Historia de Fompedraza
 
Los datos de la historia de Fompedraza los conocemos a través de la historia de Peñafiel.
El rey de Asturias y León, Alfonso III el Magno (838-912), extendió sus fronteras hasta el Duero  e impulsó la repoblación de dichas tierras, levantando una serie de castillos para su defensa, que darían el nombre a esta región.
 
La zona de Peñafiel fué donada en el año 931 por el conde Fernán González al  monasterio de Arlanza y posteriormente, el conde Asur González las entregará al monasterio de Cardeña (Burgos).
 
Hacia el año 975 los Ansúrez trasladan su centro de operaciones de Monzón a Peñafiel a fin de atacar la plaza fuerte de Gormaz; Peñafiel caería de nuevo en manos de los musulmanes, siendo definitivamente conquistada y repoblada por el conde Sancho García en el año 1013, a quien se le atribuye el nombre que actualmente tiene la población al señalar que sería la "Peña más fiel de Castilla". Él inicia la construcción del castillo y las murallas de la villa.
 
Cuando el condado de Castilla se convierte en reino (1037), las tierras de Peñafiel pasan a ser de realengo. En torno a esta villa se fue configurando un amplio alfoz que a principios del siglo XII se extendió a uno y otro lado del Duero, cuyos pueblos y aldeas eran las siguientes: Aldeyuso, Canalejas de Peñafiel, Castrillo de Duero, Fompedraza, Langayo, Manzanillo, Mélida, Molpeceres,  Olmos de Peñafiel, Padilla de Duero, Pesquera de Duero, las dos Quintanillas, Rábano, Torre de Peñafiel y otros ocho que han desaparecido.
 
  Alfonso X el Sabio concede a Peñafiel y a sus pueblos el Fuero Real entre 1256 y 1264 y Sancho IV el Bravo donó estos territorios a su tío el Infante Manuel el 5 de abril de 1283, de quien las hereda su hijo don Juan Manuel (el famoso escritror de "El Conde Lucanor"); éste, a su vez, renuncia a favor de su hijo Fernando Manuel.
 
De éste pasa a manos de doña Blanca Manuel, la cual muere sin descendencia, por lo que el señorío retorna a poder real a través de la otra hija de don Juan Manuel (Juana Manuel), quien se había casado con Enrique II Trastámara.
 
Juan I de Castilla, hijo de Enrique II, cede estos territorios a su hijo Fernando (de Antequera) con el título de ducado, quien al ser elegido rey de Aragón, se los traspasará a su propio hijo Juan, quien junto a sus hermanos, los folloneros "Infantes de Aragón", se levantarán contra su tío Juan II, que era menor de edad.
 
El poderoso D. Álvaro de Luna, mano derecha del rey Juan II de Castilla, se enfrentó a los Infantes de Aragón a quienes derrotó el el año 1429, recuperando la plaza de Peñafiel para la corona castellana.
 
Tras la batalla de Olmedo de 1445, en la que los Infantes de Aragón perdieron sus dominios definitivamente en Castilla, el 18 de febrero de 1447 se firma en dicha villa una provisión por la cual se apartan de Peñafiel: Canalejas, Fompedraza, Manzanillo, Molpeceres, Oreja, Padilla de Duero y La Torre, convirtiéndose en señorío territorial y jurisdiccional independiente, vinculado directamente al príncipe, seguramente con la naturaleza de villazgo.
 
El 17 de marzo de 1447 en Segovia, se expide una Real Cédula, según la cual estos lugares se donan a Payo Rivera (mariscal de Juan II) por los servicios prestados en la batalla de Olmedo. El 22 de enero de 1456, en Ávila, Payo de Rivera se los vende a Juan Pacheco (marqués de Villena), el cual el año 1465 se los vende a su sobrino Alfonso Téllez Girón, conde de Urueña y duque de Osuna. Felipe III lo eleva a marquesado y en esta situación se encontrará hasta la abolición de los señoríos en la primera mitad del siglo XIX".


Miguel Mieres