Jabalíes y filtros de gelatina

 

Ayer tenía la intención de estrenar los filtros de color de gelatina que he fabricado para mi linterna de LEDs con una sesión nocturna en la casa abandonada de Cal Vicari (también conocida como Cal Capità), en el parque natural del Montnegre. Sin embargo, conduciendo por la carretera de Hortsavinyà estuve a punto de atropellar a un grupo de cinco o seis jabalíes que cruzaban tranquilamente la vía, más o menos a la altura del molino de Can Marquès. Además, cuando llegué a la masía me esperaba una sorpresa nada agradable: el acceso en coche a la era había sido cerrado. Como no me hacía mucha gracia la idea de tener que dejar en el coche en la cañada vecina (el Sot de Can Gómez) e ir andando hasta la fachada de Cal Vicari (con el riesgo de topar con una familia de jabalíes) decidí buscar una localización alternativa.
 
Buscando entre una lista de destinos que había introducido en el GPS encontré la Torre Montagut de Santa Susanna. Al cabo de unos 20 minutos prácticamente ya había llegado cuando, justo al abandonar el tramo asfaltado de la urbanización, aparecieron media docena de jabalíes más. ¡En mi vida había visto ninguno en esta zona y en cuestión de una hora ya había casi chocado con más de diez! La pregunta era obvia: ¿Y ahora qué hago? Al final opté por volver a la N-II y tomé la carretera interior en dirección Blanes. A la altura del parque Francesc Macià me di cuenta que al otro lado de la calle había las ruinas de una construcción bastante antigua.
 
La inscripción, en una curiosa caligrafía, reza "Terminantemente prohibido tirar basuras y escombros". He buscado en Google (la única herramienta de información de que dispongo ahora mismo) y no he conseguido encontrar nada sobre estas ruinas. Si algún vecino de Malgrat lee estas líneas y desea ilustrarnos sobre el tema, le estaré muy agradecido.