"Día D": último acto
Extracto de Hora 25, Jorge Lanata, Alfaguara 2008

Luego de lo que parecía una sincera gestión de acercamiento tendiente a lograr la vuelta del programa "Día D" a la pantalla de América 2, Eduardo Eurnekian detuvo las negociaciones que se habían iniciado por su propia decisión. "A ustedes, a mí mismo y a otra gente nos volvieron a usar de forros para apretar al gobierno en un año electoral", sostuvo un conocido periodista político que pidió reserva de su nombre a esta revista. Esta segunda etapa de encuentros para la vuelta al aire de "Día D" se mantuvo en reserva, aun cuando algunas radios de esta Capital y también algunos medios gráficos nacionales dejaron trascender que estaba a punto de llegar a buen término. Tanto el autor de estas líneas y conductor del programa, como Fernando Moya, su productor asociado en televisión, mantuvieron diversas entrevistas con Eurnekian DanielSimonutti - director del canal - y otras autoridades del multimedios. Las gestiones alcanzaron en un momento encuentros de nivel politico con funcionarios del gobierno nacional en marzo de 1998 y febrero de 1999, hasta que finalmente uno de los directivos de América le confesó a un integrante de este semanario: "Algún día se van a enterar de los verdaderos motivos por los que "Día D" no puede volver a estar en el aire". Tres semanas antes, el Grupo Aeropuertos 2000 había logrado una importante rebaja en el canon que debía pagar para seguir manteniéndose en control de las estaciones aéreas en la Argentina.


El que no corre, vuela

- ¿Vos no podés decir en que te equivocaste?

- ¿Que me equivoqué con qué cosa?

La primera pregunta era pronunciada por Alfredo Odorizio, nuevo "hombre fuerte" del multimedios América en marzo de 1998, cuando aún el escándalo del levantamiento de "Día D" seguia ocupando considerable espacio en la prensa nacional. La escena se desarrolló en un bar de la avenida Federico Lacroze y Once de Septiembre, en el barrio de Belgrano, y yo había llegado a la reunión junto a Fernando Moya.

Moya y el ejecutivo de América ya se habían encontrado en otras oportunidades; era la primera vez que yo veía a Ororizio.

- Con lo de los aeropuertos. Por eso él esta dolido - dijo, refiriéndose a Eurnekian - . Eduardo cree que vos instalaste esa impresión de negociado con los aeropuertos, y quiere que digas que te equivocaste.

Tragó saliva y aclaro:

- En verdad, es una idea mía...a mí me parece que tendrías que decir eso en alguna nota, o en el mismo canal, al aire, y que todo se podría encauzar...

- Te voy a contar algo, Odorizio - le dije. Odorizio se acomodó en su silla y comenzó a escuchar con interés-. Yo tengo un ex perro por que era el perro que teníamos con mi ex mujer...

Odorizio abrió los ojos y se sonrió, molesto.

-...es divino mi ex perro, es un collie tricolor. ¿Viste esos collies que son como Lassie, pero blancos, negros y marrones?

Odorizio asintió, mudo.

- Se llama Perro, mi ex perro. Bueno, ahora vive de vuelta conmigo, y yo lo quiero mucho a Perro. Ya esta está viejo, y anduvo medio enfermo. Pobre...es un gran perro. Si yo hago lo que vos o Eurnekian me piden, si yo me paro enfrente de una cámara y digo que me equivoque con lo de los aeropuertos, cuando esta noche vuelva a casa y lo llame, Perro se va a dar vuelta sin darme pelota y me va a decir "Andate a la mierda...No voy ni en pedo".

Odorizio entendió que había que cambiar de tema.

La reunión terminó con su promesa de "hablar el asunto con Eduardo ahora, cuando estemos fuera (antes había dicho que en esos días ambos iban a viajar a los Estados Unidos) porque allá está más relajado, más tranquilo."

Un artículo de siete párrafos publicado en el Wall Street Journal en esos dias con la firma de Jonathan Friedland, su corresponsal en Buenos Aires, dedicaba tres de esos párrafos a mencionar el escándalo del levantamiento de "Día D". El resto era una nota sobre los planes de Eurnekian para convertirse en "Rey del Turismo" y levantar una cadena de hoteles en Puerto Madero asociado con la multinacional Howard Johnson. Cuando Friedland le pregunta por el asunto de los aeropuertos y su vinculo quid pro quo con el levantamiento de un programa de muy alto ratingEurnekian responde "Es un invento ridículo".



Un boomerang con etiqueta

A esta altura de la historia las múltiples versiones sobre los motivos últimos del levantamiento de "Día D" solo se dividían en dos, que bien podían presentarse como complementarias:

1) El presidente Menem había pedido que el programa se sacara del aire, muy molesto con un sketch que había sido absolutamente menor en cuanto a su presentación: una caricatura del presidente como un Tamagotchimuñequito virtual de moda en aquellos días, que salió al aire en dos oportunidades como el Menemgotchi. Cuando escuché esta versión por primera vez, pensé que se trataba de una broma: nadie se podía molestar por eso. Luego diversos integrantes del equipo volvieron a escucharla de boca de funcionarios, empresarios y otros periodistas. Quizá fuera ciera. El Tamagotchi real comía se entristecía, jugaba y cagaba. En el Menemgotchi se reprodujo lo mismo, y, a la hora de comer e ir al baño, el Menemgotchi comía sobrecitos virtuales que representaban votos. Ese había sido el punto mas alto del enojo oficial.

- ¿No entendés? - me explicó un alto funcionario -- ¿Cómo lo van a mostrar cagando al Jefe?

- ¿Y cuando lo denunciamos por corrupción no le molesta?

El funcionario sonrió, cansado.

- Eso no le importa nada.

La idea era absurda pero verosímil: el súbdito que se burla del rey cuando pasa, riéndose a sus espaldas, puede provocar que otro también se ría, y que el miedo reverencial al rey se rompa por acción del ridículo: nadie le teme a quien le causa gracia.

2) Habiendo conseguido los aeropuertos, Eurnekian ya no necesitaba seguir usando el fantasma de "Día D" como elemento de presión.

Lo curioso del asunto es que los directivos del canal seguían - en privado - responsabilizando al gobierno por la decisión; por eso decidí consultar al gobierno. Me encontré en dos oportunidades con Raúl Delgado, secretario de Información Pública, en el bar del hotel Claridge. La elección del sitio no solo era casualidad (o placer, ya que es un lindo lugar). Quería que esos encuentros fueran públicos. En uno de ellos - no recuerdo ahora cuál- un cronista de Radio Libertad nos vio charlando. Al día siguiente, Jorge Rial había logrado buenos datos sobre el encuentro, y los difundió por la misma emisora.

- Hablé el tema con el presidente - me dijo Delgado -. Él dice que no tiene ningún problema en que vos vuelvas.

Al principio la noticia me alegró: después de todo una de las excusas extraoficiales de Eurnekian se había caído.

Sin embardo, también tiene algo de túnel del tiempo en este escena: un periodista consultando a un funcionario que consulta a un presidente respecto de si el periodista puede estar en un canal privado. No parecía tan distinto del diálogo que hubiera tenido con el capitán de navío XX, a cargo de la misma oficina durante la dictadura del 76. En aquellos años, gracias a Dios, yo era mozo.

A mediados de marzo el teléfono sonó y del otro lado estaba Carlos Ávila, el dueño de la pelota, y ahora, de la mitad de Canal 9 y un porcentaje minoritario del CEI (el monopolio de medios oficiales que controla TeleféAtlántida, Continental, Azul, FibertelCablevisión-VCC, bancos República, Citi, Mercantil, La Caja, etc). Canal 9 nos ofrecía salir al aire.

- Esta mañana fuimos con Raúl (Moneta) a ver al presidente - me dijo Ávila en su oficina de TyC frente a tribunales-. El presidente dice que no tiene problemas en que vuelvas a la tele.

ávila estaba alegre, muy bronceado y tenia ampulosos gestos de Papá Noel. Lo había conocido cuando, un año antes, me llamó para pedirme una copia de una editorial que hablaba sobre el poder y que leí en "Día D". En todo ese tiempo no volv{i a encontrarlo, aunque escuche una anécdota que lo retrataba: "¿Qué hace ávila si esta encerrado entre cuatro paredes sólidas, solo tiene una tiza, un bolsillo y no puede salir? Dibuja una ventana y sale."

Ahora el señor de la tiza y la pelota nos ofrecía un programa todos los días: un ciclo de entrevistas en vivo. Coincidía con un viejo proyecto en el que trabajamos con Moya, pre "Día D": un programa de mediahora llamado "DDT: Después de todo"; hasta habíamos grabado un piloto que circuló por los canales. Cuando quise registrar la marca, descubrí que un estudio jurídico había tenido la gentileza de adelantárseme unas semanas. Desde entonces me obligo a registrar hasta los estornudos.

Pero ahora todo avanzaba en Canal 9 y en la segunda o tercera reunión con ávila escuché la segunda palabra clave de estos años de multimedios: "Grupos de contenido". Parece que eso éramos nosotros: un grupo de contenido, justo lo que todos necesitaban.

- ¿Y que cuernos hace un grupo de contenido? - pregunté.

- Programas.

Era obvio: los nuevos dueños de los canales no sabían nada de comunicaciónÁvila era una de las pocas excepciones, aunque también es cierto que sabe mucho más sobre como firmar contratos con la AFA. El resto eran lobbiestas o empresarios argentinos audaces que - como Eurnekian - habían crecido a la sombra de créditos oficiales: la mejor manera de no pagarlos era contar con medios que presionaran al gobierno de turno.

Pero luego había que llenar los canales con algo. Ahí entraban en escena los grupos de contenido.

Escuché la otra "palabra-síntesis- de la época en la desproporcionada oficina del presidente de otro multimedios, que me relataba la historia de conformación del CEI.

- ... por que ellos, es obvio, deben de tener acciones liberadas, por eso ahora pueden...

Pensé que había escuchado mal:

- Perdón, ¿que ellos tienen qué cosa? - le pregunté

Puso mala cara durante un segundo (yo pensé entonces que se había arrepentido de hablar de más) y después titubeó:

-...eeeh...acciones liberadas, ¿me entiende? ¿No sabe lo que son?

Negué con la cabeza.

-...bueno, son las acciones que las empresas liberan para darles a los políticos ¿entiende?

Había entendido: la Argentina pasó de la "patria liberada" a las "acciones liberadas". No era improbable, entonces, que Moneta fuera solo un testaferro del mas alto nivel político.

Grupos de contenido y acciones liberadas: siempre se aprende algo nuevo.

Y ahí estábamos, en la mesa de una empresa que probablemente tuviera acciones liberadas, decidiendo nuestro futuro como grupo de contenido. Un chico de unos veintipico se sumó a la reunión: era uno de los hijos de Ávila, y daba la impresión de que le pesaba serlo. Hizo observaciones inteligentes y propuso un par de ideas. Lo escuché pensando que sería bueno incorporarlo al equipo.

-¡Tengo el titulo! - anunció Ávila padre.

-¿Cuál?- pregunté

-"Lanata de noche" - dijo -.¿Qué te parece?

-Una mierda - Contesté.

De golpe el aire podía cortarse con una navaja. Nadie, nunca, le dice eso a Carlos Ávila. Se produjo un silencio que el propio Ávila se encargo de recomponer de una carcajada

- Bueno, se ve que no le gusta - agregó. Y la reunión siguió su cauce.

Estábamos a fines de marzo, y solo quedaba discutir los términos de la coproducción y firmar el contrato. Ese iba a ser trabajo de Moya, que ya llevaba unos diez días tratando de formalizar las intenciones del canal. "Te estoy dando la mano, no hace falta que firmemos nada", me dijo Ávila la última vez.

El viernes 20 de Marzo todo iba a quedar firmado en un contrato. Hasta ese momento nunca se había hablado de dinero (y, de hecho, nunca llegó a hablarse). Cada vez que Moya o yo introducíamos el tema, Ávila lo sacaba de la discusión: "Eso es lo de menos", se ufanaba. Nosotros esperábamos: en nuestro caso no era lo de menos pero tampoco teníamos alternativa: "Día D" era impensable en el 11 y Clarín nunca iba a contratarnos para el 13, un canal que por decisión empresarial nunca tuvo programas políticos.

El día D, Viernes 20, todo se desmoronó: Ávila decía por teléfono que Eurnekian se oponía a que el 9 nos contratara.

- ¿Y qué? - pregunté, ingenuo -. ¿No es otro canal?

Ávila hizo un silencio. Luego me pidió que me encontrara con Eurnekian para lograr su "permiso", y que toda esta historia no terminara generando un problema mayor para el CEI

Ese mismo mediodía del viernes 20 estaba en la lista de invitados Mirtha Legrand, en el canal de Ávila. Decidí no ir y envié una carta pidiéndole disculpas:



20 de Marzo de 1998

Sra. Mirtha Legrand

De mi consideración:

Imagino que Luz te habrá notificado de mi ausencia. Te envío estas líneas pensando que quizá puedan leerse al aire como explicación:

Cuando estamos por firmar, todos se olvidan la lapicera.

Y eso que nunca, NUNCA se discutió plata.

¿Cuál sera el otro problema?

Se lo que significa que te falte un invitado y que te avise unas horas antes, por lo que te pido disculpas y merezco tu enojo por esta ausencia. Me hubiera encantado estar ahí para anunciar que vamos a compartir la misma pantalla. Espero poder hacerlo.

Disculpas nuevamente, mi admiración y un abrazo.



Mirtha, generosamente, accedio al pedido apenas comenzo el programa. E hizo mas de lo que podia esperarse: con la carta en la mano miro a camara e increipo a Raul Delgado sobre la existencia de monopolios en la televisión.

“¿Hay censura en la televisión argentina?”, se preguntó. Mantuvo la invitación pendiente y finalmente compartimos una mesa en la que anuncie la salida de Veintiuno.

Finalmente, Canal 9 funcionaba en combo con America en lugar de hacerlo con Telefe. Recien hace unos meses pude enterarme que, como resultado de una mala gestion, el ahora Canal Azul perdio cuarenta millones de dolares el año pasado.

Ávila volvio a reaparecer como remitente de un sobre de papel madera, tamaño oficio, que una tarde llego a mi casa: tenía un boomerang. Lo abrí sorprendido: en alguno de los encuentros de marzo Ávila había contado sobre su proximo viaje a Australia integrando la comitiva del presidente, tambien Eurnekian formaba parte de la delegacion y la gente de Prime, los socios australianos de TyC.

-     Traeme un boomerang- Bromee.

Se habia acordado. El boomerang del sobre llegaba con folleto explicativo y un detalle gracioso: Ávila se había olvidado de sacarle el precio.

Esa misma tarde le envie una carta a sus nuevas oficinas de la calle Balcarce:



17 de Abril de 1998

Carlos.

Tu “recuerdo de Australia” me produjo, al menos, dos reacciones: una agradable sorpresa al ver que habias tomado en cuenta un pedido hecho casi al pasar y una duda enigmatica, y si se quiere, contradictoria: mi regalo llego con el precio puesto (¿era un descuido o un reclamo?).

Pense que lo mejor era enviarte estas líneas y un cheque por el importe que aparece mencionado en el sticker “Souvenir World”: 23,90. En cualquier caso podría interpretarse que estamos frente a una amigable broma (o a dos amigables bromas)

Con o sin precio incorporado, lo cierto es que el boomerang pertenece a la tribu Gurang – Gurang, un grupo aborigen que – como te habras dado cuenta in situ – adoraba a varios dioses menores y tenia, por asi decirlo, varias “frases de cabecera” que se transmitian de generacion en generacion. La mas representativa, que aun hoy recuerdan todos los Gurang-Gurang, es aquella que dice: “Te estoy dando la mano, no hace falta que firmemos nada”.

Gracias de nuevo y como los ultimos tres años, me imagino que nos cruzaremos en la cena de los Martin Fierro.

Un abrazo.

    En efecto, nos encontramos en la cena de los Martín Fierro, pero fue esa la última vez: después de escuchar mi segundo discurso - en el que dediqué el premio a Menem, Eurnekian, Moneta, Al Kassar, etc.-, Ávila, enfurecido, se pasó varios días repitiendo a quien quisiera escucharlo que yo "nunca iba a volver a la televisión". Su respuesta a mi carta del boomerang, sin embargo, fue mucho más gentil: una esquela en la que decía que aquel malentendido al menos le permitió guardar un cheque firmado "por una persona que admiraba".

Sueltame, pasado

   
Al poco tiempo la histéica historia del retorno de "Día D" dio, desde el punto de vista personal, la pirueta más curiosa: un llamado de Fernando Sokolowicz, editor responsable de Página 12, pidiéndome una cita urgente. No nos encontrábamos desde el primer año de "Día D", cuando nos vimos esporádicamente, ya que Sokolowicz nos había cedido el subsuelo de sus oficinas para que funcionara nuestra productora. Fernando era la única persona de Página/12 con quien mantenía alguna relación desde mi salida de la dirección del diario, posterior a un cambio en la propiedad de la empresa. Durante esos años mi nombre desapareció de cada edición y fue levantado de cada nota que lo mencionaba. Pero el escándalo del levantamiento de "Día D" fue tal que Página debió resucitar el nombre de su fundador.
   Ahora Fernando Sokolowicz, con quien iniciamos el diario en mayo de 1987, estaba tomando un café en mi casa, once años después. Yo, sencillamente, no podía creer lo que estaba escuchando: Sokolowicz acababa de vender su productorade cine, la empresa Aleph, al CEI. Había llegado a ellos a través de negocios anteriores con el Grupo Vila (con base en Mendoza y compuesto por su titular, el hijo de Mas Canosa y el ex ministro Manzano, quien gestionó y consiguió para el grupo un crécido de ochocientos millones de dólares). Los números de Sokolowicz eran más modestos: vendió Aleph Producciones en tres millones. Fernando siguió con su relato:
- Y estábamos charlando ahí, después de la firma, con Moneta, Handley y Ávila, y me dijeron que yo les podía dar una mano con un problema.
- ¿Cuál?
- El problema eras vos.
- Je.
- Quieren que mi empresa sea tu productora para la tele.
- Estás en pedo. Yo a vos no te firmo ni una servilleta - le dije, aunque no tan en broma.
    Participé a Moya en la historia y hubo dos o tres encuentros con Eurnekian para hablar, una vez más, sobre la vuelta de "Día D". A esas reuniones concurría Sokolowicz, mi ex jefe, el editor responsable de Página, pero para negociar como representante del otro lado. Tampoco alcanzó. Tuve un largo encuentro con Horacio Verbitsky en un bar de Tribunales, en el que le conté los detalles de esta historia: sentí que era necesario que alguna persona de los viejos tiempo del diario la conociera.
    Con Veintiuno en la calle, enemigos de Eurnekian comenzaron a enviarnos documentos que lo comprometían: historias pendientes en Costa Rica, datos verosímiles y muy minuciosos sobre sus relaciones con la Argentina, pero con un detalle molesto: referían a su vida privada. Evitamos publicarlos, por que ya tiene bastante esta historia para agregarle una extorsión.
 El último acto de esta comedia de enredos comenzó en Noviembre del año pasado, con un nuevo llamado de Eurnekian proponiéndonos un encuentro. Nuestra posición era la misma: solo queríamos volver el mismo día, a la misma hora, con el mismo programa y sin control de contenido de parte del canal. Ya como tragedia o como comedia, volvió a repetirse la historia de la consulta oficial: todo bien. Cuando se llegaron a discutir los términos de una coproducción, la oferta del canal fue "cero":
- ¿Cómo cero? - le pregunté a Moya.
- Si, cero. Dicen que no tienen un mango y no nos ofrecen nada como adelanto para empezar el programa. Ofrecen cero.
- ¿Aceptan lo del día y la hora?
- Si, en eso no tienen problema.
-Firmemos igual - dije, resignado y entre insultos.
    En la primera cita post "acuerdo de palabra" con Eurnekian, el director del canal nos dijo que debíamos esperar unos meses, ya que el espacio había sido asignado a otro programa.
   
   Los diarios decían que Aeropuertos 2000 habíuan logrado una insólita rebaja en su canon: de sesenta a treinta y dos millones.