Promotores.- Marta Lagar Nuño. Ingeniera técnica industrial. Teverga.

                    Jonnathan Zapatero. Estudiante de Ingeniería. Madrid.

Interesados.- Ayuntamiento de Taramundi


RENOVACIÓN DE LA ACTIVIDAD DE LOS MOLINOS RURALES

 

Las actividades de los molinos de agua tradicionales de nuestro medio rural han dejado de ser rentables como para asegurar su supervivencia productiva. La gran mayoría de estos ingenios se encuentran en la actualidad parados o abandonados, y muchos se han perdido para siempre. Diseñar una actividad complementaria a la tradicional sería un buen soporte para la actividad, y podrían rehabilitarse en muchos casos algunos de los molinos en desuso.

 

En estos momentos, el FAR está estudiando la posibilidad técnica y legal de adaptar generadores eléctricos comerciales a los molinos, y su rendimiento económico, de manera que estos puedan exportar energía eléctrica a la red general. Esta medida está amparada y promovida por la normativa europea acerca del desarrollo de las energías renovables.

 

Son múltiples y obvias las ventajas de implantar este proyecto. Por un lado, la diversificación de las fuentes de producción de energía es muy importante en las estrategias actuales de los países desarrollados, especialmente cuando se trata de energías renovables. Los beneficios que genera la producción de electricidad repercutiría directamente en la población rural, y se fijarían algunos puestos de trabajo en el área. Por otro lado, se salvarían de su destrucción muchos molinos, protegiendo un patrimonio de valor incalculable. Se salvaguarda, además, que los molinos puedan seguir desarrollando su secular tarea de moler grano local, incidiendo en la conservación de actividades tradicionales derivadas.


Estudiadas las posibilidades técnicas de este proyecto, cuya solución particular pasa por un estudio individualizado de las condiciones de cada molino -desnivel de la rampa, caudal, estado de conservación, acceso a la red eléctrica, etc.-, se ha podido comprobar que, desgraciadamente, el obstáculo principal para su desarrollo es de índole burocrática. Se trata de la Concesión de Licencia, pues los trámites administrativos suelen tardar 3 o 4 años -en los casos en que no esté vigente una concesión, obviamente-. Incluso existe una variada legislación en favor de este tipo de propuestas.

Confederación Hidrográfica debería trabajar para que este trámite fuera ágil, colaborando en lugar de obstaculizar el desarrollo de un recurso que, potencialmente, tendría un indudable y múltiple beneficio económico regional y ambiental -tras el debido estudio de impacto ambiental-.