La solidaridad internacional es una prioridad de la política exterior de Francia. El Ministerio está encargado de desplegar en estrategias operativas las grandes orientaciones de esta política y de dirigir a los agentes públicos que las llevan a la práctica concretamente. En 2004, dedicó más de 1,8 millones de euros a la cooperación, participó en el refuerzo de la AOD, al que se comprometió nuestro país, y continuó su búsqueda de mecanismos innovadores de financiación. Intensificó sus esfuerzos para mejorar la eficacia de la ayuda, aplicando la reforma del dispositivo de asistencia al desarrollo. En el terreno, concretó la prioridad dada por Francia a la realización de los Objetivos del Milenio en África. Siguió acompañando los procesos de reforma política y obró para reforzar las capacidades, en los ámbitos de la cultura y de la comunicación, de la enseñanza superior y de la investigación.
Incremento y adecuación de los medios
Una ayuda pública al desarrollo en aumento
Francia siguió incrementado el volumen global de su ayuda, a la que dedicó el 0,42% de su riqueza nacional, cara a un 0,32% en 2001. Se encuentra así bien encaminada para alcanzar el nivel del 0,5 % en 2007, etapa hacia el objetivo del 0,7 % en 2012. En todo caso, Francia sigue siendo el donante más importante entre los grandes países industrializados (G7). Este aumento de la AOD se basa en gran medida en el efecto del alivio de la deuda concedido a los países en desarrollo (PED) en el marco de la iniciativa “países pobres altamente endeudados”; sin embargo no se limita únicamente a este mecanismo.
El Ministerio dedicó más de 100 millones de euros suplementarios a la Ayuda-Proyecto bilateral y al Fondo Europeo de Desarrollo (FED)
Hacia mecanismos innovadores de financiación del desarrollo
La cuantía de las necesidades de los PED obliga a buscar mecanismos innovadores de financiación. Francia propone avanzar en dos sentidos, que exigen esfuerzos conjuntos por parte de los Estados y de las empresas. La primera, imaginada por el Reino Unido, es la de la Facilidad Financiera Internacional, que permitiría movilizar sin más tardanza, mediante un préstamo, sumas importantes en los mercados financieros. La segunda, inspirada por el Presidente de la República, es la de los impuestos internacionales. Se encargó un informe a un grupo de expertos integrado por Brasil, Chile y España y presidido por el Sr. Landau sobre los mecanismos innovadores. El informe, presentado en 2004, propone una serie de opciones técnicamente viables para una tributación de solidaridad internacional.
Nuevos mecanismos de financiación del desarrollo
El Ministerio se mostró muy activo en los debates sobre la financiación del desarrollo. Los informes del grupo Landau y del grupo cuatripartito integrado por Brasil, Chile, España y Francia, más Alemania, se basan en un diagnóstico coincidente: la APD es insuficiente en volumen e inadecuada en cuanto a sus modalidades. El establecimiento de mecanismos innovadores de financiación adicionales es una condición necesaria para la realización de los Objetivos del Milenio en 2015. Francia apoya por lo tanto la creación de una Facilidad de Financiación Internacional que permita acelerar la utilización de la asistencia y considera necesario el establecimiento de impuestos internacionales que aporten los recursos estables y previsibles que requieren los países pobres. Las primeras reacciones demuestran que esta problemática ha dejado de ser tabú: cabe señalar que la declaración final de la reunión del 20 de septiembre en la ONU fue apoyada por más de 110 países. El Presidente de la República propuso en el Foro de Davos, en enero de 2005, la creación a título experimental, de un impuesto destinado a financiar la lucha contra el sida, que podría recaudarse en cuatro sectores: las transacciones financieras internacionales, los flujos de capitales que entran y salen de los países que aplican el secreto bancario, el combustible utilizado en el transporte aéreo y marítimo.
Una mayor movilización de los actores no gubernamentales
Además de las nuevas modalidades de financiación, la ayuda al desarrollo requiere nuevos actores. El sector asociativo y las autoridades locales son instrumentos de primer orden para reforzar la sociedad civil y las libertades locales en los países del Sur; aportan una capacidad de innovación y pueden crear una solidaridad concreta entre diversas poblaciones.
El Ministerio reforzó en consecuencia su respaldo a la acción internacional en este sector. Su misión para la cooperación no gubernamental cofinanció, por un importe total de 50 millones de euros, más de 600 proyectos: 282 de ONG y 323 de colectividades territoriales y permitió el envío al exterior de 2000 voluntarios, para colaborar en ONG. El Ministerio organizó asimismo varios “Encuentros de la cooperación descentralizada” a fin de desarrollar la acción internacional de las colectividades locales, especialmente en Argelia y en los países de Europa Oriental.
Un dispositivo reformado para una ayuda más eficaz
Fue adaptado el dispositivo francés de solidaridad internacional. La finalidad de esta reforma es mejorar la coordinación designando a su cabeza al Ministro Delegado de Cooperación, Desarrollo y Francofonía. Las competencias de los diversos agentes públicos quedan definidas más claramente. Se refuerza el papel de operador de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), a la cual se transfiere una parte de la Ayuda-Proyecto gestionada hasta ahora por el Ministerio. Este último, por su parte, se ve confirmado en su papel de dirección del conjunto de la AOD.
La DGCID empezó a elaborar los instrumentos que permitirán al Ministro y al Ministro Delegado reforzar su labor de dirección de la AOD y su acción de tutela de los operadores: redacción de los nuevos estatutos de la AFD, de un convenio marco y de un contrato de objetivos y de medios; elaboración de los documentos marco para el establecimiento de asociaciones, incluyendo estrategias por país obligatorias para todos los actores públicos; redacción de documentos de estrategia sectorial que determinen nuestra política en los seis sectores prioritarios; establecimiento de la Conferencia de Orientación y de Programación para examinar la programación de la totalidad de los beneficiarios de la AOD. El Ministerio comenzó a transferir a la AFD la ayuda-Proyecto y las ayudas-Programa a los sectores de los países de la Zona de Solidaridad Prioritaria donde, hasta ahora, intervenía conjuntamente con ella. Estas transferencias atañen sólo a la ayuda-Proyecto, y el Ministerio sigue siendo competente en materia de acción multilateral y continúa efectuando las acciones de ayuda al desarrollo en los sectores de la gobernanza y el respaldo a las políticas públicas, la cultura y la francofonía, los medios audiovisuales, la universidad y la investigación.
La cuestión de las relaciones entre migraciones y desarrollo es central en los debates y reflexión de los agentes del desarrollo (organizaciones internacionales, países donantes y países beneficiarios), y el concepto de codesarrollo tiende a imponerse para designar acciones de cooperación que valorizan las competencias, las capacidades contributivas y las redes de relaciones de los ciudadanos de países en desarrollo que emigraron a países del Norte, en provecho de sus países de origen.
Francia desempeñó un papel de pionero en el desarrollo de este concepto. En 2002, se creó un puesto de embajador delegado encargado del codesarrollo, dependiente del Ministro Delegado de Cooperación, Desarrollo y Francofonía, y en el Consejo de Ministros del 8 de octubre de 2003 se fijaron las grandes orientaciones de la política francesa al respecto. Los dos objetivos principales de esta política son:
1) el establecimiento, en relación con las instituciones especializadas del sector privado (bancos, redes de microcrédito, etc.), de mecanismos apropiados con miras a :
2) Además, la cooperación francesa conduce acciones de codesarrollo tales como:
Actualmente, están en curso programas con Marruecos, Malí y Senegal. En 2005 se adoptarán e iniciarán nuevos programas con otros varios países asociados.
Prioridad a los objetivos del Milenio en África
De forma concreta, el Ministerio procuró concentrar su acción en África, como prioridad geográfica, y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), como prioridad sectorial.
La evolución del mundo en desarrollo es contrastada. Si bien algunas regiones, como Asia del Este y del Sur, lograron un despegue económico, otras, como África subsahariana, siguen en situación preocupante. En el conjunto de esta región, la pobreza extrema aumentó a lo largo de los últimos diez años, pasando del 47 al 49 %. África subsahariana sigue siendo también la región más afectada por las guerras y la que, con un 70 % de los casos en el mundo, paga el mayor tributo al Sida. La asistencia al desarrollo debe por lo tanto seguir concentrada en este continente y redundar en beneficio de los países más pobres. Nuestro objetivo es duplicar, de aquí al 2012, la parte de la AOD dedicada a los países menos adelantados. En 2004, el Ministerio dedicó más del 70 % de sus créditos de cooperación bilateral a África e inscribió sus acciones en el marco de las prioridades definidas por los africanos en el contexto del NEPAD. En este sentido, respaldó vigorosamente las dinámicas de integración regional, impulsadas por los foros regionales de los países de la Zona Franco o por las organizaciones regionales económicas.
La ayuda reorientada a los países más pobres de la ZSP debe dedicarse mayoritariamente a los ODM: reducir a la mitad la pobreza extrema y la malnutrición para el año 2015, universalizar la educación primaria, disminuir en dos terceras partes la mortalidad de los niños menores de cinco años, detener el avance del sida y el paludismo, reducir a la mitad la población mundial que carece de acceso al agua. La AOD debería dedicarse a seis sectores: educación, agua y saneamiento, salud y lucha contra el sida, agricultura y seguridad alimentaria, desarrollo de las infraestructuras y protección del medio ambiente.
En el ámbito de la educación, el año estuvo marcado por un mayor respaldo a la Iniciativa Fast Track, destinada a coordinar los esfuerzos para lograr la escolarización primaria universal en 2015. Este apoyo se tradujo en la firma de dos convenios de ayuda-Programa con Níger y Burkina Faso, y en la aprobación de un proyecto en Senegal. También avanzó la armonización de nuestras acciones con las de la Comisión Europea, la UNESCO, el Banco Mundial y nuestros socios bilaterales.
En el sector de la salud, el Ministerio reforzó su contribución a la lucha contra el sida. La contribución francesa al Fondo mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y el paludismo se triplicó, ascendiendo a 150 millones de euros.
Francia ocupa el segundo lugar de los países contribuyentes a este Fondo que, en menos de tres años, ya intervino en más de 120 países por un importe superior a 3.000 millones de dólares. A nivel bilateral, se llevaron adelante proyectos de apoyo a la lucha contra el sida financiados por el Fondo de Solidaridad Prioritaria en más de 25 países.
En el sector agrícola, el Ministerio continuó su acción de prevención y de gestión de las crisis alimentarias, de protección de las condiciones de producción, de mejora de las condiciones de vida en las zonas rurales, de formulación y aplicación de políticas agrícolas y de mejora de la competitividad de los distintos sectores.
Intensificó sus esfuerzos en el área del desarrollo sostenible: lucha contra la invasión de langostas en África, gestión de los bosques tropicales y gestión integrada de los recursos hídricos.
El año que había comenzado con la movilización de la comunidad internacional para socorrer a los afectados por el terremoto de Bam (Irán) terminó con uno de los cataclismos más devastadores de este siglo: el gigantesco maremoto que, tras un terremoto en las costas de la isla de Sumatra, asoló el 26 de diciembre las costas de varios países ribereños del Océano Índico y causó cerca de 300.000 muertos y muy importantes daños materiales.
Entre estas dos catástrofes, la Delegación para la Acción Humanitaria debió responder a crisis durante todo el año 2004. Debió gestionar las consecuencias humanitarias de crisis políticas complejas - Darfur, Haití, Territorios Palestinos, Irak -, que absorbieron las dos terceras partes de los 9,2 millones de euros asignados anualmente al Fondo de emergencia humanitaria. Debió asimismo hacer frente a varias catástrofes naturales: plaga de langostas migratorias en África occidental; daños provocados por los ciclones Iván y Jeanne, que asolaron el Caribe en septiembre; y las consecuencias del maremoto en Asia del sur y del sudeste, especialmente en Sri Lanka, Maldivas e Indonesia.
La Delegación financió y organizó un centenar de intervenciones en cerca de cincuenta países, dedicando una parte importante de sus medios (el 44% del Fondo de Emergencia Humanitaria) a subvencionar las ONG especializadas en las situaciones de emergencia (26%), y permitiendo a nuestras representaciones diplomáticas, a través de delegaciones de créditos (16%), desarrollar acciones concretas.
Desde el punto de vista geográfico, el afán de estar presentes en todos los terrenos se tradujo en un reparto bastante equilibrado de las intervenciones. Aunque la mitad de las acciones financiadas se concentró en África subsahariana, en gran medida debido a la persistencia de la situación de emergencia en Darfur (Sudán y Chad), las otras regiones del mundo no fueron olvidadas: las crisis en África del Norte y en el Medio Oriente movilizaron el 29% de los fondos, América (principalmente la zona del Caribe) el 12%, Asia y Oceanía el 8% - teniendo en cuenta que los efectos del maremoto se repercutirán principalmente en el presupuesto 2005- Europa el 2,8%.
Acompañar las réformas politicas
Francia desea acompañar los procesos de reforma política. Ayuda a numerosos países de Europa en proceso de transición, del Medio Oriente y de África a consolidar el estado de derecho y la democracia y a reforzar las capacidades de sus administraciones. Esta acción se inscribe generalmente en un marco multilateral, como por ejemplo la Asociación Euromediterránea, el Pacto de Estabilidad de los Balcanes, el NEPAD o el consenso de Monterrey.
Consolidar el estado de derecho y la democracia
El Ministerio siguió aportando su pericia a las instituciones fundamentales para la instauración del estado de derecho y de la democracia: asambleas parlamentarias, jurisdicciones superiores (Consejo de Estado, Consejo Constitucional, Tribunal de Cuentas), instituciones judiciales, policía, comisiones nacionales de derechos humanos, defensores del pueblo o mediadores, colegios de abogados.
La Conferencia Regional de Doha sobre la justicia en el mundo árabe fue uno de los principales resultados de esta cooperación.
Para favorecer la toma de conciencia de las poblaciones en cuanto a sus derechos fundamentales, el Ministerio continuó su acción encaminada a la sociedad civil. Junto a las organizaciones pertinentes de las Naciones Unidas, apoyó a las asociaciones de defensa y de promoción de los derechos humanos.
Acompañó la afirmación de medios de comunicación independientes y profesionales y aportó su apoyo a la formación de periodistas en la República Centroafricana para la cobertura de las elecciones. En Afganistán, proporcionó nuevos estudios a la radio nacional, informatizó su redacción y estableció con RFI un plan de formación de técnicos y de periodistas; también siguió respaldando a la Facultad de Periodismo de Kabul.
El Fondo Mundial Sida
De conformidad con el compromiso asumido por el Presidente de la República en la cumbre del G8 en Evián, la contribución francesa al Fondo mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y el paludismo fue triplicada, ascendiendo a 150 millones de euros. Francia se ubica así en segundo lugar entre los países contribuyentes a este Fondo que, en menos de tres años, ya comenzó a prestar apoyo a proyectos de lucha contra estas enfermedades en más de 120 países, por un importe superior los 3.000 millones de dólares. En el plano bilateral, prosiguieron diversos proyectos de apoyo a la lucha contra el sida financiados por el Fondo de Solidaridad Prioritaria en más de 25 países o regiones, poniendo alrededor de sesenta asistentes técnicos a disposición de las autoridades sanitarias locales.
Reforzar las capacidades de gestión de las autoridades del Estado
Se brindó apoyo a:
• los programas nacionales de reforma del Estado;
• una gestión sana y transparente de los fondos públicos: seguridad de los ingresos; definición de políticas fiscales; lucha contra las desigualdades; transparencia en materia de gastos; elaboración de indicadores de seguimiento/evaluación. El Ministerio encargó un estudio sobre la movilización de los ingresos fiscales en África subsahariana;
• los procesos de descentralización y el refuerzo de las colectividades locales, que implican una redefinición del papel del Estado, amplían el campo de expresión de las políticas y abren nuevos espacios de diálogo y de debate;
• la ordenación del territorio y a la definición de políticas públicas en el área de la gobernanza urbana.
Promover el acceso al conocimiento y a la cultura
Es fundamental que los países en desarrollo dispongan de una capacidad autónoma de creación cultural, que sean capaces de producir y divulgar conocimientos, especialmente científicos, y que tengan acceso a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.
Contribuir a la diversidad cultural
El Ministerio respaldó la creación artística y facilitó su acceso a los circuitos internacionales de distribución. Apoyó la profesionalización de los operadores culturales y brindó asistencia a los Estados que desean implementar políticas culturales. Para ello, se apoyó en su red de establecimientos culturales, en el Programa “África creativa” de la AFAA y en el “Plan Imágenes África”. Dispuso de los recursos aportados por el Fondo de Solidaridad Prioritaria.
En el área de las artes escénicas y visuales, la AFAA lanzó dos programas nuevos: “Visado para la creación”, residencias establecidas en asociación con estructuras de acogida en África y en Francia, y “Talleres del mundo”, campaña de talleres regionales de capacitación. La Asociación respaldó la exposición “África Remix”, el mayor evento de arte contemporáneo africano nunca organizado. Las exposiciones provenientes de los Encuentros fotográficos de Bamako circularon en 50 países. Los galardonados en 2003 en la Bienal de danza de Madagascar hicieron conocer sus creaciones en Francia y en el exterior. Se prestó apoyo a numerosas giras musicales de músicos africanos a los países del Norte, como así también a coproducciones teatrales.
En el sector del cine y de la televisión, se creó el Fondo “Imágenes África”, y el Fondo Sud Cine, fondo interministerial cofinanciado con el Centro Nacional del Cine, provisto de 2,4 millones de euros anuales, festejó sus veinte años. Finalmente, se estableció un gran polo de cooperación televisiva exterior y se concluyó el acercamiento entre CFI y France Télévisions.
La cooperación en el sector de las ciencias sociales y humanas, que se apoya en una red de 27 centros de investigación y de 151 misiones arqueológicas, contribuye al desarrollo cultural de los países del Sur y a su participación en el diálogo internacional. Francia participó en grandes proyectos de valorización del patrimonio, en particular en Angkor (Camboya), en Dougga (Túnez) y en Kilwa Kisiwani (Tanzania) y reanudó las excavaciones arqueológicas en Afganistán. Se publicó una obra sobre los “20 Años de investigación arqueológica francesa en el exterior”.
Incorporarse a la sociedad mundial del conocimiento
El apoyo a la enseñanza universitaria siguió dos vías principales: la inscripción en los establecimientos superiores de estudiantes provenientes de países en desarrollo - 143.794 en 2003/2004, es decir un aumento de un 8,9 % con respecto a 2002/2003 - y el respaldo a la consolidación de las estructuras universitarias de esos países. En 2004 se dio nuevo impulso a la cooperación universitaria franco-argelina, con la creación de la Escuela Superior de Negocios de Argel y la primera reunión del Consejo superior francoargelino universitario y de investigación; se lanzó asimismo el programa de becas “150 iraquíes”. Se realizó un esfuerzo para atraer a estudiantes de los países emergentes. En China, objetivo prioritario, tuvo lugar el mayor evento de promoción de la enseñanza superior francesa organizado en el exterior.
La política de apoyo a la investigación procuró facilitar la integración de los investigadores del Sur en la sociedad mundial del conocimiento. El año estuvo marcado por:
• el aumento de la parte del Fondo de Solidaridad Prioritaria asignada a la investigación, en provecho de unos cuarenta proyectos destinados a formar a jóvenes investigadores, a organizar hermanamientos entre equipos del Sur y equipos europeos, a establecer redes y plataformas, a integrar a los investigadores y a los equipos en proyectos de cooperación internacional;
• el refuerzo del apoyo a los programas multilaterales de investigación sobre los grandes retos del desarrollo (agronomía) y sobre las modificaciones a operar en la ayuda al desarrollo (reflexión sobre los “bienes públicos globales”);
• el fomento de la colaboración entre laboratorios públicos y empresas a la hora de establecer cooperaciones tecnológicas con los países emergentes;
• el lanzamiento de acciones específicas para explicar las problemáticas científicas de los países del Sur y difundir la cultura científica.
Participar en la sociedad de la información
El Ministerio continuó favoreciendo el acceso de los países del Sur a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Inscribió sus programas en el marco del Plan de Acción de la Cumbre mundial sobre la sociedad de la información, cuyo objetivo es reducir la brecha digital, y apoyó la creación y el reconocimiento internacional de la primera organización panafricana de gestión de Internet. Su proyecto ADEN se puso en marcha en diez países de África subsahariana. Se concretó en una primera reunión de los capacitadores del programa en Yaundé, el establecimiento de los primeros centros y la realización de un sistema de programas informáticos multilingües destinados a los cibercentros africanos.
La acción del Ministerio en los países en desarrollo en 2004
• Un presupuesto de más de 1.800 millones de euros
• 1954 expertos en asistencia técnica, entre ellos 396 jóvenes voluntarios internacionales, enviados a organismos extranjeros para llevar a cabo acciones de cooperación o ejercer funciones de asesoría
• 449 proyectos de desarrollo en curso de realización, financiados por el Fondo de Solidaridad Prioritaria
• 279 acciones desarrolladas por ONG respaldadas por el Ministerio
• 323 acciones desarrolladas por colectividades territoriales respaldadas por el Ministerio
• Un dispositivo de 115 servicios de cooperación y de acción cultural, 79 establecimientos culturales, 139 Alianzas Francesas y 18 centros de investigación.