MANIFIESTO
Aún tenemos isla, ciudadanas y ciudadanos. Así es porque el pueblo
canario en Tenerife lo ha decidido en años de marchas, unidad y
conciencia. El modelo de desarrollo destructivo, despilfarrador,
profundamente injusto y de creciente desigualdad social está recibiendo
el rechazo popular y la acción positiva para cambiarlo en profundidad.
Vivimos tiempos en que las clases populares despliegan energías
crecientes creando espacios para expresar de manera rotunda y continua
que desean un presente y un futuro distintos al que imponen los grandes
empresarios y sus gobernantes. La lucha por ese cambio alcanza todos
los ámbitos de la vida y reclama de quienes estamos ya en marcha
ensanchar el camino para amplificar una voz cívica alternativa. .
Los sectores poderosos de Tenerife han orientado toda la vida
económica, política, social y cultural en su propio beneficio y en
dirección contraria a los intereses del pueblo. El modelo económico
depredador, de explotación y antiecológico, el empobrecimiento de la
democracia, el deterioro de las condiciones sociales y la promoción de
la cultura individualista han supuesto para nuestra sociedad
corrupción, mayores desigualdades, expulsión de la comunidad de los
centros de decisión, desprotección social, consumismo, marginación,
racismo y una pérdida alarmante de identidad y calidad de vida.
Las luchas sociales de los últimos años nos permite comprobar que
tenemos conciencia y, por ello, aún podemos desarrollar un proyecto
alternativo de vida construido con la puesta en práctica de medidas
para redistribuir la riqueza, rehabilitar el deterioro social y
medioambiental y regenerar la democracia desde la participación
popular. En tal sentido, entendemos que es inaplazable desplegar la
acción social, cultural y política del pueblo para la realización de un
programa que contemple: más democracia, más participación social en la
toma de decisiones; viraje hacia un modelo de desarrollo sostenible y
uso no destructivo del patrimonio natural; un programa que propicie un
desarrollo urbano democrático, equilibrado, no especulativo, de respeto
y potenciación de los barrios tradicionales, opuesto a la segregación
clasista y al desarraigo; que potencie los servicios públicos, de
protección social y de libertad e igualdad, recuperando su gestión
pública; que ponga fin a la transferencia de los presupuestos públicos
al capital; que defienda una fiscalidad democrática, adaptada al hecho
insular y elimine prebendas como la RIC; que propicie la unidad de los
trabajadores y las trabajadoras de Canarias con medidas tales como el
establecimiento de convenios colectivos de ámbito canario; que impulse
una política cultural de apoyo a la acción creativa del pueblo,
reconstruya la identidad colectiva canaria, incorpore a la población a
la vivencia enriquecedora de las creaciones culturales universales y
forme en una concepción humanista; que defienda un Estatuto de
Soberanía de Canarias capaz de potenciar la unidad del pueblo, de
promover la complementariedad económica y unificar nuestro espacio
geográfico; que profundice las políticas de solidaridad internacional,
integración de inmigrantes y cooperación; y que dé rango jurídico a los
anhelos de paz del pueblo canario mediante la adopción de un Estatuto
de Neutralidad que conlleve la desmilitarización del archipiélago, el
fin de las maniobras militares y una activa política de paz,
cooperación y de respeto a las soberanías nacionales.
Manifestamos nuestra convicción de que llevar adelante este proyecto
alternativo requiere la más amplia y activa participación en
organizaciones de toda índole. Es nuestra intención articular un
espacio político unitario que busque con su lucha firme y justa ganarse
el reconocimiento del pueblo y sea capaz de integrar a los sectores más
conscientes y decididos de éste.
Respetamos y apoyamos a las organizaciones sociales, culturales,
sindicales y políticas que los sectores populares han creado y
sostenido durante años en nuestras islas. Reconocemos su labor y
sentimos que son sus ideas diversas, su trabajo y su presencia quienes
hacen posible que hoy estemos avanzando en este nuevo reto de unidad y
capacidad.
Entendemos que el espacio político unitario cuyo proceso de
construcción iniciamos ha de integrar democráticamente la pluralidad de
posiciones, colectivos y personas que aspiran a levantar una
alternativa de cambio real en Tenerife. En consecuencia, manifestamos
que la estructura organizativa de este espacio político armonizará y
garantizará, en todos sus niveles, la representación y participación de
las personas y de las organizaciones a él vinculadas.
Manifestamos nuestra voluntad de trabajar el tiempo que haga falta en
la realización de este proyecto, y de hacerlo en todos aquellos
ámbitos, sociales e instituciones, donde se dirimen los asuntos de la
vida pública. Desde ahora, las puertas están abiertas para recibir a
quienes, por su pasado y presente, aportan un compromiso inobjetable
con estos fines. Las puertas están abiertas para quienes creen que aún
tenemos isla y que el futuro será protagonizado por las grandes
mayorías.