Del ΧΑΟΣ al ΚΟΣΜΟΣ



1. La veu dels poetes

2. La raó dels científics





1. La veu dels poetes



Hesíode: generacions en conflicte 


    En primer lugar existió el Caos. Después Gea, la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo. Por último Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.


    Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la Noche, a su vez, nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada en contacto amoroso con Érebo.

    Gea alumbró al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses. También dio a luz a las grandes montañas, deliciosa morada de diosas, las Ninfas que habitan en los boscosos montes. Ella igualmente parió al estéril piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el grato comercio.

    Luego, acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis. Después de ellos nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más terrible de los hijos y se llenó de un odio intenso hacia su padre.
    Dio a luz además a los Cíclopes de soberbio espíritu, a Brontes, a Estéropes y al violento Arges, que regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo [...].


    También de Gea y Urano nacieron otros tres hijos enormes y violentos cuyo nombre no debe pronunciarse: Coto, Briareo y Giges, monstruosos engendros. Cien brazos informes salían agitadamente de sus hombros y a cada uno le nacían cincuenta cabezas de los hombros, sobre robustos miembros. Una fuerza terriblemente poderosa se albergaba en su enorme cuerpo.

    Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los hijos más terribles, estaban irritados con su padre desde siempre. Y cada vez que alguno de ellos estaba a punto de nacer, Urano los retenía a todos ocultos en el seno de Gea sin dejarles salir a la luz y se gozaba cínicamente con su malvada acción.

    La monstruosa Gea, a punto de reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña. Produciendo al punto un tipo de brillante acero, forjó una enorme hoz y luego explicó el plan a sus hijos. Armada de valor dijo afligida en su corazón:

    "¡Hijos míos y de soberbio padre! Si queréis seguir mis instrucciones, podremos vengar el cruel ultraje de vuestro padre; pues fue él el primero en maquinar odiosas acciones."

    Así habló y lógicamente un temor los dominó a todos y ninguno de ellos se atrevió a hablar. Mas el poderoso Cronos, de mente retorcida, armado de valor, al punto respondió con estas palabras a su prudente madre:

    "Madre, yo podría, lo prometo, realizar dicha empresa ya que no siento piedad por nuestro abominable padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones."

    Así habló. La monstruosa Gea se alegró mucho en su corazón y le apostó secretamente en emboscada. Puso en sus manos una hoz d
e agudos dientes y disimuló perfectamente la trampa.

    Vino el poderoso Urano conduciendo la noche, se echó sobre la tierra ansioso de amor y se extendió por todas partes. El hijo, saliendo de su escondite, logró alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la derecha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados dientes, y apresuradamente segó los genitales de su padre y luego los arrojó a la ventura por detrás.

    No en vano escaparon aquellos de su mano. Pues cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió Gea. Y al completarse un año dio a luz a las poderosas Erinias, a los altos Gigantes de resplandecientes armas, que sostienen en sus manos largas lanzas, y a las Ninfas que se llaman Melias sobre la tierra ilimitada. En cuanto a los genitales, desde el preciso instante en que los cercenó con el acero y los arrojó lejos del continente en el tempestuoso ponto, fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella.



    Hesíode, Teogonia




Què ens diu el mite?


    Frente a la indefinición originaria, que significa el Caos, la aparición de Gea supone el principio de estabilidad, una base que permite la diferenciación espacial. Pero Urano pronto hace peligrar este inicio del orden y provoca una situación casi caótica, al impedir, con su desmesurado apetito sexual, que exista un espacio para la vida. La castración de Urano supone el fin de esta situación de confusión de los contrarios y abre, definitivamente, el espacio que permite la vida. Pero la acción de Crono contra su padre tiene unas terribles contrapartidas: la introducción de la violencia en el mundo, personificada en los Gigantes; la venganza y el castigo que, a cargo de las Erinias, van a perseguir a los homicidas; y la discordia anunciada en la maldición que Urano pronuncia contra Crono de que, a su vez, será destronado por su hijo.   

    Crono es menos desmesurado que Urano, pero también aparece caracterizado negativamente por Hesíodo. Su reino es inestable y está amenazado por la maldición de su padre, contra la que se defiende devorando a sus hijos. Zeus, el más pequeño de los hijos de Crono y Rea, escapa del destinoo de sus hermanos, gracias a una treta de su madre que engaña a Crono. Y así, una vez que se hace mayor, con la ayuda de Gea y Rea libera a sus hermanos y junto con ellos lucha contra su padre y sus tíos, hasta que consigue vencerlos.

    Pero, pese a su triunfo, el reinado de Zeus no es estable y para consolidar su victoria necesita aún liberarse de dos peligros: uno lo representan los Gigantes, los hijos de la violencia, nacidos de la sangre de la herida que Crono infirió a Urano, y el otro es la maldición de ser destronado por un descendiente, al igual que le ocurrió a su padre y a su abuelo.

    Los Gigantes son vencidos en una terrible lucha [...] y con esta victoria Zeus se asegura el control de la violencia, por lo que ya sólo le queda pendiente conjurar la amenaza de ser destronado por un descendiente.

    En todas las luchas anteriores por la soberanía, el arma más poderosa, la que ha permitido la victoria del hijo sobre el padre, no ha sido la fuerza ni la violencia, sino una forma especial de inteligencia, que los griegos denominan "métis". Es significativo que fuera Gea la que enseñara a Crono el uso de este arma, cuando le procuró una hoz y le aconsejó tender una emboscada a Urano, y que fuera también Rea quien utilizara este arma contra el mismo Crono, cuando le engañó dándole a tragar una piedra, envuelta en los pañales, en lugar de a su hijo Zeus. Asimismo, fue esta misma astucia, personificada ya en la diosa Metis, la que prestó una ayuda inestimable a Zeus en su lucha contra Crono.

    En consecuencia, Zeus, para evitar ser destronado, tiene que neutralizar el poder de Metis, es decir, las argucias de la astucia, ese arma que las madres utilizan para ayudar a sus hijos en la lucha con sus padres. Para ello no va a devorar a sus hijos, como hacía Crono, sino a la propia Metis, convirtiéndose así en el dios "metíeta" por excelencia y poniéndose a salvo para siempre del peligro de la subversión de las jerarquías establecidas que la "métis" representa.

    Zeus, después de esto, ya puede reinar tranquilo y dedicarse a organizar el "kósmos" olímpico, un orden caracterizado por el principio de diferenciación, la jerarquía de los valores y la supremacía del cielo sobre la tierra. Dentro de estas tareas de ordenamiento Zeus, como señala Hesíodo, distribuye las dignidades entre las demás divinidades e instituye el juramento de la Estigia como guardián de este orden.


    Mercedes Madrid, La dinámica en la oposición masculino/femenino en la Mitología griega






    El poeta Hesíode ens transmet amb els seus versos una visió del κόσμος associada al mite i la creença religiosa. Ens trobem en una cultura oral, on el vers és el mitjà d'expressió característic. El pensament racional, basat en la observació i la experimentació i deslligat del mite, està per arribar; i tampoc hom coneix la prosa, que serà el vehicle d'aquesta nova interpretació de l'univers.

    Entre Hesíode (c. 700 a.C.) i Ovidi (43 a.C.-17 d.C.) el canvi de mentalitat ja s'ha produït. La ciència antiga ha donat fruits destacats: les teories de Plató i Aristòtil esdevenen canòniques quant a la interpretació de l'univers. D'altra banda, l'hel·lenisme ha suposat un impuls per a les ciències experimentals, amb el Museu d'Alexandria com a símbol. Tot i això, Ovidi recorre a la poesia, amb el mateix esquema mètric que Hesíode, per fer un repàs de la història del món: des dels orígens als temps de l'emperador August en què viu el poeta. El canvi, la metamorfosi, és la idea central al llarg dels esdeveniments i la que dóna títol al seu poema: les Metamorfosis. Però Ovidi no és un científic, sinó que pretén abans que res delectar amb històries mitològiques. Tot i la manca de rigor, el seu relat cosmogònic permet intuir algunes de les teories amb què la ciència (el λόγος) havia pres el relleu del mite hesiòdic.



Ovidi: una cosmogonia eclèctica


    El caos
    Força abans de la terra, el mar i la volta celeste
    no hi havia res més que aquella unitat primitiva
    anomenada Caos, de masses informes, confuses;
    tot eren pesos inerts i partícules amuntegades
    sense lligams: la llavor discordant de totes les coses.
    No hi havia un tità que portés la llum a la terra
    ni les banyes creixents renovava Febe al seu dia,
    ni la terra es trobava al mig de l'aire suspesa
    fent-li el seu propi pes d'equilibri, ni amb una abraçada
    els litorals del món havia marcat Amfitrite.
    Per on la terra es trobés, el mar i l'aire es trobaven
    i era inestable la terra, el mar no gens navegable,
    l'aire privat de llum; cap d'ells no tenia figura
    i es destorbaven els uns als altres: enmig d'una massa
    combatia amb el fred la calor, amb l'humit l'eixutesa,
    allò tou amb el dur i allò que pesa amb l'ingràvid.


    Ordre diví de l'univers
    Fins que un déu, la millor natura, acabà aquelles lluites,
    ja que va treure el cel de la terra, i aquesta de l'aigua,
    va separar el cristall celeste dels aires espessos

    i, aclarits els espais, n'extragué les masses obscures,
    va situar-los en llocs diferents i en pau va lligar-los.
    L'ígnia força que es veu sense pes a la volta dels astres
    va procurar-se d'un salt un lloc a l'esfera suprema;
    l'aire hi anà tot seguit, que pel lloc i el pes és a sota;
    els elements pesants van quedar a la terra, més densa,
    que es comprimí amb el seu pes mateix; l'humor que l'abraça
    va ocupar el darrer lloc a l'entorn de la sòlida roca.
   
   
La terra pren forma
    Quan aquell déu, qualsevol que fos, d'aquesta manera
    va dividir-ho tot i en va repartir tots els membres,
    cap a la terra va anar per donar-li un aspecte homogeni
    sempre i arreu, i per'xò va apilar-la en forma de globus;
    tot seguit ordenà que els mars sota els vents que els encrespen
    s'estenguessin, i amb ells se cenyís la terra de costes.
    Va afegir-hi les fonts, els immensos estanys, les llacunes,
    i als meandres del curs encabí tots els rius que baixaven,
    entre els quals n'hi ha uns que sota terra s'infiltren
    i uns que arriben al mar, i un cop acollits a la plana
    d'aigües més amples empenyen les ones cap a la costa.
    Fa que s'estenguin els camps, que a les valls es facin declivis,
    treguin els boscos fullam i s'aixequin serres rocoses.
    [...]
    La regió del mig, la calor la fa inhabitable;
    dues són plenes de neus espesses; només les centrades
    tenen un clima suau, i el fred amb la flama barregen.
    L'aire es troba al damunt, i així com la terra és pesada,
    l'aigua és més lleu, i ell encara ho és més; però el foc el remunta.
    Fou en ell on va fer que hi hagués les boires i els núvols
    i se sentissin els trons que els cors dels homes espanten
    amb els llampecs fulgurants i els vents que causen tempestes.
    El constructor del món tampoc no els donà via lliure
    sobre els aires, i avui resulta encara difícil,
    tot i que té cadascun ben marcats els límits on regna,
    que no arrasin el món: així els germans es barallen.
    [...]

   
El firmament
    Al capdamunt de tot va posar-hi, ingràvid i nítid,
    l'Èter, lliure de tots els defectes que omplen la terra.
    Just quan havia donat a cada cosa el seu límit,
    els estels, tant de temps amagats darrera la fosca,
    van començar a lluir per tota la volta celeste.

   
Els éssers vius
    Cap regió no estarà mancada per res dels seus éssers:
    d'astres l'espai sideral es poblà, i de formes divines,
    les transparents onades van ser l'habitacle dels peixos,
    a la terra hi ha feres, i ocells pels aires es mouen.
    Però encara hi faltava aquell ésser més noble, de clara
    intel.ligència i que ha de tenir sobre tots el domini:
    [...]
    i mentre els animals tots abaixen la vista a la terra
    l'home va ser dotat d'uns ulls que miren enlaire
    per aixecar-los al cel i veure millor les estrelles.
    Fou així com la terra, abans deforme i inculta,
    va transformar-se acollint l'estranya figura dels homes.


      Ovidi, Metamorfosis








2. La raó dels científics



    La perspectiva científica sobre l'univers ens l'ofereix Plini el Vell. L'única obra seua que conservem és la monumental Naturalis Historia, tot un compendi del coneixement científic de la seua època. De fet, Plini sovint ha estat més valorat com a compilador de coneixements que com a científic original. Fins i tot la seua exposició no estalvia alguns detalls fantàstics i llegendaris. Però li hem de reconéixer el mèrit d'haver-nos transmés un conjunt de sabers que, de no ser per ell, potser hauríem perdut. Era característic del seu temps que sorgiren figures comparables a ell per la seua tasca de recopilació, com ara Cels, Dioscòrides o Galé.

    La dimensió aclaparadora de l'obra de Plini ens el retrata com un científic curiós i incansable. Hom diu que prenia notes contínuament; i que no li calia dormir massa, ocupat com estava en que li llegiren llibres a totes hores. Bona mostra de la seua curiositat és la història de la seua mort, tal com ens la conta el seu nebot Plini el Jove en una de les seues cartes. Sense dubte, doncs, Plini sentia un gran entusiasme pel coneixement científic i la seua transmissió. Aquestes virtuts les posa de manifest en el començament del llibre segon de la Naturalis Historia, on ens parla de l'univers (mundus) sovint amb un esforç evident per trobar les paraules ajustades a la infinitud del seu objecte d'anàlisi. En llegirem alguns fragments:



L'univers segons Plini el Vell

    Descriure l'infinit
    El mundo y todo aquello que con otra denominación se convino en llamar cielo, en cuyo seno transcurren todas las cosas, hay que creer que es igual a la divinidad, eterno, inconmensurable y que no ha sido engendrado ni jamás va a perecer. Indagar más allá de él no tiene interés para el hombre ni cabe en las conjeturas de la mente humana. Es sagrado, eterno, inconmensurable, un todo en el todo o, mejor dicho, él mismo el todo: infinito y similar a lo finito, concreto en todas sus partes y similar a lo inconcreto, compuesto esencialmente por la totalidad de elementos intrínsecos y extrínsecos; no sólo es la propia obra de la naturaleza física, sino también la misma naturaleza física.

    El cercle perfecte
    Su forma es redondeada a modo de un globo perfecto; su nombre, principalmente, y el común acuerdo de los mortales en llamarle globo lo demuestran, así como también argumentos de la realidad. [...]
    Pues bien, que esta forma en su eterno e incesante recorrido gira con indescriptible rapidez en el intervalo de veinticuatro horas, lo deja fuera de duda el nacimiento y la puesta del sol. [...]

    La bellesa ordenada
    [...] los griegos lo designaron con la palabra de la belleza, como también nosotros lo llamamos mundo por su perfecta y absoluta hermosura. Y al cielo le hemos puesto tal nombre por razón de que, sin ninguna duda, ha sido cincelado [...]. Lo corrobora el orden de las cosas, una vez descrito el círculo que se denomina zodiacal con los signos de doce seres vivos, y, por añadidura, la correspondencia del curso del sol a través de ellos a lo largo de tantos siglos.

    Els quatre elements
    Tampoco respecto a sus elementos veo que haya duda que son cuatro: el más elevado es el fuego y de ahí todos esos guiños de los astros brillantes; el siguiente, el hálito al que los griegos y nosotros denominamos con la misma palabra, aire (éste es el elemento vital que se infiltra en el conjunto de las cosas y se mezcla por entero con ellas); gracias a su energía la tierra se sostiene en posición central, estando contrapesada por el cuarto elemento del agua.

    La terra i el sol
    [...] la tierra queda en su totalidad abajo y en posición central, y se mantiene también ella suspendida por el eje del universo contrapesando los elementos que la sostienen. De este modo ella sola permanece inmóvil en medio de un universo en movimiento a su alrededor; ella está estructurada por todos los elementos y todos los elementos se sustentan en ella.
    Entre ésta y el cielo, están sostenidos por ese mismo hálito siete astros, separados a unas distancias fijas, a los que llamamos errantes por su movimiento a pesar de que son los menos errantes de todos. En medio de ellos se desplaza el sol, de un tamaño y poder extraordinarios, rector de las estaciones y las tierras, de los propios astros y del cielo. Considerando sus obras, es obligado creer que es el alma o, más llanamente, la mente de todo el universo, el árbitro o divinidad primordial de la naturaleza. [...]

    Déu
    Por eso considero fruto de la debilidad humana buscar el aspecto o la forma de Dios. Cualquiera que sea Dios, si es que es un ente distinto y en cualquier parte que esté, es todo él percepción, todo él visión, todo él audición, todo él alma, todo él inteligencia, todo él el absoluto.
    Desde luego, es incurrir en la mayor simpleza el creer que hay innumerables dioses (y, aún más, creerlo por los defectos de los hombres) [...].
    Los mortales, perecederos y sufridos, recordando su propia debilidad hacen esta clasificación por partes, de forma que cada cual rinde culto a aquellos aspectos de los que más falto está [...] incluyendo también en las genealogías a los dioses infernales, a las enfermedades e
incluso a muchas pestes porque se desea aplacarlas con un miedo espantoso [...].
    Es prácticamente un delirio infantil creer en matrimonios entre los dioses y que nadie haya nacido de ellos en tanto tiempo, y que unos son eternamente viejos y canosos, otros jóvenes o niños, de color negro, alados, cojos, nacidos de un huevo, o que viven y mueren en días alternos. Pero supera cualquier otro descaro el imaginar adulterios entre ellos y, en consecuencia, riñas y odios, como, sobre todo, creer que haya dioses de los hurtos y los crímenes.
    Dios significa para un mortal ayudar a otro mortal y éste es el camino para la gloria eterna. [...] De ahí viene la costumbre antiquísima de conceder a quienes más lo merecen la gracia de fig
urar entre los dioses como les corresponde (y por supuesto que los nombres de los demás dioses y astros, que antes referí, proceden de los méritos de los hombres).
    [...] unos no tienen ningún respeto hacia los dioses, y el que tienen otros inspira vergüenza: son esclavos de ritos extranjeros y se ponen los dioses en sus dedos, también dan culto a monstruos, condenan unos alimentos y escogen otros, se imponen unas normas terribles contra sí mismos y ni siquiera duermen en paz. No aceptan el matrimonio, ni los hijos, ni, en definitiva, nada si los ritos no les son propicios. Los otros engañan en el mismo Capitolio y juran en falso por Júpiter Tonante. Éstos sacan provecho de sus delitos y aquéllos sufren el castigo de sus propios rituales.
    El mismo ser mortal descubre entre ambas opiniones una idea de Dios intermedia, de modo que la concepción de Dios es todavía menos clara, pues en todo el universo, en todas partes y a todas horas sólo se invoca y se nombra a la Fortuna. [...] A ella se le asignan todas las pérdidas y a ella todas las ganancias [...], y hasta tal punto estamos a merced de la suerte que simplemente es ella la que existe en lugar de Dios, con lo que se demuestra que Dios es hipotético.
    Otro sector la rechaza y atribuye los acontecimientos a su estrella y a las leyes del nacimiento [...]. Esta teoría empieza a consolidarse y tanto la gente instruida como la inculta se mueve en esta dirección [...].
    Pero los mayores consuelos para la naturaleza imperfecta del hombre son que ni siquiera Dios lo pueda todo [...]. Por todo ello se confirma indudablemente el poder de la naturaleza y que eso es lo que llamamos Dios.



        Plini el Vell, Història Natural