FORMENTERA 2005 Durant el curs realitzat a Formentera , es varen fer grups de treball, els quals treballaren sobre àrees d’interès relacionats amb l’illa. Es varen crear 4 àrees : · AREA HISTORICA. · AREA D’ECONOMIA. · AREA D’ECOLOGIA. · AREA D’ACTIVITATS FISIQUES I CREATIVES. Tota la informació que apareix en aquest article ha estat copiada, escanejada..., etc, pel que poden aparèixer faltes d'ortografia i altres errors. Disculpeu-mos. AREA HISTORICA. Els encarregats d’aquesta àrea, han fet un recull d’informació relacionat amb els següents temes : · Història ( introducció ). Formentara: la pitiusa mayor Formentera, un mundo paradójico. La pitiusa menor es algo más que un recorrido complementario de Ibiza. Por su paisaje y personalidad constituye otro mundo, Para empezar, incluso su nombre es paradójico. En la antigüedad los griegos la llamaron Ophioussa, por la «abundancia de serpientes» de sus tierras. Tomando más tarde el nombre de Formentera, derivado aparentemente de Frumentaria o «productora de trigo». Lo curioso es que en la isla no hay el menor rastro ni de serpientes ni de trigo, Ni parece que lo haya habido nunca. Formentera es una isla de dos aguas, Con sus dos estanques y también sus dos costas: la del norte o Tramuntana y la del sur o Migjorn. La primera más rocosa y agreste, la segunda dulce y arenosa. En los días de viento, basta calcular la dirección para escoger aquella que está protegida del temporal. Isla despoblada durante los siglos XVI y XVII a causa de los piratas que infestaban sus aguas, vivió en el siglo XVIII hasta hace apenas cincuenta años. Si en Ibiza las condiciones de vida fueron duras, aqui todavía lo eran más. De todo ello ha quedado un gran magnetismo, ayudado por su paisaje lineal y lleno de luz, que la convirtió en el último reducto de los hippies. Hoy, los visitantes que escogen Formentera lo hacen por afinidad espiritual: familias que buscan un lugar tranquilo, parejas en pos de intimidad, artistas, escritores, nostálgicos y supervivientes de la contracultura, El turismo en Formentera conserva así, en oposición a Ibiza, un agradable regusto a veraneo familiar «años 50», La inevitable avalancha de turismo masivo (si es que en Formentera puede aplicarse ese término) se limita a los meses de temporada alta. La crisis turística no ha llegado a la isla, ya que su oferta está repartida entre explotaciones familiares que tienen muy claro que hay que respetar el entorno y la atmósfera de la isla. Se da aquí una multiocupación que permite compaginar una explotación rural, la pesca, un bloque de apartamentos o incluso un pequeño restaurante a manos de la misma familia. Escoger unas vacaciones en Formentera supone aceptarla en lo que es. Prácticamente sin oferta marchosa ni discotequera, con playas deslumbrantes donde el nudismo es algo generalizado, con la tranquilidad como divisa y filosofía. Un estado de paraiso. Desde esos parámetros, no hay otro lugar como Formentera. La isla es pequeña, pero conocerla bien requiere varios días. Si se puede evitar la visita relámpago de una jornada, mucho mejor. De este modo, se puede dividir la isla en al menos dos itinerarios. El primero, un paseo longítudinal desde el puerto de La gavina hasta el faro de la Mola. El segundo, la desviación hacía Sant Francesc Xavier y el Cap de Barbaria . Una isla de dos aguas. Los ferrys desembarcan en la gavina , que se encuentra entre el Estany Pudent (Estanque Apestoso) y el Estany des Peíx (Estanque del Pez). Es obligado hacerse con un vehículo, ya que los transportes públicos de la isla no dan mucho de sí. Muchos optan por la bicicleta, un medio de transporte ideal para la isla. La Savina es un agradable puerto, con una hilera de bares y comercios, la estación maritima, casas de alquiler de vehículos y la oficina de Información Turística, donde se puede recoger un folleto con todas los circuitos verdes a realizar en bicicleta. Saliendo del núcleo portuario, la ruta pasa por el borde del Estany des Peíx, que se encuentra a la derecha. Abierto al mar por una pequeña boca, antes de crearse la Savina fue uno de los puertos de la isla. Tomamos un desvio hacia la izquierda, bordeando el otro estanque, gráficamente llamado Estany Pudent por los miasmas que emitía en otras épocas. El atardecer o las primeras luces del dia son aquí todo un espectáculo, como si el cielo se hubiera sumergido. Por el lado del mar se extiende la playa del Cavall d'en Borras, con pinos y sabinas. Pronto se divisan las pequeñas salinas, de donde sale un camino de tierra que, pasando por un viejo molino, lleva a una de las zonas miticas: Ses Illetes. A partir del chiringuito playero, comienza una estrecha lengua de rocas y arena, de aguas turquesas, que se extiende hasta la zona llamada Es Trucadors. Al otro lado de un pequeño canal, Es Pas, comienza el islote de s'Espalmador. La distancia puede salvarse a pie, según los días, puesto que hay muy poco fondo. S'Espalmador, con sus colinas peladas y sus playas, es una especie de isla de Robinsón donde muchos yates amarran en verano. Sus alturas guardan las ruinas de un antiguo poblado de pescadores de época púnica, y según el escritor árabe Ibn al-Baytar, el barro del Estanyol (balsa) que existe en su centro tiene la virtud de «matar las sanguijuelas agarradas a la garganta» . Volviendo a la carretera que bordea el Estany Pudent, en un saliente de su parte oriental y poco antes de Es Pujols se encuentra el monumento prehistórico más importante de la isla. Es el espectacular sepulcro megalítico de Ca na Costa. Para evitar vandalismos, una gran jaula de hierro protege la construcción, que popularmente era llamada «Es Rellotge» (el reloj), dada su disposición radial. Se trata del dolmen más espectacular de las Islas Baleares, de gran tamaño y una geometría asombrosa de la piedra. Corresponde al segundo milenio antes de Cristo. Viene entonces el único núcleo turistico de la isla: Es Pujols . Se trata de una pequeña concentración de hoteles y apartamentos que es lo más cercano a un centro convencional de vacaciones que existe en Formentera. Muy cerca, el promontorio de Punta Prima está coronado por una torre de vigia (siglo XVIII) que permite contemplar toda la costa de Tramuntana. La carretera lleva hasta el núcleo de Sant Ferran de ses Roques, y empalma así con la ruta que viene de la Savina y sigue hacia la Mola. Sant Ferran, con una modesta iglesia de finales del siglo pasado, conserva el único testimonio vivo de la época hippie. Se trata de la mundialmente famosa Fonda Pepe, lugar de cita de todos los «vagabundos del Dharma» que pasaban por Formentera. Aún hoy, aquí se congrega una insólita parroquia: desde hippies contumaces que rozan ya la tercera edad hasta jóvenes mochileros, snobs y millonarios de yate, pintores y curiosos. El comedor, siempre abarrotado, está lleno de cuadros y dibujos de aquellos años, los perros entran y salen sin ambages, y en las inmediaciones se congregan decenas de bicicletas. Cenar en la Fonda Pepe es hacerse la ilusión de que seguimos en 1970. Sant Ferran merece un breve paseo por su escaso núcleo. Hay establecimientos «auténticos», como el pequeño colmado payés que se encuentra al borde la carretera, que huele todavia a semillas e higos secos. O una casa de construcción de guitarras denominada «Formentera guitars». Esta localidad constituye una buena parada gastronómica, con una variada oferta de restaurantes. Por el desvío de Es Ca Mari se llega a la playa de Migjorn, en una pequeña concentración turística compuesta de unos pocos hoteles y apartamentos. Desde allí, la playa sigue prácticamente hasta el comienzo del promontorio de la Mola. A partir de ese cruce, la carretera ofrece un mismo paisaje. A la izquierda, la parte costera denominada Es Carnatge (el Carnario), con algunas casas aisladas. Al fondo, el macizo impresionante de la Mola, ya la derecha una estrecha lengua de tierra (de 1,5 kilómetros), cubierta por bosques y fincas rústicas. Enseguida se divisan las viejas higueras que, sostenidas por numerosas estacas, tienen una silueta inconfundible. Entre ellas se mueven penosamente algunas cabras, con las patas trabadas para evitar que salten las tanques (paredes) divisorias. A la derecha de la carretera, una indicación conduce hasta las ruinas del «castellum» romano de Can Slai. Una construcción defensiva que, al parecer, no llegó a terminarse. Probablemente se construyó durante el agitado siglo 111 d.C., una época de crisis política y social en todo el imperio. En sus alrededores apareció una necrópolis de la misma época. Es Caló de Sant Agustí es un rincón que debe visitarse, aunque es fácil pasar de largo. Se trata de un pequeño grupo de casas surgidas alrededor de un minúsculo embarcadero. Su nombre hace referencia a los monjes agustinos que fundaron en el siglo IX un monasterio en la Mola, y que probablemente utilizaban este fondeadero. Es Caló posee varios restaurantes, alguno de los cuales disfruta de una terraza que sirve de extraordinario mirador a la hora del crepúsculo. Toda la costa de Tramuntana, Punta Prima y al fondo la isla de Ibiza son el escenario de unos juegos de luces que ocupan este cielo casi absoluto, sin colinas ni elevaciones. Saliendo de Es Caló, a la izquierda se encuentra señalizado un llamado «camino romano» que no es tal, sino del siglo XVIII. Antes de tomarlo, es recomendable seguir el sendero de tierra hasta la costa, para internarse asi por un paisaje de acantilados y aguas verdes, donde la arenisca compone formas casi orgánicas, color carne. Se trata del Racó de sa Pujada (el Rincón de la Subida), una zona muy tranquila para el baño y que permite contemplar los impresionantes acantilados de la Mola, llenos de oquedades y cuevas. Algo más arriba comienza el camino romano, que perfectamente empedrado trepa por la espalda de este promontorio, y en una corta excursión proporciona una vista magnífica sobre el Racó de sa Pujada y toda la costa de Tramuntana. En el camino se divisan unas enigmáticas cruces talladas en la piedra. Y en su tramo final, se abre la boca de la legendaria cueva de sa Ma (mano) Peluda, de donde se dice colgaba una gigantesca mano negra que no era sino una piel de cabra. Su nombre está escrito en el dintel, y todavia conserva pinturas de los tiempos hippies. La Mola es un mundo aparte dentro de Formentera. Aislada durante siglos, encaramada en sus acantilados. Los moleros hablaban de los baixeros (de «baix» , bajo) como si fueran de otro lugar. Incluso, se decía que hasta aquí arriba no llegaban las enfermedades y la gente alcanzaba sorprendentes longevidades. Por entre unos pinares, la carretera serpentea suavemente. Hay que estar atentos, porque donde se levanta un bar restaurante llamado con justeza el Mirador se contempla toda Formentera. El mar de Migjorn y el de Tramuntana, la lengua de tierra y los dos estanques. Atrás, los Freos y la costa de Ibiza con el imponente Vedra. Es una sensación única: sentir la ísla como algo delimitado, completo. Siendo consciente de la exacta situación que uno ocupa en el Universo. La mayor altura de la Mola se encuentra en la finca de Sa Talaiassa (195 metros), que por cierto debe de ser la única casa que cuenta con un meridiano dentro de una habitación. En el siglo XIX, los científicos franceses Biot y Aragó delimitaron aquí con exactitud el paso del meridiano de Dunkerque, aunque luego se construyó una casa encima. Con la triangulación realizada en 1868 para el mapa de España, se descubrió de nuevo el lugar. De modo que hubo que levantar una señal geodésica en el terrado de la finca, que continúa en su interior con un cubo de nueve metros cuadrados, propiedad del Estado a pesar de estar entre habitaciones. La Mola posee varías itinerarios indicados con carteles, de gran belleza y que no requieren fatigosas caminatas. Poco antes de llegar al núcleo del Pilar, el camino de Sa Cala (hacia la izquierda) lleva hasta el borde de los acantilados. A media ladera, entre peligrosos e inextricables senderos, se esconde la Cava del Fum, donde en el año 1108 los vikingos del rey Sigurd robaron a los piratas musulmanes sus tesoros, a base de bajar un barco por el despeñadero y asfixiarlos con humo en la gruta. Siguiendo la senda que bordea el precipicio, se encuentra el empinado sendero que lleva hasta Sa Cala, un diminuto embarcadero al pie de «ses penyes» (las Peñas, como se llama aquí a los acantilados). Regresando a la carretera, otro camino que parte del kilómetro 16 lleva hasta la finca llamada todavía Es Monestir, donde estuvo el monasterio agustino que - por el número de tumbas aparecidas - debió de tener cierta importancia. Sin embargo, no queda absolutamente nada de él. Apenas unos sillares cuadrados embebidos en las paredes de piedra. El Pilar de la Mola es un pequeño núcleo nacido a raiz de la iglesia levantada en 1784. Enfrente, un recoleto cementerio hoy rodeado de casas. Aquí se monta un modesto mercadillo artesanal cada domingo por la tarde, que congrega a los epigonos de su legendaria población hippie, entre la que estuvo el mismísimo Bob Dylan. Del último molino harinero que se conserva en la Mola, sale el camino de tierra que atravesando la vertiente sur llega hasta el puerto pecador de S'Estufador. En realidad, unos cuantos varaderos para barca, entre acantilados de torturada arenisca y un amplio horizonte marino. Pero el monumento por antonomasia de la Mola es su faro, que por la noche llena toda esta meseta de rayos diamantinos, barriéndola de lado a lado. Se levanta al final de la carretera, junto a un bar para turistas y el monumento que «los jóvenes de espiritu» levantaron en honor a Julio Verne. Aunque lo parezca, el famoso escritor francés no situó aquí su novela «El faro del fin del mundo», sino un breve episodio de «Héctor Servadac». La silueta del faro, enfrentado al horizonte desde sus 124 metros de altura, tiene mucho de julioverniana. Hay que recorrer toda este planicie acantilada aprovechando lo accesible del terreno. A la derecha del faro, y tras el saliente que se contempla a lo lejos, se encuentran unas escaleras vertiginosas que llegan hasta el mar. Es la llamada Cala Codolar, por la que subían los barriles de petróleo para el faro, a hombros y escalón por escalón. También algunos de estos abismos eran escenario de las «virotades», cuando los aguerridos formenterenses se dejaban caer, cogidos con una mano a una cuerda, para con la otra agarrar a los «virots» (pardelas) en su nido y matarlos de un enérgico mordisco. Luego, en el borde de las peñas, celebraban un banquete con tan poco apetecible manjar. Sant Francesc y «Es Cap». Sant Francesc Xavier es el municipio titular de toda Formentera, y en cierta forma su «capital». Alli se encuentra el ayuntamiento, el cine, las principales tiendas y librerías, etc. Su plaza central está presidida por la severa iglesia-fortaleza de 1726, a la que hay que entrar para contemplar una pieza enigmática: su pila de agua bendita. De gran tamaño y extrañas características, está decorada con caras y bucráneos de regusto románico, ha sido relacionada por el arquitecto Gabriel Alomar con piezas funerarias bogomilas (secta medieval balcánica parecida a los cátaros) de Bosnia Herzegovina. El hecho es que nadie sabe como ese capitel - reaprovechado luego como pila llegó hasta Formentera. Y se duda que el monasterio de la Mola tuviera piezas de tanta envergadura. El centro de Sant Francesc es animado y acogedor. En los bares de la plaza se reúnen los muchos visitantes que vienen y van, pasando por los tenderetes pseudo-hippies que se montan en las calles. Existen algunos comercios curiosos, como tiendas de antigüedades, ropa o productos naturales. Típicos de Formentera, y elaborados por las mujeres del campo, son los jerseys de lana, que con sus formas y decoraciones coloristas recuerdan todavia los años de la contracultura. La Tanca Vella, un sencillo oratorio del siglo XIV hoy dentro del núcleo urbano, constituye el único monumento medieval de Formentera. Un recuerdo del primer poblamiento, antes de que la isla fuera deshabitada a causa de la abundancia de piratas. Desde Sant Francesc, una carretera conduce hasta Portossaler, lo que permite visitar las orillas del Estany des Peix. Más allá, Punta Pedrera guarda rincones increíbles, producto de la erosión del mar sobre antiguas canteras. Tomando un camino de tierra que cruza esta planicie se llega a otra torre de vigía, que domina la Punta de sa Gavina. También es del siglo XVIII y constituye un mirador de la costa sur ibicenca con Es Vedrá en primer plano. En Sant Francesc, un pequeño Museu Etnológic de Formentera muestra piezas tradicionales, instrumentos de labranza, musicales, ropa, etc. Resulta curiosa la pequeña dicomotmía que se empleaba para acarrear sal, y que preside el patio. Esta visita una buena forma de entender la historia de la isla, llamada durante años «s"'la de ses dones» (la isla de las mujeres), porque los hombres tenían que emigrar forzosamente dada la pobreza de su tierra. Para llegar al cabo de Barbaria o Berberia - Es Cap - se sigue una carretera que antes ofrece una desviación hacia Cala Saona, una tranquila playa de arena con sólo un hotel. Volviendo a la ruta, el camino se hace solitario y desértico. Pasa por una «garriga» (extensión de matorral) desolada, donde se encuentran varios yacimientos prehistóricos. El primero se conoce como Barbaria II, formado por varias estructuras que servían de hábitat, establos y almacenes para una comunidad de la edad del Cobre y principios del Bronce (2000-1600 a.C.) A continuación, se llega al conjunto Barbaria III, muy destruido y que sirvió probablemente para guardar ganado. Fínalmente, Barbaria I es una construcción circular que tampoco se utilizó como vivienda. Los tres conjuntos, realmente poco espectaculares, se distinguen desde lejos por las rejas que los rodean. La punta de Barbaria, que míra hacía la temida tierra por donde llegaban los berberiscos, está cubierta de una roca quebrada y resonante. Al llegar al faro, la sensación de desnudez es total. Esta tierra castigada por el viento y enfrentada al mar fue, durante siglos, la frontera entre dos mundos en guerra: el cristiano y el musulmán. En Barbaria, el amante de las soledades tiene todo un cabo para él solo. Se comprende que este lugar, lo mismo que la explanada de la Mola, fuera escenario de las fiestas hippies del plenilunio. Por su desolación y extraña belleza, Es Cap constituye una tierra de cabras y de luna. Desde el faro, paseando hasta la cercana Torre vigía des Garroveret (del siglo XVIII), se da con la curiosa Cova Foradada, que se denomina así por su «forat» (agujero). · Relació de jaciments i descobriments. · Geografia · Els genèrics en la toponímia de Formentera ELS GENERICS EN LA TOPONÍMIA DE FORMENTERA per Enric Ribes i Marí Tot i que Formentera fou repoblada per eivissencs a les darreries del segle XVII i principis del XVIII, els dos-cents anys transcorreguts des d'aleshores han donat lloc a algunes divergències amb la pitiüsa major en el camp de la historia, la població, la llengua. Aquestes diferencies també es manifesten en la toponímia, i concretament en l'ús dels genèrics, com es posa de manifest en el recull toponímic fet en octubre d'enguany per un equip -en el qual vaig poder participar- de la Universitat de les Illes Balears, dirigit per Joan Miralles. En aquest articlet, doncs, comentaré algunes d'aquestes curiositats toponímiques formentereres pel que fa a l'ús dels genèrics. a) Toponímia interior El que primer sobra el visitant quan arriba a Formentera és la seua peculiaritat paisatgística, que es posa de manifest també en les construccions humanes: hi abunden les parets i les cases amb terrat de doble vessant. Per això no ha de sorprendre que un dels genèrics més estesos sigui tanca, sens dubte molt més que a Eivissa. Algunes de les parets, però, no són de tanques: a voltes corresponen a antigues divisions de finques molt extenses; en aquests casos són murs llarguíssims i rectes, que poden anar acompanyats del genèric cap paret. En d'altres casos es tracta de grans murs que hom havia construït per tal d'aprofitar millor els estanys; ací sentirem el genèric lleugerament castellanitzat, muro, bé que amb la fonètica adaptada á la parla de Formentera. Les cases pageses més antigues són com les eivissenques, però tingué eixiu molt aviar el. model de terrat amb doble vessant, segurament també perquè, entre d'altres motius, la situació econòmica de; formenterers no era gaire bella i aquell model de casa els permetia de fer-ne només una meitat, i deixar per més endavant la construcció de la paret restant. En molts dels casos, però, el que havia de ser la primer meitat de l'habitatge s'ha convertir en el tot. Tanmateix els formenterers donen a aquestes cases a mitges el genèric porxo, segurament perquè el porxo és la part més importar d'aquesta casa. Així, doncs, els formenterers distingeixen entre la casa (completa acabada i el porxo (mitja casa). I alguns camins que condueixen a zones ben poblades conserven encara la denominació antiga de carrer o carreró, arcaisme ja quasi desnegrat de la pitiüsa majar. Un contingent considerable dels nou formenterers dels segles XVII i XVIII procedien de Sant Josep i eren experts el l'explotació de la sal. Aquest fet explica la conservació d'un mot ben antic: montgó. A les salines d'Eivissa eren petites torretes de base circular, fetes de pedra i calç, que servien com a fites dins els estanys saliners marcaven e1s límits de les concessions que (feía la Universitat als particulars. A Formentera l'explotació industrial de la sal ja correspon a empreses privades, i no hi ha rastres de montgons dins els estanys, però en canvi aquest genèric ha passat a designar qualsevol fita de la companyia salinera i fins i tot s'ha estes rara d'aquest àmbit fins esdevenir pràcticament un sinònim de fita. En canvi, el genèric sagnador, que s'ha mantingut a Eivissa mitjançant la forma castellanitzada sangrador, i que designa els canals que comuniquen les salines amb la mar, ha estar substituït totalment, a Formentera, per séquia. Pel que fa a alguns genèrics topogràfics cal remarcar el mot serra com a equivalent de 'petit bosc' i dotada amb el significat de 'retira fondalada'. Tots dos genèrics són relativament abundants a Formentera. I encara podríem parlar d'algunes curiositats dialectologies com l'ús corrent de mots com mitjà 'terra de cultiu abandonada', contrafita 'fila que se situa en un lloc on la divisió fa un angle', bitzarrot 'roca de forma estranya', les abundantíssimes abeurades i la compartimentació semàntica de mots com: torrent, torrentera, canal, canaló, etc. b) Toponímia del litoral Pel que fa a la costa, també hi ha algunes divergències respecte d'Eivissa, motivades per la topografia de l'illa o per una evolució singular del parlar formenterer. La mes significativa de totes, sens dubte, es el motpenyal, que a la pitiusa menor s'utilitza exclusivament per designar un escullet, mentre que a Eivissa també potser una penya de la costa o de l'interior. Els mots prim i primall, que també podem sentir però poc- a la costa nord eivissenca per designar sequies amb molt poquet tou d'aigua a sobre, són vivíssims a Formentera i fins i tot formen part d'alguns topònims de la costa. El genèric cavall, que a la costa eivissenca, sol designar la prolongació sotaiguada d'una punta, llevat de les costes espadades dels Amunts, on simplement es sinònim de 'punta'; a Formentera. torna a designar una punta sotaiguada, i fins i tot la punta mateixa, però justament quan és molt plana i s'endinsa suaument en la mar. I encara hi ha algunes particularitats mes: una d'elles, sens dubte, el genèric trinxa referit a una roca allargada dins la mar, especialment si es en un fons arenest. Val a dir que hi ha mes trinxes a la mar pitiusa, des de la costa de Santa Eularia a la de l'Espardell. I un sinònim, encara mes rar, de trinxa es cinta. Un genèric curiós es placer, que Coromines considera correcte i que, segons ell, sol aplicar-se a extensions ,d'arena dins la mar. A Eivissa, mes aviar designa un redol d'arena en un conjunt rocós. Però a Formentera tenim el topònim del Placeret, referir a una superfície rocosa molt plana, just vara mar, a migjorn de la punta de la Pedrera. A les nostres illes es habitual designar els escars amb genèrics com traguedor, varador i escala. També a Formentera els podem sentir. Però al sud dels Freus també podem trobar topònims com les Barques o les Xalanes utilitzats. com a genèrics per designar els grups de varadors del Ca Marí o de les metes respectivament Quan la costa es penyalosa, vertical, i hi ha un front quasi recte, sense accidents topogràfics, trobem el genèric cordó, especialment a la part de migjorn de la Mola. Però quan es torna baixa, llisa, i forma badies de tamany considerable, també podem sentir que els formenterers les anomenen anses. Si tornem a les costes penyaloses, podrem sentir alguns genèrics mes: els viaranys per baixar a la mar són abaixadors (i així s’entén, finalment, un topònim que els mapes militars ubicaven prop de la punta Prima amb la forma aberrant Abá Saduré, que no era altra cosa que una corrupció d'Abaixadoret); els llocs on es fàcil quedar-s'hi empcnyalat són empenyaladors; les superfícies llises on hi ha perill de llenegar són alliseranys; i les covatxes són covarxes o covarxoles, preciós híbrid de les formes cova i coverxa (mot encara vi u a Corona, que, seguint Coromines, ve del mossàrab COPERCULA petira coberta que serveix per aixoplugar-se'), original per la proximitat semàntica entre tots dos mots. Totes aquestes paraules, usades com a genèrics en la toponímia de Formentera, algunes exclusives d'aquesta illa i d'altres compartides amb la Pitiüsa major, però usades allí amb més abundor", donen especificitat als noms de lloc formenterers i reflecteixen, alhora, el parentesc del parlar de Formentera amb el d'Eivissa i el progressiu distanciament entre tots dos. Unes particularitats que enriqueixen el cabal comú de la nostra llengua catalana i que cal respectar a l'hora d'aplicar programes de normalització lingüística i de fixar els topònims formenters. ENRIC RIBES I MARÍ · Folklore, artesania i tradicions. · Productes típics. · Història ( desenvolupada ) : o Prehistòria o Colonització Fenicia. o Cultura Púnica o Colonització Cartaginesa. o Consolidació Colonial o L’ època clàssica. o L’ època tardana o Conquesta Romana o Conquesta islàmica. o Conquesta i repartiment d’Eivissa. LA PREHISTÓRIA A LES ILLES PITIOSES Els primers pobladors (entorn al 4800 aC) Disposem de molt poca informació sobre els primers pobladors de les illes Pitiüses, ja que, en realitat, no se'n conserven restes directes, A l'Avenc d'en Pouas s'han fet troballes de fauna domestica datable, segons el radiocarboni 14, entre els anys 4860 i 4450 ac. Tot i que l' existència de fauna domestica al llarg del neolític ens constata aquest poblament, l'abast ens és encara avuí completament desconegut Després d' aquest primer poblament s'obre un buit d'informació que no es clourà fins a l'any 2000 aC. L'eneolític (1900-1600 aC) El període eneolític (també conegut amb el nom de calcolític) és el situat entre el neolític i l' edat del bronze. Al llarg d' aquest període, i en concret a partir d'aproximadament l'any 1900 aC, les illes Pitiüses coneixen un nou corrent de poblament que coincideix amb el pretalaiotic de les illes de Mallorca i Menorca, civilització amb la qual tindrà moltes similituds, sense poder-ne descartar un origen comú, però que amb el pas del temps n'accentua les diferències. L'habitat La major part dels habitats descoberts són a l'aire lliure. El més conegut és el de Cap de Barbaria II, a Formentera. Es tracta d'una construcció constituïda per diferents cambres de formes diverses (circular, ferradura, el·líptica...), adossades les unes a les altres. L' espai interior d'aquest assentament tenia una divisió segons els diferents usos: habitat, zona de treball, zona per als animals... Però, a més d'aquesta tipologia de construccions de planta complexa, n'hi ha d'altres, també a l'aire lliure i de planta més senzilla, que estaven destinades molt probablement als ramats. Els enterraments El més conegut de tots els jaciments prehistòrics de les Pitiüses és el sepulcre megalític de Ca na Costa, a Formentera, únic lloc d'enterrament del calcolític descobert fins a hores d'ara. Aquesta construcció, de dimensions considerables, cosa que implica uns importants coneixements per part dels qui l'aixecaren, esta dividida en tres parts: un corredor d'accés, una cambra central, delimitada per ortostats (on hi havia les restes dels difunts i les seves ofrenes), i una estructura circular formada per tres anells concèntrics de pedres, un dels quals presenta diferents ortostats, posats drets en forma radial. Sembla que la cambra i el corredor d'accés devien presentar originàriament algun tipus de cobriment, probablement format per lloses i branques. A dins la cambra es trobaren restes humanes, que corresponien a un mínim de vuit individus, i diferents materials (peces de sílex, ceràmica, elements decoratius...), el que ens indica que els difunts foren enterrats amb un aixovar funerari En aquest sepulcre de Ca na Costa s’enterraren només uns pocs individus. Pel que fa a la resta de pobladors, els enterraments es devien fer per simple inhumació i possiblement a caves. Les restes materials Es poden classificar en tres grans grups: ceràmica, pedra i os. Ceràmica: es tracta del material més abundant de tots. El fet comú a totes les peces és que estan realitzades a mà, sense emprar encara el torno. En línies generals, no presenten cap tipus de decoració i en tots els casos tenen una clara finalitat d'ús domèstic. Pedra: són uns materials molt escassos; d'entre aquests, caldria citar-ne tres peces de sílex i tres braçals d'arquer, a més d’alguns estris domèstics, entre els quals destaca un morter de mares. Os: els materials d'os són de tipologia variada: una quinzena de botons, dues peces de collar, una punta de fletxa i alguns punxons. Mentre que la funció d'alguns d'aquests objectes era clarament ornamental, en altres(punta de fletxa i punxons) tenen un caire més pràctic. La societat La manca de dades fa difícil una interpretació de l'eneolític a les Pitiüses, per la qual cosa només s'hipoden apuntar una sèrie d’hipòtesis de treball, a l'espera de la confirmació per als futurs estudis sobre aquesta època. Així, sembla que la major part de la població vivia dispersa, en habitats a l'aire lliure, i molt probablement es tractaria d'unitats de caire familiar. L' economia estaria basada en la ramaderia de cabres i ovelles, i en la recol·lecció (per exemple de marisc), sense que puguem descartar l’existència d'una activitat pesquera. Pel que fa a l' agricultura, sembla que aquesta activitat era de tipus complementari i no una dedicació principal, com ho serà més endavant. La troballa de materials com el sílex, que no són propis de les Pitiüses, ens demostraria l’existència d'intercanvis amb l'exterior, molt probablement amb l'illa de Mallorca i amb les costes del llevant peninsular. Pel que fa a la religió, podem suposar que creien en una vida més enllà de la mort, tal com ens ho demostrarien els aixovars funeraris trobats a Ca na Costa. No sabem quins criteris se seguien per seleccionar aquells pocs individus de la comunitat que tenien dret a ser enterrats en un sepulcre megalític, però s' apunta la hipòtesi que es tractava de les persones destacades de la comunitat, sense que el sexe fos una raó determinant (hi ha enterrades, com a mínim, dues dones), però sí l'edat, perquè no hi ha cap infant petit. El bronze (1600-650 aC) L' edat del bronze és el període de la prehistòria que es dóna a continuació de l' eneolític (o calcolític)abans de l'edat del ferro. És habitual dividir l'edat del bronze en tres subperíodes diferents: bronze antic (1600-1300 a C), bronze mitja (1300-1000 a C) i bronze final (1000-650 a C). Dues de les característiques definitòries d' aquesta fase són l'aparició de la metal·lúrgia del bronze (metall format per l'aliatge del coure amb l'estany) i un important desenvolupament de les estructures socials, cada vegada més desenvolupades. L'hàbitat En un principi, dins el bronze antic, es produeix una certa continui1at dels models d'habitat desenvolupats al llarg de l' eneolític, fet que vendria confirmat per les modificacions que es tan en l' estructura d'habitats anteriors, com és el cas del ja esmentat Cap de Barbaria II. Però és a partir del bronze mitjà quan ja comencen a fer-se evidents alguns canvis. El poblament inicia una fase d'agrupament, amb l'aparició d'assentaments com el del Puig de ses Torretes, a l'illa d'Eivissa, on es poden apreciar diferents estructures d'habitat repartides al llarg de la muntanya. De tota manera, resulta encara arriscat parlar de poblat en el sentit estricte de la paraula, perquè no sembla haver-hi construccions ni espais d'ús comunitari La utilització de les caves com a lloc d'habitat, ja iniciada a l' eneolític, continua al llarg d' aquest període. Una part de les que son ocupades ara (Cava des Culparem, Cava Dives, amb dues a l'illa d'Eivissa) tenen com a característica, a més de la situació en un indret que permet una fàcil defensa, el fet de controlar petites valls fèrtils, susceptibles de ser conreades, i serralades que permeten la pastura dels ramats. Al llarg del bronze mitja apareix també una modalitat constructiva inèdita fins aleshores: els sistemes defensius. A alguns puigs de l'illa d'Eivissa i a la zona de la Mola, a Formentera, trobem construccions amb una clara finalitat defensiva. Potser el cas més significatiu és el de la Murada de sa Cala, a la Mola (Formentera) , on un mur de dimensions considerables, format per ortostats (posats drets) i amb diferents portes d'accés, protegeix l'únic camí que permet baixar a les caves de la zona. És a dir, sembla que aquest mur estava preparat per a protegir d'un possible atac provinent de l' interior de l' illa i no des de l' exterior. Els enterraments L'únic enterrament conegut d'aquesta època correspondria, segons el mètode del radiocarboni, al bronze final. Es tracta del possible sepulcre megalític de Can Sergent I, a l'illa d'Eivissa. L'estat de conservació en fa molt difícil una reconstrucció exacta. Les restes que s'hi han localitzat corresponen a diferents individus, i també anaven acompanyades pels corresponents aixovars funeraris. Pel que fa a la resta d'individus, és a dir a aquells que no tenien dret a ser enterrats al monument, podem dir el mateix que en parlar de l' eneolític: es devien fer per inhumació o en caves. Les restes materials Les primeres mostres de metal·lúrgia a les Pitiüses corresponen a unes restes d’escòria (el que queda quan es fa la fusió d'algun metall) trobades al jaciment de Cap de Barbaria II, datables dins el bronze antic o a principis del mitjà. A més de l'antiguitat, la troballa és important perquè demostra l’existència de la fosa de metalls a les illes d'Eivissa i Formentera. Quant als materials de bronze ja elaborats, aquests són molt nombrosos i presenten una tipologia molt variada: destrals planes (amb apèndixs laterals, o sense), destrals tubulars, destral de taló amb una o dues anelles, fulla plana amb apèndixs laterals, punyals, lingots... Aquesta gran varietat de tipologies implica també uns orígens variats: algunes procedeixen del llevant i del sud-est peninsular, d'altres de Mallorca o Menorca, sense descartar que fins i tot alguna fos produïda a les mateixes Pitiüses La societat Al llarg de l' edat del bronze, especialment a partir del bronze mitja, es produeix una certa evolució de la societat, si bé aquesta sembla que no és tan profunda com la que té lloc a Mallorca i Menorca amb l'arribada del període talaiòtic. El primer factor a destacar és el canvi en les pautes de poblament: d'un poblament dispers, de caire unifamiliar, es passa a un altre de més concentrat, amb uns lligams que ja no són els familiars. A més, aquestes comunitats es dediquen a controlar amplies superfícies del territori, on probablement pasturaven els ramats i on també degué augmentar l' activitat agrícola, que era marginal durant l'eneolític. Tots aquests canvis degueren comportar un augment de la població i el consegüent sorgiment de conflictes entre els diferents grups que poblaven les Pitiüses i que lluitaven per un territori reduït i limitat de recursos. Potser això explica l' aparició d' estructures defensives a diferents punts de les dues illes, destinades més a la protecció contra un enemic interior que no a defensar-se d'un perill extern Una altra mostra dels canvis socials és constituïda pel sistema d' enterrament. Si a l' eneolític el dret a ser enterrat entre els escollits al sepulcre s' adquireix (fet que explicaria que al sepulcre de Ca na Costa només hi hagi enterrades persones adultes, perquè els infants encara no havien pogut fer-se amb aquest dret), a l'edat del bronze aquest dret es té per naixement, pel fet de pertànyer a l’etil que mana. Així, al sepulcre de Can Sergent l, juntament amb els adults (homes i dones) apareixen les restes d'un infant. La gran abundància de materials de bronze fa pensar que les illes Balears en conjunt devien formar part d'una amplia xarxa de redistribució d'aquest tipus de materials. Però el major problema d'interpretació de la prehistòria de les Pitiüses es dóna justament a la darrera fase, el bronze final. Segons alguns autors, les illes d'Eivissa i de Formentera es degueren despoblar poc abans de l' any 1000 aC, per causes que ens són desconegudes. D'altres autors, en canvi, sostenen que s'hi manté una continuïtat en el poblament, del qual conservem algunes proves puntuals, com el sepulcre de Can Sergent l, i que aquest es perllonga fins a l' arribada dels fenicis, a mitjan segle VII ac. La col.lonització fenicia de Pilla d'Eivissa Fins fa uns anys, es considerava que els fundadors de la ciutat d'Eivissa havien estar els cartaginesos, entorn a l'any 654 aC, segons un text de Diodor de Sicília. Però les troballes arqueològiques dels darrers anys fan que aquesta fundació s' atribueixi ara als fenicis, procedents de la zona meridional de la península Ibèrica. A mitjan segle VII aC, els fenicis procedents de les colònies properes a l'estret de Gibraltar crearen dos enclavaments a l'illa d'Eivissa, que els servirien com a punt d' enllaç; en les mines que unien el sud-est peninsular, el golf de Lleó, l'important mercat de les illes de Mallorca i Menorca, i les colònies fenícies de la Mediterrània central. Així, a la costa occidental fundaren l' enclavament de sa Calada, format per un conjunt d' edificis, alguns dels quals amb diferents habitacions, construïdes per ampliació del nucli original. Existeixen proves que en aquest assentament es realitzaren diferents activitats industrials (pesca, fusió de metalls). Potser al mateix temps, o un poc després, es crea un altre assentament, aquest a la badia d'Eivissa, al mateix lloc que ocupa actualment la zona alta del barri antic de la ciutat. La informació sobre aquest assentament és molt escassa, en haver-se mantingut la continuïtat de la urbanització de la zona des dels seus orígens fins a hores d' ara. A la Zona del Puig des Molins, a prop del barri antic de la ciutat, els fenicis establiren la necròpolis (o lloc d' enterrament). La característica més destacable d'aquests enterraments és que tots ho són per incineració (o sigui, per cremació del difunt juntament amb les seves ofrenes), i presenten tota classe de variants: ossos dipositats directament damunt la roca, dins un forat, una urna o una fossa. Pocs anys després de la seva arribada a Eivissa, fenicis abandonen l' assentament de sa Caleta per concentrar totes les activitats a l'enclavament de la badia d'Eivissa, amb una millor situació. La funció d'aquest assentament seria inicialment de donar suport als intercanvis comercials entre les diferents regions properes, amb una població eminentment jove, entre els 20 i els 30 anys. Es tracta, per tant,d'un enclavament petit, que no es podia considerar encara consolidat A més, l 'ocupació de la resta del territori de l'illa sembla que en un principi va ser molt escassa, i es limitava a posar en cultiu les terres properes a la ciutat. Els materials trobats en els jaciments fenicis de l'illa d'Eivissa són tots d'importació, i no apareixen, de moment, produccions de caire local. No és fins a mitjan segle VI aC quan es comencen a notar canvis en l'assentament fenici d'Eivissa, amb una penetració cada vegada major dels materials d'origen cartaginès. Els jaciments cartaginesos L'illa d'Eivissa va es devenir, al llarg de gairebé cinc segles, un dels enclavaments més importants del món cartaginès, i fins i tot continua les seves activitats després de la desaparició de la seva metròpolis, Cartago. Els jaciments es poden c1assificar, en línies generals, en cinc grans grups: en els enterraments de famílies benestants, hi posaven objectes d'importació, sobretot d'origen grec. Elements votius. Són els que tenen una clara funcionalitat religiosa. Destaquen les figuretes de terracota,fabricades amb motlle. També hi trobem ous d’estruç; decorats. Elements personals. Són els objectes d'ornament del difunt: joies i objectes personals. Per exemple, es troben anells, arracades, navalles d'afaitar, amulets, etc. La colonitzadó cartaginesa Els importants canvis materials que es troben als jaciments arqueològics de l'illa d'Eivissa a partir de mitjan del segle VI aC, ens parlen d'un canvi profund. Sense deixar les relacions amb les colònies fenícies de la zona de l'estret de Gibraltar, Eivissa s'obre ara cap a la Mediterrània central. Els contactes entre Cartago i Eivissa es feren en un principi a través de l'illa de Sardenya. Les antigues colònies fenícies d'aquesta illa havien passat a l' òrbita de Cartago poc temps abans. En aquest nou context, ben aviat es començaran a notar canvis en la colònia fenícia d'Eivissa: aparició dels enterraments en hipogeu i aixovars funeraris semblants als cartaginesos: Podríem dividir la colonització cartaginesa en tres grans fases: 1. La consolidació colonial (550-450 aC) 2. L' època classica (450-200 aC) 3. L’època tardana (200-25 aC) La consolidació colonial (550-450 aC) L' arribada dels cartaginesos procedents dels enclavaments de la Mediterrània central a l'enclavament fenici d'Eivissa va provocar canvis ràpids en la seva situació: així, a la necròpolis del Puig des Molins apareixen enterraments en hipogeus, típics del món cartaginès. Però un Dels canvis més destacables va ser l'inici de la producció local, cosa que implica un nou enfocament de la colònia: de ser un simple punt de redistribució de productes forans passa a una producció autòctona, que té com a destinació els mercats exteriors propers. Els dos cultius més afectats per aquest augment de les exportacions degueren ser la vinya i l' olivera, perquè el vi i l'oli eren dos dels productes més emprats en els intercanvis comercials a l'antiguitat. Aquest augment de les produccions agràries comportà també un fort creixement de la fabricació de ceràmica, especialment d’àmfores (envasos emprats per a contenir diversos productes, com el vi i l' oli). Això explica la troballa d'àmfores ebusitanes a la zona del golf de Lleó, fet que demostra l'important creixement de l'activitat comercial de la colònia. Però el flux comercial també funcionava en sentir invers, i així comenten a aparèixer a Eivissa materials d'importació. En conseqüència, la ciutat d'Eivissa va esdevenir un dels punts amb un major creixement, amb un important sector industrial destinar a la producció d’àmfores. Devia existir-hi també una flota comercial, propietat de l' aristocràcia urbana. Pel que fa a la població(aspecte difícil d'avaluar actualment), es calcula entre 1.500 i 2.000 habitants. L’epoca classica (450-200 aC) A mitjan segle V aC els cartaginesos dominen tota l'illa d'Eivissa, que es convertirà en un dels nuclis més importants de la Mediterrània occidental. Segons els enterraments de la necròpolis del Puig des Molins, es calcula que hi devia haver una població d'entorn a les 4.000 o 5.000 persones. L' espai de la ciutat cartaginesa estava dividit en quatre grans sectors: l'acròpolis (situada a la part alta i envoltada de muralles, on residia la població); l’àrea comercial (vora el port, amb magatzems i drassanes);el sector industrial (que produïa àmfores i al tres envasos); i la necròpolis, al Puig des Molins (on s'enterraven els difunts). La majoria de la població del nucli urbà es dedicava a les activitats comercials o a les industrials (sobretot l'elaboració d’àmfores). Al món rural la població s'agrupava en base a les explotacions agràries, que radien ser petites explotacions de caire familiar o vertaders latifundis, propietat de l' aristocràcia urbana. Una mostra del dinamisme econòmic d'aquest moment es troba en el fet que l'illa d'Eivissa començà a encunyar moneda pròpia. Una de les civilitzacions amb les quals l'Eivissa cartaginesa va mantenir unes relacions més intenses va ser la talaiòtica. Durant el segle IV aC els cartaginesos d'Eivissa fundaren enclavaments comercials a Mallorca i Menorca. A quasi tots els poblats talaiòtics mallorquins i menorquins es troben materials púnics ,especialment àmfores. Per una altra banda, Eivissa va participar directament a la segona Guerra Púnica, evitant la seva conquesta, però els romans van aconseguir un important botí al camp. L’època tardana(200-25 aC) Fins a l'acabament de la tercera Guerra Púnica (146 aC), o fins a la conquesta romana de les illes de Mallorca i Menorca, la colònia cartaginesa d'Eivissa travessarà la que, segons alguns autors, és la fase de màxim esplendor econòmic. Aquest increment de les activitats econòmiques es nota especialment al camp, on augmenten el nombre i les dimensions de les explotacions, però també a la ciutat, amb un important creixement del sector terrisser. A més, aquest moment coincideix amb la màxima difusió per la Mediterrània occidental de les àmfores i les monedes eivissenques. No deixa de ser curiós que el millor moment de l'Eivissa cartaginesa es produeixi quan la metròpolis, Cartago, esta immergida en una forta crisi. Però probablement foren els mateixos problemes de Cartago que estimularen el creixement eivissenc, en traslladar-se a l'illa un important nombre de capitals, per raons de seguretat i per fugir Dels estrictes controls de seguretat a que estava sotmesa l' antiga capital de l' imperi. De tota manera, la conquesta romana de les illes de Mallorca i Menorca (123 aC) representa la fi d’aquesta fase de gran activitat econòmica. La primera conseqüència directa és l'abandonament dels enclavaments pitiüsos a aquelles dues mes. A Eivissa també hi ha clares mostres de crisi, tant en el sector industrial de la ciutat com en el camp, amb una reducció del nombre d' explotacions. A través d'una sèrie de cites d' autors clàssics sabem que en el segle I aC a Eivissa ja s' instal·la una guarnició de tropes romanes, el que suposa la fi de l'Eivissa cartaginesa, que a poc a poc s’anirà integrant en l'Imperi Roma. La conquista de les Illes Balears per Roma Totes les accions bèl·liques i de conquesta de l' exercit romà es realitzaven seguint e1s desitjos del Senat. I la conquesta de Mallorca no en seria una excepció. El Sellar era un òrgan de decisió política ,social i administrativa que estava integrat, en un principi, pels patricis, als qui s' afegiren també els plebells quan aquests adquiriren més drets. La conquesta de les illes Balears formava part de la política que la República romana duia a terme per a la conquesta de la península Ibèrica, i de les campanyes de pacificació a la Gàl.lia i a Sardenya. Estrabó, en els seus relats, fonamenta bàsicament en el fet de la pirateria la raó de Roma per dur a terme la conquesta de les illes Balears. Així ho confirmen altres historiadors, quan relaten que alguns dels habitants de les Balears exercien aquesta activitat atacant les naus que efectuaven el trajecte entre la península italiana i la ibèrica. I també és possible que pobladors de les balears, malgrat el seu caràcter pacífic, fessin causa comuna amb pirates d' altres indrets geogràfics que recorrien la Mediterrània, atacant les naus romanes. Fos com fos, el cert és que Roma, cansada d'aquests acres de pirateria, va ordenar la immediata conquesta de les illes balears per tal d'acabar amb aquesta situació. Així, l'any 123 aC, Quint Cecili Metel va començar la conquesta de les Balears, campanya que es perllongaria durant gairebé dos anys. La conquesta, en una primera fase, no va ésser gens fàcil per a Roma. Segons Canta l'historiador romà Florus, els foners baleàrics, usant amb força i destresa la bassetja, acosaven les naus romanes que volien fondejar a la costa amb tal quantitat de pedres, que fins i tot arribaren a destruir-ne un bon grapat. Conquesta i repartiment d'Eivissa El rei en Jaume renuncià a conquistar personalment les Pitiüses i deixa aquesta tasca a la iniciativa d'alguns dels magnats que havien participat en la conquesta de Mallorca. Guillem de Montgrí, arquebisbe electe de Tarragona, havia obtingut les Pitiüses en feu del rei, amb la condició de conquistar-les. Montgrí s'associa amb l' infant Pere de Portugal i el comte del Rosselló, Nunó Sanç, ja que es necessitava una quantitat relativament important d'homes i mitjans. Aquests dos nobles es convertiren, així, en feudataris de Montgrí, Els tres conquistadors convingueren a rescabalar-se de les despeses ocasionades per la conquesta amb els béns que s' obtindrien del saqueig. Tot seguir es repartirien les terres i cases en parts proporcionals al nombre d'homes aportar per cadascun d'ells. La conquista de l'illa d'Eivissa al Llibre deis Feits (text Dels capítols 125 j 126) «1 passaren a Eivissa, i prengueren terra sense que els de I'illa els fessin cap oposició. I vingueren amb els cavalls armats, i amb les naus, i amb el s vaixells al port d'Eivissa, i aquí plantaren les se ves ten des, i li donaren combat. I quan hagueren preparat els ginys de guerra, el fonevol i el trabuquet tiraren al castell i a la vil a; i hi havia tres murs, un sobre I'altre; i el fonevol, que no tira va tan l/un y, tira va a la vil a, i el trabuquet al rastel!. I quan varen veure que el mur de la vila es trenca va a causa del fonevol que hi tira va, començaren a cavar; i quan els de la host varen veure que era I'hora de combatre, els temptejaren primerament amb batalles menudes; i quan van veure que era I'hora que els donessin combat, s'arma tota la host, i prengueren tot el primer tancat de la vila. I quan els sarraïns varen veure que /'havien perduda, es desanimaren i proposaren pactes per rendir-se. I en Joan Xicó, que era de Lleida, va ser el primer home que entra en el tancat de la vi/a. I així guanyaren, d'aquesta manera, la vi/a i el castell/, de forma que el trabuquet no arriba a tirar deu pedres. I després que Eivissa va ser presa, moltes vegades hi vingueren galeres dels sarraïns, i per la mercè de Déu, cada vegada hi prengueren més mal que no en pogueren fer.» Adaptació extreta de MARi. Isidor; SERRA, Jean: La nostra própia veu. Literatura de les Pitiüses. |