I.- La época oscura: Grecia desde el s.XII a.C. hasta el s.VIII a.C.:
1.1.- Documentación de la época:
Tras las destrucciones de los palacios micénicos, ya por invasiones dorias ya por luchas intestinas, la civilización micénica conoce su final y Grecia comienza su letargo, que durará hasta el año 776 a.C.
No son muchos los datos que la arqueología proporciona hasta el s.XI a.C.. Son años de asimilación por parte de la población de las formas institucionales micénicas con las nuevas de los invasores. Así pues, el s.XII a.C. es el punto de partida del nuevo mundo griego.
La escritura micénica se perdió y, hasta finales del s.IX a.C., Grecia no recuperó el uso de la escritura, cuyo origen será la adaptación del alfabeto fenicio; y sólo en pleno s.VIII a.C. lo veremos utilizado con fines literarios.
Es Homero con sus dos poemas, Ilíada y Odisea, quien nos informará sobre esta época, aunque no hay que dejar de lado las interferencias de épocas posteriores dentro de estos poemas.
1.2.- Organización de la sociedad:
Esta sociedad se presenta compleja en un periodo de transición, promovida por los invasores dorios, aunque se mantendrá la organización tribal.
Es el γένος (estirpe familiar) el núcleo principal de esta sociedad, al que se pertenecía siempre que no se hubiera perdido los lazos con la tierra. Éste ofrecía protección a sus miembros y proporcionaba derechos civiles y políticos.
La “ciudad” homérica estaba constituida por tribus, que, a su vez, estaban formadas por un conjunto de fratrías, formadas por un grupo de γένος. Ni los demiurgos (médicos, aedos, sacerdotes, heraldos, artesanos…) ni los thetes (jornaleros) ni los ξένοι (extranjeros) ni los esclavos eran miembros de la ciudadanía.
El pueblo estaba compuesto por hombres libres con tierras y ganado. Por su parte, los nobles conservaban una descendencia de origen divino.
Dentro del οικος (hogar) era la figura paterna la que ostentaba la autoridad suprema y el matrimonio era monógamo. La mujer gozaba mayor libertad que en épocas posterior.
Las malas cosechas, las transacciones comerciales, las alianzas políticas… obligaban a relacionarse con otras regiones. Es en este marco donde aparece la figura del extranjero-huésped (ξένος) y, por ello, una institución social: la ξενία.
1.3.- Organización de la economía:
La economía era, básicamente, agrícola y ganadera, el comercio, en cambio, se había reducido considerablemente respecto a las épocas anteriores.
La aplicación de útiles de hierro a la explotación agraria debió aumentar considerablemente la producción, además de utilizar abono y nuevas aplicaciones como el barbecho. Se producía trigo, cebada, garbanzos, hortalizas… y el aceite y el vino venían a completar los productos más importantes de la gastronomía de la época.
La ganadería tenía una importancia económica superior a la producción agrícola y el ganado, además, se utilizaba como trueque.
La caza y la pesca tuvieron también bastante importancia para muchas familias, pero un papel económico secundario.
El comercio disminuyó considerablemente: el escaso comercio interior siguió su curso; en cambio, el comercio exterior estuvo en manos de los fenicios, de quienes retomarían el arte de la navegación a grandes distancias y el comercio transegeo, además del alfabeto.
1.4.- Organización político-administrativa:
Sólo tenían derechos políticos los miembros de la comunidad integrados en algún γένος. La ciudad era una pequeña fortaleza-refugio, a veces ni eso, cuya organización era monárquica. La justificación del poder del rey provenía de una descendencia divina directa.
El Consejo era un órgano de nobles consultivo del rey, compuesto por γέροντες (ancianos).
La Asamblea estaba formada por todos los ciudadanos; ésta era reunida por el rey para informar de las decisiones tomadas en el Consejo.
Ante la inexistencia de una legislación escrita, los reyes y los nobles interpretaban la legislación tradicional a su conveniencia, siendo monopolio exclusivo de éstos.
II.- Época Arcaica: desde el 776 a.C. hasta el 490 a.C.:
Por convención se denomina Edad Arcaica al período que transcurre entre la celebración de la 1ª Olimpíada (776 a.C.) y las Guerras Médicas (490 a.C.). La historia griega en esta época se caracteriza, principalmente, por su estrecha relación con Próximo Oriente. Además, la gran colonización griega incluye zonas de la costa de Asia Menor.
2.1.- La gran colonización griega:
A finales del s.IX a.C. Grecia apuntaba hacia un incipiente comercio interregional. Este comercio favoreció dos de los caminos para remediar el agobiante problema de la superpoblación en la Grecia continental: colonización e industrialización.
Los mercaderes guiaron a los colonos hacia otras costas del mediterráneo y estimularon el desarrollo de una industria de exportación.
La expansión griega no debe concebirse como una empresa única ni organizada. Además, los intereses comerciales fueron a veces el móvil de la colonización; pero la causa actuante fue la necesidad de ocupar tierras de cultivo, en las que asentar el excedente humano de una Grecia superpoblada.
La salida de este excedente de población se produjo por los grandes puertos comerciales, como el de Calcis, Mégara o Corinto; en cambio, ni Atenas ni Esparta tomaron parte en la colonización.
En las nuevas tierras colonizadas se trasplantó la unidad política de la Grecia peninsular, aunque afirmaron siempre su individualidad. La vinculación entre la colonia y la metrópoli era en el dominio religioso y cultural.
Esta colonización por el mar mediterráneo se dirigió tanto hacia oriente como hacia occidente. Así pues, hacia occidente, se dirigieron hacia Italia y Sicilia, fundando, por ejemplo, la ciudad griega de Cumas una nueva ciudad en la península itálica: Νέα Πόλις. El helenismo arraigó profundamente en estas tierras y los colonizadores la llamaron Μεγάλη Ελλάς, Magna Grecia. A partir de las nuevas colonias en Italia y Sicilia se crearon nuevas ciudades en la costa mediterránea de la Gallia y de la Península Ibérica, como Messalia (Marsella), Nikaia (Niza), Emporion, Hemereskopeion (Denia), Mainake (Málaga), etc.
Por otra parte, en la parte oriental, los griegos fundaron nuevas colonias en el norte de Grecia, llegando incluso a sobre pasar el Estrecho de los Dardanelos y el mar Negro.
Además, tenemos las prósperas colonias de Asia Menor y el norte de África, como Náucratis o Cirene.
A mediados del s.VI a.C., la colonización griega toca a su fin. La amenaza cartaginesa en Occidente puso una barrera en la parte occidental del mediterráneo; mientras que en el Egeo el imperio persa ponía en peligro la existencia de las metrópolis griegas de la costa de Asia Menor.
La llamada Segunda colonización contribuyó poderosamente a la formación de la conciencia de la nación helénica (panhelenismo).
Esta época se desvincula de las tradiciones patrias e intensifica la transformación política y social.
2.2.- El nacimiento de la πόλις:
En las costas de Asia Menor, el medio hostil, la carencia de tradiciones y el estímulo de Oriente había acelerado la maduración de la ciudad. A finales del s.VIII a.C., la πόλις (ciudad-estado) se había desarrollado en algunas regiones de la Grecia Continental, como Tesalia, Beocia, Corinto o en la misma ciudad de Atenas.
La evolución social y económica contribuyó al desarrollo de este nuevo tipo de agrupación política, que la Segunda colonización difundió por todo el Mediterráneo.
El proceso, mediante el cual un grupo de poblados llegaban a constituir una πόλις, se conocía en Grecia con el nombre de συνοικισμός (sinecismo). Strictu sensu, designa el abandono de las aldeas por las comunidades en torno a una ciudadela. La vida griega se basó en estas ciudades-estado hasta la época de Alejandro Magno (s.IV a.C.)
El fortalecimiento de la πόλις significó la absorción de entidades sociales menores y la progresiva pérdida de significación política de entidades étnicas superiores.
Algunas polis, como en Tesalia, se constituyeron políticamente en una federación. Estas asociaciones entre distintas polis tenían por centro un gran santuario. Los distintos miembros se denominaban “anfictiones” y la asociación llevaba el nombre de “Anfictionía”.
2.3.- La evolución de la πόλις:
En el s.VIII a.C., el gobierno de las ciudades griegas había pasado a las manos de las familias de nobles terratenientes. Además, la administración de la justicia pasó también a la nobleza, la cual basaba su poder en la riqueza derivada de sus grandes propiedades.
Las clases aristocráticas de la Hélade anudaban relaciones familiares entre sí, contribuyendo así a la formación de alianzas y rivalidades, pero también al fortalecimiento de la naciente conciencia helénica.
Junto a la emigración, la industrialización fue otro de los remedios aplicados para aliviar la presión demográfica de Grecia en época arcaica; ésta fue, además, ayudada por el floreciente comercio. Y decisivo para el desarrollo del comercio fue la introducción de la moneda en Grecia desde las costas de Asia Menor.
El origen de la moneda está en el comercio de metales preciosos, fundidos en bloques de tamaño manejable, y contrastados con un sello como garantía de calidad. La primera serie de monedas acuñadas conforme a un peso fijo procede de Lidia. Su ejemplo fue seguido por las ciudades griegas de la costa. En la Grecia peninsular, la moneda fue introducida por los griegos de la isla de Egina.
El crecimiento económico se produjo a lo largo de los siglos VIII y VII a.C. por su industria y su comercio. La exigencia de mano de obra de las industrias atraía hacia los grandes centros industriales a los míseros jornaleros y a los campesinos entrampados en deudas y desposeídos de sus tierras (éxodo del campo a la ciudad).
La industrialización y el desarrollo del comercio determinaron la aparición de una pequeña burguesía y la creación de un proletariado. Con ello, la aristocracia llegaba a su fin y se aceleraba la evolución política de la πόλις.
Otros de los factores a la liquidación del poder de la nobleza fue el cambio en la táctica guerrera: introducción de la falange de hoplitas. La táctica hoplítica requirió la participación de hombres libres. De este modo creció su importancia política. La aristocracia se vio desbordada por una masa de ciudadanos, que adquirieron plenos derechos políticos.
La administración de la justicia, que era, en principio, cuestión de arbitraje y estaba en manos de la aristocracia, convirtiéndose en la mayoría de los casos en exhibiciones de poder con atropello de las clases inferiores; posteriormente, esta parte de la población, cuando por efecto de la evolución social y económica vieron incrementados sus derechos políticos, comenzaron a luchar por la fijación de la ley por escrito. Así pues, desde la segunda mitad del s.VII a.C. y todo el s.VI es época de los grandes legisladores, como Dracón o Solón.
Con la codificación de parte del derecho consuetudinario, la administración de la justicia pasa de manos aristocráticas al Estado, a la πόλις. Así, la ciudad-estado había logrado su completa madurez.
Pero entre la oligarquía aristocrática y la ansiada democracia, surgió la tiranía. El tirano era un aristócrata, que con un golpe de estado, se apoderaba del poder y luego buscaba su protección con una guardia personal.
Los tiranos, por otra parte, hicieron todo lo posible por proteger y fomentar la riqueza industrial, basada en el comercio de exportación y en la fundación de colonias. Los tiranos, además, hubieron de satisfacer las necesidades del proletariado, mejorando sus condiciones de vida. Mediante grandes obras públicas proporcionaban trabajo al pueblo.
Con el paso del tiempo, los tiranos acabaron por hacerse impopulares. Las arbitrariedades resultaron insoportables para las nuevas generaciones que no habían conocido el poder despótico de la oligarquía aristocrática, que precedió a la tiranía. Incrementado esto por la floreciente conciencia por parte de la clase media en su fuerza política.
En suma, llegó un momento en que los tiranos se encontraron sin apoyo alguno y fueron derrocados. La tiranía sirvió de transición entre la dura oligarquía de la nobleza y el régimen democrático.