13.8.06

Back to school...


Hoy los dejo con un vídeo que, aunque bastante antiguo, siempre me hace recordar a algunos de los estudiantes que han pasado por mis manos.


Siempre hay uno que, aunque esté diciendo un soberano disparate, te lo explica tan convencido de lo que dice, ¡que parece cierto! Yo siempre los dejo expresarse, pues me divierte ver cuán lejos llegan... :oP Lo curioso es que en la mente de estos estudiantes sus errores tienen una explicación tan creativa, y a su vez tan elegante, que lo único que falta es que el mismo Pitágoras se levante de su tumba y los convierta en un teorema más...


Tengo una pizarra/panel de expresión pública en donde publico estos errores creativos, que para mí no son otra cosa que
Matemática Moderna (un ejemplo en el link). Mis colegas han adoptado el hábito y traen sus aportaciones a mi pizarra, cumpliendo así con el deber de compartir las "novedades" que ocurren en sus clases con el resto de la comunidad. Y cuando nos hace falta una carcajada en medio de un día ajetreado (que suele ser a diario), basta con pararse frente a mi pizarra/tablón de edictos y leer el último disparate. (BTW, publicamos el milagro, pero no el santo. Aunque algunos se delatan voluntariamente cuando nos ven leyendo la pizarra...)

Escuchen bien el vídeo... Estos viejitos juran que 25 ÷ 5 = 14. Y lo van a demostrar. Así son algunos de mis estudiantes... XD

Enjoy!


Escrito por Kahlúa Macarena @ 10:00 PM 14 comentarios   

Evalúa esta entrada:

4.8.06

¡Que no voy a mover na'!

Mis papás viven en una calle sin salida. La casa de ellos queda en una esquina, al final de la calle. Tienen un área de estacionamiento justo al lado de la casa. La acera la bordea y en la esquina hay una caja de la telefónica, de esas ordinarias llenas de cables en las que se suele ver a alguien enchufado con un auricular enorme.


Un día llega un empleado de la telefónica (telefónico, como le decimos aquí, o como en realidad se llaman, no sé) a trabajar en la caja, pero no podía estacionar su guagua frente a ella porque había un carro estacionado allí. Se baja malhumorado de la guagua, tira la puerta, y grita a los cuatro vientos no sé qué grosería. Mi papá estaba recogiendo su correspondencia y vió al empleado en medio de su perreta. En un intento por ignorarlo, sigue rapidito para la casa, pero el empleado lo ve y se le acerca con cara de perro rabioso.

"¡Caballero! ¡¿Puede mover ese carro que está ahí en el mismo medio?!