siguiente, el 1º de noviembre, llegan las ánimas de los adultos, y el 2 de noviembre, después de la coincidencia de vivos y muertos, los difuntos se van.

 

“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor es permanente.”

 Octavio Paz. El laberinto de la soledad, 1961

 

 

Durante el primer día los familiares limpian las tumbas de sus seres queridos en los cementerios, y las adornan con flores blancas para lo sniños y flores amarillas para los adultos, y se enciende copal (incienso) y velas para alumbrar su camino de llegada y de regreso. Dependiendo de la tradición de cada región mexicana, la ofrenda puede tener tres niveles que representan el cielo, el limbo y la tierra o, en otros casos, siete niveles que corresponden a la simbología de los siete cielos aztecas que se deben atravesar para llegar al Mictlan.

 

Las familias conviven durante esta celebración y se sirve comida que le gustaba a las personas recordadas en la ofrenda, se intercambian ofrendas y se lleva música, con lo que concluye la festividad, poseedora de un toque de alegría y unión al establecer un puente entre la vida y la muerte, entre el presente y el pasado.

 

La celebración tiene sus raíces en el mundo precolombino, en el que la concepción de la muerte no se asociaba a una cuestión de premio (paraíso) o castigo (infierno), como sucede en el cristianismo. El hombre prehispánico concebía la muerte como un proceso mas en un ciclo constante de vida y no como algo trágico. El Mictlan era un lugar reservado para los que morían por muerte natural sin importar su condición social.