Tenemos ante nosotros muchos retos, que los pepedeistas debemos y queremos abordar, porque el PPD se revitaliza y se fortalece siempre que se anticipa al futuro y lo prepara. Solo la derecha y el conservadurismo tienden a desandar el camino de progreso ya recorrido, porque consideran que todo lo avanzado por el conjunto han sido retrocesos para sus intereses.
Mirar hacia atrás solo debe servirnos para recordar permanente las raíces de las que partimos, para fortalecer los fundamentos de nuestro compromiso político. Quedarnos satisfechos con lo conseguido en el pasado sería el camino más recto, para perder el futuro. Y es el futuro lo que interesa a los ciudadanos, para los cuales adaptamos y renovamos nuestro proyecto político.
Como partido tenemos que ofrecer nuestras propias respuestas, basadas en nuestra concepción de la sociedad, pero tomando siempre en cuenta el interés general, las demandas y preocupaciones de los ciudadanos. El PPD debe definir un proyecto propio y sostenido que responda satisfactoriamente a las demandas sociales en esta era de cambios. Proyecto propio significa proporcionarle una orientación progresista. Retomar el camino del partido de los ciudadanos, en el que son precisamente ellos y sus problemas el punto de partida, el referente último de nuestra acción política, por lo que su participación y apoyo son el motor imprescindible e insustituible. Debemos concebir el poder no como una finalidad sino como un instrumento, activo y responsable, al servicio de los ciudadanos. Creemos en una ciudadanía activa y crítica, que haga oír su voz, que exprese sus demandas y exija comportamientos y resultados.
Fin de la centralidad, debate para poner fin al presidencialismo; Fin del Centralismo y mayor autonomía regional, debate para modificar nuestra actual estructura territorial (País Federativo); La nacionalización o mayor protección de nuestros recursos estratégicos (agua, pesca y minería); el desarrollo de las energías limpias; La representación parlamentaria de los pueblos indígenas; Una nueva Constitución Política de la Republica, verdaderamente democrática, generada de forma abierta y participativa; Fin del lucro en la educación; La igualdad plena entre hombres y mujeres; son algunos de los temas que venimos a defender y debatir.
La consolidación definitiva de la democracia, al desarrollo de las libertades y a la primacía del poder civil. Ser protagonistas de la plena inserción de Chile en un proyecto latinoamericano. Ocupar un lugar significativamente estratégico en la política internacional. Ser inequívoca y manifiestamente latinoamericanistas. Estar firmemente comprometidos con las políticas y las instituciones multilaterales, activamente implicados en el desarrollo, consolidación democrática y progreso de la justicia social en Latinoamerica y el Mundo.
Venimos a decir, si a la Armonía global en nuestras relaciones. Como región que cuenta con una extensa frontera con Bolivia, sentimos que es necesario hacer una apuesta verdadera por la integración planteando una real agenda sin exclusiones, donde el fin de la mediterraneidad Boliviana este presente, proponiendo formulas para una salida al mar de nuestro hermano país, así como, avanzar en Integración con Perú, y concretar los Corredores Bioceanicos.
Seguir construyendo un sistema amplio y complejo de protección social, continuar con las políticas sociales y empezar a construir dos nuevos y potentes ejes para sustentar con mayor firmeza nuestro modelo social y de bienestar: la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y el cuidado y atención a las personas en situación de dependencia.
MODELO ECONOMICO Y EMPLEO
Apostamos pues por un modelo que genere bienestar económico, social y protección medioambiental a nuestros ciudadanos, en la medida en que estos tres elementos son necesarios para garantizar una mejor calidad de vida para todos. Un modelo económico que garantice la prestación de servicios esenciales a toda la comunidad, que atienda a los derechos y a las garantías de los consumidores, que cuente con los suficientes mecanismos de control y seguridad en manos de los poderes públicos. Un modelo que cree trabajo, que incremente la estabilidad de los empleos y garantice mejor su protección.
La temporalidad del empleo es un mecanismo perverso de flexibilidad laboral, que se ha extendido en nuestra sociedad y que debe corregirse en sus excesos por medio de un intenso y continuado diálogo social. La temporalidad inhibe la creatividad y el incentivo a la superación, la identificación y el compromiso de los trabajadores con las empresas, y, por
tanto el propio rendimiento y eficiencia de éstas. En términos sociales genera, además, inseguridad, lo que afecta a todos los aspectos de la vida colectiva. Tendremos que luchar para que esto no siga pasando.
Debemos apostar por la calidad educativa general; por invertir y acrecentar los recursos de I+D+i; por resolver en el medio plazo los problemas de provisión de agua; y por avanzar decididamente en autonomía, ahorro y provisión de energías renovables. Tenemos que mantener firmemente estas prioridades, potenciándolas hacia el futuro.
El aumento de la productividad es la garantía de nuestra competitividad y de nuestro crecimiento futuro. Un modelo de crecimiento más productivo permite reducir el consumo de recursos utilizados. Esto garantiza mejor la sustentabilidad de nuestro sistema económico. Un aspecto que, sin duda, resulta crucial en un contexto de degradación medioambiental a nivel mundial que necesita de acciones concretas de todos los países para reconducirse. Si la política urbanística, del medioambiente, agrícola, del trabajo, y la internacional, no se están preocupando como corresponde de los problemas ecológicos, entonces estas políticas producirán efectos perversos, efectos que volverán insustentable, su continuidad. Y estas políticas insustentables comprometerán la sobrevivencia de nuestra especie. El PPD debe liderar esta lucha por la vida.
Hemos sido el principal impulsor del desarrollo sustentable, siendo consecuente con nuestros postulados, debemos rechazar en forma categórica la energía nuclear como alternativa para el déficit energético Chileno. Creemos firmemente en la potencialidades de nuestro país para desarrollar energías limpias, por ello los esfuerzos del gobierno deben ir en esta dirección promoviendo en primer lugar la investigación, desarrollo y subsidio de fuentes de energía natural y plantear que solo en el evento de que se demuestre claramente mediante estudios serios, que estas energías son inviables técnica o económicamente, se abra la posibilidad de usar otro tipo de alternativas.
Debemos desarrollar una nueva agenda de acciones que combata la exclusión, que es hoy la manifestación más palpable de la desigualdad, con contenidos muy diversos, que debe evitar la marginación laboral de diferentes grupos sociales, mejorar la calidad y estabilidad del empleo, impedir la desigualdad digital, promover la universalización de los servicios, a resolver problemas de acceso a bienes primarios.
Debemos enfrentar la exclusión poniendo en común la aportación del ámbito familiar, el entramado asociativo, comunitario y de solidaridad. Pero sobre todo potenciando las políticas públicas, en cuya definición y ejecución queremos incorporar la participación de los propios colectivos amenazados de exclusión.
Tenemos ante nosotros el triple reto de integrar socialmente, ampliar derechos y garantizarlos. Una sociedad es más avanzada cuando está más cohesionada. Cuando el mayor número de sus miembros se reconocen en ella. Cuando consigue aportar los instrumentos para acoger a aquellos que se incorporan o reintegran, apoyar a los que se han quedado atrás, recuperar a los que se han quedado fuera. Cuando logra que la realización de los proyectos de cada individuo den más fortaleza al conjunto.
Una sociedad cohesionada, satisfecha de su modelo social, de su equilibrio interno y de sus prestaciones a los desfavorecidos, es una sociedad segura de si misma, y por ello es más capaz y más eficiente, más competitiva y más justa, Una sociedad que mira hacia el futuro con optimismo transformador.
En la búsqueda de esos objetivos los pepedeistas creemos en el papel del Estado para garantizar una base consistente de ciudadanía, promover la igualdad de oportunidades, prevenir y eliminar la desigualdad social y económica y ofrecer mejores servicios públicos.
Para los sectores y concepciones conservadoras, esta confianza en el Estado ha sido vista con recelo. Demasiadas veces se ha querido buscar el enfrentamiento entre lo público y lo privado, entre Estado y mercado, en detrimento de los primeros. Esa ha sido habitualmente la forma de camuflar el egoísmo de quienes no necesitan la intervención pública para satisfacer sus necesidades, de quienes se resisten a contribuir con su apoyo a que se las resuelvan para los demás.
Para esto lucharemos por la necesidad de dar al Estado una base fiscal suficiente para realizar sus tareas. Lo cual puede perfectamente combinarse con una reducción de la presión fiscal a favor de las clases medias y de quienes viven de su trabajo. También con un tratamiento favorable a las empresas que incentive la productividad. Acá, hay que terminar con la falsedad ideológica de que esto va ha constituir un obstáculo para la competitividad económica.
IGUALDAD Y CIUDADANÍA
Hoy no todos parten de las mismas condiciones para conseguir sus objetivos. Las políticas progresistas deben hacer que todos tengan derecho a contar con recursos y posibilidades para decidir sobre su futuro de acuerdo a criterios propios. Incluso para decidir sobre el futuro colectivo, sin que se sientan dominados por la necesidad o la falta de oportunidades.
Nuestra fortaleza como PPD va ha residir en ser el partido de la gente que no lo tiene todo. No el partido de los poderosos. No el partido del privilegio.
Quienes, por sus condiciones económicas, sociales o personales, lo tienen más difícil en nuestra sociedad, necesitan de un mayor apoyo desde los poderes públicos. Esto supone una amplia mayoría social. No sólo los trabajadores, sino las mujeres, los discapacitados, las personas mayores, nuestras etnias y también los jóvenes, necesitan una atención específica desde la política.
MUJER E IGUALDAD
El reconocimiento de los derechos de las mujeres, y su avance hacia la igualdad fue la revolución más decisiva del pasado siglo. Ningún cambio profundo de los operados puede entenderse cabalmente sin comprender lo que supone que media sociedad se incorpore a la ciudadanía.
Sin embargo, todavía hoy esa igualdad está muy lejana en gran parte del mundo. También entre nosotros es, demasiado frecuentemente, mucho más una igualdad legal que una igualdad real.
La infrarrepresentación de las mujeres, la ausencia de una democracia paritaria generalizada, es una limitación de la vida democrática. La relativa marginación de las mujeres constituye un déficit para la economía, para la cultura, para la política.
Por ello son necesarias acciones que vayan quebrando el techo invisible que bloquea su ascenso, decisiones políticas que hagan imperativo contar con ellas en plano de igualdad en todas las esferas de la vida. Nosotros estamos por una Ley de Igualdad, que vaya más allá de la mera representación política.
La violencia machista sigue siendo un intenso problema sin resolver. La protección integral contra la violencia de género no responde solamente a un problema de seguridad pública. Es mucho más. Una sociedad no es plenamente libre mientras se tenga la vida en vilo por el hecho de ser mujer. Esto no podemos seguir tolerandolo.
Por ello buscamos que se reconozca el esfuerzo de las mujeres, igualar sus ingresos, su tasa de actividad, su nivel de desempleo y su protección específica.
JUVENTUD
Los jóvenes son el futuro de todos. Los jóvenes contienen el germen de cualquier cambio social que se pretenda llevar a cabo en una sociedad. Atesoran la máxima expresión de la solidaridad, y son plenamente conscientes del valor del esfuerzo.
Debemos hacer partícipe a la juventud de los sucesivos proyectos de cambio democrático que pondremos en marcha en nuestro país. Recordemos que en los momentos decisivos siempre hemos contado con su apoyo.
Las políticas implantadas deben ser pensadas por los jóvenes y para los jóvenes.
Nuestro objetivo último debe de ser facilitar la capacidad de emancipación, la independencia real, y la igualdad de oportunidades de los jóvenes de este país. El libre desarrollo de la personalidad de cualquier individuo tiene como fundamento básico su independencia económica. La precariedad laboral, el alto costo de la vida y la debilidad de determinados servicios públicos han lastrado ese desarrollo vital de nuestra juventud. Esto tenemos que cambiarlo.
PLURALIDAD Y DIVERSIDAD. EXTENSIÓN DE DERECHOS.
Nosotros estamos convencidos que cuanto más libre, más diversa, y más plural es una sociedad, mayor capacidad tiene de afrontar de manera solidaria los retos y cambios del futuro.
Las leyes en Chile no deben cercenar la libertad en cuestiones tan íntimas como las relaciones afectivas, familiares o la identidad sexual de las personas.
Tenemos que trasladar al mundo jurídico la realidad más libre, tolerante, democrática e igualitaria de las relaciones de convivencia, familiares, íntimas y afectivas de los chilenos y chilenas.
Pero nuestra apuesta deberá ir más allá del respeto a la intimidad o de la tolerancia a las diferencias. Creemos en el reconocimiento explícito, activo, de los derechos de las personas, lo que puede suponer el enfrentarse a prejuicios o a criterios más propios de sociedades cerradas que de una sociedad abierta y capaz de reconocer las diferencias. Esa sociedad abierta que defendemos debe esforzarse por integrar a aquellas personas que como colectivos han optado por organizarse, relacionarse y convivir de manera específica por relación a las corrientes mayoritarias.
Nuestro proyecto deberá contar con la participación de estos grupos en la conformación del nuevo modelo de sociedad global y multicultural que se debe conformar.
Por todo lo anterior, es necesario que el PPD se manifieste en forma clara y precisa y sobre diversos temas de carácter valorico que hoy son debatidos en la sociedad, donde nuestra mirada progresista no puede estar ausente. Debemos levantar nuestras voces en torno a las siguientes temáticas:
Apoyar el Matrimonio entre personas del mismo sexo.
Despenalizar el aborto terapéutico.
Despenalizar el autocultivó de marihuana
Legitimar el derecho a una muerte digna (Eutanasia)
El PPD debe ser quien lidere estas discusiones planteando que nosotros si estamos por la libertad de todos y todas, por la igualdad y la inclusión, esto hará que nos diferenciemos ante nuestros electores de la Derecha y el conservadurismo extremo que existe en nuestro país.
NUEVOS DERECHOS
Las respuestas que tenemos que dar a los retos, que tiene que afrontar en el horizonte inmediato y a medio plazo nuestra sociedad, han de construirse con la activa participación de los ciudadanos a través de una democracia cada vez de mayor calidad. Tienen que ponerse en práctica con la manera de decidir, con las formas y los comportamientos del buen gobierno. Por eso nuestro objetivo como PPD tiene que ser el de generar un gran impulso cívico, en el que hombres y mujeres libres se sientan motivados a participar en los asuntos colectivos.
El compromiso de la participación ha de ser uno de nuestros grandes objetivos de cara al futuro. Porque solo participando se mejora la participación.
Para ello es imprescindible promover las reformas que favorezcan la transmisión fluida de información, la comunicación en red, el diálogo directo entre los ciudadanos y los poderes públicos, que incremente el capital social y democrático, que refuerce los espacios colectivos o que impulsen el voluntariado.
La política democrática no puede reducirse a mostrar periódicamente su acuerdo o no con las decisiones de los gobernantes. Es la ciudadanía la que tiene que hacer aflorar las prioridades. Aspirar a conformarlas. Tiene que estimular que quienes deciden escuchen a todos, tengan disposición para llegar a acuerdos.
Queremos democracia participativa porque creemos que ella desarrolla la educación cívica, facilita la gobernabilidad e incrementa la salud del sistema político.
Debemos clarificar los valores que deben guiar nuestra gestión política, los principios de honestidad, responsabilidad, transparencia, eficacia y austeridad que debemos seguir.
La democracia exige gobernar respondiendo a los ciudadanos. Que se dibuje un rumbo claro y que se explique, porque la responsabilidad requiere el cumplimiento de promesas, y, por supuesto, la cercanía a la gente.
Debemos impulsar el hecho que los gobiernos deben rendir cuentas sobre las decisiones a las que se enfrentan, sobre las opciones entre las que deciden, sobre las políticas que aplican y sobre cómo las aplican.
No hay profundización democrática sin protagonismo ciudadano.
La democracia no es concebible sin los partidos políticos. Difícilmente puede organizarse sin ellos, pues son el vehículo para agregar los múltiples y complejos intereses y preferencias de los ciudadanos. Sin partidos no hay alternativas, y sin alternativas no hay democracia.
La profundización de la democracia exige plantearse como reto la continua transformación de los partidos en organizaciones a las que los ciudadanos vean sin recelos y sientan de nuevo cercanas. Organizaciones a las que vean como instrumentos para recoger sus preocupaciones y para transformarlas en propuestas operativas.
Apostamos a que los partidos sean organizaciones modernas, flexibles y atractivas. Los debates en el seno de los partidos han de estar en sintonía con los debates sustantivos en la propia sociedad.
La democracia requiere discursos con matices, que reconozcan la complejidad de la realidad social, la dificultad de ofrecer soluciones unívocas, la parte de razón atribuible al adversario.
En el ámbito interno de los partidos la democracia requiere la aceptación de la libertad de opinión, compatible con la lealtad y el respeto a las decisiones colectivas. Los partidos deben, pues, abrirse al debate, la crítica, el surgimiento de contrapesos. Los partidos que no debaten, que no permiten el pluralismo, que no eligen libremente a sus líderes, se convierten en meros ejércitos electorales, obsesionados solo en la lucha que les lleve al poder, a costa de dañar los intereses de todos y de dejar de lado algunos componenetes necesarios para dinamizar la democracia.
En esta etapa de Gobierno, nuestro partido no puede ni debe ser indulgente ni autocomplaciente, sino exigente y crítico. Su misión es contribuir a mejorar la labor de aquel, señalando sus fallos con cooperación pero sin titubeos. Tiene que poner todos sus sentidos en los ciudadanos, en sus preocupaciones y aspiraciones.
De cara al futuro, el partido debe promover la reflexión teórica, ofrecer la orientación política, proporcionar las opciones programáticas, decidir democráticamente entre ellas y facilitar el contacto y el diálogo con la sociedad.
EL IMPACTO DE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA y MEDIOS DE COMUNICACION
Pretendemos crear la posibilidad de una relación mucho más directa y ágil entre los ciudadanos y los actores sociales y políticos, entre los ciudadanos y el Estado, y que existan canales rápidos para que ciudadanos hagan saber a los gobernantes sus opiniones o les pidan cuentas de sus promesas y sus decisiones. Cambios que apuntan a nuevas formas de participación política.
La informatización de la sociedad constituye un reto de modernidad, desarrollo y competitividad. Pero también de cohesión social, territorial y de igualdad de oportunidades.
Hoy en chile los medios de comunicación tradicionales, fuera de estar en manos de la Derecha, están sustentando ideológicamente el capitalismo depredador, es por ello que debemos trabajar en la democratización de estos, así como en la búsqueda de medios alternativos, que garanticen el derecho a la información para todos los ciudadanos y ciudadanas