4.1.- La Historiografía:
1.- Los orígenes de la Historiografía:
La historiografía se desarrolló a partir de orígenes muy diferentes. Durante bastante tiempo la historia para los griegos era el mito; los elementos del pensamiento histórico que ya se habían dado a nivel de mito fueron de la máxima importancia para el desarrollo posterior.
La raíz de la palabra historia es *wιδ-, que significa “ver”: Historia (*wιδστορια > ιστορία) es, por tanto, la averiguación y el relato basado en la propia observación. Sin embargo la averiguación también puede llevarse a cabo mediante las interrogaciones de testimonios.
La forma adecuada `para dichas recopilaciones y valoraciones es la prosa; ésta se desarrolló en territorio griego, en Jonia: la prosa más antigua está escrita en dialecto jónico. Los primeros historiadores, como Hecateo y Heródoto, elaboraron su prosa histórica mediante las informaciones conseguidas en sus viajes, que realizaron gracias a la colonización y al comercio griegos.
Los primeros hombres que describieron los lugares por los que viajaban recibieron el nombre de logógrafos (escritores de relatos). Del primero del que tenemos noticia es el geógrafo Hecateo, que procedía de Mileto. Sus datos geográficos se acumulaban en áridas enumeraciones, pero entre ellas una cantidad de material etnográfico corroboraba el placer del hombre jonio por estas cosas. También escribió unas Genealogías, en las que hacía una crítica del mito que más tarde daría origen a la verdadera investigación histórica.
2.- Principales autores:
2.1.- Heródoto:
Heródoto nació hacia el 485 a.C. en la ciudad doria de Halicarnaso. Sin embargo, siguiendo la tradición logográfica escribió sus Historias en dialecto jónico. Marchó a Atenas, donde se relacionó con el círculo intelectual de Pericles; después fue a Turios, y allí murió poco después de comenzar la guerra del Peloponeso. En Turios escribió su obra dedicada en gran parte a las guerras médicas; dicha obra está dividida en 9 libros, cada uno llamado con el nombre de una Musa. En Atenas Heródoto adquirió consciencia de la Historia Universal, que él concibe como un choque entre Asia y Europa. Esta idea le viene motivada por el punto más relevante de su historia contemporánea: Las Guerras Médicas.
La composición de su obra es de tipo homérico; hay continuas digresiones, retrocesos, novelas, etc. Su visión, en conjunto, es bien clara: un pueblo libre, los griegos, ganan a otro pueblo tirano que invade a otros; ese pueblo tirano son los persas. Él es, ciertamente, amigo de Atenas, pero conserva una gran imparcialidad, es capaz de admirar igualmente a otros pueblos griegos e incluso bárbaros. Su pensamiento histórico está influido por el pensamiento tradicional griego. Son la injusticia y el abuso lo que acarrea las grandes catástrofes, y los dioses castigan eso. Es, diríamos, una historia teocéntrica más que antropocéntrica.
Con todo, a partir de Heródoto, existe ya el concepto de Historia Universal; ya existe un género literario que puede abarcar hechos complejos que atraviesan varias generaciones y afectan a pueblos diversos. Por esto Heródoto ha sido llamado pater Historiae (“el padre de la Historia”).
2.2.- Tucídides:
La obra de Heródoto fue la antecesora necesaria, para que Tucídides escribiera la suya. Le sirvió, por una parte, de modelo, y, por otra, de contraste. Porque Tucídides criticará fuertemente la obra de su antecesor, Heródoto, e introducirá un modelo histórico nuevo: una historia crítica y antropocéntrica, que intenta explicar los hechos a partir de un punto de vista racional y puramente humano. Intenta describir hechos para obtener de ellos consecuencias e impartir una enseñanza de finalidad práctica.
Tucídides nació hacia el 460 a.C. en Atenas. En la guerra del Peloponeso, Tucídides fue un estratego, pero en el 424 fue desterrado. No regresó a Atenas hasta el 404 a.C., cuando fue derrotada. Seguramente entonces comenzó a escribir su obra literaria, histórica, sobre los datos que él mismo, durante esos veinte años fuera de Atenas, fue recogiendo. No le dio tiempo a completar su obra, Historia de la guerra del Peloponeso, pues muere tras narrar los sucesos del año 411 a.C.
Vivir fuera de Atenas le hizo capaz de tener un pensamiento más independiente; se dio cuenta de que la victoria no es fácil nunca; hizo un esfuerzo no sólo para la reunión de documentos, testimonios, sino también para la crítica de todo ese material. Falta, así, todo elemento mítico.
Su posición se comprende porque Tucídides perteneció al movimiento de la “Ilustración ateniense”. Antes de su destierro conoció sin duda a filósofos y sofistas que vivían en Atenas. En Tucídides se encuentra una notable influencia de esa primera prosa ateniense, pues escribió en dialecto ático y no en jónico.
Como ateniense estaba interesado más en la política que en la historia; si se ocupa de ésta es porque es historia de su momento y le sirve para obtener lecciones de ciencia política, de cómo se comportan los hombres. Ahora bien, bajo la influencia del nuevo pensamiento racionalista, el concepto de historia varía; ya no serán los dioses sino los hombres los que determinen el curso de la historia con sus aciertos y con sus errores.
Su exposición busca la objetividad del relato: Tucídides raramente expresa sus opiniones personales, prefiere que hablen los hechos. Hace hablar, en discusiones con frecuencia enfrentadas, a los representantes de las diferentes posiciones que deciden antes de un momento importante. De esta forma se iluminan los diferentes puntos de vista. El resultado final de los hechos decidirá, en definitiva, quién tenía razón; indirectamente representará un juicio histórico.
La historia de Tucídides es al tiempo racional y dramática, pero la intención fundamental es rebuscar las razones de los éxitos y de los fracasos: explicar lo que cabe hacer o no en unas circunstancias semejantes. La posición de Tucídides es pragmática; se abstiene de opinar sobre los puntos de vista de la moral, la injusticia o la religión tradicional.
Es el fundador de la historia científica. No quedan ni restos míticos ni tan sólo posiciones religiosas que expliquen fácilmente los sucesos. Se ha criticado que su racionalismo es excesivo y, sobre todo, que se basa demasiado en la psicología humana, y muy poco en los hechos sociales, económicos, etc. Pero eso no es del todo cierto, ya que él no los ignora, aunque, llevado de su deseo de simplificación en la búsqueda de las causas, a veces no trate todos los factores con la misma exhaustividad.
2.3.- Jenofonte:
Nació en Atenas en el año 428 a.C. Fue discípulo de Sócrates. Más tarde participó en una expedición mercenaria a las órdenes de Ciro el Joven para derrotar al hermano de éste, rey de Persia, con el apoyo de Esparta. Jenofonte tuvo una tendencia filo-espartana, tanto que ayudó al rey lacedemonio Agesilao; esto le costó el destierro de Atenas. Esparta, sin embargo, le otorgó una propiedad en Escilunte, donde vivió hasta la derrota de los lacedemonios en la batalla de Leuctra (371 a.C.), dirigiéndose primero a Corinto y, posteriormente, a Atenas, habiéndose anulado previamente la orden de exilio. Murió alrededor del año 350 a.C. La obra literaria de Jenofonte fue prolífica y de contenido diverso, destacando las obras históricas. Se puede establecer la siguiente clasificación por temática:
a) Obras de carácter histórico-político: Anábasis, que a lo largo de 7 libros narra la fracasada expedición en ayuda del príncipe persa Ciro y el posterior regreso de los mercenarios griegos; Constitución de los lacedemonios, un elogio del sistema espartano; Helénicas, relato histórico como continuación de la obra de Tucídides sobre la guerra del Peloponeso y que extendió hasta la caída de la hegemonía tebana; Agesialo, un discurso de elogio al rey espartano, a quien presenta como un abanderado del panhelenismo.
b) Obras de carácter filosófico: La Apología de Sócrates reconstruye la defensa del pensador ante los jueces, escrita según algunos autores en respuesta a la Apología compuesta por Platón; las Memorables o Recuerdos de Sócrates, en los que mezclan datos proporcionados a partir de la “literatura socrática” anterior a Jenofonte y los propios recuerdos del autor acerca de Sócrates; el Banquete es también una obra en la que introduce diversas opiniones de Sócrates.
c) Obras didácticas: La Ciropedia, novela histórica compuesta por 8 libros, con Ciro el viejo como protagonista, que contiene numerosas opiniones acerca de la política con una finalidad moral; el Cinegético es un tratado de caza, en el que se insiste en su valor educativo en el desarrollo del carácter y como entrenamiento para la guerra; Sobre la equitación, acerca de la maestría de montar a caballo; Hipárquico, versa sobre los deberes de un oficial de caballería; Hierón, un diálogo acerca de la tiranía entre Hierón el Viejo de Siracusa y Simónides de Ceos; el Económico, un diálogo en el que interviene Sócrates, y en el que se habla de la dirección de la economía doméstica; los Ingresos, donde se sugiere nuevos sistemas para incrementar los recursos públicos.
Podemos decir, para finalizar, que Jenofonte tuvo muchos lectores en la Antigüedad por la sencillez de su lenguaje y la claridad de sus pensamientos. Tuvo un notable y polifacético talento, pero sin el de un genio.
4.2.- La Oratoria y la Retórica:
Orígenes y generalidades:
La oratoria es el arte de hablar en público. La afición de los griegos a la oratoria, enriquecida por las especulaciones filosóficas, encuentra el marco adecuado en las nuevas formas socio-políticas que, tras las tiranías, se organizaron como regímenes democráticos. Uno de los fundamentos básicos de la democracia es la , es decir, el derecho de todo ciudadano a exponer libremente su opinión en las asambleas, tribunales y otras actividades sociales.
Todos los tratadistas antiguos estaban de acuerdo en que la primera aparición de la retórica como arte se dio en la ciudad siciliana de Siracusa, de donde pasó a Atenas en el 427 a.C., por obra de Gorgias. Independientemente de este hecho, la vida política y social había desarrollado en Atenas una tradición de elocuencia. Había también una elocuencia sólo hablada y en gran parte improvisada. Después, con el doble estímulo de una tradición cultural y una preceptiva de origen siciliano, se organiza la oratoria como arte, y por eso de carácter literario, y por escrito tras su anterior etapa oral.
En la época de Pericles y especialmente durante la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), confluyen en Atenas una gran cantidad de personajes procedentes de todo el mundo helénico. Los Sofistas fueron el núcleo fundamental de este grupo de hombres que llevaron a término una verdadera revolución cultural. Había una serie de elementos comunes a todos ellos:
Cuestionaban toda herencia cultural de los siglos anteriores.
No se ocupaban de los temas habituales de la filosofía; fueron esencialmente educadores y pretendían conocer todos los métodos para promover la educación integral del individuo.
Es a partir de la Sofística cuando la Gramática entra en el mundo de la educación; tenía como finalidad la corrección y propiedad en el uso de la lengua.
En los discursos de Gorgias se encuentran ya los principales elementos que después aparecerán en tantos y tantos discursos fúnebres y laudatorios, comenzando de este modo a constituirse un corpus de tópicos. Al convertirse la oratoria en un producto artístico, toda la prosa quedó impregnada de elementos retóricos; incluso la poesía y, sobre todo, el teatro se vieron influidos.
En Atenas había muchas ocasiones para el desarrollo de la oratoria, sobre todo de la oratoria política. En un régimen democrático, en el que cada ciudadano tenía libertad de palabra e igualdad de derechos, la función de la elocuencia resultaba decisiva, especialmente cuando el pueblo ateniense, muy sensible al encanto de la palabra, había sido educado por las recitaciones de los aedos, las lecturas públicas, las discusiones sofísticas y las representaciones teatrales. Aristóteles clasificó la oratoria en 3 géneros:
Oratoria política o deliberativa
Oratoria judicial o forense
Oratoria de demostrativa o epidíctica
Demóstenes, Lisias e Isócrates fueron, respectivamente, los representantes más destacados en los tres tipos de oratoria.
A.- Oratoria judicial: Lisias:
Los discursos forenses eran escritos por profesionales para que los pronunciaran los propios interesados. A estos profesionales se les denominó logógrafos. El primero en iniciar esta actividad fue Antifonte de Ramnunte; parece que fue él el que dio el esquema que sirvió de base a los posteriores discursos judiciales. Las partes del discurso son las siguientes:
Proemio o introducción (exordium); incluye la captatio benevolentiae.
Narración de las circunstancias y exposición de los hechos (narratio).
Exposición del tema (constitutio causae).
Presentación de los argumentos (confirmatio).
Refutación de los argumentos del adversario (refutatio).
Ampliación y digresión (amplificatio).
Peroración o discurso conclusivo (peroratio).
La oratoria forense alcanza su cima con Lisias. Era meteco, oriundo de Siracusa, nacido en el seno de una familia muy rica. Recibió en Atenas una educación muy cuidada. Era partidario de los sectores democráticos y a los 55 años, para mantenerse, tuvo que dedicarse a la actividad de logógrafo. Se conservan una treintena de discursos de los 233 que escribió (el núm. XII, Contra Eratóstenes, lo pronunció personalmente).
En Lisias se reconoce fácilmente la precisión y sutiliza de su interpretación jurídica, la oportuna selección y valoración de testimonios, la habilidad dialéctica de su argumentación, la capacidad de centrar el punto jurídico de la causa y presentarlo con absoluta claridad. Lo que es más admirable en él es la extraordinaria facultad de crear un personaje y de darle sentimientos, palabras, gestos, etc.… todo perfectamente de acuerdo con la condición real de su cliente. Como lo exige su finalidad, la elocuencia de Lisias se basa en los hechos; se expresa con sencillez, sin adornos: pureza de la lengua ática, sencillez de la frase, claridad de conceptos y exposición de los hechos, período pulido y conciso y estilo llano.
Es un narrador nato. Tiene la cualidad natural de crear un cuadro, de colocar en él los personajes con luz y expresión apropiadas, con su personalidad y con un mínimo de medios necesarios, pero sin faltar ninguno. Las narraciones de Lisias, además de la comedia y el drama en general, constituyen un enriquecimiento de la personalidad y una experiencia humana de gran interés psicológico y de gran valor artístico.
B.- Oratoria política: Demóstenes:
El máximo representante de este género, y también el mayo orador de la antigüedad, fue Demóstenes (384-322 a.C.). a los 18 años aprendió de Iseo, orador y discípulo de Isócrates, los preceptos de elocuencia judicial para obligar a sus tutores a devolverle su patrimonio. Pero tuvo que ganarse la vida como logógrafo. A los 30 años publicó su primer discurso político. Por esta época, Filipo II de Macedonia, en su incontenible expansión, trataba de someter a todos los griegos. Demóstenes militó en las filas de los que querían preservar las tradicionales libertades políticas de las poleis griegas. Desde el año 351 a.C., y durante una década, Demóstenes fue el alma de la oposición a Filipo. En estos años escribió 4 violentas arengas, conocidas por el nombre de Filípicas; con ellas consiguió que los atenienses concertaran alianzas con los tebanos para enfrentarse a Filipo, pero en la batalla de Queronea del 338 fueron aplastados por los ejércitos macedonios. Por sus méritos con la patria se propuso conceder a Demóstenes una corona de oro; su rival político, Esquines, se opuso y en el proceso que se celebró años después (330) y que es bien conocido gracias al magistral discurso Sobre la corona, se le ofreció la oportunidad de dar un repaso a toda su carrera política. Tras la muerte de Alejandro Magno (323) revolucionó al pueblo contra los macedonios. Demóstenes, derrotado y condenado a muerte, prefirió suicidarse con veneno antes que caer en manos de los macedonios.
Los antiguos y modernos lo han considerado como el orador más importante; ninguno le aventajó en la fuerza de su πάθος, la violencia de su invectiva y la vehemencia encendida de la expresión en la que vibran sus sentimientos. Demóstenes conquista y arrebata al oyente no por la seducción de la palabra como tal, sino por atraerlo, mediante la persuasión, y lo que sobre todo explica su fascinación es la presencia de ideas generales, de principios universales que otorgan a su argumentación un profundo poder de elevación y penetración en las consciencias. Pero esta elevación moral y ética de su discurso no está al margen de la realidad, de los intereses concretos y de los motivos actuales. El estilo de Demóstenes sintoniza muy bien con lo que dice, lo cual no implica que no exista elaboración ni estudio previo; al contrario, a pesar de la impresión de sinceridad y de espontaneidad que deja en el oyente, revela un atento estudio y un gran cuidado. Es un estilo vigoroso y severo, que recuerda a Tucídides en la tensión que delatan sus períodos sostenidos y vibrantes.
Pero si todos están de acuerdo en la excelencia del orador, como hombre político ha sido motivo de discrepancias. Unos lo han visto como un hombre fuera de su tiempo, otros lo consideran un político ingenuo. Pero no han tenido en cuenta la realidad histórica que condicionaba la actitud del orador. En el momento en que Atenas desaparece de la historia, Demóstenes entrega al futuro un testimonio de grandeza moral, de coherencia y dignidad, que atrae al menos el respeto de todos.
C.- Oratoria demostrativa: Isócrates:
Este tipo de oratoria está peor representado que los dos anteriores, aunque es muy popular y conocido en el s.V a.C: por su vinculación a las grandes solemnidades públicas. Su mayor cultivador fue Isócrates (436-338). Fue discípulo de importantes sofistas, como Gorgias. Ejerció la logografía durante la primera década del s.IV. Creó una famosa escuela de retórica donde surgió toda una pléyade de grandes personalidades, no sólo literarias, sino también políticas. La actividad de Isócrates debe ser contemplada en la doble faceta de ensayista político y de maestro y teórico de retórica, aspectos que son complementarios.
Su interés por la política comienza con el Panegírico (380), discurso ficticio para ser recitado en los juegos olímpicos. En él se muestra partidario de que Esparta y Atenas dirijan una gran confederación contra el enemigo común, el imperio persa. En el 357 escribió el Areopagítico, donde retoma el tema del panhelenismo, de la hegemonía de Atenas y de la lucha contra los persas. Ahora bien, como las condiciones externas e internas de Atenas imposibilitaban la empresa, se volvió entonces hacia Macedonia, donde el rey de la cual, Filipo, había consolidado su imperio. Isócrates vio en él el caudillo soñado durante tanto tiempo. Testimonio de esto es el Panatenaico (339), publicado muy poco antes de su muerte, y que constituye algo así como su testamento político. Pero la unión de los griegos no fue conseguida más que por la fuerza de las armas, y no libremente aceptada como pretendía Isócrates, después de la batalla de Queronea.
Si en el campo político es notable su tarea de patriota inspirado en los nobles ideales que engrandecieron a Atenas como madre de la libertad y la cultura, la verdadera importancia de Isócrates radica en haber creado un tipo de enseñanza que sirvió de base para la cultura humanística. En efecto, fue el padre de una “paideia” más realista y accesible que la de Platón, y más literaria que la de Aristóteles, y que constituyó el núcleo de la enseñanza retórica. El programa teórico de su enseñanza se expone en Contra los sofistas (390), manifiesto de su escuela en contra de sus rivales, de los que se distinguía porque colocaba la elocuencia al servicio de nobles ideales cívicos y políticos, frente a la indiferencia ética y el relativismo sofístico de sus contrarios.
Isócrates fue, quizás, el pensador político más influyente del s.IV, pero sobre todo fue un gran artista de la prosa griega a la que llevó al más alto grado de perfección, siguiendo la tradición de su maestro Gorgias, y la dotó de una estructura con ritmo propio, mezcla de poesía y prosa. Es una prosa auténticamente musical y poética. Considerando la evolución posterior de la retórica, tanto griega como latina, se apreciará en su justa medida la enorme importancia de Isócrates en este campo.
4.3.- El Drama:
1.- El Teatro y los festivales dramáticos:
A) Carácter general:
Los Festivales Dramáticos estaban especialmente relacionados con el culto de Dioniso en Atenas. Había dos festivales: Las Leneas (a finales de Enero: Gamelión) y las Grandes Dionisias (a finales de Marzo: Elafebolión), bajo la dirección del Arconte Basiléus y del Epónimo, respectivamente. Los dramas se representaban en el teatro de Dioniso. Las Leneas eran más apropiadas para las comedias, y las Grandes Dionisias para las tragedias.
Parece que los dramas (al menos en las Grandes Dionisias) se prolongaban durante tres días y la sesión se abría con una comedia. Generalmente se admitían tres poetas cómicos y tres trágicos en el concurso. Pero mientras cada cómico sólo representaba una comedia, el trágico presentaba cuatro obras: una Tetralogía (3 obras trágicas más un Drama satírico). En ambos festivales, los poetas recibían premios, así como los coregos y los protagonistas.
B) Representación, auditorios y admisión:
El poeta que deseaba entrar en la competencia, lo solicitaba al arconte, quien, si lo aceptaba, le concedía un coro: ponía a su disposición un corego y tres actores. El deber del corego era proveer el adiestramiento, vestidos y pago al coro. La coregía era una de las litugías. Según parece también el Estado pagaba a los actores, quienes eran instruidos por el poeta mismo.
El derecho de admisión al auditorio era ilimitado (aceptándose probablemente a mujeres y esclavos). El precio solía ser de dos óbolos, pero el Estado daba entrada gratuita a los ciudadanos más pobres. El derecho de asiento delantero (proedría) era un honor reservado a los funcionarios y a los huéspedes eminentes. El asiento central de la primera fila se reservaba al sacerdote de Dionisos Eleuteros.
C) Edificios teatrales:
En los últimos teatros de piedra, que pronto reemplazaron a los primitivos edificios provisionales de madera, hay cuatro partes principales:
1- El “Théatron” o auditorio era una serie ascendente de asientos en filas semicirculares, tallados en los flancos de una colina.
2- La “Orquestra” era una pista de baile en forma circular destinada a las evoluciones del coro y a cielo abierto al igual que el auditorio. En el centro se encontraba un altar de Dioniso. Tenía accesos laterales (“párodos”), por donde entraba el coro.
3- Junto a la orquestra y en situación tangente al círculo estaba el “proskenion”, escenario de los actores. Era una plataforma de piedra de una determinada altura y de unos tres metros de ancho, sostenida por pilares y, tal vez, con una escalerilla al frente, por donde se podía bajar a la orquestra.
4- Detrás del proskenion y cerrándolo por el fondo y los dos lados, se encontraba la “Skené”, que en los teatro de piedra era una construcción de dos o tres pisos y que solía representar la fachada de un palacio o templo. Por lo general tenía tres puertas que se abrían sobre el escenario. Pero también se llegaba a éste por pasajes abiertos a ambos lados de la escena.
D) El escenario. Máquina teatral:
Se atribuye a Sófocles el haber introducido el uso de decoraciones pintadas. El escenario del siglo V a.C., al menos, debió de consistir en la fachada decorada y permanente de la “skené”, ante la cual acontecía la acción del drama.
Entre los recursos escénicos usados deben mencionarse:
1- La “Ekkyklema”, pequeña plataforma sobre ruedas, que representaba los interiores de la casa.
2- La “Mechané”, especie de grúa, mediante la cual las deidades u otros personajes eran descolgados sobre el escenario o levantados por el aire (deus ex machina).
3- El “Theologeion”, alta plataforma en que solía aparecer un dios trayendo un mensaje.
4- Los “Charoónoi klímakes”, de colocación incierta por donde los espectros o deidades menores aparecerían viniendo desde abajo.
5- Máquinas diversas de truenos y relámpagos: “Bronteion”, “Keraunoskopeion”, etc…
E) Disfraces de los actores:
El disfraz del actor trágico correspondía a la atmósfera de la tragedia griega. Solían rellenarse el cuerpo de postizos, y para aumentar su estatura usaban un calzado o botas de suelas muy gruesas (“kóthurnoi”), una máscara y una peluca. La vestidura normal era el “chitón” largo jonio. La tela tenía tiras vistosas para los personajes magníficos, y colores más sobrios para los humildes, y era negra para las figuras luctuosas o afligidas. Los dioses aparecen con atributos simbólicos.
La vestimenta de la comedia era más semejante a la que se usaba de diario, e indicaba la posición social del personaje, como en la vida común. Un rasgo destacable del primitivo actor cómico era un gran falo y el vientre abultado, para producir un efecto grotesco, que exageraba con varios cinturones (“soomation”). El coturno se sustituía por unas pantuflas.
El coro de la tragedia no tenía coturnos, pero tal vez sí usaba máscaras y sus vestidos en general correspondían a la clase de los personajes representados (viejos, marineros, …). El coro de la comedia utilizaba a menudo disfraz animal.
Las máscaras (“prósopa”), usadas por todos los actores, se hacían de lino o, incluso, de corcho y cubrían la cara y la cabeza. Como el actor perdía así el uso de las expresiones faciales, resultaba indispensable que su enunciación fuese clarísima y su ademán muy expresivo. La máscara llevaba siempre una eminencia cónica encima de la frente, donde se colocaba la peluca. La máscara cómica era más grotesca y gesticulante. Todas las máscaras tenían una abertura en la boca que servía para que la voz del actor se escuchara mejor.
F) Actores, coros:
El número de actores (“hypocritai”) era de tres (a partir de Sófocles), hombres todos, que recibían los nombres de “protagonistés”, “deuteragonistés” y “tritagonistés”, según su importancia en los papeles. A veces se usaba un cuarto actor (“tetragonistés”).
El coro de la tragedia, que al principio era de doce miembros, aumentó a quince con Sófocles. El de la comedia era de 24. En éstos se incluye al director del coro (corifeo). El coro, encabezado por un flautista (“auletés”), entraba en la orquestra generalmente por el lado derecho de los espectadores. Durante el desarrollo del drama, el coro contemplaba el escenario y daba la espalda al público.
2.- La Tragedia:
Cuando hablamos de tragedia griega nos basamos casi exclusivamente en las obras conservadas de los tres grandes trágicos: 7 de Esquilo, 7 de Sófocles y 17 más un Drama Satírico (total 18 obras) de Eurípides. Estas obras se reparten a lo largo de los casi 80 años que van desde el 480 (la batalla de Salamina) hasta el 404 (caída de Atenas). La tragedia griega tiene un carácter público y dinámico, y es donde se reconoce toda la polis, de la que es un auténtico elemento constitutivo. Las fiestas organizadas por la polis son determinantes para la vida de la tragedia, así como la actividad política. De hecho, la tragedia griega muere cuando se desata el lazo que la unía a la ciudad misma.
A) Origen de la Tragedia:
Algunas de las teorías sobre el origen de la tragedia son:
a) Teoría aristotélica-dionisíaca: la tragedia deriva de los coros que entonaban el Ditirambo dionisíaco, teniendo su origen un carácter satírico, que se va perdiendo hasta convertirse en serio. Tespis sería el primero en introducir en el 534 un actor (“hypocrités”) que se opone al coro. “Tragoidía” significaría “canto por el macho cabrío” o “canto en honor del macho cabrío”.
b) Teoría antropológica y etnológica: la tragedia es una forma mímica y dramática del mismo tipo que existe en los poblados primitivos, conectada con ritos mágico-religiosos.
c) Teoría de la mitología comparada: se pone el acento en las acciones en honor de los héroes (lamentaciones, exaltación de hazañas, etc.) y niega importancia al elemento dionisiaco.
B) Estructura de la Tragedia:
Las partes fundamentales de la tragedia son:
-Prólogo: precede a la llegada del coro; en él se exponen lo hechos que anteceden al inicio del drama (puede faltar).
-Párodo: es el canto de entrada del coro en verso anapéstico. Si el coro sale, la segunda entrada se denomina epipárodo.
-Estásimo: es el canto del coro cuando está situado en la orquestra. Su función es separar los diversos episodios, guardando relación con ellos. Suele tener composición antistrófica (estrofa y antístrofa, que pueden repetirse).
-Episodio: es la parte dialogada en la que intervienen los actores, y donde suele desarrollarse la acción.
-Éxodo: es la última parte de la tragedia, que acaba con la salida del coro.
Además, dentro de los episodios y del éxodo, podemos encontrar “resis” (narración) de un mensajero, diálogos líricos, monodias de un actor, etc.
También cabe recordar que cuando cada personaje pronuncia un verso cada vez en un diálogo, estamos ante una “esticomitia”, y si se reparte un verso entre los actores, estamos ante una “antilabé”.
C) Lengua, estilo:
La base de la lengua de la tragedia es el ático, que se mezcla con elementos lingüísticos de otros dialectos y géneros: jónicos, épicos y dóricos, cuyos elementos pueden deberse a la lengua de la lírica coral, con la que las partes líricas de la tragedia están muy relacionadas. De todas formas no hay que olvidar que la lengua de la tragedia es una lengua artística, artificial, no hablada.
Sobre el estilo, hay que destacar que Esquilo usó palabras compuestas, metáforas, símiles, epítetos ornamentales, etc. Sófocles, en principio, también usó este tipo de lenguaje ampuloso, pero después evolucionó hacia un lenguaje más sencillo. Eurípides intentó acercar la tragedia al nivel de la vida ordinaria y por eso su vocabulario es mucho más común que el de los otros trágicos.
D) Desarrollo y autores:
La tragedia griega más antigua que poseemos es de Esquilo, pero antes de él hubo diez predecesores conocidos: Tespis, que introdujo al primer actor y, según parece, inventó la máscara, y otros autores, como Quérilo, Prátinas, Frínico, etc. Sin embargo, de quien conservamos tragedias completas es de Esquilo, Sófocles y Eurípides.
1.- Esquilo (525-455 a.C.):
Esquilo, primer gran poeta trágico, nació en Eleusis (525 a.C.), en el seno de una familia noble. Vivió grandes y trascendentales momento de la historia de su patria, como las Guerras Médicas. Visitó Siracusa, invitado por el tirano Hierón; y parece que murió en Gela en el año 456/455 a.C.
Su dedicación al teatro fue temprana y una constante en su vida. Alcanzó 13 victorias y la primera fue con la obra Los Persas.
Se le atribuyen noventa tragedias, pero sólo conservamos siete. Sus obras están agrupadas en trilogías unidas por la materia que tratan. En sus obras demuestra el más alto sentimiento religioso y patriótico, envuelto en un tono solemne y majestuoso, donde gravita la idea de Destino y la Fatalidad del hombre. Además, en el teatro de Esquilo resuena en cada momento la guerra y los horrores y miserias que comporta. Sus personajes son dioses o grandes héroes. Otros aspectos importantes son la representación de las pasiones más nobles, el lenguaje elevado y la magnificencia del espectáculo.
Sus obras conservadas son: Los Persas, Siete contra Tebas, Las Suplicantes, Prometeo Encadenado, y la trilogía La Orestíada, que incluye las obras: Agamenón, Coéforas y Euménides.
2.- Sófocles (496-406):
Sófocles nació en el demo ateniense Colono Hípico. Convive con las Guerras Médicas, con la conformación y consolidación del Imperio ático, con la Guerra del Peloponeso, etc. Fue, pues, Sófocles testigo ocular de los tiempos más espléndidos y de las más bellas gestas de su patria, pero también de los días más tenebrosos y luctuosos que procuró a Atenas la guerra del Peloponeso.
Fue un apasionado de su patria, Atenas; así lo demuestra su intensa participación en la buena administración. Además, fue un hombre abierto y proclive a la comunicación y relaciones humanas.
Se le atribuyen 130 tragedias aproximadamente, y obtuvo 24 victorias; sólo nos quedan siete. Ha sido durante muchos años el trágico griego preferido, pero también el menos comprendido. Sófocles pone al hombre como centro de todo, cree en la importancia del hombre y en su grandeza, y a ese ideal humano obedecen sus héroes. Su teatro es un teatro de deberes que contrastan, de la soledad del héroe. Con Sófocles comienza un proceso de humanización que culminará con Eurípides. Su obra constituye el más claro exponente del sufrimiento humano, tanto físico como moral, y, sin embargo, no hay un teatro que admire tanto al hombre y ame más la vida como el de Sófocles. Se le atribuyen las innovaciones dentro del género, como la renuncia a las trilogías y la preferencia por obras sobre personajes individuales, la introducción de los tres actores, elevación del número de coreutas (componentes del coro) de doce a quince. El mismo Sófocles distinguía tres etapas en su evolución artística: una primera en que seguía a Esquilo, una segunda en la que pasaría a su propia concepción del dolor, y una tercera en que procuraría sobre todo profundizar en el “ethos” o carácter de sus personajes.
Sus obras son: Áyax, Traquinias, Antígona, Edipo Rey, Electra, Filoctetes y Edipo en Colono.
3.- Eurípides (485-406):
Eurípides nació en el seno de una familia noble terrateniente de la isla de Salamina en torno al año 485 a.C. Desde muy joven se mostró ya partidario de la lectura y la poesía, así su vocación se iba encaminando. De su vida sentimental se sabe que se casó dos veces y tuvo tres hijos; el más joven de ellos representaría luego algunas obras de su padre.
Eurípides se mostró siempre preocupado por las corrientes culturales e ideológicas más avanzadas. Al contrario que sus dos grandes predecesores, no participó en la vida política de la polis ateniense, aunque la política aparece en sus obras más que en los otros dos trágicos. Vivió, pues, apartado en su biblioteca personal (hecho excepcional) en la isla de Salamina.
Escribió 92 piezas, y es el trágico más afortunado en cuanto al número de obras conservadas: 17 tragedias más El Cíclope, único drama satírico conservado, y Reso, obra de dudosa autenticidad.
Abierto a todas las influencias que coinciden más o menos con las de los primeros sofistas, su teatro es un reflejo de ideas y problemas nuevos, su tragedia nace con anticipación a su tiempo, y por eso está orientada hacia el futuro. En sus obras se exponen problemas muy próximos a la realidad. Sus héroes son presa de todas las debilidades humanas, obedeciendo unos a sus pasiones, otros a su interés personal, pero siendo, tal vez por eso, más próximos a nosotros. Así se le ha llamado “el trágico de las pasiones”. También se ha dicho de él que es el filósofo de la escena, donde discute regímenes políticos, la ambición, la guerra y otros problemas de su tiempo: la educación, la virtud, los mitos, los dioses, etc. Sus aportaciones al género dramático son: desarrollo de la acción, efectos forzados, aumento de los personajes, liberación de la música, etc. Todas estas innovaciones representan otras tantas direcciones por donde ha avanzado el teatro clásico: teatro de actualidad, pacifista y/o nacionalista, de análisis, grandioso o burgués, de intriga, melodrama y misterio religioso. Eurípides ha sido el más debatido de los tres autores.
Sus obras son: Alcestis, Medea, Los Heraclidas, Andrómaca, Hipólito, Las Suplicantes, Electra, Las Troyanas, Heracles, Ifigenia entre los Tauros, Hécuba, Helena, Ión, Las Fenicias, Ifigenia en Áulide, Las Bacantes, Orestes. Además el drama satírico El Cíclope y la dudosa Reso.
E) El Drama Satírico:
A la representación de las tres tragedias se unía la de un drama satírico, que debe su nombre a un coro de sátiros, que formaban el séquito de Dioniso. Es una obra burlesca en conexión con las fiestas dionisíacas y las leyendas heroicas y servía para descargar la tensión acumulada por las tres tragedias. Por tanto, los mismos autores trágicos eran los que componían estos dramas. Sólo nos queda El Cíclope de Eurípides y parte de Los rastreadores de Sófocles, y otros fragmentos.
3.- La Comedia:
Su reconocimiento oficial tuvo lugar en Atenas hacia el 486 a.C., fecha en la que el arconte concedió por primera vez un coro para esta forma de drama. A partir de entonces sabemos que tanto en las Leneas como en las Grande Dionisias, a la representación de un grupo de tragedias y un drama satírico, seguía la de una comedia.
En general, la comedia goza de mucha más libertad que la tragedia y no sigue tanto la tradición. En la comedia el incidente más inesperado es el más divertido. La comedia es, por otro lado, el documento literario más importante de la realidad histórica de su tiempo; ése es el caso de Atenas en el s.V a.C., con su crítica de las ideas políticas, filosóficas y literarias. Además, la comedia se ocupa preferentemente de la vida cotidiana y de la gente sencilla como son los campesinos, labradores, soldados, comerciantes o esclavos.
Al contrario de la tragedia, la comedia resistirá más tiempo, renovándose en la denominada Comedia Nueva (finales del s. IV a.C.), que influirá decisivamente en la comedia latina (Plauto y Terencio).
A) Origen de la Comedia:
Los orígenes de la comedia nos resultan más oscuros que los de la tragedia.
Para Aristóteles el origen está en aquellos que entonaban los cantos fálicos (“falliká”), derivando su procedencia del séquito (“kómos”) o fiestas populares en honor del dios del vino, Dioniso.
B) Estructura de la comedia:
Una comedia suele estar compuesta de dos mitades, señaladas por la división que hace la Parábasis del coro, durante la cual se suspende la acción. Ésta comienza con una despedida de los actores, y entonces el coro, sin máscaras, se dirige al público directamente, expresando opiniones del mismo autor.
C) Desarrollo:
En la historia de la comedia griega antigua distinguimos dos grandes vertientes: La comedia siciliana y la comedia ática.
La Comedia Siciliana está representada por Epicarmo (530-440 a.C.), que vivió en Siracusa y es el poeta cómico más antiguo. Escribió versiones burlescas de mitos, comedias sociales y conflictos entre personificaciones o seres no humanos; de todas formas, se sabe muy poco de él.
La Comedia Ática es la comedia antigua por excelencia, aunque la división en tres etapas (antigua, media y nueva) no sea muy clara. Los puntos de separación comúnmente aceptados son: el final de la Guerra del Peloponeso (404 a.C.) y la batalla de Queronea (338 a.C.), cuando Grecia cae bajo el poder de Macedonia.
1.- Aristófanes (c.445-c.338 a.C.) y la Comedia Antigua:
Además de Aristófanes, otros autores cómicos son Crates, Frínico, Ferécrates, Cratino y Éupolis; pero se sabe muy poco de ellos.
Aristófanes nació al pie de la Acrópolis y, probablemente, bebió en su círculo familiar el arte de componer comedias.
De Aristófanes conservamos 11 comedias. Su obra es eminentemente política (en contra de una política belicista) y tiene como auténtica inspiradora a Atenas. Sus obras se han clasificado en políticas, sociales y de entretenimiento (éstas son de su última época).
Sus obras tratan temas cotidianos y de su actualidad (la guerra, la educación, la crítica literaria, las reformas políticas y sociales, etc.); pero todo ello visto desde una óptica satírica y burlesca, en gran parte deformadora de la realidad, pero también conscientemente crítica.
Aristófanes sabe adaptar el ático de su tiempo a las más diversas exigencias mediante neologismos, innovaciones, llamativas construcciones sintácticas, bajando a la más cruda vulgaridad o ascendiendo a la más exquisita fineza.
Sus obras conservadas son: Los Acarnienses, Los Caballeros, Las Nubes, La Paz, Las Aves, Las Avispas, Lisístrata, Las Tesmoforias, Las Ranas, Las Asambleístas y Pluto.
2.- La Comedia Media:
En realidad, las dos últimas obras de Aristófanes (Las Asambleístas y Pluto) pertenecen ya a este tipo de comedia, que se caracteriza por temas como, por ejemplo, la comida, el sexo, la parodia de doctrinas filosóficas y temas literarios o mitológicos y de la vida misma. Sus autores más destacados son: Alexis, Eubulo y Anaxándrides. Pero de esta comedia se conserva y se sabe muy poco.
Este tipo de comedia se abriría con la representación de Las Asambleístas hasta la puesta en escena de La Cólera de Menandro, autor que marcará el principio de la Comedia Nueva.
3.- Menandro (342-293 a.C.) y la Comedia Nueva:
En esta época, los escritores se centran más en el ser humano, la vida se hace más aventurera y predominan los temas de amor, aventuras e intrigas. Es una comedia de costumbres burguesas. Por otra parte, el coro pierde su función dramática y sólo sirve para dividir los diferentes actos de las obras.
Los poetas más destacados son Dífilo, Filemón y, sobre todo, Menandro. Éste refleja influencias de los nuevos sistemas filosóficos: epicureismo y estoicismo. Así, sus comedias abordan el estudio de caracteres y se nos muestra como un descubridor de la vida íntima del hombre.
De Menandro apenas se sabe nada, excepto que nació en el seno de una familia noble ateniense en torno al año 342 a.C. y que murió cerca del 293 a.C. Parece ser que también se inició en este arte desde muy joven; así pues, habría ganado su primera victoria con unos 20 años con la obra La Cólera.
De su obra literaria poco es lo que conocemos, unos cuantos títulos y algunos fragmentos. Son El Misántropo, La Samia, La Trasquilada y El Arbitraje, las obras que mejor se nos han conservado.