I MARATON INTERNACIONAL DE JOSE POR LA CALDERONA (MIjC)
Parte I: introducción y tal hasta Potrillos
Por fin llegó el día más esperado. Mientras una pléyade de corredores se lanzaban a la conquista del Penyagolosa desde la cercana Castellón de la Plana (65 kilometrines de nada), eljose en un arrebato -y por ser tan pesetillas- se lanzaba a su propio reto ayudado de un gps y un camelback, que no le dieron apoyo ni ánimos ni nada, pero eran la única referencia para cuadrar la distancia y dar forma a este multitudinario y universal evento.
Desde el inicio del blog (allá por el lejano abril -el mes pasado-), se planteó este reto como alternativa a la elevada inflación que atesoraba la inscripción al MiM y como medio de superación personal. El tiempo no era lo más importante...aunque, bueno, mejor sino llovía. ¿Cómo?, Ah!!, que me refería al otro tiempo. Que eso, que quería decir que 42 kilómetros no iban a ser menos de 5 o 6 horas...y más si la prueba constaba con un desnivel desconocido (ni siquiera estimado) y ya no te digo la ausencia de otros competidores ante la falta de premios en metálico o, porque no, ausencia de difusión. Algo, por cierto, achacable únicamente a la organización del evento. A la hoguera todos...
Además, si a la gente le gustan los sentimentalismos (pero no me refiero a los sentimentalismos esos de las pelis X de..."vamos a verla toda, por si al final se casan", noooooooooooooooooooooo, esos sentimentalismos no!!!), decir que suponían la retirada de la vida deportiva de las granates. Zapatillas que daban todo en todas las situaciones, desde resbalones en la rampa del Mercadona -madre de Dios, que seguridad!!- hasta pérdidas de tacos o despegue de suelas en mitad del monte...
Después de esta breve introducción y rendir homenajes (Mizuno nunca mais), indicar que el día 9 de mayo era la fecha indicada para la celebración del I Maratón Internacional de jose por la Calderona" (y éste era su reglamento).
Así que el sábado tocaba un pequeño madrugón, desayunar y ponerse rumbo a Serra para estar allí sobre las 8.30 de la mañana. El trayecto hasta allí sirve para ir dejando más o menos claro el recorrido: la parte inicial estaba bastante clara, más o menos hasta la Font del Llentiscle. A partir de ahí, entraba en juego el gps -para cuadrar la distancia- y el recorrido en sí -para evitar que los competidores (inexistentes) se pudieran encontrar en tramos estrechos de senda-.
Unos minutos después de las 8.30, estábamos en Serra, vestidos para la ocasión, gps a cero, camel lleno y nervios...el juez arbitro supremo da la salida y mariquita el último (esto siendo uno solo, me lo debería ahorrar, no???).
Lo primero de todo es buscar la Font de Deula, a apenas unos 700 metros de la salida. Lógicamente, se pasa de largo, sin llenar agua ni nada. Se pasa la fuente y, en seguida, se toma una senda ascendente que sale a nuestra izquierda. Debido a la emoción, el competidor que toma la cabeza de carrera, sube andando. Posteriormente, comentaría que se unió tanto la emoción por participar en esta entrañable carrera como la pendiente de la j*d*d* senda.
La senda no tiene pérdida y sale a una pista descendente hormigonada que nos lleva a la pista que, partiendo de Serra, va al pedazo Monasterio que se han hecho las Carmelitas Descalzas (supongo que serán de ésas que piden el 0,7% de la renta para ayudar a la iglesia)...que la pista es de tierra hasta la entrada a su casucha, que está asfaltada y todo!!. Bueno, aquí se hace una reverencia a las Carmelitas y tal y se sigue la pista para buscar Potrillos, la segunda fuente de la prueba.
Parte II: desde Potrillos hasta la Cruz del Sierro
El paso por Potrillos tampoco conlleva parada, pues estamos apenas en el kilómetro 5 y las reservas de agua son cuantiosas. Además, la temperatura está siendo benévola y no está achicharrando al pelotón de sufridores maratonianos. Aquí cogemos un leve descenso, que sirve para ver de cerca un campo de almendros y tal. Muy bonitos, sí...de repente, nos encontramos el primer murito medio-serio del Maratón: la subida del Cortafuegos, son apenas 300 metros en los que se salva un desnivel de 50 metros. Una vez coronado (buen actor y mejor persona, dicen), cogemos la senda que sale a la derecha. Esa senda es la que, antiguamente, se hacía en la carrera de Serra de BTT. Se desciende levemente y a buen ritmo, pues no es que sea muy complicada y sirve para recuperar el fuelle tras el minimurito.
Justo antes del final, a nuestra izquierda, sale otra sendita que seguimos para hacer un minibucle que nos llevará a la parte más baja del Maratón. O sea, que nos hemos plantado en los 8 kilómetros y han sido, en resumen de bajada. Ay Dios Mío...por qué hacemos esto???. Total, que toca quitarse las lágrimas de la cara y empezar a pensar que ya viene lo duro.
Nos ponemos nuevamente a buscar Potrillos. De hecho, la pista que cogemos es por la que hemos descendido justo antes del minimurito, así que ahí corremos con precaución, no vaya a ser que nos estrellemos los primeros (yo) contra los últimos (yo también). Bueno, el riesgo es inexistente, pero añade dramatismo y tensión al relato.
Pero bueno, ya está bien de tanta pista, no??; que parece que estemos jugando a las adivinanzas!!!. Total, andamos con ojo, que a la izquierda hay que coger la senda que encontramos en un día de exploración que, a lo largo de unos dos kilómetros nos conducirá al cruce de la Gorrissa. Una vez ahí, cogeremos la pista que baja dirección Serra. Dos cosas: por primera vez en mucho tiempo, se elige en un cruce la pista descendente (oh, milagro) y, segunda, nos plantamos ya en el primer cuarto de la prueba y estamos a dos kilómetros de Serra (se podía acabar ya, no???).
Bajamos hacia Serra buscando el GR, ahí cogemos la senda que va dirección Pla dels Ermitans, se sube un ratín y se baja por la senda contigua. Hay que reconocer que es un Maratón y si en Valencia te meten 10 kilómetros de bulevares y en Madrid unos poquitos por la Casa de Campo, me acojo a mi derecho constitucional de dar un minirodeo para llegar a alcanzar el recorrido. Vamos, que estos 500 metros pueden tomar el calificativo de gratuitos, rellenakilómetros...de todos modos, en resumidas cuentas, ahora sí, cogemos el GR dirección a Rebalsadores.
Los competidores notan ya el peso de los kilómetros y las pendientes. Se alterna el correr con el andar. Se hace una breve pausa para hablar con unos corredores que bajaban y que estaban haciendo la k-25, y esa era la última bajada...que poco os queda!!!. A lo nuestro, seguimos subiendo. Llegamos arriba y la senda se convierte en pista. El siguiente objetivo es llegar a la Font del Poll y ahí sí, ahí sí que vamos a parar a rellenar...
En la Font del Poll hay cuatro ciclistas y me encuentro a un btt-moncada de mi quinta, hablamos y tal, que si estoy buscando la bici, que si estás más gordo, vamos, manteniendo las formas...y me comenta que por ahí hay uno de la peña. Grito un nombre al azar...y se gira. He acertado, he acertado (ya puedes echar primitivas, quinielas y tal...que eso no se acertará), total, que el biker se viene para la Font del Poll. Hola Tomás, que haces aquí, que si he perdido la bici, que si estás más gordo...vamos, una conversación supernovedosa. Total, que hay que seguir...ale Tomás, nos vemos en casa, hasta luego Jose Vicente...y dejo que mi hermano haga camino y se pegue un señor almuerzo en el Merendero. A mí que no me esperen, que me costara llegar unas dos horas más...
Dos horas y cinco minutos, que me paro a ver que bonito es el monte ;)...y que bien deja de oler. Jijiji.
El siguiente objetivo es coger la senda que sale a escasos 400 metros del Poll a nuestra derecha y que conduce al cruce de la pista Rebalsadores-Llentiscle y que nos llevará al punto más alto de la carrera. La senda, lo reconozco es para alcanzar los 42 sin tener que repetir caminos o subir dos veces al Alt del Pi, por ejemplo...pero es una depilación de piernas bestial -eso sí, gratuita-...que si zarzas, que si pinos...somos conscientes que esa tarde no podremos llevar falda. Una vez acabado este primer tramo, la senda se convierte en descendiente y nos permite llegar al cruce antes mencionado. Bajamos nuevamente hacia Serra...y a 300 metros paramos en el Llentiscle a repostar. Esto coincide prácticamente con la mitad del Maratón.
El recorrido nos depara, a continuación la subida a la Cruz del Sierro y al Pla dels Ermitans para llegar al Marianet. ¿Esto qué implica?, pues que podemos llegar a esta última fuente bastante cerca de los 30 kilómetros con lo que un simple ascenso a Barraix, Alt del Pi y Castillo bastaría para completar el recorrido. Pensaba que sino se llegaba a esa distancia, habría que hacer un ascenso más al Alt o al Castillo y eso le podía restar encanto al reto.
Pues nada, seguimos...y además, bajada por pista hasta que cojamos nuevamente el desvío del GR a nuestra izquierda. Un par de kilómetros después lo cogemos y seguimos el sendero que nos lleva hasta la pista que va a la Cruz del Sierro. Hoy no hay procesión ni misa ni nada...vamos, más solo que la una. Hace una semana, toda corriendo. Hoy, con 25 kilómetros encima...la cabeza de carrera alterna tramos de correr con tramos de andar. Por su parte, el furgón de cola alterna tramos de correr con tramos de andar. Se salvan dos kilómetros a más del 10%, en condiciones normales es para decir psche, pero ahora ya cansa, eh. Una vez arriba, la vista es colosal: jose, te toca subir hasta ahí y luego bajar por ahí para luego subir ahí enfrente (antenas del Garbí). Yuhu!!
Parte III: de la Cruz del Sierro a meta
Así que bajamos por la senda hasta coger el GR que cogimos antes. No vuelvo a decir lo de tener cuidado con los competidores que bajen, pues sería redundante y no tiene gracia. Además, al principio no estabas cansado y tal, pero ahora....morirme quiero para estar tumbado. Ya ves, van pasando los kilómetros y te dejan de hacer gracia las cosas...En fin, sigamos: 214 metros de desnivel en poco menos de un kilómetro y medio. Ay. Total, seguimos el GR en dirección al hito geodésico hasta que, a unos 600 metros de ascenderlo, una senda sale a nuestra izquierda que lleva al Pla dels Ermitans, pues nada, la seguimos. Por aquí nos estamos plantando ya en el kilómetro 30 y a las 4 horas de carrera. Se inicia un tramo descendente, bastante descendente...jo, jo, jo...didamente descendente, vamos con lo que molan las bajadas para relajar las piernas...pues si las quieres relajar las llevas al Spa, debe pensar el Organizador, vamos, que ésta no lo era. Subiendo te mueres y bajando te mueres (ríete de los esloganes antitabaco).
Cogemos otra vez la pista unos 200 metros y, rápidamente, rodeamos un camino vallado y buscamos el Marianet. Oiga, agua fresca...pues paramos, va. Kilómetro 32. Quedan 10. Calculo que yendo a Barraix y buscando el Alt del Pi, los 42 salen, así que no habrá que hacer más. Así que vamos, ya hemos llegado hasta aquí. Quedan mínimo 80 minutos (a 10 minutos el kmo), calculo. Nos ponemos a la marcha, cruzamos la carretera, pasamos por delante del Merendero. Algo está mal. Es casi la una...y están haciendo paellas. Esto es no tener consideración. Irrespetuosos. Ojala se os quemen y tengáis que comer bocadillos. Bueno, una vez dejo de salivar, nos dirigimos hacia la Font de l'Ombria; donde cogeremos un GR que lleva hacia Barraix. Para terminar la buena suerte, empieza hasta a chispear y andamos bastante limitaditos de fuerzas y de todo. Llegamos al cruce de la carretera y vamos a la fuente de Barraix a recargar. De paso, me termino el último gel.
Buscamos la senda que nos lleve nuevamente a la carretera. Es otro minimurito de 300 metros para salvar unos 70 metros de desnival. Mis patitas. Ufff, paciencia. Llegamos a la carretera. Tranquilidad...guau guau guau, no, no hay tranquilidad, unos chuchos se ponen a ladrar al líder de la Maratón. Gracias majos. Seguimos la carretera para coger la pista que salga a nuestra izquierda. Esa pista la seguiremos hasta que, nuevamente a mano izquierda, salga la más criminal de todas las subidas: el Alt del Pi.
En condiciones medionormales, no he tenido w*v*s a subirla corriendo en la vida, así que con 38 kilómetros en las piernas. Son 700 metros en los que se superan 130 metros de desnivel. Visto así, parece que exagere por mi y por todos mis compañeros, pero siempre (la he subido 4 o 5 veces) me ha parecido más dura que el minimurito anterior (que lo he subido otras dos, vamos...que la comparativa es un lujazo), en fin, no sé. Total, paciencia y para arriba. Mucha paciencia...y muy para arriba. Llegamos arriba ya más justos que todas las cosas. Además, el cansancio de piernas es evidente...y sino lo es, lo será yendo para abajo, donde cuesta horrores correr, y eso que el descenso es muy corrible. Estoy hecho una m**r...digo, estoy agotado.
Así que buscamos el Castillo de Serra dando la mayor de las penas. "Hola, estoy hecho una ruina, vengo a conquistar este Castillo", menos mal que no había nadie. Así que la invasión es, más o menos, sencilla. Una vez conquistado el Castillo, el lumbreras del Organizador se lució. Menuda bajada de morirse!!!. Con las piernas reventadas y tal, nos plantamos en una bajada de piedra suelta -la bajada del k25- que no había donde cogerse ni virgenes a las que encomendarse ni nada. Puffff. Casi que mejor no lo recuerdo. Además, en este momento se da una de las circunstancias más pseudopatéticas de la historia...y ésta no es otra que intentar bajar de los 42 kmos en 6 horas. La visión debió ser terrorífica, pero ver a un buen mozo (que bien me vendo cuando quiero) bajando tal cual bennyhill apresurado por el reloj...en fin, olvidable perfectamente.
En esta bajada, por cierto, se alcanzan los 42,195 kmos. Por tanto, cualquier sitio es bueno para pensar en parar, acabar y tal. Como la bajada da a la pista de subida al Castillo, y esta pista, en Serra, acaba en una plaza bastante maja, decido -unilateralmente, sin contar con los patrocinadores ni nada- acabar ahí el Maratón con unos datos para la posteridad:
Participantes: 1.
Distancia: 42,520 kilómetros.
Desnivel: 2121 positivos y 2146 negativos
Desnivel total: 4267 metros.
Tiempo: 6:06:09
Homenajeadas: zapatillas Mizuno pierdetacos y despegasuelas.
Mapita:
Perfil: