LAS INSTITUCIONES DE ENCIERRO, VIGILANCIA, DISCIPLINA Y CONTROL
Investigación Realizada por los Psicólogos Clínicos Pedro Bugani (*) y Marta Lattaro (**)
Investigación publicada en el año 1971 en la revista “POLEMICA EN PSICOLOGIA” primera publicación realizada por la Asociación de Psicólogos de La Plata.- Año 1 Número 1.- Septiembre de 1971.-
INTRODUCCIÓN
Por Pedro Bugani
Primero quiero reforzar las ideas que se puedan tener sobre las características que presentan las INSTITUCIONES DE ENCIERRO VIGILANCIA, DISCIPLINA Y CONTROL y como invalidan a quienes se prestan al derrotero institucional.- Aquí INVALIDAR refiere a quienes forman parte del plantel de trabajo de la Institución –cualquiera sea su lugar, preparación o función- y no refieren a quienes son INTERNADOS en ellas.-
INVALIDAR refiere a los actos que se realizan desde la LOGICA, LA EPISTEME Y EL PROCEDER INSTITUIDO, más allá que pretendan hacer diagnósticos psicopatológicos, intervenciones psicoterapéuticas, educación, o lo que sea, siempre y cuando no tengan conciencia, ni integren su saber, con aquello que LA INSTITUCIÓN DE ENCIERRO, VIGILANCIA, DISCIPLINA Y CONTROL PERSIGUE COMO OBJETIVOS NO MANIFIESTOS Y QUE SON LOS QUE ORGANIZAN LAS IDEAS, EL QUEHACER Y LOS RESULTADOS (TANTO FACTICOS COMO TEÓRICOS) DE ESE QUEHACER ,DE LAS IDEAS, DE LOS ACTOS Y LOS DICHOS, DE TODOS SUS INTEGRANTES.-
Para demostrar estos enunciados, presentaré una investigación que realicé en cooperación con una colega.-
Esta investigación tiene la ventaja que no trata sobre un “Territorio Humano” (Población se le dice en el pensamiento común) de personas, sujetos “alienados”, o sea a quienes se considera “perdidos de si mismos”, y en estado de crisis y ruptura con su juicio de realidad, y por lo tanto, en suspenso de sus recursos para ejercer su autonomía y libertad como sujetos humanos.-
Son jóvenes, adolescentes mujeres, que en general por no tener una familia que las contenga, están “internadas” bajo el resguardo de los Jueces de Menores, en “instituciones” que se consideran aptas para su “cuidado y educación” en sustitución del cuidado, protección y contención que podría brindarle –supuestamente- una familia.-
Por lo tanto, es propio sostener que están ajenas al fenómeno denominado “locura”, o “psicosis” o algo similar.- Sin duda, padecen estados emocionales dolorosos y angustiantes, y transitan por senderos situacionales de adversidad manifiesta.-
Analítica Institucional en un Internado de Adolescentes Mujeres
Investigación Realizada por los Psicólogos Clínicos Pedro Bugani (*) y Marta Lattaro (**)
Investigación publicada en el año 1971 en la revista “POLEMICA EN PSICOLOGIA” primera publicación realizada por la Asociación de Psicólogos de La Plata.- Año 1 Número 1.- Septiembre de 1971.-
Secretaria de Redacción: ANA MARIA FERNÁNDEZ
Los otros artículos de la mencionada publicación fueron:
APORTES DEL ANÁLISIS LINGÜÍSTICO EN PSICOPATOLOGÍA
Por GRACIELA NAPOLITANO. HEBE TIZIO Y ANA M. NETHOL
BREVE REVISIÓN Y REFLEXIONES SOBRE EL PANORAMA DE LA “MEDICINA PSICOSOMÁTICA
EN BUSCA DE UN LENGUAJE COMUN: DELIMITACION DEL EXAMEN PSICOLÓGICO
Por PILAR MARRON DE PORTAS, MARTA DURANTINI DE ALBARRACIN
INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y ESTRUCTURAL EN LA ACTIVIDAD PSICOTERAPEUTICA
Por EMILIO DUPETIT Y HECTOR LAHITTE
PSIQUIATRIA Y ANTIPSIQUIATRIA EN LOS DOS VIETNAM
Por el Prof. ERIC WULFF, del Centro Universitario de Vincennes, París-Francia
ENTREVISTA CON JEAN PIAGET
Realizada por ELISABETH MAY –Revista Psycology Today
Traducción realizada por José Antonio Castorina
PEDRO BUGANI (*)
(*) BUGANI, PEDRO: Psicólogo Clínico.
Docente de la Cátedra de Psicología Profunda (Psicoanálisis) en la Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educaci6n (U.N.L.P.).
Psicólogo de la Direcci6n de Menores dependiente del Ministerio de Bienestar Social de la Pcia de Buenos Aires. –
MARTA LATTARO(**)
(**) LATTARO, MARTA:
Psicólogo Clínico.
Docente de la Cátedra de Psicología Profunda (Psicoanálisis) en la Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educaci6n (U.N.L.P.).
Psicólogo de la Direcci6n de Menores dependiente del Ministerio de Bienestar Social de la Pcia de Buenos Aires. -
AMOR: Esa tierna preocupación que deviene en gozoso y efectivo obrar en pos de procurarle bienestar y placer al sujeto elegido.-
Ingresamos a la Instituci6n -dependiente de la Dirección
de Menores- para realizar las tareas consabidas: diagnósticos a granel sin saber bien para que y para quien se hacía, y también algunas psicoterapias. Por las características que presentan algunos Institutos de la minoridad: ser relativamente pequeños, permitir el tránsito del psicólogo por todo el hábitat ingresar a los diversos grupos y lugares de trabajo, y ser un poco "tierra de nadie", al tiempo que realizábamos las tareas
formales exigidas, nos íbamos interiorizando de "lo que iba pasando ahí dentro".
Comenzó a resultar que nuestras tareas de Psicólogos Clínicos de gabinete se transformaban al estar, por ejemplo reunidos en la Direcci6n o en la Administraci6n, o en los dormitorios conversando con alguna mucama, o en la cocina, o en los patios, etc.; aquí no se podía mantener el "encuadre", pero a su vez adquiríamos una rica experiencia e informaci6n que nos posibilitaba entender de manera distinta lo que les pasaba a las jóvenes del Instituto "más allá" de las pruebas diagnósticas y la psicoterapia; a su vez éstas cobraban otra dimensión a la luz de los conocimientos extraídos de "transitar el campo". El comportamiento de una chica internada cobraba en la entrevista una inteligibilidad mayor y distinta.
Sistematización de lo observado.
Probamos documentarnos por intermedio de varias formas de trabajo: las consabidas del "psicólogo institucional" que poco o nada nos
sirvieron para interpretar la situaci6n global; las del antropólogo de campo -observación participante- que nos ayudaron bastante.
Posteriormente decidimos formalizar un modelo que
nos permitiera entender más sistemáticamente la práctica, trabajando con nociones desarrolladas por Jean Paul Sartre en su obra: “La Crítica de la Razón Dialéctica” .-
Volcamos los resultados de nuestra investigación en un informe ante los psicólogos jefes, informe éste que juntamente con impresiones de otros psicólogos logr6 cambiar radicalmente la manera de plantearse el trabajo y de
actuar
.
Resultado de todo esto, es lo que sigue:
Observamos el internado durante dos años aproximadamente
al comienzo de nuestro trabajo, el Instituto tenía cuatro años
de existencia; actualmente se ha disuelto. Su población era de
cuarenta adolescentes mujeres, personal directivo y adminis-
trativo, una mínima cantidad de personal dedicado a las tareas
de limpieza, cocina, lavadero, etc., celadoras en número de
dos por turno, personal técnico estable: tres maestras que rea-
lizaban tareas de apoyo escolar, dado que las internas concu-
rrían a escuela externa, tres profesoras de manualidades que
se limitaban a enseñar corte, confecci6n y bordado, esporádi-
camente concurría alguna profesora de música o gimnasia, por-
que generalmente tenían que repartirse entre varios Institutos ~
a su cargo la tarea, un médico que concurría todos los días y
delegaba sus tareas en una enfermera, una asistente educacio-
nal también con varios Institutos a su cargo, que realizaba
pruebas de inteligencia, buscaba datos pedagógicos y hacía
orientaci6n a las escuelas que correspondieran, una psicóloga
que también distribuía sus tareas en otros Institutos -el otro
psicólogo que realiza este trabajo concurría una vez por sema
na al Instituto en carácter de observador y no formaba parte
del plantel del mismo-. Las personas que permanecían más tiem-
po al lado de las internas eran las celadoras y el personal de
mantenimiento, puesto que el resto veía interferidas sus tare
as por la necesidad de cumplir con varios requisitos de tipo
burocrático.
El personal técnico tendía a perseguir el objetivo mani-
fiesto de la Instituci6n: desarrollo y búsqueda de las aptitu-
des de cada interna y el conocimiento y orientaci6n de sus di
ficultades y problemas. En la realidad no se respondía a estas
aspiraciones, ya que el trato con las internas era muy distan
te. Celadoras y personal de mantenimiento permanecían seis ho~
ras en su trabajo, siendo mal pagas y poco capacitadas. Junto
con el personal directivo, manejaban la Institución y eran quie
nes ponían los límites a la conducta de las adolescentes, la
conducían y cubrían la mayor parte de su atención diaria y di-
recta, tarea ésta que a nuestra consideraci6n, sobrepasaba en
exigencias a sus posibilidades reales. Las internas se distri-
buían de acuerdo a tareas asignadas en función del mantenimien-
to del Instituto, concurrían a la escuela y en los ratos li-
bres miraban televisión o se acercaban a las maestras para re
cibir apoyo escolar. Excepcionalmente, participaban en tareas
recreativas.
Cuando nos aproximamos por primera vez a un patio del Ins-
tituto y tratamos de acercarnos a las chicas, luego de un pe-
ríodo de aislamiento y retraimiento, sucede algo así como la
contraparte, el acercamiento masivo de internas que preguntan
incesantemente y casi automáticamente: quiénes somos, para qué
vamos, si hay traslado, todo esto en una actitud ansiosa y de
temerosa expectativa. Conociendo la organización institucio-
nal,en sus aspectos más amplios, más allá del Instituto parti-
cular, esas preguntas comienzan a develarnos un sentido. En el
Instituto -que depende del Organismo de la Minoridad- encon-
tramos una enorme carencia de recursos, concretamente: falta
de lugares decorosos, de camas, frazadas, ropas, comida, úti-
les, juegos, personal, etc., o sea la escasez en el límite de
la carencia.
Por otra parte y frente a esos recursos escasísi
mos, encontramos una gran poblaci6n, lo que hace que exista
permanentemente un sobrante excesivo de poblaci6n -o lo que es
lo mismo pero inverso, una abrumadora escasez, falta y caren-
cia de recursos-. Este fenómeno es similar en casi todos los
otros Institutos del Organismo.
FENOMENO DE SOBRANTE INSTITUCIONAL
Para inteligir este fenómeno de sobrante institucional en
un Instituto particular, hay que referirlo al organismo mayor,
por una parte, y observar las formas que a través de éste se
administran para solucionar el problema. Se observa que por pe-
ríodos, la Organizaci6n procede a trasladar masivamente de un
Instituto a otro a las internas, al tiempo que traspasa y las
reacomoda, y al mismo tiempo que crean canales de emigre hacia
otras Instituciones y grupos más amplios. Se trata con esto de
restablecer momentáneamente la calma; es un intento de impe-
dir males mayores, o sea situaciones altamente críticas, donde
entran en un clima de malestar insoportable, no sólo las inte~
nas, sino todo el personal.
Esta situaci6n de estar constantemente "de sobra", que es
el anverso de que en cualquier momento puede llegar el trasla-
do, es interiorizada y experimentada por las internas de manera
cercana al terror, y se constituye en uno de los activado-
res de la Institución por excelencia.
Su condición de sobrante le es impuesta ya a su entrada
al Instituto.
Desde fuera, o sea desde el Organismo mayor, cre-
ándoles una situación -arriba analizada- que debe entenderse
de manera similar a como circulan, y a la velocidad con que
circulan, la buena y la mala moneda, -la mala moneda circula
rápido y de mano en mano, la buena moneda se retiene-.
Desde dentro, o sea desde la "óptica institucional", debe visualizar-
se a la chica que entra, como una materia prima que tiene que
manufacturarse para adquirir uno de los cuatro valores insti-
tuidos: "buenas", "malas", "descartables", "homosexuales".
Como remate de la sobredeterminación del afuera y del adentro,
podrá convertirse, en el mejor de los casos, en un objeto de
trueque social, mediante el cual la Institución "paga los ser-
vicios sociales" que las familias pudientes prestan al estado
provincial -sociedades de beneficencia y afines-.
Según cual de los cuatro valores anteriormente citados le
sean asignados por la Institución a una adolescente, tendrá
una particular circulación en el adentro y, posteriormente, ha-
cia afuera.
Para ello deberá acomodarse a uno u otro de los es-
quemas de conducta esperados. Si logra que se le asigne el va-
lor de "buena y adaptada", tendrá asegurada su permanencia en
el Instituto.
Cualquiera de los otros tres valores, implica que pen-
de sobre la chica la espada de Damocles del traslado, o sea im-
plica su condición de sobrante.
Pero lograr ser visualizada como “buena y adaptada” no es taréa fácil; para ello debe permutar su identidad personal por una identidad instituida, re-
nunciar a mantener vínculos libidinales con otras internas, a
agruparse; interiorizar y asumir el estatuto de la serialidad
y de la dispersión como normas de conducta; renunciar a respon-
der a la agresión.
En resumidas cuentas, debe sufrir una metamorfosis con un total empobrecimiento de su persona. Esto a su
vez, la pone en uno de los canales de emigre que el Instituto
tiene hacia los grupos mayores: entrar como personal domésti-
co en la casa de alguna "familia respetable".
El.precio de la permanencia es demasiado caro y está en
relación directa con la carencia de medios y plazas. Pocas a-
dolescentes quieren pagarlo pero, paradojalmente, también a po-
cas adolescentes la Institución les deja acceder a ello.
LOS PRIMEROS PASOS EN EL INSTITUTO:
Para una mejor comprensión vamos a intentar recorrer los
pasos de una supuesta joven que entra a una Institución de es-
te tipo.
Nos encontramos con tres posibilidades:
1) Que la adolescente pertenezca a una familia relativa-
mente bien integrada, pero que por falta de recursos
económicos, el núcleo familiar no pueda sobrellevar
alguna situación crítica -enfermedad, fallecimiento, etc.
de algunos padres-.
En este caso la chica llega triste, desorientada.
Es recibida apresuradamente por cualquier miembro del
personal del Instituto. La primera preocupación de la
Institución es "asearla", quitarle sus pertenencias,
darle las ropas habituales: uniforme, "largándola" luego
junto a otras internas, previo indicarle el lugar
donde va a dormir y otorgarle una tarea u oficio correspondiente
al mantenimiento de la casa. No se obser-
va que se la llame o trate de conocerla de alguna ma-
nera más accesible y cálida. Posteriormente, será o no
evaluada por el personal técnico; esto generalmente
ocurre luego de meses de internación.
Hemos percibido que la tendencia básica de este
tipo de interna es la búsqueda de pares o de alguna
compañera con quien pueda establecer un vínculo; éste
se caracteriza por ser intenso, demostrativo y muy ne-
cesitado. Se ve a las adolescentes constantemente jun-
tas, siendo evidente que esto les permite soportar la
situación altamente depresiva que significa la inter-
nación y a la vez, recrear o rehacer los vínculos fa-
miliares perdidos. Este apareamiento provoca cambios
anímicos en ella, necesitando cada vez más de sus com-
pañeras, llegando en muchos casos hasta dormir juntas
o caminar abrazadas. Cuando esto ocurre, el personal
da señales de alarma inmediata y las tilda de "homo-
sexuales", comenzando una persecución y un ataque al
vínculo establecido.
Ante esto la chica puede establecer tres formas de respuestas distintas:
a) Reafirmarse en el pequeño grupo o apareamiento, respondiendo con agresividad al ataque
'b) Puede el ataque romper este agrupamiento libidinal
y pasar así la joven a los grupos de "malas y rebeldes". -
c) Aislarse y someterse a la Institución sin posibili-
dades de mejor defensa. -
En b) y c) la adolescente interioriza la persecu-
sión y el ataque al vínculo por parte del personal, pri-
vándose de nuevos contactos, ahora será ella misma
quien no se los permita.
2) Que provenga de una familia desintegrada, por ejemplo,
padres alcoholistas, "enfermos mentales", madres pros-
titutas o que hayan hecho abandono del hogar algunos
de los miembros significativos para el mantenimiento
económico de la familia.
Esta joven llega casi siempre acompañada por la
policía, quien la ha encontrado en la calle fugada del
hogar, luego de haber intentado aparearse en forma des-
organizada. Generalmente ha realizado prostitución u
otro tipo de conducta no muy provechosa para su perso-
na. La recepción es igual que en 1). La joven puede ma-
nejarse posteriormente por caminos más variados: uno
frecuente es ingresar directamente al grupo de “malas":
otro -transitoriamente- al de las adaptadas, o bien al
de las "homosexuales"; busca en este último tipo de
vínculo, reorganizar la situación confusional por la
que atraviesa desde tiempo atrás.
3) Que provenga de otros Institutos, luego de haber reco-
rrido varios, en general, desde muy pequeña.
Llega por traslado, pedido por otros directores,
motivado por problemas de conducta o por haber pasa-
do la joven la edad requerida para permanecer en el an-
terior Instituto. Excepcionalmente el ingreso se debe
a la necesidad de proseguir estudios. Puede encontrar-
se con alguna interna que fuera compañera en otro Ins-
tituto, lo que le sirve como punto de organización en
éste. Según como haya sido su trayectoria, se incorpo-
rará o no a determinados grupos, sin notarse que se dé
una recurrencia especial hacia algunos de ellos.
DESCRIPCION DE LOS GRUPOS DE LAS ADOLESCENTES INTERNAS EN RELACIÓN CON LA INSTITUCION
Hacemos notar que los agrupamientos coinciden con los va-
lores que la Institución utiliza para institucionalizar, es de-
cir, que nos encontramos con cuatro tipos de agrupamientos.
De esto, sospechamos una relación muy estrecha entre agru-
pamiento y valores institucionales.
Descubriendo así una doble cara del valor: instituído y a su vez instituyente, o sea, organizador, determinante, provocador
de las relaciones internas.
A). Apareamientos o pequeños agrupamientos libidinales:
-Designados y valorados por la Instituci6n como "homo
sexuales"-.
Se observan a las jóvenes juntas, con expresión
alegre y en general bastante separadas de otros grupos
del Instituto; pueden ser insubordinadas Y hasta agre-
sivas con el personal más cercano. Ante la entrevista
psicológica no ofrecen resistencia y muestran posibi-
lidades de contacto. Consideramos que estos apareamien-
tos son necesarios para la adolescente, quien ante la
imposibilidad de retener anteriores vínculos, puede re-
encontrar allí contactos afectivos más o menos profun-
dos. A través de ellos encuentra en su pareja o peque-
ño grupo al depositario Y a la vez dador de todo aque-
llo que le permita personalizarse e identificarse con
sigo misma y situarse en relación al medio. Por tanto,
el primer contacto con sus compañeras es sumamente i-
dealizado, no llegando a percibir lo que los otros gru-
pos o personas de la Institución pueden depositar en
ella. Se aíslan, siendo a la vez aisladas, puesto que
los otros no pueden soportar este tipo de relaciones.
"B) Agrupamientos de rebeldes: -Designados y valorados por la Institución como "malas".
Están integrados por adolescentes en actitud de
agresión hacia otras compañeras o personas en general,
la Institución tiene pedido el traslado, especialmen-
te de las líderes, a Institutos de regímenes más seve-
ros. Su mínima cohesión como grupo se configura en ba-
se a la pugna intergrupal y contra la Institución. Vi-
ven al grupo A) como algo necesario de ser destruído,
puesto que ya es algo perdido para ellas, no entrando
en sus expectativas actuales, ese tipo de agrupamiento.
Este grupo agresor actúa parte de la violencia
institucionalizada e incorporada, es decir, es un ej~
cutor parcial de toda la actividad orquestada contra
los agrupamientos libidinales, y contra algunas ado-
lescentes en especial. Se nuclean en base a líderes
conductoras, éstas arrastran otras jóvenes que presen-
tan déficit de identidad y destrucción de sus posibi-
lidades libidinales.
El ataque por parte de la Institución surge por-
que es considerado el único medio de poner límite y de
organizar; y este tipo de agrupamiento de las internas
se genera a su vez para hacer frente a esa severidad
agresiva. Estos grupos se disgregan fácilmente, pasan-
do continuamente sus miembros de uno a otro grupo opo-
sitor. No se produce sentimiento de pertenencia a un
grupo y aumenta por lo tanto el déficit de identidad.
C) Las que son consideradas. por la Institución como
“descartables". No se agrupan. Forman un conjunto serial
y en algunos casos pueden ser conducidas por otro grupo
Han sido mal ubicadas y su destino adecuado se-
ría un Instituto para débiles mentales o un lugar de
atención psicoterapeútico especializado, que no sea el
manicomio, para aquéllas que se encuentran en situa-
ción psicótica; en algunos casos por ser niñas peque-
ñas, corresponden otros tipos de Institutos.
Están menos comprometidas con la Institución, pues
o bien han llegado en un estado altamente precario, o
han pasado ya, por todas las variables de la institu-
cionalización. Sin fuerzas necesarias para sobrevivir,
se produce la respuesta psicótica o se acentúa la oli-
gofrenización.
D) Las consideradas institucionalmente como "buenas o a-
daptadas". Tampoco se agrupan, Y conforman un conjun-
to serial. Generalmente aisladas se ocupan con mucha
dedicación a tareas domésticas dentro del Instituto,
tienen un aparente buen vínculo que es generalmente de
tipo dependiente, con el personal más cercano, y ante
la entrevista psicológica no manifiestan preocupación
o necesidad de ser atendidas. Compensan su problemáti-
ca con una sobreactividad; no presentan problemas de-
sordenados de conducta ni de otro tipo visible que sea
perturbador para la Institución.
Son el producto del objetivo latente de la Insti-
tución.
.Se trata de jóvenes que, o bien han entrado al in-
ternado con mucho temor, o bien se han dejado institu-
cionalizar por carecer de defensas apropiadas. Presen
tan un déficit o empobrecimiento emocional, han perdi-
do las posibilidades de lucha, han interiorizado y a-
ceptado la serialidad institucional y la dispersión,
se impiden a sí mismas agruparse o aparearse.
Habíamos dicho que al ser recibida, la adolescente, era
considerada como una materia prima para su manufacturación, se
le destinaba un espacio disponible, Y se le iba a asignar u-
no de los cuatro valores establecidos.
De la asignación de estos valores por parte de la Institución y de su aceptación-rechazo, por parte de la joven, va a corresponderle una peculiar
circulación dentro del Instituto, y también hacia afuera.
El único de los valores que permite una permanencia estable en la
Institución es el de "buena y adaptada", Y para hacerse acree-
dora del mismo, hay que respetar y hacer propia las reglas del
juego institucional: no aparearse, no agruparse, aceptar a ve-
ces tareas humillantes, no crecer, no esperar algo más de sí
misma, embotar la afectividad, acostumbrarse a contactos su-
perficiales, esporádicos y utilitarios, es decir, permutar la
identidad personal por la identidad institucionalizada.
INTENTO DE MODELO GENETICO-DINAMICO DE LA DIALECTICA DE LOS
AGRUPAMIENTOS, REAGRUPAMIENTOS, DISPERSIONES, SERIALIDAD
Dado un apareamiento o agrupamiento libidinal, la Insti-
tución realiza el ataque al vínculo. Sea por medio del perso-
nal que impide el acercamiento de las adolescentes, las tilda
de homosexuales al tiempo que divulga maliciosamente esto, las
intimida, o en casos extremos las traslada separadamente; sea
por medio de otros grupos que han incorporado la prohibici6n
del Vínculo libidina1 y producen por sí mismos el ataque, es de-
cir los grupos “malos”; estos agreden directamente a las pare-
jas y agrupamientos pequeños, impidiendo la ampliación de1 vín-
culo; sea por medio de las “adaptadas” que responden ais1ándo-
se o no tomando contacto en actitud de desprecio hacia estas
compañeras.
Frente a estas diversas formas de ataque o saboteo a1vín-
culo, el apareamiento 1ibidina1 tiene cuatro posibilidades de
respuesta:
A) Si el vínculo no es muy sólido, la ruptura inmediata
del mismo, el pasaje de cada uno de sus miembros a gru-
pos de “malas” opuestos;
B) Una “adaptación" apresurada y temerosa.
C) Una fuga sin rumbo, la que representa en el afuera una
búsqueda de lo logrado y fantaseado a través de esta
experiencia;
D) Una fortificación del vínculo y una respuesta agresi-
va a la reacción, manteniendo entre sí y defendiendo
el vínculo establecido; esto genera un circuito rever-
berante de la agresión, haciendo que los otros grupos
y la Institución la devuelvan más intensamente, hasta
lograr la ruptura de estos agrupamientos.
Sucedido esto, las más frecuentes posibilidades son:
1) Un reagrupamiento o inserción en grupos "malos” o-
puestos, ubicándose los miembros de aquel primiti-
vo apareamiento como en opositores actuales.
2) La posibilidad de una fuga de algunos de sus miem-
bros en una búsqueda desorganizada en el afuera de
nuevos vínculos. Esto produce generalmente una cai-
da en la prostitución.
3) En algunos casos puede darse la psicotización, ge-
neralmente melancólica, pasando la joven al grupo
“descartables" Y entrando en la circulación insti-
tuciona1 con destino a otros Institutos, como ser
por ejemplo para débiles mentales o hacia el mani-
comio.
4) Puede suceder que algún miembro se “adapte”.
Dado la existencia de dos o más grupos "malos”, se va a
producir por parte de la Institución: un ataque, un intento de
control, un intento de dispersión. .
Uno de los medios de intimidaci6n: es la amenaza de traslado
a Institutos de régimen cerrado, en los que la severidad
se ejerce más fácilmente, otro es la agresi6n verbal directa
y, en oportunidades, también física; otra es la privación de los
pocos beneficios existentes. La respuesta de estos agrupamien-
tos es en general agresiva, se pueden dar fugas de conjunto,
pequeñas o grandes revueltas internas, incluso agresión físi-
ca directa hacia algún miembro de personal del Instituto.
Sucede que el agrupamiento no se mantiene por mucho tiem-
po, y realmente se produce la dispersión y un reagrupamiento
o intercambio entre miembros de grupos anteriormente oposito-
res, con los cuales la forma de agresión es la delación o tam-
bién la violencia física. -
Se puede observar que estos grupos son un pivote esencial
de la tarea de institucionalización de las internas, porque rom-
pen apareamientos libidinales. porque aislan promoviendo una
serialidad perseguida por la institución y también porque ali-
vian al personal de ejercer ellos solos la violencia. Por
otra parte, ponen de relieve cabecillas no dominables, que al
ser trasladadas van a aliviar momentáneamente la superpoblación.
Después de algunas sucesivas dispersiones y reagrupamien-
tos, el destino de algunos de estos miembros es el traslado;
los ya citados institutos de régimen cerrado; otro posible des
tino es la fuga desorganizada o la psicopatización; a veces, la
adaptaci6n.
Las "adaptables" pueden llegar a serlo por los ingresos
de internas temerosas, débiles, y que no buscan de entrada a-
gruparse, no se arriesgan a la competición, sino que buscan fi-
guras protectoras en el personal del cual dependerán, sea és-
te de cualquier status. Por otro lado, como ya dijimos, son el
producto de rupturas de apareamientos libidinales, o de "malas"
ya sin defensa.
Las posibilidades de circulación de estas líneas “buenas"
son: hacia una permanencia estable improductiva durante mucho
tiempo en el Instituto, sin aprender oficios útiles que le per-
mitan un mejor desenvolvimiento futuro; o bien su egreso al
llamado Régimen de Orientación Familiar: es decir, personal de
servicio doméstico.
Las "descartables", de algunas de cuyas posibilidades de
serlo ya vimos el proceso, van a ingresar en calidad de sobran
tes de la Institución. a otras Instituciones "adecuadas": Ins-
titutos para Débiles Mentales o Manicomios. Estas jóvenes, que
en general carecen de relaciones familiares que puedan preocu-
parse por ellas o controlar su destino y sus pasajes institu-
cionales, no tienen defensas, y posteriormente serán tratadas
como "enfermas", sin diferenciarlas, ya que en general, no se
conoce el porque de su desorganización.
Esto es todo.
A la luz de estas indagaciones, la entrevis-
ta, ya sea diagnóstica, psicoterapéutica, individual o grupal,
RECIBE un conjunto de sobredeterminaciones, que a nuestro juicio
es imposible no tener en cuenta, ya que la inteligibilidad de la
persona se hace diametralmente distinta.
Agradecemos la colaboración teórica y el apoyo afectivo del Dr. Emilio Dupetit, médico psicoanalista. Profesor de la cátedra de Psicología Profunda de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.
La colaboración y la comprensión recibida de parte de las psicólogas jefes del Departamento Psicopedagógico dependiente de la Dirección de Menores de la Provincia de Buenos Aires.