¿ QUÉ ES EL FUNISMO?. IIª PARTE
Por estas fechas, pero hace ahora cuatro años, definíamos, en un similar artículo, ¿qué es el funismo?[1]. Para nosotros éste es “el sistema de gobierno agro-caciquil, populista y personalista, que niega el socialismo como modo de gobierno, y que se apoya en una sociedad dócil, escasamente reivindicativa y clientelar, fruto de una economía rural escasamente diversificada y vertebrada socialmente, a cuya cabeza se coloca Luis C. Funes”, como exponente, si cabe, de un narcisismo trasnochado tardofranquista.
Durante los cuatro años transcurridos, en poco o en nada ha cambiado el modo de gobernar el municipio de Porcuna. Si bien es cierto que el Sr. Funes se ha “ido” de la alcaldía llevándose los “papeles” que le imputan cuando menos de mal gobernante; su heredera, lejos de propiciar “la revolución de la transparencia y la buena gestión”, se ha limitado a un continuismo absurdo, impuesto por el “chef” de la cocina del ejecutivo andaluz, de huída hacia delante y sin que los árboles le dejen ver el bosque. Cuatro años, en definitiva, Sra. Alcaldesa, de mojarse el culo, y no para coger peces, sino por saltar sobre demasiados charcos heredados, marrones unos, grises los otros, pero malolientes todos.
El funismo, como decíamos, ha impreso sobre sus representantes políticos, al margen del bozal por los escándalos pasados, una ideología narcisista en la que lo personal se sobrepone a lo colectivo. Y es que el PSOE ha cumplido a raja tabla los dictámenes del “chef”, o lo que es lo mismo, burocratizar los ayuntamientos cumpliendo dos funciones sociales evidentes: ser un factor de cohesión de una formación política cuando en ésta existen diferencias en sus estructuras y clases (expulsión, por ejemplo, de los hoy organizados alrededor de APLI e incluso de IU donde se nos satanizó con el caso “Albaicín”); y, ser, un factor de desorganización política, es decir, de impedimento de las funciones de control de la oposición política, pero también de la sociedad civil organizada en asociaciones, grupos, colectivos, …
Y es que el actual gobierno se ha limitado a transitar sobre el camino heredado del Sr. Funes, fortaleciendo las relaciones de poder y burocratizando en exceso las funciones del Ayuntamiento. La práctica ha sido la misma que en la mayoría de los ayuntamientos gobernados por el SOE, es decir, la contratación a dedo, bajo alguna de las fórmulas legales creadas por el Estado para regular el comportamiento de las personas. Por el contrario, las formas practicadas han sido de una visión y un calado miopes. Si bien la contratación ilegal del personal de los ayuntamientos está asumida por todos, sindicatos incluidos, porque así lo permiten las legislaciones vigentes, la miopía, no sin trampas y sin condescendencias, nos viene cuando se pretende regularizar la situación laboral de tod@s aquell@s que fueron contratados para engordar las clientelas políticas del SOE.
Con la consolidación laboral de los trabajadores del Ayuntamiento, el SOE local establece una profunda fisura entre el ciudadano de a pie y el mantenimiento del poder a toda costa.
Si todo esto fuera poco, en Porcuna renace, al igual que en la década Funes, los oscuros intereses urbanísticos, … pero esto se verá en su día.
Ya no sois, pesoístas, los herederos de Pablo Iglesias, Rafael Montilla, y tantos otros. ¡Somos nosotros coaligados en una sóla formación socialista; somos la Coalición IU-APLI, y esta vez, POR UN VOTO, sí vamos a estar en el Ayuntamiento!.
Arturo del Pino